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Jueves 17 de Mayo de 2001        

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Funciones de un LMS en el 2001.
Un caso práctico: Almagesto 3.0



por Antonio Quirós Casado


Introducción a los LMS (eLearning Management Systems)

En la actualidad asistimos a la eclosión diaria de los llamados sistemas LMS para la gestión de la formación usando elementos on-line y, fundamentalmente, Internet como entorno de recursos ilimitado para el desarrollo de este tipo de sistemas. Sin embargo, como tantas otras cosas de nuestro mundo actual, en muchos de estos sistemas se aprecia en exceso la precipitación, la falta de reflexión en su confección y el deseo de poner en el mercado algo que nos permita ganar cotas en el mismo. Debido a esto, creemos que muchos de estos sistemas desaparecerán en el futuro ya que no podrán adaptarse por cuestión de costes a las funciones cada vez más complejas que la sociedad demandará de los mismos.

 El objetivo que persigo a lo largo de este texto es bastante sencillo. Se trata sólo de enunciar cual es mi punto de vista respecto a las facilidades que un sistema LMS debe proveer para garantizar el éxito de un proceso formativo y evitar la muerte por aburrimiento de los usuarios del mismo. Por ello, los puntos que enuncio a continuación tratarán de reflejar estas funciones reseñadas, de forma que puedan servir de guía a cualquier fabricante que desee proveernos de una herramienta eficaz. Además, no eludiré en cada uno de ellos la oportunidad de reflexionar sobre los distintos aspectos de la enseñanza virtual, aportando mis puntos de vista cuando lo crea necesario.

No sé si esto servirá a algún otro fabricante de sistemas LMS, pero al menos sí que me servirá a mi para que el nuestro[1] (Almagesto es el sistema LMS de Grupo EIDOS. Con dicho sistema está construido el Campus Virtual de Grupo EIDOS www.ElCampusDigital.com), así como el de otros varios clientes, tanto en España como en Latinoamérica, que han confiado en esta herramienta para tal fin.[2]) vaya incorporando todo aquello que aquí reflejo, cosa que irá haciendo con un ritmo adecuado a sus posibilidades.

 
Funciones de gestión de usuarios y registro de información

Los sistemas LMS deben proveer funciones que permitan registrar la identificación de los distintos agentes que en ellos intervienen: alumnos, profesores, etc. Este apartado no es algo simple, como a primera vista puede pensarse, ya que debe incorporar facilidades para:

·         Permitir crear roles sobre la marcha con funciones específicas dentro de cada escuela definida.

·         Permitir agrupar a los usuarios en los grupos, listas de correo o de noticias que se crean oportunas.

·         Permitir asignar niveles de acceso con restricciones de seguridad bien definidas para cada grupo, rol, etc.

·         Permitir virtualizar el contenido de la ficha de registro de cada usuario, de forma que los datos a tratar en cada caso puedan definirse de forma diferente en contextos y organizaciones diferentes.

·         Permitir la interacción con sistemas de búsqueda, selección, creación de informes, etc. que permitan el uso de los datos registrados para facilitar información a quienes la demanden.

Dentro del apartado de registro creo que es también muy importante reseñar las facilidades que el sistema debe proveer para la inscripción en cursos, la reserva en los mismos, etc. Estos procesos deben facilitarse tanto para que puedan realizase de la forma más automática posible a través de la red, como para que un operador pueda llevarlos a cabo si es que la inscripción se produce fuera de las mecánicas de pago electrónico seguro que la red nos proporciona en la actualidad.

El registro de información debe ir lo más lejos posible en el sistema. Se trata de que los LMS sean capaces de facilitarnos herramientas para gestionar de forma adecuada el mayor número de datos posibles en el expediente del alumno: exámenes y su resultado, tiempo dedicado al estudio, catálogo de interacciones con el sistema, casos resueltos, etc., es decir, que podamos disponer de un amplio conjunto de información (obviamente sujeta a las mecánicas de seguridad que se precisen) que pueda ser accedido por cada usuario del sistema en función de su nivel.

Cabe también reseñar que los datos de identificación que se guardan de cada usuario del sistema deben estar adaptados a los nuevos tiempos, es decir, que deben contener no sólo los datos simples ordinarios, sino también tarjetas multimedia de presentación con audio y video incrustado que permitan tener un conocimiento más multidimensional de la persona con la que estamos interactuando en el sistema.

 

Funciones de creación de contenidos

Sobre este asunto existe un debate importante en la comunidad del eLearning. Muchas de las herramientas LMS actuales presentan extensiones para el desarrollo de contenidos que luego puedan ser integrables en las mismas. Particularmente defiendo la tesis de que éste no es un proyecto viable. Creo que los sistemas LMS deben concentrarse en la gestión del proceso formativo, pero no en los contenidos. Para crear contenidos existen excelentes herramientas, tanto si estamos hablando de complejas simulaciones multimedia, donde empresas como Macromedia poseen un plantel de productos más que avanzado, como si lo hacemos de simples sistemas textuales donde un procesador de texto tan simple como Microsoft Word puede dar infinitas posibilidades. Ante los productos que el mercado ofrece en la actualidad, los fabricantes de plataformas LMS no tienen posibilidad ninguna de competir y, por tanto, pienso que lo mejor es que se concentren en la mejora de los sistemas de gestión y control del proceso formativo.

