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Jueves 17 de Mayo de 2001        

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Aspectos psicológicos en la relación virtual entre profesor y alumno 



por Marcela Paz González Brignardello


Introducción


Tradicionalmente la actividad educacional se ha realizado a través de la interacción directa entre los agentes participantes en ella, específicamente interacción entre profesor y alumno, y más ampliamente, interacción alumno-institución educacional, sin olvidar la interacción entre estudiantes. La relación virtual entre profesor y alumno es una nueva forma de interacción educacional, mediada tecnológicamente, que determina unas características particulares de participación de de sus agentes absolutamente diferentes a las características existentes dentro del contexto de la educación tradicional, vale decir, la educación presencial, cuya interacción fundamental se produce cara-a-cara.

El objetivo de esta ponencia será analizar aquellos aspectos psicológicos implicados en esta nueva forma de interacción profesor-alumno.

 

El proceso educativo

El proceso educacional, como proceso social, cultural e interpersonal, es multifacético y altamente complejo. Su riqueza radica en la enorme variedad de factores implicados, entre los cuales podemos hallar: la comunicación de los conocimientos, el desarrollo personal de quienes están implicados, la facilitación y el establecimiento de las relaciones emocionales y sociales, las características de los conocimientos, la activación del proceso intelectual, cognoscitivo y motivacional, entre muchos otros.

El proceso educativo se caracteriza por ser activo en oposición a contemplativo, implicando en su realización la movilización de energía. No existe enseñanza ni aprendizaje pasivo; no es posible transmitir un conocimiento o ejercer de modelo en otro, sin acción, como tampoco es posible adquirir y adaptar internamente los conocimientos sin que exista por parte del estudiante una actividad atencional y cognitiva.

Por otra parte, es un acto intencional, en tanto persigue objetivos propios de cada uno de los participantes. En ese sentido, el profesor intencionalmente elabora, planifica, produce y controla el material y las tareas a través de las cuales intenta llegar a conseguir el objetivo. El estudiante, por su parte, adquirirá conocimientos y habilidades a partir de una intencionalidad y una motivación hacia la consecución de un objetivo personal. Dewey, un psicólogo funcional, ya en 1895, dijo que es psicológicamente imposible provocar una actividad sin que exista interés. El proceso motivacional se ve alterado profundamente cuando el proceso educacional resulta afectado e interrumpido, no poniéndose necesariamente todos los autores de acuerdo en si es causa o resultado del llamado fracaso escolar. Éste es uno de los problemas más acuciante de la educación.

El proceso educativo en el contexto de la interacción cara a cara, se realiza dentro de un grupo, en un espacio y un tiempo determinados y compartidos. Grandes esfuerzos se han realizado en el enriquecimiento de las formas, medios y métodos de transmisión de la información, haciéndolos atractivos e interactivos, intentando hacer del proceso un elemento motivador, que atraiga los sentidos y los esfuerzos cognitivos del estudiante hacia el contenido y provoque una posterior elaboración de ellos, que asegure su disponibilidad futura, cuando las exigencias del medio requieran su utilización.

Hemos dicho "posterior elaboración" enfatizando explícitamente que el proceso educativo no tiene como finalidad simplista la entrega de información, sino un objetivo mucho más amplio que es favorecer y provocar la construcción y acomodación de los contenidos en un acto de comprensión activa y de posterior aplicación práctica, ya sea intelectual o ejecutoria. En este sentido, estamos enfocando el objetivo de la educación en el "saber hacer" por parte del estudiante. Pero existe un punto más allá en el proceso de comprensión y aprendizaje: el logro máximo en ese sentido, está representado por la capacidad del estudiante de convertirse en un emisor y posterior comunicador de dichos contenidos, es decir, cumplir el objetivo del "saber compartir el conocimiento". Es necesario, al parecer, que se compartan las metas del proceso, entre los agentes de la transacción educacional, para facilitarlo y llegar, realmente, a conseguir dichos objetivos.

 

Modelos educativos

Los modelos de educación han ido evolucionando en el tiempo, a medida que evolucionan y cambian los procesos sociales y aparecen nuevas necesidades en cada grupo humano. En esta ponencia no nos proponemos analizar los procesos que han dado origen a los diferentes modos de ejercer la educación, sino solamente intentamos analizar los componentes que configuran la interacción dentro del contexto educativo. Dichos modelos serán clasificados bajo un criterio general, que nos permita comenzar a estudiar los diferentes modos de transferencia de información y comunicación en ellos. Estos son:

  • modelo de educación presencial tradicional, el que se caracteriza por la asistencia de los participantes, a un centro educacional donde se comparte en el tiempo y en el espacio junto a otro estudiantes, y se recibe los contenidos educacionales fundamentalmente a través de la comunicación oral.

