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Aspectos centrales de la propuesta
de la Asociación de Empleados Bancarios
del Uruguay (AEBU)


1) Objetivos generales:

Esta visita se inscribe en una actitud institucional orientada a mantener contactos directos con todos los organismos e instituciones internacionales que operan en el área de la actividad financiera y temas afines, acciones que tal vez debieron haberse instrumentado con anterioridad.

Los temas que se establecen a continuación han sido seleccionados porque consideramos que merecen una atención prioritaria, por la importancia que tienen para Aebu, o por la coyuntura especial por la que atraviesa el sistema financiero en este momento.


2) Profesionalización de los recursos humanos del sistema financiero

Los indiscutibles cambios en materia de mercados, productos y tecnologías del sistema financiero reclaman, de los actores de una plaza financiera, un planteo serio sobre desde qué perspectiva deben desarrollar su competitividad en los nuevos escenarios económicos. Desde esta óptica, la visión de Aebu es que la plaza uruguaya debe tender a incorporar a sus valores existentes en el terreno regional, una apuesta profunda a servicios financieros de alta calidad.

Este objetivo debe materializarse en una rápida elevación de los niveles de profesionalización de sus recursos humanos, en todos los ámbitos de su estructura funcional. Este esfuerzo tiene como requisito la generación de una titulación de idoneidad para desarrollarse dentro del sistema financiero, elemento surgido de la combinación de aspectos referidos a la certificación de la experiencia laboral, con la necesaria formación permanente para adecuarse a los requerimientos de los servicios que se brinda.

Desde esta perspectiva se plantea la necesidad de impulsar un Instituto de formación de empleados del sistema financiero, con el doble objetivo de desplegar una oferta educativa en materia de servicios financieros, que sea atractiva y adecuada a los nuevos requerimientos del mercado a nivel de la región (Mercosur), al mismo tiempo que sirva como instrumento para renovar las capacidades de calidad de los recursos humanos de la plaza financiera uruguaya.

La idea es conformar un instituto de alta especialización, que pueda llegar a la acreditación en la formación de cuadros a distintos niveles de la actividad financiera, adecuándose en forma permanente a las exigencias de los mercados.

(Ver anexo I)


3) Conformación de un grupo institucional con las actividades de la Banca estatal (holdinización):

Frente a la forma compleja de actuar que han tomado las instituciones financieras privadas en el país, conformándose como verdaderos grupos económicos diversificados en su accionar, asumiendo todas las franjas de actividad financiera que se corresponde en muchos casos a un agrupamiento en función de su estrategia regional, atento a las expectativas del incipiente Mercosur, es evidente que las instituciones financieras estatales deben adoptar una forma operativa en consonancia.

La intención es lograr que estos institutos logren un pleno desarrollo en el país y en la región, en donde algunos bancos ya están establecidos, y que lleguen a aprovechar su gran capacidad operativa para fortalecerse en un mercado

(Ver anexo II)


4) Regulación, supervisión y control:

Por último, queremos detenernos en algunos aspectos generales del funcionamiento del sistema financiero que nos preocupan y que hacen a las condiciones en general, tanto como a temas muy puntuales y concretos que están pendientes de resolución y que tienen entidad en la medida en que no se encaminen las acciones para atenderlos.

Mencionamos muy rápidamente, la Supervisión Global Consolidada, el asunto de la Central de Riesgos bancaria, la transparencia de la información y los bancos que están siendo gestionados por el Estado.

En el Anexo III realizamos un rápida mención a cada uno de ellos, pero estos temas han sido tratados con mayor detenimiento en el documento "Sistema financiero: un asunto de Estado".


5) Una cuestión de Estado

Desde nuestra perspectiva, el desarrollo de la competitividad del sistema financiero uruguayo tiene como prerrequisito la formulación de servicios financieros de alta calidad, basados en una fuerte profesionalización, centrada en el desarrollo de una banca universal parcial – con fuerte énfasis en la bancarización masiva del mercado uruguayo – conjuntamente a una fuerte expansión de una oferta de productos a nivel regional.

Una iniciativa de esta característica sólo es posible en el marco de una discusión a fondo con la participación de todos los actores involucrados. Sin lugar a dudas, la profunda incidencia de la Banca en la economía uruguaya exige la formulación de una política de Estado en la materia.