Otro asunto, es la normalización de los contenidos para que puedan ser tratados de forma independiente por cualquier plataforma LMS. Este interesante asunto está siendo abordado por las entidades que en este momento se dedican a la estandarización del eLearning y existen ya normativas de IMS (a las que más adelante haremos referencia) que determinan cómo hemos de definir un contenido para que pueda ser tratado por cualquier sistema LMS de forma independiente al fabricante del sistema y al fabricante del contenido.

Particularmente, creo que este es el camino adecuado. Otra cuestión es que en una misma empresa confluyan grupos que se dediquen a la fabricación de herramientas para la creación de contenidos y herramientas para la gestión de sistemas LMS. Obviamente, en un mundo como el actual, tan dado a la concentración empresarial en el ámbito tecnológico, esto es algo no sólo posible, sino real ya al día de hoy.

Me parece interesante destacar también que en la acción formativa hay una sistemática común, de forma independiente al contenido. Es decir, que los hechos puntuales de impartir un curso de jardinería o un Máster MBA, tienen en común un conjunto de elementos que son los que pueden ser abordados por un sistema LMS. Sin embargo, los materiales formativos que emplearemos para impartir uno y otro, sin duda, serán radicalmente diferentes y, posiblemente, tengan que ser abordados en su confección de modo totalmente distinto de modo que, casi con seguridad, se necesitarán herramientas diferentes para dar la mejor solución en cada uno de los casos. Por todo ello, creo que la reflexión sobre cómo diseñar estos materiales va más allá del ámbito de la comunidad docente y engloba también a otra muy importante comunidad, la de los autores, con todas las concomitancias que este asunto conlleva respecto a la autoría, la protección de los derechos de autor, etc. Dentro de este orden de cosas, hemos de conocer también que en este momento, algunos fabricantes de software están trabajando en los denominados servidores de contenidos que se ocuparán en la red de contener materiales protegidos por derechos de autor y gestionar así, la liquidación de los derechos pertinentes a los propietarios intelectuales de los mismos, en función de los criterios de uso o legales que correspondan.

No hay que olvidar tampoco la importancia que un tipo de contenido va tomando cada vez más en el ámbito de nuestro mundo, se trata del eBook o libro electrónico. En la actualidad existe toda una línea de investigación no sólo sobre los soportes software más adecuados para gestionar la lectura de este tipo de libro, sino también sobre los soportes hardware que pueden emular mejor al libro convencional y a su proceso de lectura. Es decir que en este ámbito de contenido (el más importante en la actualidad, ya que existen muchos más cursos basados en libro on-line que en otros sistemas más multimedia) el esquema de funcionamiento cada vez se parecerá más al del audio, el vídeo o la fotografía, ya que en todos ellos, el ordenador juega un papel importante en su creación, difusión, archivo, etc., tanto a través de sí mismo, como de los dispositivos externos que incorpora. Sin embargo, parece que algunos fabricantes de sistemas LMS piensan que su herramienta debe poseer alguna extensión para crear libro on-line aunque no he visto a ninguno que piense que esta extensión deba llegar al mundo de la fotografía digital, cuando en el fondo ambos contribuyen a la determinación de los contenidos de un curso virtual.

 

Funciones de difusión de contenidos

Otra cosa muy diferente es la difusión de esos contenidos. Evidentemente, un sistema LMS sí debe ocuparse de posibilitar que el alumno tenga acceso a los diferentes contenidos que componen un curso virtual.

Este asunto se enfrenta a una problemática no pequeña, por cierto. En primer lugar hay que tener en cuenta que los contenidos complejos y que usan recursos avanzados de audio, video, escenarios multimedia, etc. necesitan un ancho de banda muy extenso para su correcta manipulación y acceso. En la actualidad la red no está preparada masivamente para que estos contenidos se difundan de modo razonable. Ni siquiera los sistemas que se conectan a Internet a través de las llamadas líneas de alta velocidad de tipo ADSL, RDSI, etc. son capaces de proporcionar en este momento el ancho de banda necesario para que estos contenidos se difundan de modo aceptable.

No hay que olvidar tampoco que servir audio o video requiere unos servicio de streaming que encarecen el coste de los servidores que los proporcionan así como el de las líneas por las que hay que dar salida a los mismos.

En cualquier caso, estoy seguro de que estos aspectos mejorarán notoriamente en los próximos años, al igual que lo han ido haciendo en los anteriores y que con el paso del tiempo viviremos una cualificación importante en el soporte físico del hardware y las comunicaciones que podrán usar los sistemas LMS. De esta forma las plataformas actuales deben estar preparadas para facilitar el soporte a la difusión de contenidos complejos si no desean verse sorprendidos por lo que en un futuro muy poco remoto la tecnología nos va a proporcionar.

