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Publicado en El País (12.01.01) DEFINICION | "Un presidente audaz que estremece a Uruguay con palabras y también con hechos", según Clifford Krauss (The New York Times)Batlle visto por un periodista norteamericano"Sobresale en un continente donde liderazgo débil y falta de creatividad se ha convertido en norma en los países". MONTEVIDEO | THE NEW YORK TIMES A los 73 años de edad, al presidente uruguayo, Jorge Batlle, le gusta decir que está en la Estación Carnelli de la vida, o sea, casi la última parada en las vías que llegan a Montevideo. De forma que no tiene nada que perder al expresar lo que piensa. Y eso es lo que hace, desafiando todos los tabúes y vacas sagradas de la política del Uruguay en un estilo impetuoso que puede ser encantador, aunque también puede crear conmoción y ser insultante. A once meses de haber asumido la presidencia, que dura cinco años, Batlle es el primer presidente civil, desde que el Ejército renunció al poder hace 15 años, en prometer que buscaría los restos de disidentes que desaparecieron durante los decenios de los '70 y '80, tras las consecuencias de la sucia guerra de guerrillas. Impactó a las fuerzas armadas cuando saludó en público a la madre de un disidente desaparecido en la oficina presidencial, así como prometiendo seguir las órdenes de ella. Cuando el General Manuel Fernández, el presidente del Estado Mayor Conjunto, sugirió en una entrevista periodística del año pasado que las fuerzas armadas pudieran tener que intervenir eventualmente en asuntos políticos una vez más para combatir a extremistas de la izquierda, Batlle lo despidió en el acto. El Presidente uruguayo ha acometido el oneroso estado de asistencia social con planes para inyectar capital privado en la telefónica del gobierno y permitir importaciones privadas de gas natural, al tiempo que utiliza su ventajosa tribuna para desafiar a los uruguayos a que empiecen a depender más de sí mismos y acepten la economía mundial. Desafiando amenazas de muerte de las que se ha informado, ha comenzado a retar a poderosos contrabandistas mediante un reacondicionamiento del servicio de aduanas. DROGAS. Además, en meses recientes, Batlle ha elevado su audacia hasta el escenario mundial al convertirse en el primer mandatario de un país latinoamericano en hacer un llamado por la legalización de drogas. "No sé si las drogas matan más que el alcohol o el tabaco, pero sé que acaban con miles de personas en los campos de batalla de Colombia", dijo durante una entrevista en la que argumentó que una legalización reduciría los precios de las drogas y ello afectaría directamente a las ganancias de los carteles. Cuando se le interrogó con respecto a su solución para la prolongada guerra civil de Colombia, respondió: "Legalizar las drogas y convertirlo en un miembro del Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TNLC), el cual incluye a Estados Unidos, México y Canadá". Oriundo de un diminuto país ganadero de 3,2 millones de habitantes, las ideas de Batlle probablemente no tienen mucho peso más allá de las fronteras de su país. Sin embargo, sobresale en un continente donde el liderazgo débil y falto de creatividad se ha convertido, en los últimos años, en la norma de la mayoría de los países. Asimismo, en un momento cuando los latinoamericanos se muestran cada vez más cínicos con respecto a sus gobiernos, Batlle tiene la costumbre de conducir su propio automóvil y, en los semáforos, sorprende a otros conductores al bajar su ventanilla y preguntarle sus opiniones. A pesar de haber tenido la mala fortuna de haber pasado el primer año de su cargo plagado por una profunda recesión, un estallido de fiebre aftosa y una severa sequía, sus índices de popularidad son mayores del 50 por ciento, en un país conocido por ser hipercrítico hacia sus mandatarios. POLIGLOTA. "Soy como soy y no pienso cambiar", expresó Batlle durante una entrevista en la que daba la impresión de regocijarse en sus idiosincrasias golpeando el escritorio con su puño, lanzando un puro a un amigo que estaba al otro lado de la habitación y ocasionalmente expresando ideas pasando del español al inglés, imitando exagerada y burlonamente un acento británico. (Habla cuatro lenguas extranjeras con fluidez, y un poco de yiddish que aprendió desde su infancia con su niñera). Batlle, cuyos ancestros provienen de la provincia española de Cataluña, puede salirse con la suya en muchos aspectos, no sólo debido a su edad, sino a su estirpe. Su bisabuelo fue presidente, al igual que su tío abuelo, quien fundó el primer y más grande estado de asistencia social en América Latina, así como su padre. Fue preparado para ser presidente durante su adolescencia, cuando su padre, el presidente Luis Batlle Berres, lo envió a conocer embajadores extranjeros y a representarlo en otras funciones oficiales hacia finales de los años '40. Su madre, quien aún vive, eligió la residencia presidencial en la que él vive actualmente. Batlle se postuló en cuatro ocasiones por la Presidencia, y perdió, en buena medida debido a su hábito de expresar lo que piensa en lo concerniente a temas polémicos. Finalmente pudo obtener una victoria en una votación de desempate, efectuada en 1999. Su primera iniciativa mayor fue la de ayudar a localizar a la nieta del poeta argentino Juan Gelman, quien naciera en cautiverio luego de que su madre embarazada fue secuestrada por el ejército de Argentina y posteriormente adoptada por una familia uruguaya. Gelman llevó a cabo labores detectivescas para dar con el paradero de su nieta, y más adelante Batlle colaboró personalmente al prometerle que tomaría una prueba de identificación a través del ADN, la cual demostró que tiene todas las probabilidades de estar emparentada con Gelman. ASTILLA. Batlle designó a una comisión de paz para que localizara a más o menos 160 personas desaparecidas, y ha prometido que llevará personalmente los resultados a sus familias. "Siento que esto era algo que el país tenía que confrontar con una voz clara", expresó, comparando el tema de los desaparecidos con "una astilla en el pie que no lo matará a uno, pero que impide caminar bien". Luz Ibarru de Recagno, de 76 años, una de las líderes del Grupo de Madres y Familiares de los Detenidos-Desaparecidos, cuyo hijo desapareció en Argentina en 1976, elogió cautelosamente a Batlle. "No tiene que hacer mucho para ser mejor que presidentes anteriores, quienes ni siquiera nos recibían", expresó. "El esta abriendo puertas sobre temas que eran tabú en el pasado y eso es bueno para el país", dijo la congresista Margarita Percovich, un miembro de partido de la izquierda Frente Amplio miembro de la oposición. Sin embargo agregó, "Algunas veces él actúa y habla muy rápido e impulsivamente sin alcanzar primero los consensos". Batlle es también capaz de llevar adelante su propia verborragia y decir cosas que pueden ser hirientes. Cuando habló acerca de la historia de su familia, y como sus ancestros vinieron desde España pasando por los pueblos y hospedajes de Sitges, dijo, "Era un lugar mejor cuando ellos vivieron allí. Ahora está lleno de alemanes homosexuales". Retado a explicar su filosofía, dijo: "yo prefiero la normalidad. Digo lo que pienso y no soy un hipócrita. En pocas palabras: me gustan las mujeres". Cuando le dijeron que seguramente recibiría
muchas cartas por su punto de vista, respondió: "Y yo responderé. No
oculto mis opiniones". |