  • modelo de educación a distancia, entre los cuales se encuentran los modelos tradicionales de enseñanza no presencial, es decir, no se comparte un lugar donde realizar la actividad de aprendizaje. Se utilizan medios de distribución de la información basados en apoyo tecnológico de diversa índole, desde la utilización del sistema postal correo hasta el uso del correo-e, y de la www para la distribución de información. La comunicación e interacción profesor alumno, en este modelo, se realiza a través de algún medio de comunicacióon técnico.

  • modelo de aula virtual, objeto de nuestro interés actual, en el cual el proceso educacional se lleva a la práctica, tanto en sus procesos de interacción, de distribución, de comunicación, sobre las nuevas tecnologías de la telecomunicación. Características de este modelo son las conferencias o seminarios on line, los chats entre estudiantes, y entre profesor-alumno, las video conferencias, el uso del correo electrónico (correo-e), el acceso a bases de datos e información en la red, etc.

 

El proceso comunicacional en educación

El proceso comunicacional en el contexto educativo se puede describir en base a los elementos tradicionales: emisor, receptor, código común, mensaje, ruido y canal de transmisión. La circularidad de funcionamiento de este proceso es fundamental en el acto educativo, de modo que el feedback y el intercambio de roles entre profesor emisor - luego receptor, y de alumno receptor – a emisor, se transforman en características fundamentales de este proceso, que permitirán las preguntas, las discusiones y negociaciones de contenidos que llevarán a la construcción de un contenido compartido y amplio.

Recordemos que la simple transmisión de conocimientos no existe como tal, debido a que en el proceso comunicativo, transmisión del mensaje es tan sólo una parte del proceso completo, siendo necesario contar con la codificación por parte del emisor, que implica un ajuste entre la amplitud del mundo conceptual o cognitivo para poder constreñirlo a un mundo de símbolos codificados que puedan ser decodificados, por el receptor, quien por su parte hará de esa información una especie de negociación, mezcla adaptativa con sus previos conocimientos o contenidos cognitivos.

Frente al modelo de educación de interacción directa, cara a cara, anteriormente reseñado, se encuentran los modelos de educación no presencial. Evidentemente, los contenidos del acto educativo se han visto restringidos a aquellos susceptibles de entregarse dentro del modelo. Aquellos contenidos que requieren habilidades motrices, actividades de laboratorio, de ensayo, etc., han quedado generalmente fuera de los contenidos entregados en este modelo, o quizás han sido pospuestos hasta la llegada de los medios tecnológicos adecuados que permitan otra dimensión de transferencia de información. ¿Será el aula virtual la que rompa las restricciones actuales? (ver Tiffin y Rajasingham, 1997).

En el modelo no presencial, los contenidos se distribuyen, normalmente, como material impreso, permitiendo el uso individualizado del contenido original, sin posibilidad de intermediación interpretativa, a excepción, de la actividad tutorial que suele caracterizar este modelo. Y, en cuanto proceso de comunicación, los emisores y receptores son fundamentalmente roles rígidos, es decir, donde el feed-back comunicacional es retardado y asincrónico; los canales de transmisión sobre los cuales se soporta la interacción son técnológicos (correo, teléfono, fax, correo-e).

Garrison y Shale (1987a), referenciados en Garrison (1989) exponen los siguientes criterios sobre los cuales basar el análisis y descripción del proceso de educación no presencial:

  • La mayor parte de la comunicación que ocurre entre el estudiante y el profesor ocurre sin proximidad e inmediatez

  • Implica una comunicación entre profesor-alumno de dos vías, para los propósitos de facilitar y soportar el proceso educacional,

  • Usa tecnología para mediar el proceso de comunicación de dos vías necesario.

El modelo educacional de aula virtual, permite formas de interacción hasta ahora no utilizadas en educación no presencial, gracias a las cuales los procesos comunicacionales se ven altamente enriquecidos precisamente por la tecnología sobre la cual se soportan. En este modelo, la interacción puede realizarse en las modalidades sincrónica o asincrónica. Los roles emisor-receptor pueden ser intercambiados dinámicamente en las videoconferencias y en los chats; y también puede darse la forma asincrónica, a través del correo-electrónico. Por otra parte, el acceso al material puede darse con retardo gracias a su almacenamiento en un lugar en la red. Esto permite no sólo acceder a él con libertad de elección en cuanto al momento, sino también a la falta de intermediación y por lo tanto acceso al material original. El canal de transmisión se amplía en alcance, permitiendo a partir del uso de tecnologías de videoconferencia, chats, discusiones on-line, recursos e información ampliada a través de la búsqueda y acceso en la red, etc., permitiendo con facilidad la distribución rápida y efectiva de manera vertical (proveniente del profesor o de la institución) y de manera horizontal cuando hablamos de campus virtual en el cual la interacción estudiante-estudiante se facilita.