Aprovechando que estamos tratando este punto, me gustaría reseñar también que la diversidad del material a emplear será una de las características básicas de cualquier curso preparado para el eLearning. La sustitución de la presencia real del profesor es uno de los grandes retos a resolver por la formación virtual y, sin duda, que un buen conjunto de contenidos estructurados, complejos e interactivos constituirán una de las mejores bazas para lograr resultados reales en este proceso de distanciación.

Particularmente creo que esta opinión mía debe ser matizada con otra que mantengo respecto a la inutilidad de muchos de los cursos de marcado carácter multimedia a que hoy podemos tener acceso. La multimedia, entendida en el pobre sentido en que muchos la entienden, está resultando más empobrecedora que enriquecedora en la educación de las personas. Muchos autores de cursos están suplantando al libro tradicional, normalmente con una alta densidad de contenidos, por los más ligeros cursos audiovisuales donde el alumno ha de hacer un menor esfuerzo de compresión al permanecer de una forma más pasiva ante lo que se le muestra. Este menor esfuerzo de comprensión, en muchos casos está logrando el efecto contrario al que se pretende con él, es decir, que en lugar de mejorar nuestra comprensión del tema tratado, lo empeora al no haber tenido que realizar nuestra mente el esfuerzo de asimilación necesario debido precisamente a la facilidad con la que se nos presenta. Esto, sin olvidar, que algunos de estos cursos multimedia se centran más en la animación del entorno de estudio, en los efectos gráficos, sonoros, etc., que en la correcta elaboración de la materia a tratar. Esto hace que los cursos se aligeren de modo peligroso y que, en muchos casos, el resultado sea que el alumno haya logrado un entorno competencial mucho menor en lo que aprende si se contrasta con los que han seguido cursos similares basados en soportes algo más densos.

No obstante, hay que tener en cuenta que esto está muy vinculado también al tipo de materia que se desea enseñar. Probablemente un curso elemental de cocina o jardinería, una simulación de las reglas de tráfico para el aprendiz de conductor, etc., sean entornos muy adecuados para este tipo de cursos, pero particularmente dudo que un ingeniero aeronáutico pueda aprender el soporte de matemáticas que necesita para el ejercicio de su trabajo con un curso de estas características. Entornos diferentes necesitan, sin duda, soluciones diferentes.

En general, creo que los contenidos de cualquier curso de formación media, universitaria o continua para profesionales de mediana cualificación debe estar compuesto por lo siguiente:

·         eBook con la parte más densa y reglada del contenido

·         Vídeo y/o audio con las intervenciones puntuales del profesor para los temas que se consideren oportunos.

·         Simulaciones, gráficos interactivos, etc. para aquellos procesos y que se considere pertinente el apoyo de este tipo de materiales.

·         Referencias a materiales de apoyo que puedan encontrarse en la red y que complementen todo lo anterior.

 
Funciones de planificación y organización de la formación

No hay que olvidar que la palabra curso es sinónima de trayectoria, recorrido, camino, etc., es decir que tiene unas claras connotaciones de movimiento. Al igual que cuando vamos a realizar un viaje planificamos adecuadamente los hitos del camino, cuando diseñamos un curso hemos de determinar con rigor y claridad cual es la trayectoria que un alumno debe seguir para adquirir con normalidad el conjunto de conocimientos, competencias, habilidades, etc. para los que el curso se plantea.

¿A dónde quiero llegar con esta reflexión? Pues, muy sencillo, al hecho de que una plataforma LMS debe permitir la definición no sólo de los contenidos, sino también del camino a seguir para la realización de un curso. Se trata de que el alumno sepa, indicado de forma sencilla, en unidades de tiempo, lo que debe dedicar a cada elemento constituyente del curso y qué orden de prelación existe entre uno y otro. Un camino docente típico debe indicar algo así como:

Día

Hito

Descripción

Duración

1

1.1

Lectura de la guía metodológica

 1 hora

 

1.2

Visualización del vídeo de presentación del curso

15 minutos

 

1.3

Estudio del tema 1

2 horas

 

1.4

Autoevaluación del tema 1

30 minutos

 

1.5

Comunidad Virtual

15 minutos

 

 

 

 

2

2.1

Estudio del tema 2

2 horas

 

2.2

Realización del Caso Práctico CX23

2 horas

 

2.3

Comunidad Virtual

15 minutos

 

 

 

 

3

3.1

Revisión de los materiales adicionales MT01 y MT02

1 horas

 

3.2

Revisión del apartado sobre Polímeros del tema 2

30 minutos

 

3.3

Autoevaluación del tema 2

1 hora

 

3.4

Examen del tema 2

1 hora

 

3.5

Comunidad Virtual

15 minutos

 

 

 

 

...

...

...

...

De esta forma, la indicación de la trayectoria docente se constituye en un elemento clave para que el alumno sea capaz de planificar su tiempo, de espaciar adecuadamente su proceso de estudio y, por tanto, de sentirse en un proceso reglamentado y no donde se espera de él no sólo que estudie sino que también sea capaz de determinar cual es el ritmo apropiado para el estudio, cuestión que típicamente ha realizado siempre el profesor en el aula.

