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Día |
Hito |
Descripción |
Duración
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1 |
1.1 |
Lectura
de la guía metodológica |
1
hora |
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1.2 |
Visualización
del vídeo de presentación del curso |
15
minutos |
|
|
1.3 |
Estudio
del tema 1 |
2
horas |
|
|
1.4 |
Autoevaluación
del tema 1 |
30
minutos |
|
|
1.5 |
Comunidad
Virtual |
15
minutos |
|
|
|
|
|
|
2 |
2.1 |
Estudio
del tema 2 |
2
horas |
|
|
2.2 |
Realización
del Caso Práctico CX23 |
2
horas |
|
|
2.3 |
Comunidad
Virtual |
15
minutos |
|
|
|
|
|
|
3 |
3.1 |
Revisión
de los materiales adicionales MT01 y MT02 |
1
horas |
|
|
3.2 |
Revisión
del apartado sobre Polímeros del tema 2 |
30
minutos |
|
|
3.3 |
Autoevaluación
del tema 2 |
1
hora |
|
|
3.4 |
Examen
del tema 2 |
1
hora |
|
|
3.5 |
Comunidad
Virtual |
15
minutos |
|
|
|
|
|
|
... |
... |
... |
... |
De
esta forma, la indicación de la trayectoria docente se constituye en un
elemento clave para que el alumno sea capaz de planificar su tiempo, de
espaciar adecuadamente su proceso de estudio y, por tanto, de sentirse en un
proceso reglamentado y no donde se espera de él no sólo que estudie sino
que también sea capaz de determinar cual es el ritmo apropiado para el
estudio, cuestión que típicamente ha realizado siempre el profesor en el
aula.
Además
del registro simple de los hitos de la trayectoria docente, los sistemas LMS
deben proveernos también de la herramienta de gestión de alertas necesaria
para que el alumno pueda recibir avisos claros de los puntos del camino
docente que debe hacer en cada momento, así como recordatorios de todo
aquello que tiene pendiente o lo que debía hacer y que no ha realizado en
su debido momento.
Este
es un punto clave. Cuando hablamos de la intervención del profesorado en la
labor de tutorización de un proceso de formación virtual tendemos a
extremar las cosas. Hay personas que son de la opinión de que la intervención
del tutor debe ser total en el sistema, es decir, que los alumnos deben
sentir la presencia real del profesor en todo momento detrás del proceso de
estudio y que ésta es la única manera de que un sistema de eLearning
funcione adecuadamente. Otros opinan que, precisamente, lo que facilitan los
sistemas eLearning es la ruptura de las coordenadas
espacio-temporales y que, por tanto, el profesor no puede estar físicamente
en el sistema a la vez que el alumno, toda vez que la ruptura de la sincronía
en que los distintos agentes de un proceso docente participan del mismo es
la gran ventaja de la formación virtual y lo que trae consigo su mayor
universalidad y su enorme abaratamiento de costes.
Tengo
que decir que no estoy de acuerdo con ninguna de estas dos visiones
extremas. Creo que tenemos que partir de que para que un alumno decida
realizar unos estudios a través de eLearning éstos tienen que
ofrecerle ventajas respecto al sistema tradicional. Creo que esas ventajas
son, típicamente, la ruptura de la sincronía y el abaratamiento de costes.
Por tanto coincido en esto con la segunda opinión, pero no dejo de
considerar que la ausencia del profesor en la impartición, no debe suponer
ausencia en la tutorización y que, por tanto, aunque reducida frente a la
intervención convencional, la participación del profesor en el sistema
debe aún ser notoria.
Debido
a todo esto, lo que los LMS deben facilitar es, precisamente, numerosos
elementos para fomentar la participación asincrónica del profesor, junto
con algunos otros que faciliten también, aunque en menor grado, la
participación sincrónica. Para cubrir el primer tipo de participación se
hacen necesarios sistemas de correo entre profesor y alumnos, foros de
debate, soporte diferido al alumno, respuesta a consultas técnicas, etc.