La característica fundamental de la educación a distancia es la mediación técnica en una comunicación de dos vías la díada profesor-alumno. Más aún, la característica de usar tecnología de comunicación de dos vías, es lo que hace posible dicha educación, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con el uso de amplios medios de masa como pueden ser la televisión y la radio, los cuales por definición son medios de comunicación de una vía y por lo tanto no permiten la información personalizada e individualizada, según Garrison (1993), como tampoco, evidentemente, la interacción.

Algunos autores ya dieron un lugar a lo que actualmente llamamos "aula virtual", antes que existiese, justo al final de la ruta visible, en ese entonces, de la educación a distancia. En forma más específica, Garrison estructura las tecnologías en las que se basa la educación no presencial en tres generaciones: la educación basada en la correspondencia, la teleconferencia y la educación basada en ordenadores.

Múltiples han sido las esperanzas expresadas en relación al avance que las nuevas tecnologías aportarían a la calidad del aprendizaje: bajos costos, mayor control ejercido por parte del estudiante, y mayor interacción y feedback para los estudiantes.

La educación a través de aulas virtuales, es un viable y efectivo medio de aprendizaje haciendo posible superar distancias geográficas, psicológicas y temporales. Existen a la fecha, interesantes experiencias en el marco europeo, experiencias transculturales de enorme riqueza conceptual y empírica que aportan al gran proceso de globalización en el cual nos encontramos hoy en día.

 

La interacción a distancia

Uno de los componentes claves de la buena enseñanza es el intelectualmente estimulante intercambio de ideas, que se realiza a través de interacciones significativas que ocurren entre profesores y alumnos y entre los mismos estudiantes.

Según Vigotsky (1978), la interacción es uno de los más importantes componentes de cualquier experiencia de aprendizaje, y ha sido uno de los principales constructos de investigación en el campo de la enseñanza a distancia. A partir de de éste tipo de estudios, (1993), distingue tres tipos de interacción: estudiante-contenido, estudiante-profesor, estudiante-estudiante. Hillman, Willis y Gunawardena (1994) argumentan que el estudiante tiene que interactuar con el medio, por lo tanto proponen añadir la interacción estudiante-interface:

  • Estudiante-contenido: se trata de la interacción entre el que estudia y el contenido o tema de estudio. Es por tanto, el proceso de interacción intelectual con el contenido, que provocará cambios en las estructuras cognoscitivas del sujeto, producto de un tipo de "conversación didáctica interna" en palabras de Holmberg (1986). Como veremos a lo largo de esta exposición, se trata de una negociación interna entre los conocimientos existentes previamente en las estructuras cognitivas del estudiante, y los contenidos novedosos, siendo el proceso de comprensión de éstos, una acomodación pactada entre lo nuevo y lo ya adquirido.

  • Estudiante-profesor: se trata de la interacción entre el estudiante y el experto que preparó el material, o bien, entre el estudiante y el tutor o instructor. El rol del tutor es estimular y mantener el interés del estudiante sobre lo que está aprendiendo, motivarlo para el aprendizaje, mejorar la autodirección y la automotivación. Además, de proveer apoyo y facilitar el ajuste de la conducta de estudio.

  • Estudiante-estudiante: se trata de la interacción dentro o fuera del proceso de aprendizaje entre los estudiantes del mismo. Las funciones que cumple esta interacción van desde las sociales hasta las de comparación de grupo y por lo tanto, dan medida de la necesidad de esfuerzo y permite realizar correctos procesos atribucionales en relación a los resultados de las evaluaciones.

  • Estudiante-interface: comprende desde la forma de presentación del material de estudio, hasta las características interactivas de las medios de comunicación. Desde la psicología, es importante recordar aquí la varible habilidad, baja ansiedad y comodidad frente al uso de las tecnologías, de manera que determinarán la frecuencia y amplitud que el estudiante haga de ellas.

 

La distancia de la interacción

En un análisis más global, a través del cual llegaremos a analizar los elementos y variables que conforman y caracterizan los intercambios en la educación no presencial, pueden ser analizados a partir de la teoría de la Distancia Transaccional de Moore.