Además del registro simple de los hitos de la trayectoria docente, los sistemas LMS deben proveernos también de la herramienta de gestión de alertas necesaria para que el alumno pueda recibir avisos claros de los puntos del camino docente que debe hacer en cada momento, así como recordatorios de todo aquello que tiene pendiente o lo que debía hacer y que no ha realizado en su debido momento.

 

Funciones de tutorización

Este es un punto clave. Cuando hablamos de la intervención del profesorado en la labor de tutorización de un proceso de formación virtual tendemos a extremar las cosas. Hay personas que son de la opinión de que la intervención del tutor debe ser total en el sistema, es decir, que los alumnos deben sentir la presencia real del profesor en todo momento detrás del proceso de estudio y que ésta es la única manera de que un sistema de eLearning funcione adecuadamente. Otros opinan que, precisamente, lo que facilitan los sistemas eLearning es la ruptura de las coordenadas espacio-temporales y que, por tanto, el profesor no puede estar físicamente en el sistema a la vez que el alumno, toda vez que la ruptura de la sincronía en que los distintos agentes de un proceso docente participan del mismo es la gran ventaja de la formación virtual y lo que trae consigo su mayor universalidad y su enorme abaratamiento de costes.

Tengo que decir que no estoy de acuerdo con ninguna de estas dos visiones extremas. Creo que tenemos que partir de que para que un alumno decida realizar unos estudios a través de eLearning éstos tienen que ofrecerle ventajas respecto al sistema tradicional. Creo que esas ventajas son, típicamente, la ruptura de la sincronía y el abaratamiento de costes. Por tanto coincido en esto con la segunda opinión, pero no dejo de considerar que la ausencia del profesor en la impartición, no debe suponer ausencia en la tutorización y que, por tanto, aunque reducida frente a la intervención convencional, la participación del profesor en el sistema debe aún ser notoria.

Debido a todo esto, lo que los LMS deben facilitar es, precisamente, numerosos elementos para fomentar la participación asincrónica del profesor, junto con algunos otros que faciliten también, aunque en menor grado, la participación sincrónica. Para cubrir el primer tipo de participación se hacen necesarios sistemas de correo entre profesor y alumnos, foros de debate, soporte diferido al alumno, respuesta a consultas técnicas, etc. Para cubrir la segunda se necesitan sistemas de transmisión de contenidos en tipo real (audio y video), chats, video y audioconferencia, etc. Obviamente, los segundos son los más caros de proveer tanto por los elementos tecnológicos necesarios para ponerlos en práctica como por el mayor tiempo de dedicación que por parte del profesorado se necesita. Cada proceso de estudios basado en técnicas de eLearning deberá calibrar el peso que de cada una de las dos técnicas se requiere para cumplir sus objetivos docentes en función, también, de la organización económica prevista para el mismo.

En cualquier caso, no hay que olvidar que la tutorización no es la única herramienta que los sistemas LMS deben poseer para llevar a buen puerto los sistemas de estudio virtual. Si creyéramos eso, habría que admitir que no hemos avanzado nada desde los sistemas de formación a distancia basados en el correo electrónico, en tanto que, en esquema, un sistema virtual muy basado en la figura remota del profesor y un sistema a distancia convencional estarían funcionando de forma muy similar, salvo por el uso de las nuevas tecnologías para vehicular la relación profesor-alumno. Sin embargo, hay que tener presente que lo que se demanda de los sistemas LMS es, precisamente, que sean capaces de aportar soluciones en el ámbito de la enseñanza que fomenten la interactividad por parte del alumno y que, con sus numerosas funcionalidades, sean capaces de suplir (y mejorar, sin duda, en muchos casos) la labor de tutorización que un profesor tradicional realiza.

 

Funciones de fomento de la Comunidad Virtual de Estudio

Desde mi punto de vista, este es un elemento crucial si queremos garantizar el éxito en una actividad docente que use un LMS para su impartición. La enseñanza tiene para nosotros un atractivo que desborda el propio hecho de aprender los contenidos que se intentan transmitir y que apunta mucho al mundo de relaciones que se producen en el ámbito del aula o del centro de estudios. Muchos de nosotros seguro que hemos conseguido a nuestros mejores amigos en la escuela o en la universidad. Es probable que algunos hayamos encontrado trabajo a través de contactos realizados en congresos, seminarios o masters. Qué decir ya de quien ha contactado con su pareja mientras realizaba sus estudios. Todo esto nos lleva a considerar que el entramado de relaciones, la comunidad de estudio, que se produce entre los distintos agentes que interaccionan en un curso, es un elemento clave dentro del propio proceso docente y, casi con seguridad, un elemento motivador hacia el aprendizaje superior a otros muchos.

Aunque es muy difícil que una comunidad virtual suplante todos los rasgos que una comunidad física presenta, no es menos cierto que el reto de conseguir que en el proceso de estudio a través de Internet se cree una comunidad virtual con buenos vínculos entre sus miembros, es uno de los más importantes que tienen los fabricantes de sistemas LMS y los diseñadores de planes formativos para estos sistemas.

Pero, ¿qué facilidades debe proporcionar un LMS para fomentar la creación de la comunidad virtual de estudio? Desde mi punto de vista, las que relaciono a continuación son algunas muy importantes a este respecto:

·         Un sistema de correo para los usuarios del sistema que permita seleccionar con claridad y categorizar en listas a los posibles destinatarios de cada envío.