Para cubrir la segunda se necesitan sistemas de transmisión de contenidos
en tipo real (audio y video), chats, video y audioconferencia, etc.
Obviamente, los segundos son los más caros de proveer tanto por los
elementos tecnológicos necesarios para ponerlos en práctica como por el
mayor tiempo de dedicación que por parte del profesorado se necesita. Cada
proceso de estudios basado en técnicas de eLearning deberá calibrar
el peso que de cada una de las dos técnicas se requiere para cumplir sus
objetivos docentes en función, también, de la organización económica
prevista para el mismo.
En
cualquier caso, no hay que olvidar que la tutorización no es la única
herramienta que los sistemas LMS deben poseer para llevar a buen puerto los
sistemas de estudio virtual. Si creyéramos eso, habría que admitir que no
hemos avanzado nada desde los sistemas de formación a distancia basados en
el correo electrónico, en tanto que, en esquema, un sistema virtual muy
basado en la figura remota del profesor y un sistema a distancia
convencional estarían funcionando de forma muy similar, salvo por el uso de
las nuevas tecnologías para vehicular la relación profesor-alumno. Sin
embargo, hay que tener presente que lo que se demanda de los sistemas LMS
es, precisamente, que sean capaces de aportar soluciones en el ámbito de la
enseñanza que fomenten la interactividad por parte del alumno y que, con
sus numerosas funcionalidades, sean capaces de suplir (y mejorar, sin duda,
en muchos casos) la labor de tutorización que un profesor tradicional
realiza.
Desde
mi punto de vista, este es un elemento crucial si queremos garantizar el éxito
en una actividad docente que use un LMS para su impartición. La enseñanza
tiene para nosotros un atractivo que desborda el propio hecho de aprender
los contenidos que se intentan transmitir y que apunta mucho al mundo de
relaciones que se producen en el ámbito del aula o del centro de estudios.
Muchos de nosotros seguro que hemos conseguido a nuestros mejores amigos en
la escuela o en la universidad. Es probable que algunos hayamos encontrado
trabajo a través de contactos realizados en congresos, seminarios o
masters. Qué decir ya de quien ha contactado con su pareja mientras
realizaba sus estudios. Todo esto nos lleva a considerar que el entramado de
relaciones, la comunidad de estudio, que se produce entre los distintos
agentes que interaccionan en un curso, es un elemento clave dentro del
propio proceso docente y, casi con seguridad, un elemento motivador hacia el
aprendizaje superior a otros muchos.
Aunque
es muy difícil que una comunidad virtual suplante todos los rasgos que una
comunidad física presenta, no es menos cierto que el reto de conseguir que
en el proceso de estudio a través de Internet se cree una comunidad virtual
con buenos vínculos entre sus miembros, es uno de los más importantes que
tienen los fabricantes de sistemas LMS y los diseñadores de planes
formativos para estos sistemas.
Pero,
¿qué facilidades debe proporcionar un LMS para fomentar la creación de la
comunidad virtual de estudio? Desde mi punto de vista, las que relaciono a
continuación son algunas muy importantes a este respecto:
·
Un sistema de correo para los usuarios del sistema que permita
seleccionar con claridad y categorizar en listas a los posibles
destinatarios de cada envío.
·
Foros de debate donde alumnos, profesores o cualquier otro
agente del sistema puedan contrastar sus ideas, resolver sus dudas técnicas
o, incluso, establecer conversaciones sobre cualquier asunto de interés.
·
Puntos de encuentro donde puedan reunirse para charlar
aquellas personas que en un determinado momento de tiempo estén conectadas
en el sistema, todo ello con las restricciones de seguridad de las que ya
hemos hablado antes, de forma que alguien pueda estar visible o no para un
usuario en función de las restricciones tipificadas.
·
Tablones de anuncios para temas docentes y no docentes, donde
cada una pueda pegar cualquier texto que considere oportuno, desde dejar de
modo libre una consulta técnica, hasta anunciar que vende su casa.
·
Acceso a áreas lúdicas (cafetería, juegos, etc.) donde
poder compartir con los demás cuestiones alejadas de las meramente
docentes.