La distancia transaccional, para Moore, es "una distancia de comprensiones y percepciones que pueden llevar a un vacío de comunicación o a una distancia o separación psicológica entre instructores y aprendices", la cual propone que el diálogo, la estructura y la autonomía del estudiante son los elementos claves de dicho intercambio educacional.

El primer elemento, la autonomía, se refiere a la independencia del estudiante; el diálogo se refiere a la interacción entre el instructor y el estudiante, y ciertas características del diseño del curso conforman la estructura.

Siguiendo la línea de adaptación de Chen y Willis (1999), que realizaron a partir de un estudio empírico basado en videoconferencias, intentaremos describir y adaptar estos elementos a las posibilidades actuales dadas por el aula virtual.

  1. independencia del estudiante, o autonomía. Se trata de la percepción del estudiante acerca de la participación independiente e interdependiente en una actividad de aprendizaje. Dicha autonomía implica dos elementos:

    1. la habilidad del estudiante para aprender individualmente y auto-dirigidamente, y

    2. su preferencia o necesidad de aprendizaje colaborativo

    Se trata, a nuestro juicio, de dos ejes perpendiculares, que forman un espacio bidimensional en el cual se distribuyen los estudiantes a partir del grado de habilidad para aprender individualmente y el grado de necesidad y preferencia por el trabajo cooperativo.

    Encontraremos a los estudiantes a distancia satisfechos con el método, distribuidos en el cuadrante formado por las altas puntuaciones en habilidad para aprender autodirigidamente, y por baja puntuación en la necesidad de trabajo colaborativo. La necesidad, que no la preferencia, de realizar tareas en relación con un grupo puede ser una característica de personas que requieren el referente social y grupal para ejecutar y estudiar, compararse y ajustar sus conductas a partir de las comparaciones grupales, junto con la posibilidad de requerir un espacio de intersección de conceptos compartidos que le active, motive y dirija sus esfuerzos.

    El aula virtual, con sus posibilidades de creación de campus, de actividades de grupo, facilitadora de la sensación de pertenencia a un grupo de estudiantes, es la base para poder acercar a otra gran masa de alumnos que se distribuye en el cuadrante formado por mayores habilidades de autoeducación pero que prefieren y necesitan el contacto con los otros, ya sea, social y/o productivo y de discusión.

  2. interacción entre el estudiante y el profesor o tutor, o diálogo, o comunicación de dos vías entre estudiante y profesor, o entre estudiantes, que pueden realizarse en forma de conversación verbal y electrónica sincrónica o asincrónica.

    1. Las características de este diálogo serán las que determinarán la profundidad de la relación entre los agentes: profesor-alumno. Entre las facetas del diálogo (preguntas, repeticiones, aclaraciones, etc), la negociación es una de las más interesantes del punto de vista interaccional. Se trata del proceso de negociación activo que ocurre, entre los conceptos vertidos por el profesor, los conocimientos anteriores del estudiante y los mutuamente compartidos, que provocará un espacio de creación conjunta, de elaboración y estimulación intelectual, que terminará, en el más deseable de los casos, en una construcción grupal participativa y adaptativa del contenido. Ampliación de este concepto nos presta Vigotsky con la "Zona de Desarrollo Próximo", como la diferencia entre lo que una persona puede hacer por sí misma y lo que podría hacer con la ayuda de personas más experimentadas que ella. En nuestro ejemplo de diálogo e intersección de conocimientos, un estudiante, no puede saltar a la adquisición de una información nueva si no tiene los elementos básicos que le permitan acercarse a ella, y un profesor no podrá llegar a transmitir verdaderamente un contenido, sino se acerca al verdadero bagaje contenido por el estudiante. Este acercamiento, se realiza en esta ZDP, donde pueden compartir lugar ambos, permitiendo así al estudiante, avanzar en el aprendizaje.

    2. El estudio en aula virtual favorece, a partir de la facilitación de la interacción el diálogo sincrónico o asincrónico entre profesor y alumno, la negociación conceptual entre ellos, y el trabajo conjunto grupal en esta elaboración y acomodación conceptual.

  3. ciertas características del diseño del curso, o estructura, referida a la cantidad de rigidez o flexibilidad en la organización del curso, conforman el siguiente elemento característico de la educación no presencial. Se encuentra formado por dos componentes:

    1. Organización del curso, que se refiere a la flexibilidad/rigidez en la organización de los cursos, incluyendo las áreas de requisitos, objetivos del curso, fechas límites, elección de lecturas, etc.