·         Foros de debate donde alumnos, profesores o cualquier otro agente del sistema puedan contrastar sus ideas, resolver sus dudas técnicas o, incluso, establecer conversaciones sobre cualquier asunto de interés.

·         Puntos de encuentro donde puedan reunirse para charlar aquellas personas que en un determinado momento de tiempo estén conectadas en el sistema, todo ello con las restricciones de seguridad de las que ya hemos hablado antes, de forma que alguien pueda estar visible o no para un usuario en función de las restricciones tipificadas.

·         Tablones de anuncios para temas docentes y no docentes, donde cada una pueda pegar cualquier texto que considere oportuno, desde dejar de modo libre una consulta técnica, hasta anunciar que vende su casa.

·         Acceso a áreas lúdicas (cafetería, juegos, etc.) donde poder compartir con los demás cuestiones alejadas de las meramente docentes.

·         Salas de conferencias privadas y públicas para que los distintos usuarios del sistema puedan conferenciar sobre cualquier asunto.

·         Tutorías extradocentes para que otros profesionales puedan intervenir también en el sistema, por ejemplo, apoyo psicológico, mejora de hábitos de estudio, orientación profesional, etc.

·         Facilidades para la creación de grupos que posean intereses comunes tanto de aprendizaje como lúdicos, de forma que la propia comunidad de estudio se auto organice.

·          

Funciones de evaluación

Aunque existirán acciones docentes gestionadas a través de sistemas LMS que no necesitarán la evaluación como un elemento indispensable para las mismas, seguro que la mayor parte de los cursos que realicemos bajo mecánica virtual sí que necesitarán calibrar hasta qué punto un alumno ha conseguido los objetivos que hemos planteado para cada nivel de enseñanza, por tanto, es indispensable que existan facilidades para resolver esta situación. Los primeros sistemas de formación virtual que aparecieron resolvían el asunto de la evaluación de modo fácil, reduciéndola a la única posibilidad de realizar tests. Con el tiempo los tests se fueron haciendo más complejos, de forma que permitieron modularse para aceptar preguntas multi-respuesta, carencia de límites en el número de respuestas posibles, incorporación de interfaces más sofisticados, etc. Normalmente, el único elemento de evaluación que ha acompañado a los tests ha sido la labor de resolución de exámenes por parte del profesor, de modo que muchos sistemas actuales lo único que proporcionan a este respecto son mecánicas para registrar datos de cuándo debe hacerse un examen, cuándo se hace realmente, cuánto tiempo se ha empleado en hacerlo, etc. Posteriormente, un sistema de correo facilita que el examen le llegue al profesor que corrige y devuelve el examen al alumno.

Sin embargo hay que considerar que el ámbito de la formación es muy humano y, por tanto, demasiado variable, flexible, improvisado, etc. como para que sea de fácil formalización en un modelo que pueda ser fácilmente informatizable. En cualquier caso hay que hacer que el modelo dé cuenta lo más posible de esa flexibilidad sin sacrificar por ello las ventajas de automatización que esperamos en la confección y elaboración de los exámenes. Debido a esto creo que la solución consiste en dotar a nuestros sistemas LMS de lo siguiente:

1.      Un sistema de interacción entre el contenido y el examen donde podamos determinar reglas del tipo: El tema 4 no puede estudiarse hasta que no se haya aprobado el examen CX12.

2.      Formatos de exámenes predefinidos que sean capaces de trabajar según se haya determinado en el sistema, por ejemplo, los tests reseñados antes.

3.      Un sistema para la definición de formatos de exámenes que a través de un protocolo bien definido sea capaz de interaccionar con el sistema de registro de resultados de exámenes, o lo que es lo mismo, algo que permita al profesorado inventarse cómo va a ser su examen, plantear casos complejos con bifurcaciones simples y múltiples, pesos en función de caminos seguidos, rutas que conducen al fracaso y rutas que pueden conducirnos al éxito directamente o a través de otras rutas, etc.

4.      Un sistema para la integración de pruebas de evaluación no definidas a través de formatos, sino realizadas como páginas web en formato libre que el desarrollador de la evaluación ha confeccionado, debiendo ocuparse sólo de interaccionar con el sistema en tres puntos: la catalogación de la prueba, la indicación del punto en que debe ser realizada y, por último, la llamada a una procedimiento estándar del LMS al que la página libre le habrá debido remitir información sobre los resultados obtenidos por el alumno.

Todo esto debe estar soportado, además, por una completa base de datos de preguntas simples fácilmente accesibles, de forma que puedan ser empleadas en la confección de los distintos formatos de examen.

Hay que tener en cuenta, también, que dada la falibilidad del soporte de comunicaciones a través del que hoy se desenvuelve Internet, es conveniente que existan herramientas locales que puedan instalarse en el ordenador del alumno y ejecutarse bajo un sistema totalmente controlado, a fin de dotarlo con garantías. Este sistema recibiría a través de la red el examen en el momento adecuado, permitiría al alumno la realización del mismo, con control riguroso del tiempo concedido y, por último, posibilitaría la devolución del examen a la escuela para la realización, bien de forma automática, bien de forma manual, de la corrección y el registro del mismo.