Para ello es imprescindible la constitución de un ámbito tripartito, abocado a analizar y definir todos los aspectos que hacen a la competitividad de la plaza financiera.

En esta orientación es que el sindicato bancario está dispuesto a contribuir desde su visión, ajena a intereses políticos y económicos, como ya lo ha hecho en diversas oportunidades, asumiendo en forma seria y responsable la respuesta a situaciones de crisis aguda planteadas en el sistema.

Desde su profundo conocimiento de la realidad del sistema, sus potencialidades y sus obstáculos, asumiendo el desafío de analizar y tomar en cuenta todas las opiniones y tomando contacto con otras experiencias financieras del mundo, pero muy especialmente, signados por una definición de principios fundamental: colocar el sistema financiero uruguayo al servicio de los intereses del país y su gente.

 

Montevideo, abril de 2000.

 

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Anexo I

PROFESIONALIZACIÓN DE LOS RECURSOS
DEL SISTEMA FINANCIERO

Instituto de formación de empleados del sistema financiero

Desde inicios de los años 80, la formación profesional y su proyección sobre las empresas ha ido adquiriendo progresivamente una significación mayor. No obstante, la formación permanente como concepto e instrumento de gestión de recursos humanos, y de mejora de las cualificaciones, ha tardado más tiempo en adquirir suficiente relevancia en nuestro país.

En efecto, la formación continua ha logrado en tiempos más recientes una mayor atención de parte de los empresarios, de los trabajadores y de sus organizaciones representativas; la introducción de cambios para favorecer una mayor eficacia y un incremento en la calidad de la formación ha sido impulsada en forma tripartita.

Las negociaciones han permitido constatar la necesidad de proseguir y reforzar la política de formación en las empresas y de potenciar la cooperación de los poderes públicos con las organizaciones empresariales y sindicales, así como el interés de hacer llegar este tipo de formación a otros colectivos hasta ahora no cubiertos (trabajadores fijos discontinuos en el período de inactividad, autónomos entre otros).


Los recursos humanos en el sistema financiero

En las últimas dos décadas, la informatización ha permitido cambios muy importantes en los servicios financieros, pero los recursos humanos siguen siendo determinantes en esta materia. Su rótulo, servicio financiero, indica que se trata de un servicio donde las empresas trabajan en base a credibilidad. En Uruguay, la cara de la institución es la cara del empleado, por extensión en el nuevo escenario financiero, el empleado financiero.

En nuestro país, ser empleado de un banco implica una "cultura bancaria" propia del sector que se manifiesta en el estilo de relacionamiento con el cliente, y de la propia imagen de la persona que brinda el servicio en cuestión. La institución bancaria se muestra como confiable, servicial, estable -porque la relación con el cliente es de largo aliento-, una "tumba" con la información del cliente (secreto bancario), y una fuente de buen asesoramiento en la persona del bancario. Estos mismos elementos son los requeridos para proveer otros servicios financieros no bancarios. Sin embargo, la oferta de nuevos servicios financieros corre el serio riesgo de quedar en manos de una fuerza de ventas contratada para la ocasión, sin formación financiera ni "cultura".

El bancario uruguayo le aporta al servicio que brinda un valor agregado, generado por las denominadas "funciones latentes" en la sociedad (su estatus social, el reconocimiento social, etc.).

Las experiencias en materia de fuerzas de venta de nuevos productos financieros, sobre la base de una simple capacitación en ventas y salarios flexibles vinculados a comisiones, han generado situaciones críticas que han perjudicado a los clientes, llegando al extremo de arruinar diversos instrumentos financieros como los fondos de inversión, que en dos años han caído a menos del 50% de los valores alcanzados en 1997.