·
Salas de conferencias privadas y públicas para que los
distintos usuarios del sistema puedan conferenciar sobre cualquier asunto.
·
Tutorías extradocentes para que otros profesionales puedan
intervenir también en el sistema, por ejemplo, apoyo psicológico, mejora
de hábitos de estudio, orientación profesional, etc.
·
Facilidades para la creación de grupos que posean intereses
comunes tanto de aprendizaje como lúdicos, de forma que la propia comunidad
de estudio se auto organice.
·
Aunque
existirán acciones docentes gestionadas a través de sistemas LMS que no
necesitarán la evaluación como un elemento indispensable para las mismas,
seguro que la mayor parte de los cursos que realicemos bajo mecánica
virtual sí que necesitarán calibrar hasta qué punto un alumno ha
conseguido los objetivos que hemos planteado para cada nivel de enseñanza,
por tanto, es indispensable que existan facilidades para resolver esta
situación. Los primeros sistemas de formación virtual que aparecieron
resolvían el asunto de la evaluación de modo fácil, reduciéndola a la única
posibilidad de realizar tests. Con el tiempo los tests se fueron haciendo más
complejos, de forma que permitieron modularse para aceptar preguntas
multi-respuesta, carencia de límites en el número de respuestas posibles,
incorporación de interfaces más sofisticados, etc. Normalmente, el único
elemento de evaluación que ha acompañado a los tests ha sido la labor de
resolución de exámenes por parte del profesor, de modo que muchos sistemas
actuales lo único que proporcionan a este respecto son mecánicas para
registrar datos de cuándo debe hacerse un examen, cuándo se hace
realmente, cuánto tiempo se ha empleado en hacerlo, etc. Posteriormente, un
sistema de correo facilita que el examen le llegue al profesor que corrige y
devuelve el examen al alumno.
Sin
embargo hay que considerar que el ámbito de la formación es muy humano y,
por tanto, demasiado variable, flexible, improvisado, etc. como para que sea
de fácil formalización en un modelo que pueda ser fácilmente
informatizable. En cualquier caso hay que hacer que el modelo dé cuenta lo
más posible de esa flexibilidad sin sacrificar por ello las ventajas de
automatización que esperamos en la confección y elaboración de los exámenes.
Debido a esto creo que la solución consiste en dotar a nuestros sistemas
LMS de lo siguiente:
1.
Un sistema de interacción entre el contenido y el examen donde podamos
determinar reglas del tipo: El tema 4 no puede estudiarse hasta que no se
haya aprobado el examen CX12.
2.
Formatos de exámenes predefinidos que sean capaces de trabajar según se
haya determinado en el sistema, por ejemplo, los tests reseñados antes.
3.
Un sistema para la definición de formatos de exámenes que a través de un
protocolo bien definido sea capaz de interaccionar con el sistema de
registro de resultados de exámenes, o lo que es lo mismo, algo que permita
al profesorado inventarse cómo va a ser su examen, plantear casos complejos
con bifurcaciones simples y múltiples, pesos en función de caminos
seguidos, rutas que conducen al fracaso y rutas que pueden conducirnos al éxito
directamente o a través de otras rutas, etc.
4.
Un sistema para la integración de pruebas de evaluación no definidas a
través de formatos, sino realizadas como páginas web en formato libre que
el desarrollador de la evaluación ha confeccionado, debiendo ocuparse sólo
de interaccionar con el sistema en tres puntos: la catalogación de la
prueba, la indicación del punto en que debe ser realizada y, por último,
la llamada a una procedimiento estándar del LMS al que la página libre le
habrá debido remitir información sobre los resultados obtenidos por el
alumno.
Todo
esto debe estar soportado, además, por una completa base de datos de
preguntas simples fácilmente accesibles, de forma que puedan ser empleadas
en la confección de los distintos formatos de examen.