Por último, reseñar también que la evaluación está compuesta por más cosas que por el examen curricular reglado. Cosas como las autoevaluaciones, las pruebas de nivel, etc. son otras categorías importantes que todo sistema LMS debe cubrir.

 

Funciones de acreditación reglada de conocimientos y titulación

Muchos sistemas LMS están funcionando ya, y otros lo harán en el futuro, en entornos públicos de enseñanza o en otros similares donde reviste una gran importancia el asunto de la acreditación reglada de conocimientos. Se trata de que si una universidad certifica que determinado alumno ha superado las pruebas necesarias para la consecución de la titulación en la Licenciatura de Medicina, se tenga sobrada constancia de que las pruebas han sido realizadas con rigor y sin engaño por parte del examinando.

Normalmente, esta situación topa con un serio problema cuando hablamos de la realización de pruebas a distancia, se trata de la seria posibilidad de la sustitución de la persona que hace el examen por otra que ya posee las competencias y que simula ser el alumno que debe examinarse. Hasta ahora no existen los medios suficientes de control y reconocimiento a través de Internet como para garantizar que esto no suceda y hasta que dichos medios no estén desarrollados pienso que será difícil la sustitución de las pruebas presenciales por pruebas virtuales.

En la actualidad, la mayoría de los centros de enseñanza virtual resuelven este problema convocando exámenes presenciales que complementan las pruebas virtuales y dan la garantía de que no hay suplantación de personalidad en la realización de la prueba. Sin embargo no es descartable que a medio plazo existan sistemas que faciliten la identificación a través de determinados parámetros físicos como pueden ser las huellas, el iris, el sonido de nuestra vez, etc. Cuando esto se produzca y la industria esté en condiciones de fabricar y distribuir al coste adecuado los dispositivos necesarios para la realización de esta identificación, entonces los sistemas LMS tendrán que extender sus facilidades al área de la identificación personal y el asunto de la realización remota de pruebas regladas habrá dejado de ser un problema.

 

Funciones para gestionar las extensiones presenciales

Es bastante normal que muchos procesos de formación a distancia posean extensiones presenciales, es decir, clases, tutorías, etc. que se realizan físicamente en un aula y no sólo a nivel virtual. Volvemos, pues, a la sincronía espacio temporal y, por tanto, a los mecanismos necesarios para gestionar esas extensiones presenciales: control de ocupación de aulas, planificación de clases, expertos que imparten dichas clases, materias a impartir, control de la concurrencia en espacio y en tiempo, etc.

Todo este conjunto de mecanismos generarán, además, una importante información que será aprovechada, sin duda, por los responsables económicos de los proyectos para su evaluación y control, por lo que, además de facilitar las labores antes reseñadas, el subsistema que en un LMS se encargue de esto, deberá tener una interfaz importante con el sistema de explotación de datos, de forma que se pueda obtener la información necesaria para el seguimiento de los proyectos antes reseñado.

Estas extensiones convierten a cualquier LMS en la herramienta idónea no sólo para la gestión de procesos virtuales de enseñanza sino también de procesos presenciales, por eso no es descartable que muchos centros de formación estén pensando en un LMS como un producto dirigido a la gestión integral de su negocio y no sólo la gestión del eLearning.

 

Funciones de almacén de recursos

Hemos de entender que un sistema LMS es, en última instancia, una virtualización de algo que se localiza en el espacio físico (un centro de estudios real) y que, por tanto, debe permitirnos almacenar nuestros elementos virtuales, al igual que el espacio de una escuela nos permitiría almacenar nuestros elementos físicos[1][Nótese que intento no contraponer los términos real y virtual ya que no creo que sean contrapuestos. Tan real es una escuela virtual como una escuela física. Varía la percepción que tenemos de la misma y el juego de reglas con el que abordamos nuestra presencia en ambas (Para más información sobre este tema puede verse mi artículo, La escuela virtual y el cambio de paradigma docente, Alquimia (www.eidos.es/alquimia), Septiembre 2000.)[1]]. Por tanto, los sistemas LMS deben facilitar el almacenamiento y la búsqueda de todo el material accesible en el sistema (al igual que una biblioteca tradicional lo haría), pero además debe extender esta función al área privada de cada usuario, de forma que tengamos la posibilidad de guardar y, por tanto, organizar y recuperar, recursos propios tales como apuntes, referencias privadas a materiales de interés, documentos adicionales, ejercicios y casos prácticos resueltos y, en general, todo aquello que constituya un elementos de apoyo necesario para la buena marcha del curso y el buen entendimiento de los contenidos del mismo.

Sería deseable que todo el material contenido en un sistema LMS (tanto el público como el privado) pudiera ser difundible con restricciones a los diferentes roles o grupos en que se organizan los usuarios de una escuela de este tipo. Es decir, que podamos determinar que el material de determinada convocatoria de un curso pueda ser accedido sólo por los alumnos de dicha convocatoria, mientras que otro material de apoyo pueda, por ejemplo, ser visto por todos los alumnos de un mismo curso de forma independiente a la convocatoria en que el alumno esté inscrito. Es más, que un profesor, o la dirección de la escuela, o incluso un alumno, pueda publicar determinado material docente al que pueda asociar restricciones para su uso del tipo: sólo para condiscípulos, sólo para profesores, sólo para mi grupo de amigos, sólo para los profesores de física u otros similares.