Aebu ha mantenido con la Asociación de Bancos (ABU) un cambio de ideas sobre los costos laborales que no ha concluido. La ABU se ha ceñido a indicar que el "costo por funcionario" del servicio financiero uruguayo es superior al argentino y al brasileño; esta valoración está restringida a una medida que nos es independiente de otras consideraciones tales como:

  • El nivel de productividad superior del trabajador bancario uruguayo. Es posible verificar que es más barato para un banco "movilizar" un dólar en Uruguay que en el resto de la región (el bancario uruguayo tiene la mayor productividad: 1 dólar operado tiene un costo laboral de US$ 0,0018, o por 1 dólar pagado en sueldos mueve un volumen de dinero de US$ 563 para el año 1997).; y
  • no ha tenido en cuenta que el bancario uruguayo le aporta al servicio brindado un valor agregado generado por la alta confianza de su desempeño. Esto se reafirma por la presencia de un sindicato, que, como Aebu, resulta un actor serio y responsable en el manejo de los temas vinculados al sistema, asumiendo la defensa de usuarios y de la sociedad uruguaya .

Estos dos elementos interactúan, generando un servicio diferenciado en la región que está en la base del crecimiento del negocio financiero uruguayo.

Otros actores del sistema financiero cumplen actividades cuya formación ha estado librada a la experiencia adquirida o a cursos que ya no se dictan, como es el caso de corredores de seguro. En años recientes , con la aparición de los fondos de inversión y los fondos de pensión, se ha visto proliferar una serie de políticas comerciales y de marketing, que lejos de posicionar correctamente a estos instrumentos, ha arrojado sombras sobre su utilidad y beneficio para la población. Si bien la responsabilidad corre por cuenta de las instituciones financieras, éstas contrataron nuevos empleados que seguían las pautas tradicionales del sector, para cumplir con los ambiciosos planes. El resultado ha sido que la población se siente engañada y desconfía de los nuevos productos.


Elevar la profesionalidad del trabajo financiero

Por su esencia, el dinero es un "bien precioso", lo que implica que debe ser manejado por profesionales. Si pensamos que la oferta de servicios financieros se acerca cada día más al cliente en espacios no tradicionales como supermercados, shoppings, hipermercados, etc., ¿qué tipo de empleado pensamos que estará en la línea de fuego con el cliente?

¿Es lo mismo vender una tarjeta de crédito, un préstamo hipotecario o una inversión en obligaciones negociables o cuotapartes de un fondo de inversión?

¿Será hora de instaurar un examen homologado que establezca un piso mínimo de conocimientos de los "vendedores de productos financieros" para no inducir a error a un cliente en una decisión estratégica ?

Por lo tanto, los costos laborales del sistema financiero están asociados a los servicios que se brindan por su especificidad, profesionalidad, reserva y calidad. Aunque el reconocimiento y la valoración son elevados, es necesario impulsar un nuevo nivel de desarrollo del empleo bancario, con mayor calificación y formación imprescindible para el desarrollo de la plaza. Aebu sigue creyendo que una política objetiva y honesta de evaluación de desempeño es un factor clave para dignificar aún más al trabajador, al tiempo que se lo potencia para un mayor grado de eficiencia laboral. La iniciativa, ya aprobada por el gremio, de la creación de un Instituto de formación bancaria que asegure el acceso igualitario a la formación, hará su contribución al ingreso de personal capacitado a los bancos, a los ascensos y en los concursos, entre otros cometidos. Para que se cumplan dichos objetivos, será necesaria la integración tripartita de su gestión; de conseguirlo, se debería buscar las alternativas que marquen la mayor amplitud".


El instituto

Desde una perspectiva regional, se ha constatado la ausencia de una escuela especializada en los requerimientos de los recursos humanos a nivel de la actividad financiera. La dinámica y velocidad de la innovación en materia de productos y mercados, el desafío de la integración y la liberalización, y las nuevas tendencias a internacionalizar los controles y regulaciones, imponen la necesidad de percibir la existencia de un instituto que atienda este proceso.

Asimismo, debe consagrarse como una herramienta que posibilite la elevación de la calidad de los recursos humanos, especialmente los uruguayos, lo que permitirá un proceso de reconversión de los mismos, atendiendo a generar una plaza financiera que compita a partir de la calidad de sus servicios.

Ambos elementos se sustancian en la conformación de un Instituto de formación que brinde servicios de formación, especialización y certificación con validez regional.