    2. Entrega del curso, componente que está formado por las actividades de aprendizaje, los métodos de enseñanza y ritmo del curso.

Hemos revisado aquí, los componentes de la Distancia Transaccional, concepto que intenta describir la separación psicológica y física entre los participantes en el modelo. Normalmente, y a nivel cotidiano, el estudiante no presencial es generalmente considerado un super disciplinado y autoeficiente alumno o alumna, precisamente por la apreciación de una dificultad mayor para lograr los objetivos estudiantiles probablemente a partir de una conceptualización popular de esa dsitancia. Este tipo de estudio implica el tener que desarrollar o poner en práctica habilidades de planificación de tareas o de control de horarios, por ejemplo, debido a que la mayor parte de los estudiantes de este sistema, son adultos que comparten responsabilidades familiares y económicas, con el compromiso educacional adquirido consigo mismo. Compromiso, por cierto, más rígido o menos, dependiendo del nivel de educación en el cual se encuentre, y que debiera estudiarse en el nivel estructural anteriormente expuesto.

La literatura sobre el tema ha dado un gran foco de atención a la importancia de la independencia y la auto-dirección del estudiante. En este sentido, hay autores que defienden la existencia de una interdependencia que no permitiría hablar de independencia, debido a que involucraría a los agentes en una relación mutua. Chen y Willis encuentran que la interdependencia del estudiante representa una dimensión separada y quizás importante de ser considerada: el reconocimiento por parte de los instructores de las necesidades de apoyo y compromiso colaborativo así como de la independencia, pueden contribuir a mejorar las experiencias de enseñanza-aprendizaje en todas las situaciones de enseñanza.

 

La independencia y el control

Posiciones muy dispares se han expresado en cuanto a la importancia de la independencia que tiene el estudiante en el proceso de educación no presencial. Algunos, han reducido al mínimo el papel del profesor en la interacción a distancia, dejándola casi fuera de la teoría educacional; mientras otros han intentado conceptualizarla como una unión entre el aprendizaje avanzado y las teorías de la personalidad; cambiando así el foco de atención hacia la madurez emocional y cognitiva individual del estudiante. Como sea, al parecer el término ha generado tal diversidad de aplicaciones, que en la actualidad puede llevar a interpretaciones erróneas.

Moore (1973), quien ya sabemos, coloca un gran énfasis sobre la naturaleza de la transacción educacional, sugiere que "el estudiante autónomo no debe entenderse como un Robinson Crusoe, abandonado y aislado en su auto-eficiencia" (p. 667). Para Moore, a pesar que el estudiante asuma la responsabilidad sobre el control total del proceso de aprendizaje, debe tener también acceso a la ayuda por parte de profesores, como acceso a recursos e incluso a situaciones de enseñanza contigua. Según Moore, la independencia no implica ni asegura el control sobre el proceso de aprendizaje en una situación educacional.

Estrictamente, el significado esencial del concepto de independencia es el de "libre de influencias", y por lo tanto podemos entender entonces, por qué ha llevado a tanta controversia. Se trata de un concepto demasiado estrecho y simple, como para llevar a entender o aportar en el conocimiento de las complejas relaciones de la transacción educacional.

 

Control

Un nuevo concepto se propone para evitar la sobresimplificación y falta de contenido filosófico al que nos lleva el concepto de independencia. Retomando lo expresado anteriormente, la libertad o independencia, como han sido generalmente entendidas en relación a los medios y contenidos de la educación, es una ilusión ya que el estudiante se encuentra atrapado en otras formas de dependencia. En este estrecho campo, poco puede decirse de lo apropiado y meritorio de la meta educacional, los recursos necesitados, y las habilidades y motivaciones del estudiante para asegurar el logro de la meta educacional deseada.

Frente a este estrechamiento de la discusión, se propone el concepto de control que está relacionado con la oportunidad y la habilidad para influir y dirigir el curso de los eventos. No sólo implica elegir y tomar decisiones, sino también incluye la capacidad de efectuar cambios. El control de los aspectos educacionales, no puede ser establecido o ejercido por sólo una parte de los componentes del proceso, la dirección de los eventos debe ser inherentemente colaborativa.

Apoyándonos en Garrison y Baynton, (1987, ref. en Garrison, 1989), diremos que el control es el resultado de una relación triádica de las siguientes dimensiones: independencia, habilidad y apoyo; así definido puede encontrarse también en los tipos de interacciones planteadas por Moore.

