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1-A partir de declaraciones
del Sr. Jorge Sanguinetti, Presidente de ANCAP, se ha difundido en la
prensa y se repite por parte de distintos analistas – como una verdad
indiscutida - que los consumidores uruguayos de combustibles pagan un
importante sobreprecio. Se afirma que si el país importara los combustibles
en vez de refinarlos en La Teja los precios serían sensiblemente menores.
2-Pero los datos que se manejan son inexactos distorsionando gravemente
los resultados. Entre esas distorsiones se destacan: *cálculos
realizados con graves errores metodológicos; Dicho
sea de paso, el precio uruguayo ya ha evolucionado a la baja a partir
del 1º de mayo y ahora nuevamente con la rebaja del 10 % para el gas oil
por la aftosa y las nuevas rebajas para el fuel oil industrial.
4-
Según la prensa el Presidente de Ancap afirmó que refinar un barril de
petróleo en la planta de La Teja cuesta U$S 11 mientras que el mismo proceso
en los países industrializados supone una suma de entre U$S 1,5 -2 y en
los países de la región un costo estimado entre U$S 3,5-4. Estos datos surgen de la Consultora
internacional Solomon Brothers que hace una
encuesta bianual entre la gran mayoría de refinerías de Estados
Unidos y América Latina y a la cual se suscribió Ancap en 1995 a los efectos
de mejorar su eficiencia. Ancap dispone de los datos de su ubicación en
los diferentes ranking de los años 1996 y 1998. Los del 2000 aún los está
procesando la consultora.Pero la
información que da el Presidente de Ancap es errónea porque la encuesta
Solomon establece que para Ancap el costo de refinación del barril para
el año 1998 es de U$S 3,89, o sea que está alineado con los costos mencionados
de la región (3,5-4 U$S).
5- De acuerdo a lo difundido públicamente ANCAP factura U$S 510
millones anuales por concepto de venta de combustibles. Se dice que si
el país se aprovisionara en Argentina los combustibles costarían U$S 320
millones. La diferencia de U$S 190 millones es el sobreprecio que pagaríamos
los uruguayos, o un 36,7% más de precio a nivel de refinería. Esta diferencia
de competitividad no se debería, en esencia, a la presión fiscal sino
a “la evidente ineficiencia de la refinería de La Teja”. No
se entiende cómo se llega a esa cifra diferencial si los costos de refinación
de La Teja están alineados
a la región y si se sostiene que la responsable del sobrecosto es la actividad
de refinación. Uno
de los principales errores metodológicos es que esa cifra se obtiene manejando
solamente
algunos de los combustibles producidos en la refinería y consumidos en
el país (gasolina y gas-oil). Y se ignoran otros combustibles que constituyen
por lo menos el 40 % de la producción y el consumo. Casualmente
no se tienen en cuenta el fuel-oil (30% del consumo nacional y un energético
clave para la industria) donde tenemos precios más bajos que algunos países
de la región y el gas licuado de petróleo (supergas) donde tenemos precios
más competitivos a nivel regional que por ejemplo en la gasolina.
6-
Por otra parte, el mencionado precio medio ex refinería en Argentina NO
ES EL PRECIO QUE PAGARÍAN LOS CONSUMIDORES URUGUAYOS en caso de que se
importaran los combustibles desde ese país. Los combustibles deben ser
cargados, transportados al Uruguay, descargados, almacenados y transportados
a las plantas de entrega, además de asumir los correspondientes costos
de internación. Estas operaciones tienen costos de personal para operar
las terminales, las plantas de almacenaje y las plantas de entrega. Asimismo,
hay gastos generales de mantenimiento, energía, impuestos, contribuciones,
etc. Existen, a su vez, costos financieros por el mantenimiento de un
stock mínimo de combustibles y por el crédito a los distribuidores. Se
deben también considerar los márgenes de utilidad, los impuestos directos
y otros costos. No se puede, pues, simplemente comparar el precio ex refinería
en otro país con el de Uruguay. Los
costos de internación en Uruguay de los combustibles pueden estimarse
en un 20% de los costos de producción. Considerándolos, el supuesto sobreprecio
de 36,7 % quedaría en un 16,7 %. Pero
hay más...
7- Extrañamente ni el Sr. Sanguinetti ni el Sr. Talvi tampoco destacan
otros aspectos en que Uruguay es más barato. Así por ejemplo, de los propios
datos proporcionados por el Presidente de Ancap surge QUE HAY UN SOBRECOSTO EN LA DISTRIBUCION EN ARGENTINA, BRASIL Y PARAGUAY
CON RESPECTO A URUGUAY como se observa en el siguiente cuadro:
A
los consumidores de combustibles –sean empresas del agro, la industria
o el transporte, o particulares- lo que les interesa no es el costo de
una fase determinada, sino el precio final que paga.