Hay
que tener en cuenta, también, que dada la falibilidad del soporte de
comunicaciones a través del que hoy se desenvuelve Internet, es conveniente
que existan herramientas locales que puedan instalarse en el ordenador del
alumno y ejecutarse bajo un sistema totalmente controlado, a fin de dotarlo
con garantías. Este sistema recibiría a través de la red el examen en el
momento adecuado, permitiría al alumno la realización del mismo, con
control riguroso del tiempo concedido y, por último, posibilitaría la
devolución del examen a la escuela para la realización, bien de forma
automática, bien de forma manual, de la corrección y el registro del
mismo.
Por
último, reseñar también que la evaluación está compuesta por más cosas
que por el examen curricular reglado. Cosas como las autoevaluaciones, las
pruebas de nivel, etc. son otras categorías importantes que todo sistema
LMS debe cubrir.
Muchos
sistemas LMS están funcionando ya, y otros lo harán en el futuro, en
entornos públicos de enseñanza o en otros similares donde reviste una gran
importancia el asunto de la acreditación reglada de conocimientos. Se trata
de que si una universidad certifica que determinado alumno ha superado las
pruebas necesarias para la consecución de la titulación en la Licenciatura
de Medicina, se tenga sobrada constancia de que las pruebas han sido
realizadas con rigor y sin engaño por parte del examinando.
Normalmente,
esta situación topa con un serio problema cuando hablamos de la realización
de pruebas a distancia, se trata de la seria posibilidad de la sustitución
de la persona que hace el examen por otra que ya posee las competencias y
que simula ser el alumno que debe examinarse. Hasta ahora no existen los
medios suficientes de control y reconocimiento a través de Internet como
para garantizar que esto no suceda y hasta que dichos medios no estén
desarrollados pienso que será difícil la sustitución de las pruebas
presenciales por pruebas virtuales.
En
la actualidad, la mayoría de los centros de enseñanza virtual resuelven
este problema convocando exámenes presenciales que complementan las pruebas
virtuales y dan la garantía de que no hay suplantación de personalidad en
la realización de la prueba. Sin embargo no es descartable que a medio
plazo existan sistemas que faciliten la identificación a través de
determinados parámetros físicos como pueden ser las huellas, el iris, el
sonido de nuestra vez, etc. Cuando esto se produzca y la industria esté en
condiciones de fabricar y distribuir al coste adecuado los dispositivos
necesarios para la realización de esta identificación, entonces los
sistemas LMS tendrán que extender sus facilidades al área de la
identificación personal y el asunto de la realización remota de pruebas
regladas habrá dejado de ser un problema.
Es
bastante normal que muchos procesos de formación a distancia posean
extensiones presenciales, es decir, clases, tutorías, etc. que se realizan
físicamente en un aula y no sólo a nivel virtual. Volvemos, pues, a la
sincronía espacio temporal y, por tanto, a los mecanismos necesarios para
gestionar esas extensiones presenciales: control de ocupación de aulas,
planificación de clases, expertos que imparten dichas clases, materias a
impartir, control de la concurrencia en espacio y en tiempo, etc.
Todo
este conjunto de mecanismos generarán, además, una importante información
que será aprovechada, sin duda, por los responsables económicos de los
proyectos para su evaluación y control, por lo que, además de facilitar
las labores antes reseñadas, el subsistema que en un LMS se encargue de
esto, deberá tener una interfaz importante con el sistema de explotación
de datos, de forma que se pueda obtener la información necesaria para el
seguimiento de los proyectos antes reseñado.
Estas
extensiones convierten a cualquier LMS en la herramienta idónea no sólo
para la gestión de procesos virtuales de enseñanza sino también de
procesos presenciales, por eso no es descartable que muchos centros de
formación estén pensando en un LMS como un producto dirigido a la gestión
integral de su negocio y no sólo la gestión del eLearning.