 

Funciones de auditoría del sistema y del proceso de estudio

En muchas ocasiones es necesario que el proceso de formación se encuentre auditado por personas ajenas al proceso, pero que necesitan tener información del mismo. Es el caso del tutor legal (por ejemplo la madre o el padre) que desea estar al tanto del decurso académico de su pupilo. También es el caso del responsable de formación de una empresa que ha mandado a un grupo de alumnos a efectuar determinado plan de estudios y que desea estar al tanto de la marcha individual y grupal del mismo.

Estas personas necesitan tener en nivel de acceso restringido al sistema. Su visibilidad de los datos está en función del alumno o grupo de alumnos sobre el que ejerza el derecho de auditoría. Lo normal es que el auditor de alumnos sea capaz de ver datos del expediente académico de sus pupilos, sus resultados en los exámenes, datos estadísticos generales sobre el alumno o grupo de alumnos de su interés, etc.

Otro nivel más general de auditoría puede ser el que realiza, por ejemplo, el miembro de un organismo público encargado de velar porque una institución que ha recibido una subvención para llevar a cabo un plan de formación, lo lleve a cabo con el suficiente rigor. Lo normal es que la visibilidad sobre los datos del sistema LMS de un auditor de estas características sea mayor que la de un simple auditor de alumnos. Lo más probable es que tenga que ver dados de varios grupos de alumnos e incluso consolidaciones estadísticas de los mismos, informes docente generalizados, etc.

Ambos niveles de auditoría deben ser provistos por cualquier sistema LMS que aspire a obtener un alto nivel de uso en el mercado de la formación.

No hay que olvidar tampoco que, de forma independiente a estas labores concretas de auditoría, otros profesionales deberán también auditar determinadas cuestiones del sistema que le permitan tener una visión general de lo que sucede en determinadas partes del mismo. Esto es lo que sucede, por ejemplo, cuando un coordinador de escuela desea obtener datos generales de uso del proceso de tutorización síncrona o cuando un profesor revisa las encuestas que sobre el curso que acaba de terminar han realizado los alumnos. Un sistema LMS debe proveer, por tanto, facilidades para la explotación estadística de los datos de uso del mismo, para la definición de encuestas de satisfacción de usuarios, tests de calidad, etc.

 

Funciones de intercambio con otros sistemas

Se supone que un LMS es una pieza más en el conglomerado de sistemas de información de la empresa y que este conglomerado debe funcionar de modo más o menos armónico. Esto nos conduce a considerar que debemos dejar las puertas de nuestro LMS abiertas para permitir la interacción con el mundo exterior. Este es un tema complejo y que presenta numerosas vertientes distintas. Veámoslas con cierto detenimiento.

Pensemos en la empresa que pone a funcionar un LMS para la impartición de formación interna a sus empleados. Dicha empresa posee, lógicamente, una base de datos de recursos humanos donde ya está registrado todo el personal. Obviamente el responsable de formación no deseará teclear de nuevo en el LMS los datos de dichos empleados sino que aspirará a que el sistema sea capaz de importarlos de modo no demasiado complejo. El asunto es que lo mismo que a esta empresa le sucede con los empleados, a una universidad, por ejemplo, le sucede con los innumerables datos de cursos, seminarios, asignaturas sueltas, etc. que constituyen su plan de estudios. Por tanto la importación de datos con que un LMS puede encontrarse es algo que va a estar en función del contexto y que, por tanto, no podemos determinar de antemano. Para resolver este problema existen diferentes soluciones:

1.   Documentar el diccionario de datos del LMS y/o construir un modelo de objetos sobre sus entidades de modo que pueda usarse dicho modelo para acceder, insertar, modificar, etc. los datos presentes en el mismo.

2.   Haber puesto de acuerdo previamente a los fabricantes de sistemas LMS para organizar una norma de estandarización que defina con claridad qué atributos deben poseer cada una de las entidades presentes en un LMS: contenidos, estudiantes, exámenes, etc. Una vez realizada esta labor de estandarización bastaría con que existiera en el LMS un proceso de intercambio XML[1][Extended Markup Language, el lenguaje de definición de datos que facilitará el intercambio de los mismos entre distintos sistemas. Se trata de un estándar aceptado hoy por la totalidad de la industria informática.[1]] de forma que pudieran incorporarse datos provenientes de este formato o exportarse, igualmente, a través del mismo.

Hay que pensar que, probablemente, la dirección inversa se nos dé igualmente. Pensemos en el caso de la aplicación de recursos humanos que recoge información de los cursos realizados por los alumnos, lo normal sería pedir a nuestro LMS que sea capaz de intervenir en la base de datos de recursos humanos para dejar en ella la estructura de información necesaria. Para resolver esta situación existen igualmente dos caminos:

1.      Dejar previsto un interfaz de funciones que puedan escribirse y que contengan el código necesario para ejecutar las acciones requeridas. Si construimos dicho interfaz se ejecutarán las acciones que programemos en el mismo y no lo construimos el LMS funcionará como si tal sin ejecutar ninguna labor adicional más que las intrínsecamente suyas.