Y esto es lo que efectivamente hay que comparar entre países si se quiere
medir la incidencia de los combustibles sobre la competitividad de las
empresas. ¿Qué
le puede interesar a un consumidor uruguayo que el costo de refinación
en Argentina sea tanto o cuanto más barato, si una parte importante de
la diferencia la absorben las mayores ganancias de los sellos distribuidores
transnacionales? En
Uruguay la distribución es más barata porque Ancap es la que fija los
márgenes de ganancia de los distribuidores. Cuando se desregula o re-regula
-como ahora se quiere hacer- la experiencia regional e internacional muestra
que los márgenes de ganancia de las grandes distribuidoras se acrecientan
en forma importante. Esto también seguramente impedirá que los combustibles
lleguen al consumidor uruguayo tan baratos como se propagandea. ¿
Qué ha ocurrido en otros países que han ensayado esta solución ?. En
Argentina los precios de los combustibles se incrementaron en más de un
100% en una década de liberalización. En Guatemala los precios aumentaron
entre un 30% y un 44% -desde 1994-; en Chile subieron más de un 40% desde
la desregulación; en Brasil más de 30% -desde 1996-; en Colombia, de liberalización
más reciente, los precios de la nafta se incrementaron 28%. Sólo en Paraguay
hubo una pequeña rebaja de precios debido a la política gubernamental
de subsidiar los combustibles que le está generando un serio problema
de deficit fiscal. 8-
Tampoco se está considerando el sobrecosto que le impone el Estado a Ancap. El
Gobierno entra así en contradicción cuando le pide a Ancap que sea competitiva
con niveles y empresas internacionales privadas pero le hace pagar sobrecostos
fiscales. Y aquí no nos estamos refiriendo al uso del IMESI sino a los
U$S 26 millones incluídos en los costos de refinación y que son aportes
fiscales (icome, iva no deducible, Sodre,Banco República,diferencia de
aportes al BPS) 9-También
se está haciendo un uso incorrecto de datos aportados por el Sr.Sanguinetti
sobre la cantidad de funcionarios y la incidencia del costo salarial sobre
el precio de los combustibles:
“El
diagnóstico señala, además, que la cantidad promedio de personal en la
planta uruguaya es 10 veces mayor que la de sus pares regionales ...” Se
debe aclarar que por la metodología utilizada por la Consultora Solomon
el índice de personal no
informa el número de personas físicas en cada grupo de refinerías
sino que se refiere a las horas hombre totales trabajadas tanto por personal
propio como contratado para mantenimiento, vigilancia etc., incluyendo
además las horas extras, licencia, ausencias por enfermedad. No
es correcto entonces hablar de "promedio de personal" sino que
lo correcto es decir horas hombre por barril equivalente refinado. Utilizando
este índice solo se obtiene un valor del orden de 10
si se compara La Teja con realidades muy diferentes como la del
promedio del estudio que involucra Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica. Si
se compara con Latinoamérica el valor es 5 y estudios más afinados del
año 2000 (Consultora KBC) teniendo en cuenta
las
relaciones de escala de las refinerías establecen un valor ligeramente
superior a 2.
¿Cómo se compone el precio de los combustibles en Uruguay según
el último Balance de Ancap
que disponemos (1999) y cómo influyen los salarios en el precio final
al consumidor?
Por
tanto, cada $ 100 que paga el consumidor final promedio (de gasolinas,
gasoil y fueloil), el costo ANCAP propiamente dicho es de $S12,1. El costo
del petróleo es el 36%, lo que cuesta la distribución (que está a cargo
de empresas privadas) es el 17% y lo que percibe por la vía fiscal el
Estado es de casi el 35%. EL
COSTO DE TODA ANCAP OSCILA ENTRE EL 10-12 %
DEL PRECIO FINAL DE LOS COMBUSTIBLES. EL
COSTO ESTRICTAMENTE SALARIAL CON SOBREAPORTES
AL BPS INCLUIDOS, RESPONDEN POR APROX. EL
5% DEL PRECIO FINAL DE LOS COMBUSTIBLES. O
sea que muy poco influiría para rebajar los combustibles el echar a la
mitad de los funcionarios o rebajarles a la mitad los salarios. ¿Cómo
se puede afirmar que “el problema
de competitividad de ANCAP no se debe en esencia a la presión fiscal,
sino a la evidente ‘ineficiencia’ de la refinería de La Teja”, cuando
cada $ 100 de precio final, sólo $ 7,4 son el costo de refinación y $
35,9 son impuestos y $ 4,7 son costos de estructura que no se eliminarían
ni aún con el cierre de la refinería según los proyectos del Gobierno?.
10- Todo lo anterior no significa una actitud conformista del sindicato.
SE
PUEDE Y HAY QUE BAJAR LOS COMBUSTIBLES.HEMOS RECLAMADO ELABORAR UN PLAN
Y PONER PLAZO PARA QUE LOS PRECIOS DE ANCAP SEAN COMPETITIVOS INTERNACIONALMENTE. LA
MANERA SEGURA Y SUSTENTABLE DE BAJAR TARIFAS PERO AL MISMO TIEMPO MANTENER
LAS GANANCIAS PARA EL PAÍS ES LA AMPLIACION Y LA MODERNIZACION DE LA REFINERIA
, ELIMINANDO EL PLOMO DE LAS NAFTAS. SE
DEBEN REINICIAR LAS OBRAS EN LA TEJA CUANTO ANTES.
Nos
quedan muchas preguntas e interrogantes. ¿Por qué se manejan tan livianamente
datos que dañan la imagen de la principal empresa industrial del país
y que es de todos los uruguayos?. ¿Qué se busca, a quienes favorece atacar
a Ancap; a los consumidores?. Si
manejamos mal los datos no vamos a encontrar donde están las ineficiencias
ni mucho menos corregirlas. El Vicepresidente de Ancap había cuestionado
estas cifras como mentirosas: ¿qué pasó con sus cuestionamientos que no
aparecieron más en la prensa?. FEDERACION
ANCAP
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