Hemos de entender que un
sistema LMS es, en última instancia, una virtualización de algo que se
localiza en el espacio físico (un centro de estudios real) y que, por
tanto, debe permitirnos almacenar nuestros elementos virtuales, al igual que
el espacio de una escuela nos permitiría almacenar nuestros elementos físicos[1][Nótese que intento no contraponer los términos real y
virtual ya que no creo que sean contrapuestos. Tan real es una
escuela virtual como una escuela física. Varía la percepción que tenemos
de la misma y el juego de reglas con el que abordamos nuestra presencia en
ambas (Para más información sobre este tema puede verse mi artículo, La
escuela virtual y el cambio de paradigma docente, Alquimia
(www.eidos.es/alquimia), Septiembre 2000.)[1]]. Por tanto, los sistemas LMS deben facilitar el
almacenamiento y la búsqueda de todo el material accesible en el sistema
(al igual que una biblioteca tradicional lo haría), pero además debe
extender esta función al área privada de cada usuario, de forma que
tengamos la posibilidad de guardar y, por tanto, organizar y recuperar,
recursos propios tales como apuntes, referencias privadas a materiales de
interés, documentos adicionales, ejercicios y casos prácticos resueltos y,
en general, todo aquello que constituya un elementos de apoyo necesario para
la buena marcha del curso y el buen entendimiento de los contenidos del
mismo.
Sería
deseable que todo el material contenido en un sistema LMS (tanto el público
como el privado) pudiera ser difundible con restricciones a los diferentes
roles o grupos en que se organizan los usuarios de una escuela de este tipo.
Es decir, que podamos determinar que el material de determinada convocatoria
de un curso pueda ser accedido sólo por los alumnos de dicha convocatoria,
mientras que otro material de apoyo pueda, por ejemplo, ser visto por todos
los alumnos de un mismo curso de forma independiente a la convocatoria en
que el alumno esté inscrito. Es más, que un profesor, o la dirección de
la escuela, o incluso un alumno, pueda publicar determinado material docente
al que pueda asociar restricciones para su uso del tipo: sólo para
condiscípulos, sólo para profesores, sólo para mi grupo de
amigos, sólo para los profesores de física u otros similares.
En
muchas ocasiones es necesario que el proceso de formación se encuentre
auditado por personas ajenas al proceso, pero que necesitan tener información
del mismo. Es el caso del tutor legal (por ejemplo la madre o el padre) que
desea estar al tanto del decurso académico de su pupilo. También es el
caso del responsable de formación de una empresa que ha mandado a un grupo
de alumnos a efectuar determinado plan de estudios y que desea estar al
tanto de la marcha individual y grupal del mismo.
Estas
personas necesitan tener en nivel de acceso restringido al sistema. Su
visibilidad de los datos está en función del alumno o grupo de alumnos
sobre el que ejerza el derecho de auditoría. Lo normal es que el auditor de
alumnos sea capaz de ver datos del expediente académico de sus pupilos, sus
resultados en los exámenes, datos estadísticos generales sobre el alumno o
grupo de alumnos de su interés, etc.
Otro
nivel más general de auditoría puede ser el que realiza, por ejemplo, el
miembro de un organismo público encargado de velar porque una institución
que ha recibido una subvención para llevar a cabo un plan de formación, lo
lleve a cabo con el suficiente rigor. Lo normal es que la visibilidad sobre
los datos del sistema LMS de un auditor de estas características sea mayor
que la de un simple auditor de alumnos. Lo más probable es que tenga que
ver dados de varios grupos de alumnos e incluso consolidaciones estadísticas
de los mismos, informes docente generalizados, etc.
Ambos
niveles de auditoría deben ser provistos por cualquier sistema LMS que
aspire a obtener un alto nivel de uso en el mercado de la formación.
No
hay que olvidar tampoco que, de forma independiente a estas labores
concretas de auditoría, otros profesionales deberán también auditar
determinadas cuestiones del sistema que le permitan tener una visión
general de lo que sucede en determinadas partes del mismo. Esto es lo que
sucede, por ejemplo, cuando un coordinador de escuela desea obtener datos
generales de uso del proceso de tutorización síncrona o cuando un profesor
revisa las encuestas que sobre el curso que acaba de terminar han realizado
los alumnos. Un sistema LMS debe proveer, por tanto, facilidades para la
explotación estadística de los datos de uso del mismo, para la definición
de encuestas de satisfacción de usuarios, tests de calidad, etc.