El instituto será una sociedad sin fines de lucro, abierta a todas las organizaciones que actúan en el sector financiero. Su Consejo directivo se integrará con la participación de técnicos y asesores representantes de los principales actores de la actividad financiera nacional y regional, teniendo la facultad política de definir las necesidades a satisfacer, y una comisión tripartita tendrá a su cargo el llevar adelante los programas definidos.

A tal efecto, el Consejo directivo garantizará los siguientes principios generales:

  1. Promover a nivel de empresas y trabajadores de la región la contratación de los cursos diseñados, en atención a elevar la profesionalidad de los trabajadores de las instituciones financieras.
  2. La unidad de caja de la cuota de formación profesional, sin perjuicio de que puedan existir otras fuentes de financiación de la formación profesional de trabajadores ocupados.
  3. El protagonismo de los agentes sociales y/o de las empresas y los trabajadores en la gestión de la formación profesional continua.
  4. La unidad del mercado de trabajo y la libertad de circulación de los trabajadores en el desarrollo de las acciones de formación continua.

Se buscarán como mecanismos de financiamiento del instituto:

  1. A nivel nacional, el gobierno y las organizaciones empresariales y sindicales podrían convenir una cuota de formación profesional ( un x por ciento sobre la base de transacciones financieras) tanto del sector público como privado.
  2. A nivel regional, se propiciará la venta de servicios de formación, en términos particulares y por convenios institucionales.

Asimismo, se contará con un Consejo académico que tendrá la función de definir los cursos a dictar, procesando las demandas de distintos actores, y las tendencias de requerimientos de profesionalización del sistema que surjan de niveles técnicos. Realizará la selección de docentes, contrato con universidades e institutos de capacitación de nivel internacional, etc. También tendrá a su cargo la definición de la estructura de acreditaciones.

 

Montevideo, abril de 2000.

 

 

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Anexo II

CONFORMACIÓN DE UN GRUPO INSTITUCIONAL CON LAS ACTIVIDADES DE LA BANCA ESTATAL (HOLDINIZACIÓN).

Principales líneas para elevar la competitividad de la Banca oficial dentro del libre mercado existente en el sistema financiero uruguayo

La Banca oficial ocupa más del 40% del mercado financiero en el Uruguay, en un marco de igualdad de condiciones para competir entre el sistema público y privado. En consecuencia, está obligada a elevar su competitividad a efectos de poder aumentar dichos niveles en el resto del sistema financiero.

El aumento de la bancarización en el Uruguay requiere un fuerte empuje de la Banca oficial que, como líder del mercado, arrastre en ese objetivo al sector privado.

"Este proceso le permitirá a la Banca oficial aumentar su eficacia en el cumplimiento de sus roles de fomento y desarrollo, representando una herramienta útil para el país en los emprendimientos productivos y de servicios".

En la última década se han tomado medidas de distinta índole a efectos de ubicar a los bancos del Estado en igualdad de condiciones con el sector privado -igual regulación en materia de encajes, desmonopolización del mercado de seguros, liberalización del crédito hipotecario, igual regulación que el sistema privado en la normativa del Banco Central, auditoría externa, publicación de los balances, libertad para que las empresas del Estado puedan operar en todo el sistema financiero, etc., proceso que eliminó las principales prerrogativas que el sector oficial poseía para atender aquellas funciones de Estado ante situaciones de contingencia o emprendimientos de interés nacional.

Aun así ,en la actual situación (de igualdad de condiciones), el mercado ha optado por la Banca oficial, ubicándola en los mayores niveles de participación.

Este proceso de ajuste debía tener como contrapartida reestructuras en los bancos del Estado para que puedan competir con herramientas adecuadas, como ser:

  • Planeamiento estratégico común y acorde a los desafíos del mercado;
  • incorporación de tecnología;
  • profesionalización de los niveles de dirección y los recursos humanos en general;
  • nuevos productos y servicios;
  • optimizar los recursos mediante una mejora continua en la gestión.

Estos procesos de reestructura no concretaron los objetivos propuestos, generando desventajas para el sector oficial en el marco de la libre competencia.