2.      Hacer que nuestro LMS sea capaz de generar código XML que luego pueda ser tratado por la aplicación de destino.

En cualquiera de los dos casos, hemos comprobado que podemos apuntar dos soluciones diferentes. Podemos considerar que la primera de ambos casos es la que más visos presenta en el momento actual de satisfacer las necesidades de una corporación, ya que el nivel de uso y familiarización de los sistemas y el personal técnico con XML aún es bajo. Sin embargo, no podemos olvidarnos de la segunda, ya que aunque el nivel de uso de XML sea aún bajo esto no evitará que en un plazo no muy largo de tiempo su uso está absolutamente difundido.

Ante este panorama lo más sensato para un sistema LMS pensado para nuestro mundo del 2001 es que permita ambas posibilidades, lo que, sin duda satisfará al más alto colectivo posible de clientes.

 

LMS y estandarización

El problema estriba en que las normas  para la definición de datos de un LMS aún están en vías de desarrollo y aceptación por parte de la industria. A pesar de esto existen algunos importantes caminos que se están abriendo al respecto. Curiosamente, la estandarización para sistemas LMS está siendo liderada en este momento por un consorcio de la industria antes que por una organización pública para la determinación de estándares como puede ser ANSI, ISO o el IEEE. Se trata del IMS Global Learning Consortium, Inc., una asociación de las industrias informáticas dedicadas a la fabricación de sistemas LMS que está desarrollando de forma muy rápida el conjunto de estándares necesarios para que estos sistemas puedan entenderse entre sí y con el resto del mundo, a través de definiciones de datos XML. En este momento IMS tiene desarrolladas versiones finales de las siguientes especificaciones:

Fecha

Versión

Especificación

20-4-2001

Versión Final 1.1

Empaquetado de contenidos

18-3-2001

Borrador .01

Modelo de información para la definición de competencias

18-3-2001

Versión Final 1.1

Interoperabilidad de preguntas y tests.

18-3-2001

Versión Final 1.00

Paquete de información del alumno

5-3-2000

Versión Final 1.1

Modelo de información de Metadatos

12-1-2000

Versión Final 1.01

Especificación empresarial

En IMS participan los lideres de la industria informática actual: Microsoft, IBM, Oracle, Sun, etc. junto con destacados fabricantes de sistemas LMS. Entre ambos y en coordinación con los comites de ANSI o de IEEE que poseen competencias en el ámbito del eLearning se ocupan de fijar este tipo de especificaciones con la idea de que los distintos LMS que vayan estando disponibles los cumplan a fin de garantizar la compatibilidad en la definición de sus entidades de trabajo que cada uno realice.

Además, algunos fabricantes han puesto ya también a disposición del público herramientas para facilitar la adopción de las especificaciones IMS, es de destacar en este orden de cosas el LRN (Learning Resource Interchange Toolkit) de Microsoft

IMS representa un esfuerzo loable, pero no hemos de olvidar que falta mucho para que los productos adopten sin reparos esta forma de trabajar. La formación es algo tan diverso como el propio ser humano y, por tanto, muy difícil de formalizar. No estamos ante un sistema contable o ante un modelo fácilmente reducible a números y reglas. Esto hará más difícil que el proceso de estandarización sea rápido, aunque, sin duda, llegará más tarde o más temprano, dadas las enormes ventajas que acarrea.

 

Un caso práctico: Almagesto 3.0

Por último, reseñar que todo lo aquí anotado constituye una reflexión acerca de lo que una herramienta LMS debe proveer, lo que no es una garantía ineludible de que alguna en la actualidad (incluida la desarrollada por mi empresa) provea todas estas funcionalidades. Habrá que andar aún determinado camino hasta llegar a ellas y, sin duda, surgirán otras muchas en dicho camino que complementaran y mejorarán las aquí reseñadas.

Por nuestra parte, hace ya cuatro años que desarrollamos Almagesto, un LMS que en su versión 1.0 se diseñó exclusivamente para cubrir las necesidades formativas de los alumnos del centro de formación de Grupo EIDOS y que en su versión 2.0 se estandarizó a fin de ser convertido en un LMS estándar fácilmente desplegable en otras organizaciones. Su principal característica desde la versión 2.0 es la posibilidad de montar con él Campus auténticos donde exista la posibilidad de que actúen escuelas diferenciadas bajo un mismo entorno de Campus, pero con profesorado, planes de estudio y alumnos independientes, aunque con posibilidad de visiones generales sobre la totalidad de los datos del Campus.

En la actualidad estamos finalizando el desarrollo de la versión 3.0 del producto que contiene importantes innovaciones respecto a la anterior y que adecuará el LMS al actual entorno tecnológico en que Internet se mueve, amén de asumir una importante cantidad de las funciones que aquí se indican como indispensables para un LMS del año 2001.