Se
supone que un LMS es una pieza más en el conglomerado de sistemas de
información de la empresa y que este conglomerado debe funcionar de modo más
o menos armónico. Esto nos conduce a considerar que debemos dejar las
puertas de nuestro LMS abiertas para permitir la interacción con el mundo
exterior. Este es un tema complejo y que presenta numerosas vertientes
distintas. Veámoslas con cierto detenimiento.
Pensemos
en la empresa que pone a funcionar un LMS para la impartición de formación
interna a sus empleados. Dicha empresa posee, lógicamente, una base de
datos de recursos humanos donde ya está registrado todo el personal.
Obviamente el responsable de formación no deseará teclear de nuevo en el
LMS los datos de dichos empleados sino que aspirará a que el sistema sea
capaz de importarlos de modo no demasiado complejo. El asunto es que lo
mismo que a esta empresa le sucede con los empleados, a una universidad, por
ejemplo, le sucede con los innumerables datos de cursos, seminarios,
asignaturas sueltas, etc. que constituyen su plan de estudios. Por tanto la
importación de datos con que un LMS puede encontrarse es algo que va a
estar en función del contexto y que, por tanto, no podemos determinar de
antemano. Para resolver este problema existen diferentes soluciones:
1.
Documentar el diccionario de datos del LMS y/o construir un modelo de
objetos sobre sus entidades de modo que pueda usarse dicho modelo para
acceder, insertar, modificar, etc. los datos presentes en el mismo.
2.
Haber puesto de acuerdo previamente a los fabricantes de sistemas LMS para
organizar una norma de estandarización que defina con claridad qué
atributos deben poseer cada una de las entidades presentes en un LMS:
contenidos, estudiantes, exámenes, etc. Una vez realizada esta labor de
estandarización bastaría con que existiera en el LMS un proceso de
intercambio XML[1][Extended Markup Language, el lenguaje de
definición de datos que facilitará el intercambio de los mismos entre
distintos sistemas. Se trata de un estándar aceptado hoy por la totalidad
de la industria informática.[1]] de forma que pudieran incorporarse datos provenientes de este
formato o exportarse, igualmente, a través del mismo.
Hay
que pensar que, probablemente, la dirección inversa se nos dé igualmente.
Pensemos en el caso de la aplicación de recursos humanos que recoge
información de los cursos realizados por los alumnos, lo normal sería
pedir a nuestro LMS que sea capaz de intervenir en la base de datos de
recursos humanos para dejar en ella la estructura de información necesaria.
Para resolver esta situación existen igualmente dos caminos:
1.
Dejar previsto un interfaz de funciones que puedan escribirse y que
contengan el código necesario para ejecutar las acciones requeridas. Si
construimos dicho interfaz se ejecutarán las acciones que programemos en el
mismo y no lo construimos el LMS funcionará como si tal sin ejecutar
ninguna labor adicional más que las intrínsecamente suyas.
2.
Hacer que nuestro LMS sea capaz de generar código XML que luego
pueda ser tratado por la aplicación de destino.
En
cualquiera de los dos casos, hemos comprobado que podemos apuntar dos
soluciones diferentes. Podemos considerar que la primera de ambos casos es
la que más visos presenta en el momento actual de satisfacer las
necesidades de una corporación, ya que el nivel de uso y familiarización
de los sistemas y el personal técnico con XML aún es bajo. Sin embargo, no
podemos olvidarnos de la segunda, ya que aunque el nivel de uso de XML sea aún
bajo esto no evitará que en un plazo no muy largo de tiempo su uso está
absolutamente difundido.
Ante
este panorama lo más sensato para un sistema LMS pensado para nuestro mundo
del 2001 es que permita ambas posibilidades, lo que, sin duda satisfará al
más alto colectivo posible de clientes.