Principales obstáculos
:

  • Compartimentación en el accionar de los bancos del Estado, actuando en forma aislada y compitiendo entre sí. Ausencia de planeamiento estratégico.
  • Excesiva injerencia de las decisiones políticas de los directorios, supeditando las acciones y los procesos de reestructura a las mismas.
  • Falta de profesionalidad en la dirección superior de los Bancos y ausencia de indicadores de gestión.
  • Promedios de edad de 45 años en el personal de los Bancos e impedimentos para establecer una adecuada renovación generacional.
  • Medición global de los resultados de los Bancos, sin distinguir los recursos destinados a la acción comercial y los que se destinan a las funciones como Banca del Estado en materia de fomento, de desarrollo y de asistencia a situaciones de contingencia. En este segundo aspecto no está definido quién debe proveer los recursos.
  • Presencia de subsidios encubiertos, supeditados a las decisiones políticas de los directorios y no a decisiones de Estado en forma explícita y con la correspondiente decisión en cuanto al origen de los recursos.

 

ANTE LOS DESAFIOS PLANTEADOS PARA EL MERCADO FINANCIERO EN EL URUGUAY, ENTENDEMOS QUE ES NECESARIO INCORPORAR LAS SIGUIENTES PROPUESTAS PARA EL SECTOR OFICIAL:

  1. Acción complementada mediante un planeamiento estratégico común (holding).

Se propone establecer una adecuada utilización de los recursos y elevar la calidad de los servicios de la Banca oficial, complementando las capacidades y aumentando el potencial del sistema financiero uruguayo.

Requiere la creación de un organismo suprainstitucional que tenga a su cargo la dirección del holding oficial, su planeamiento estratégico junto a la medición y control de las metas definidas para el grupo. Cada Banco ajustará su accionar a las decisiones de este organismo.

Esta decisión y su puesta en práctica permite entre otras cosas:

  • Utilizar la especialización de cada Banco unificada en el servicio al cliente, obteniendo paquetes de productos con una visión integral del cliente, que permitan ofrecer el crédito, el seguro y el crédito hipotecario, junto a los servicios de la Afap estatal.
  • Aprovechamiento de toda la infraestructura tanto nacional como regional, con presencia de las distintas ofertas del sector.
  • Constituir una base de datos común y desarrollar el potencial de este instrumento de alto valor en el sistema financiero.
  • Establecer una plataforma informática integrada.

Este objetivo debe abordarse en dos etapas que pueden establecerse en paralelo:

  1. Promover los ajustes y cambios en la normativa jurídica del Uruguay que hagan posible el nuevo funcionamiento para la Banca oficial.
  2. La complementación alcanza a dos instituciones que realizan intermediación financiera y una empresa de seguros, por lo que esta coordinación debe atender operativas diferentes en un proceso gradual de integración de las mismas.

 

  1. Profesionalización de la alta gerencia

Objetivo a cumplir en forma prioritaria para luego extenderlo al conjunto de los recursos humanos.

Este resulta un punto clave dentro de la problemática de los Bancos, donde la injerencia política de los directorios impide el desarrollo de la gestión con niveles de eficiencia, llegando a extremos donde la administración de los institutos en todas sus áreas son resorte exclusivo de los directorios.

A partir de la definición del plan estratégico se debe establecer metas y objetivos para la alta dirección de los Bancos, que permitan una adecuada medición de los resultados.

Se incorpora además la fijación de mecanismos de control y evaluación institucional externa.


3) Transparencia en los estados de situación de los bancos oficiales y conocimiento sobre la utilización de los recursos

En cuanto al estado de situación de los bancos oficiales se vinculan dos aspectos sumamente importantes: a) que la información esté disponible y que sea consistente, y b) una adecuada calificación de la cartera y la exposición al riesgo.

Junto a esto resulta imprescindible distinguir los recursos que se destinan a la actividad como banco del Estado en fomento y desarrollo, y aquellos que se destinan a la actividad comercial.

Explicitación de los subsidios a partir de una definición de Estado con mecanismos de control de resultados y eficacia de los mismos. Hoy no existe conocimiento acerca de los recursos utilizados en beneficiar a determinados sectores y en consecuencia, por ser subsidios ocultos, no pueden ser valorados en su eficiencia.