El primer elemento de la tríada de control, la independencia, implica en este marco, que los estudiantes son libres para escoger y perseguir las metas educacionales que deseen sin consideración de la necesidad de apoyo que puedan requerir, o de si tienen en la actualidad la capacidad para lograr dichas metas. Esto significa que los estudiantes son libres de escoger metas de aprendizaje, actividades de enseñanza y formas de evaluación. Los individuos que actúan independientemente con relación a su educación, deben ser estudiantes muy sofisticados y maduros, conscientes de sus metas educacionales, capaces de diseñar actividades de aprendizaje y capaces de gestionar y localizar los recursos necesarios. Pocos individuos tienen desarrollada esta capacidad que les permite la posibilidad de educarse a sí mismos.

El segundo elemento de la tríada, es la habilidad para aprender independientemente y representa las variables intelectuales, actitudinales y disposicionales necesarias para planificar y llevar a cabo una actividad educacional. Representa la dimensión psicológica del control y por lo tanto implica no sólo habilidades y destreza en el aprendizaje sino también motivación y confianza para persistir y lograr el éxito. En el siguiente apartado nos detendremos en las variables de personalidad que están detrás, al parecer, de un alto rendimiento independiente.

El tercer elemento de la tríada, es el apoyo y se refiere a los recursos humanos o no humanos que facilitan y guían la transacción educacional. Puede implicar, desde el tipo de material en el cual se encuentra recogido y almacenado el contenido o materia, hasta diversas variables socioeconómicas como son la autonomía financiera del estudiante, o la capacidad de afrontar sus responsabilidades en la familia y la comunidad. Pero evidentemente, el profesor conforma el apoyo más importante en la transacción educacional cuya guía y dirección puede ayudar al estudiante a desarrollar el control del proceso educacional. El apoyo es la dimensión sociológica y estructural del proceso de control.

Se requiere un balance dinámico entre los diferentes componentes, para poder establecer un control sobre los eventos y acciones educacionales. Pero no se trata de un proceso localizado exclusivamente en el estudiante, requiere la realización y participación también del profesor, a través de una comunicación de dos vías. El grado de control o influencia en la transacción educacional estará educacionalmente compartida entre el profesor y el alumno, dependiendo de las dimensiones de control de cada situación en particular. Por ejemplo, el control puede ser total, en un estudiante autónomo, libre para escoger sus metas, quien tiene la habilidad de reunir los requisitos educativos, y tiene los recursos para llevar a cabo la experiencia. Sin embargo, para la mayoría de los estudiantes, el establecimiento del control dependerá del proceso colaborativo de evaluación de las dimensiones de control.

En este sentido, podemos ejemplificar: los estudiantes que no están seguros de sus necesidades y que no son estudiantes sofisticados y experimentados; quienes a su vez no están familiarizados con la localización y ubicación de los recursos necesarios en el proceso, podrían avanzar de mejor manera si a través de la negociación y el diálogo abandonasen algo de su independencia. Incrementarían el control educacional porque el apoyo ganado, sobrepasaría la pérdida de independencia, especialmente si las habilidades personales concomitantes son también débiles.

La independencia, sin la necesaria habilidad y apoyo presenta sólo una ilusión de independencia, generando disonancia, estrés y agobio. Para aquellos estudiantes que son relativamente fuertes en las tres dimensiones, o bien, son muy fuertes en dos y débiles en una, puede ser apropiado que el estudiante asuma el control de la transacción educacional. A través de la negociación entre el estudiante y el profesor, el primero podría hacerse consciente de la aparente debilidad y como poder direccionarla.

Los adultos poseen un alto grado de independencia inherente, en cuanto ellos escogen libremente si quieren o no participar en una actividad educacional. Por lo tanto, toda transacción estudiantil debe considerar y medir el grado de control percibido y de sus capacidades y recursos.

Como hemos visto anteriormente, la interacción educacional ha sido vista en tradición, como una interconexión entre estudiante, profesor y contenido. Se han agregado las tres dimensiones de control a esos elementos de macro-nivel. Por lo tanto, puede ser vista como una sobreposición triádica.

En el esquema, puede observarse como el control se encuentra determinado por la interacción , o intersección, de los tres macro componentes (profesor, alumno y contenido) y los tres micro componentes (independencia, apoyo y habilidad).

En el modelo no presencial tradicional, se ha visto cada vez más la necesidad de desarrollar un proceso de negociación que ponga los elementos del modelo triádico, en un balance consciente para que el estudiante pueda realizar los ajustes conductuales correspondientes, negociación que obliga necesariamente a fomentar el acercamiento e individualización del proceso de manera intencional y activa por parte del profesor. En este sentido se podría recurrir a las consabidas encuentros, conferencias o las tutorías como un elemento importantísimo del acercamiento en la interacción estudiante-contenido, estudiante-estudiante y estudiante-profesor. Esto requiere hacer uso de aulas físicas, medios y recursos propios de la educación cara-a-cara.