El
problema estriba en que las normas para
la definición de datos de un LMS aún están en vías de desarrollo y
aceptación por parte de la industria. A pesar de esto existen algunos
importantes caminos que se están abriendo al respecto. Curiosamente, la
estandarización para sistemas LMS está siendo liderada en este momento por
un consorcio de la industria antes que por una organización pública para
la determinación de estándares como puede ser ANSI, ISO o el IEEE. Se
trata del IMS Global Learning Consortium, Inc., una asociación de las
industrias informáticas dedicadas a la fabricación de sistemas LMS que está
desarrollando de forma muy rápida el conjunto de estándares necesarios
para que estos sistemas puedan entenderse entre sí y con el resto del
mundo, a través de definiciones de datos XML. En este momento IMS tiene
desarrolladas versiones finales de las siguientes especificaciones:
Fecha
|
Versión |
Especificación |
|
20-4-2001 |
Versión
Final 1.1 |
Empaquetado
de contenidos |
|
18-3-2001 |
Borrador
.01 |
Modelo
de información para la definición de competencias |
|
18-3-2001 |
Versión
Final 1.1 |
Interoperabilidad
de preguntas y tests. |
|
18-3-2001 |
Versión
Final 1.00 |
Paquete
de información del alumno |
|
5-3-2000 |
Versión
Final 1.1 |
Modelo
de información de Metadatos |
|
12-1-2000 |
Versión
Final 1.01 |
Especificación
empresarial |
En
IMS participan los lideres de la industria informática actual: Microsoft,
IBM, Oracle, Sun, etc. junto con destacados fabricantes de sistemas LMS.
Entre ambos y en coordinación con los comites de ANSI o de IEEE que poseen
competencias en el ámbito del eLearning se ocupan de fijar este tipo
de especificaciones con la idea de que los distintos LMS que vayan estando
disponibles los cumplan a fin de garantizar la compatibilidad en la definición
de sus entidades de trabajo que cada uno realice.
Además,
algunos fabricantes han puesto ya también a disposición del público
herramientas para facilitar la adopción de las especificaciones IMS, es de
destacar en este orden de cosas el LRN (Learning Resource Interchange
Toolkit) de Microsoft
IMS
representa un esfuerzo loable, pero no hemos de olvidar que falta mucho para
que los productos adopten sin reparos esta forma de trabajar. La formación
es algo tan diverso como el propio ser humano y, por tanto, muy difícil de
formalizar. No estamos ante un sistema contable o ante un modelo fácilmente
reducible a números y reglas. Esto hará más difícil que el proceso de
estandarización sea rápido, aunque, sin duda, llegará más tarde o más
temprano, dadas las enormes ventajas que acarrea.
Por
último, reseñar que todo lo aquí anotado constituye una reflexión acerca
de lo que una herramienta LMS debe proveer, lo que no es una garantía
ineludible de que alguna en la actualidad (incluida la desarrollada por mi
empresa) provea todas estas funcionalidades. Habrá que andar aún
determinado camino hasta llegar a ellas y, sin duda, surgirán otras muchas
en dicho camino que complementaran y mejorarán las aquí reseñadas.
Por
nuestra parte, hace ya cuatro años que desarrollamos Almagesto, un
LMS que en su versión 1.0 se diseñó exclusivamente para cubrir las
necesidades formativas de los alumnos del centro de formación de Grupo
EIDOS y que en su versión 2.0 se estandarizó a fin de ser convertido en un
LMS estándar fácilmente desplegable en otras organizaciones. Su principal
característica desde la versión 2.0 es la posibilidad de montar con él
Campus auténticos donde exista la posibilidad de que actúen escuelas
diferenciadas bajo un mismo entorno de Campus, pero con profesorado, planes
de estudio y alumnos independientes, aunque con posibilidad de visiones
generales sobre la totalidad de los datos del Campus.
En
la actualidad estamos finalizando el desarrollo de la versión 3.0 del
producto que contiene importantes innovaciones respecto a la anterior y que
adecuará el LMS al actual entorno tecnológico en que Internet se mueve, amén
de asumir una importante cantidad de las funciones que aquí se indican como
indispensables para un LMS del año 2001.