4) Capacitación y rejuvenecimiento de la plantilla funcional

Las posibilidades de los Bancos se encuentran acotadas si no se define una adecuada política de renovación generacional, que permita bajar los promedios de edad -hoy 45 años- y apostar al ingreso de personal joven con niveles de capacitación adecuados. Por otra parte, las políticas de capacitación a desarrollar por los propios Bancos están limitadas en esta realidad, y creemos que es necesario que la inversión en capacitación se realice desde el inicio de la carrera bancaria.

 

Montevideo, abril de 2000.

 

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 Anexo III


Regulación, supervisión y control

Un tercer capítulo de los temas por los que nos proponemos transitar en oportunidad de esta visita, y del intercambio de ideas que ella nos posibilita, está referido a una serie de aspectos operativos y de funcionamiento, que por otro lado es preocupación de Aebu y también de profesionales e institutos que están cerca de la operativa del sistema financiero en el Uruguay .

Pretendemos tocar algunos de estos asuntos para poder manifestar nuestros puntos de vista en esta temática:

- Es una necesidad el tema de la supervisión global consolidada de los conglomerados financieros que se han estructurado sobre la base de los bancos que tradicionalmente operaban en Uruguay.

Las últimas normas en la materia, han permitido y habilitado nuevas y diversas modalidades operativas en el mercado financiero, y fundamentalmente entre institutos pertenecientes al mismo conglomerado financiero.

El Banco Central, que es el instituto que regula y supervisa esta actividad, ha encarado su función tomando el sector en forma segmentada, cuando se impone integrar y articular los distintos niveles de regulación y supervisión por grupo financiero. El instituto se ha transformado entonces en una superposición de superintendencias.

Hay algunas ideas al respecto, y en el Banco Central, a nivel de estudio, se nos informa que algo se ha hecho, pero es una tema que no admite dilatorias, incluso a la luz de algún acontecimiento ocurrido.

- El mejoramiento y la potenciación de la actual Central de Riesgos es otra necesidad. La banca estatal está bastante atrasada en esta materia y es necesario que se incorpore rápidamente y a un buen nivel de exigencias, ya que si no, una parte importante de los riesgos activos del sistema bancario quedan fuera, y limita la utilización de un muy importante instrumento de control.

La calidad de la información que suministra la misma no ha sido la que debiera ser en los últimos tiempos. Es un instrumento que no ha evolucionado lo suficiente desde su creación y ha perdido el buen grado de confiabilidad que tuvo en algunos momentos

La información agregada que una base de datos como esta tiene para los operadores financieros, es de suma necesidad para darle un buen instrumental y permitir el mejor grado de certeza operativa a los mismos. Esta información agregada, sin perjuicio de la información puntual y específica, debe ser un instrumento de fácil acceso para los operadores de riesgo.

- La transparencia de la información financiera y fundamentalmente de la información referida a los agentes financieros, así como el fácil acceso a la misma, debe de ser un objetivo a alcanzar rápidamente. En esta materia algo se ha hecho, pero en una forma muy tímida y falta mucho camino por recorrer.

La actividad financiera ha ido asumiendo un grado de complejidad importante y muchos de los operadores no alcanzan a comprender muy bien su funcionamiento y mucho menos a medir claramente las diferencias entre las opciones que se les presentan, fundamentalmente en lo que a riesgo se refiere, lo que ha llevado a que mediante operadores poco escrupulosos se incurra en maniobras reñidas con una buena ética comercial.

Esto nos lleva a plantear la necesidad de una verdadera educación y formación del usuario de los productos financieros. En forma muy tenue se ha hecho algo parcial en materia del mercado de valores, pero no en lo referente a la operativa financiera total.

- En el sistema bancario privado existe un sector marginal ( el que se ha dado en llamar Banca gestionada), que está conformado por Bancos en los cuales el Estado, bajo una forma u otra, ha tenido que intervenir fundamentalmente en salvaguarda del sistema.

Hay proyectos para encarar la solución de los problemas en esta área del sistema, pero no se han podido instrumentar; entendemos que hay que atacar este asunto para resolverlo definitivamente.

En algunos casos se han constatado, en la administración de estas instituciones, algunos vicios que nos preocupan y que van a atentar, sin lugar a dudas, contra la búsqueda de una mejor y más rápida salida de la particular situación en que se encuentran.

 

Montevideo, abril de 2000.