 

La relación triádica virtual

En este sentido, el aula virtual potencia y favorece precisamente los componentes de esta doble relación triádica, sin obligar al cambio de ambiente ni al cambio en la forma de interacción que la caracteriza, en fin, la interacción virtual permite que el control como proceso resultante de las variables de cada uno de los componentes del proceso educativo, más las características de independencia, habilidad y apoyo del estudiante, se realicen en base al mismo medio de comunicación.

La expresión, "todo sobre el escritorio", es a mi juicio la más apropiada en este contexto. Permítanme la siguiente analogía o juego expositivo. Es tener el escritorio lleno de accesos directos a cada uno de los macro componentes expuestos anteriormente. El acceso al profesor, por medio del correo electrónico asincrónicamente, por ejemplo, o bien de forma sincrónica en las situaciones que lo requieran por medio de la videoconferencia individual o grupal. Las comunicaciones directas vía chat, entre estudiantes, han mostrado ser altamente motivadoras de los aspectos sociales y recreacionales en experiencias de aula virtual. De ese modo los encuentros en la cafetería pueden ser realizados en algún punto de nuestro campus virtual. La biblioteca on line, el acceso a bases de datos, es quizás la riqueza mayor para todos aquellos que alguna vez tuvimos que gastar horas haciendo búsquedas físicas de material.

Pero nos queda el micro nivel de análisis. La independencia tiene quizás una limitación actual para el estudiante virtual, que será superada gracias al desarrollo y la expansión de este modelo. Las posibilidades reales donde elegir contenidos, formas y procesos de educación virtual aún no es totalmente posible, pues la gama de experiencias existentes, no nos permite aún hablar, como hemos hablado aquí, de verdadera y libre elección.

En relación al apoyo, como recursos humanos y no humanos, evidentemente la búsqueda e interacción con dichos recursos a través de la educación o transacción virtual, estará ampliamente facilitada localización de los recursos sin moverse de sitio, solamente utilizando el mismo medio por el cual se establece la interacción profesor alumno, la interacción con el contenido, la ocurrencia de encuentros entre estudiantes, en fin, todo a través de un mismo medio de telecomunicación, parece dar todas las facilidades para que este elemento se realice también a través de nuestro super poderoso escritorio de estudio.

 

Variables personales

Hemos dicho que el componente de habilidad para el aprendizaje independiente incluye variables cognitivas, intelectuales y de personalidad. En este sentido, y bajo la perspectiva de la psicología diferencial, cuyo objeto de estudio son las diferencias entre individuos o entre grupos, nos referiremos a las variables personales que consideramos más relacionadas con la habilidad o capacidad de afrontar el estudio independiente.

Variables motivacionales:

  • Motivación de logro, como aquella característica que activa y mantiene las acciones necesarias para conseguir metas de carácter personal ya sea en los ámbitos profesionales, social y relacional, o en el del conocimiento personal. Los estudiantes que poseen esta característica suelen enfrentarse al aprendizaje de manera relajada, sintiéndose capaces de autodirigirse y reforzarse requiriendo una mínima atención por parte del profesor. Se encuentra en relación inversa con el miedo al fracaso. (Amador, 1998). Correlaciona positivamente con una variable cognitiva llamada autoeficacia percibida.

  • Locus de control, es una variable ampliamente estudiada en numerosos contextos. Se trata de la "convicción de control interno contra externo", de una actitud de expectativa generalizada. En palabras de (Rotter, 1966, p.1)

"Si un individuo vive un refuerzo que sigue a a una acción como algo no dependiente totalmente de la acción, este refuerzo se suele considerar en nuestro ámbito cultural como resultado de la suerte, del azar o del destino. También puede ocurrir que se considere como un hecho que está bajo el control de otras personas más influyentes o que no es predecible por la complejidad de las condiciones ambientales. Si un individuo interpreta un hecho reforzante de este modo, lo denominamos convicción de control externo. Si lo interpreta en dependencia de su propia conducta o de sus propiedades relativamente duraderas, lo denominamos convicción de control interno"

Se ha observado empíricamente que los internales rinden menos en presencia de otras personas que en condiciones de trabajo aislado, mientras que la presencia de personas favorece el rendimiento de los externales. (Amelang y Bartussek, 1986) Las expectativas que poseen los sujetos con el locus de control interno, o internales, de poder controlar por sí mismos las consecuencias de la propia conducta puede explicar ciertos hallazgos empíricos que los muestran más capaces de buscar y valorar informaciones más adecuadas y seguras para la solución de tareas y problemas. Saben utilizar, en una tarea de aprendizaje, informaciones adicionales para una mejora del rendimiento, mientras que los sujetos con locus de control externo, o externales, no parecen valorar esta información adicional. Bajo un acercamiento interaccionista de la personalidad, es decir, que considere la interacción entre la situación y la persona, como determinante de la conducta, más que las anteriores visiones ambientalistas o situacionistas versus disposicionales; pareciera ser que esta característica interaccionaría adecuadamente con las características situacionales de la educación no presencial.

Dentro de las múltiples variables cognitivas relacionadas con la habilidad para el estudio independiente, nos parece de principal interés la autoeficacia percibida.

  • Autoeficacia percibida: La autoeficacia percibida es una variable centrada en el sujeto que trata de la percepción de la propia capacidad de ejecución y rendimiento. Esta variable, se relaciona empírica y teóricamente con el optimismo, la autoestima y la competitividad (sin hostilidad), entre otras; se encontrará delimitando la relación dada entre las expectativas y los esfuerzos realizados. Es la convicción que uno puede llevar a cabo exitosamente la conducta necesaria para producir los resultados.

  • Apertura a la experiencia, como una variable de flexibilidad cognitiva, en el sentido de permitir la entrada de lo nuevo en los esquemas cognitivos, promoviendo la acción hacia lo novedoso.

Variables emocionales:

  • Ansiedad: esta es una variable que correlaciona negativamente con el rendimiento. En nuestro tema, la ansiedad del estudiante puede necesitar una estructuración fuerte de las actividades académicas para no dejar ambigüedad en el contexto interpretativo, sabiendo que quienes puntúan alto en esta variable perciben el mundo de manera más amenazante y detectan e interpretan estímulos amenazadores con mayor frecuencia que los que no puntúan alto en ella. La ansiedad que produce en muchas personas el manejo de los ordenadores y el aprendizaje de las nuevas tecnologías es un importante factor a tener en cuenta en relación con esta faceta de habilidad.

  • Autoestima: como los juicios personales realizados sobre nuestros propios méritos, juicios que se expresan por medio de las actitudes que mantenemos sobre nosotros mismos. Tiene un importante componente afectivo y por tal motivo lo hemos clasificado en este conjunto.

 

Más investigación

Una vez analizada la gran complejidad que entraña la interacción en los diferentes modelos educativos, intentando no olvidar la fase actual de rápido crecimiento y desarrollo, sólo desearía comentar la necesidad de realizar investigaciones, estudios empíricos que nos permitan ir comprobando conceptos y desarrollando nuevos análisis que soporten teóricamente lo que hasta la fecha son, mayoritariamente, adaptaciones de modelos provenientes de otras experiencias.

 

Referencias

Amador M., L. 1998. Motivación en los universitarios a distancia. Centro asociado de la UNED. Ciudad Real.

Amelang, M. & Bartussek, D. (1986). Psicología diferencial e investigación de la personalidad. Herder, Barcelona.

Chen, Y-J. & Willits, F.K. (1999). Dimensions of educational transactions in a videoconferencing learning environment. The American Journal of Distance Education, 13, nº1, 45-59.

Garrison, D.R. (1989). Understanding Distance Education. A framework for the future. London & New York.

Garrison, D.R. (1993). "Multifunction microcomputer enhanced audio teleconferencing: moving into the third generation of distance education" en K. Harry, M. John & D. Kegan (Eds) Distance education: new perspectives, Routledge, London

Holmberg, B. (1981). Educación a distancia: situación y perspectivas. Kapelusz, Buenos Aires.

Moore, M.G. (1973).Towards a theory of independent learning. Journal of Higher Education, 44, p.661-679

Moore, M.G. (1993). "Three types of interaction" en K. Harry, M. John & D. Kegan (Eds) Distance education: new perspectives, Routledge, London

Tiffin y Rajasingham (1997). En busca de la clase virtual. Paidós, Barcelona.

Rotter, J.B.1966. Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs, 80 (1, todo el número 609)

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Acerca de la Autora:

Marcela Paz González Brignardello es Licenciada en Psicología y Supervisora del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED, responsabilizándose de la tutoría de la asignatura de Historia de la Psicoterapia. Ejerce habitualmente la enseñanza tanto tradicional como virtual y por ello conoce con concisión todos aquellos aspectos relativos al enfoque psicológico del docente en el proceso de la formación virtual.