La timba cubana en Uruguay
con Los Van Van
Entrevista con Juan Formell,
líder del grupo cubano Los Van Van.
EN PERSPECTIVA
Martes 27.10.98 - Hora 11.30
ROSARIO CASTELLANOS:
A partir de ahora me acompaña Enrique Cotelo. Si les dijera que estamos ambos dispuestos
a invitarlos a una timba en El Espectador ustedes pensarían que nos enloquecimos. Pero si
se tratara de una radio cubana seguramente todos sabrían de lo que estamos hablando,
porque timba es un ritmo musical que dicen que no es salsa -aunque a nosotros nos suene
muy parecido- ni son cubano.
Esta mañana nos acompaña el líder de la banda Los Van Van, que va a estar el próximo
jueves tocando para nosotros, dispuesta a hacernos bailar a los uruguayos.
Por suerte hizo una escala previa en Buenos Aires, como para que un cubano que es todo
música -como todos los cubanos- y con esa fantástica condición para el baile no se
sorprenda si nuestra respuesta no está tan adecuada al estilo de baile cubano.
JUAN FORMELL:
Hemos tenido experiencias increíbles, como por ejemplo en los países nórdicos, en
Suecia, en Noruega, donde uno no se imagina que la gente pueda bailar y sin embargo baila
esta música, que es muy contagiosa. Parece muy difícil al principio, pero cuando te
metes dentro de ella te das cuenta de que no es tan complicado. Si hemos hecho bailar a
tanta gente en el mundo, ¿por qué no vamos a hacer bailar a los uruguayos? Espero que
sí, la gente va a bailar de todas maneras.
RC - A mí me hicieron bailar estando en Cuba, pero estoy absolutamente segura de que fue
porque "me puso la cabeza mala", tal cual la propuesta del disco del grupo de
Los Van Van. Hago hincapié en que es música fundamentalmente para bailar, porque ésa es
la propuesta del grupo.
JF - Es el objetivo fundamental, siempre lo ha sido y seguirá siéndolo. Este
grupo ya tiene 29 años, llevamos tres décadas de trabajo y se ha mantenido en la
preferencia del público precisamente porque siempre hemos tenido en cuenta al bailador.
El bailador es el que le da la pauta a seguir al músico, el que hace que un músico
cambie un ritmo, le dé más melodía, vaya más de prisa, más despacio, es el que decide
qué hay que hacer. Mientras uno tenga al bailador como lo fundamental tiene todo el
éxito asegurado.
RC - Empezamos a hablar directamente con Juan Formell, sin contarles previamente que
además de ser el líder de este grupo de 15 músicos cubanos, es además bajista del
grupo y el compositor de todas las letras que cantan Los Van Van.
JF - De casi todas las letras; el pianista de la orquesta, César Pedroso, compone
también, comparte es tarea conmigo, aunque la responsabilidad real de casi todos los
temas es mía.
RC - La orquesta incluye bronces, cuerdas, dos teclados, percusión. Es toda una novedad.
JF - Van Van comenzó siendo una orquesta típica, una charanga, como se la llama en Cuba,
que en su estructura lleva solamente cuerdas y flautas, además de piano, bajo y la
sección rítmica. Nosotros le adicionamos los trombones.
ENRIQUE COTELO:
¿Por qué trombones y no trompetas?
JF - Yo empecé con otra orquesta y me di cuenta de que los planos centrales eran muy
débiles; había muchos planos agudos como las cuerdas, los violines y las flautas, y
planos graves como el bajo y el piano, pero el plano central estaba muy pobre. El metal
que hace el plano central es el trombón, la trompeta también es un plano agudo. Yo lo
uso con un criterio muy personal a la hora de escribir la música, lo utilizo para llenar
ese vacío central y después también se utiliza como instrumento solista en algunos
momentos.
EC - Esta canción "Esto te pone la cabeza mala", que abre el disco homónimo de
Juan Formell y Los Van Van, de alguna manera habla de los orígenes del estilo de la
timba, música de Nigeria, pero también va repasando los otros estilos en los cuales se
origina esta música a la que ustedes le han puesto timba y que, evidentemente, fuera de
toda discusión, suena diferente a la salsa, simplemente por la presencia de la
inspiración en la charanga y la inclusión de los violines, muy pocos teclados, si bien
ahora los están incorporando un poquito más, también un poco de música electrónica.
Se diferencia mucho de la salsa tradicional de Nueva York o de la Fania. Ustedes
originalmente eran creadores del ritmo del songo.
JF - Seguimos siéndolo. El songo no es más que un son; comenzamos a finales de los 60,
principios de los 70 y lo que hicimos fue incorporarle al son tradicional nuevos timbres,
sonoridades diferentes en cuanto al resultado final sonoro de la orquesta. Para mí el
songo no es tanto un ritmo, es sobre todo un estilo, que es el que hemos asumido durante
estos casi 30 años. La timba tampoco es un género musical específico. ¿De dónde viene
la palabra timba? Un día nos impusieron la salsa a los cubanos,
"tan-tun-chachachá", como una rumba, como una conga, como una guaracha, todo se
llamaba salsa. Cuba tiene más de 100 y tantos géneros musicales. A nuestro criterio el
son es la base de toda esta historia. El son cubano es la base de la salsa, de la timba,
del songo, de todo lo que ha pasado, porque es el género musical cubano que empezó con
Matamoros en los años 20, y es el que ha trascendido hasta la fecha. La salsa de Nueva
York hizo desaparecer toda esa cantidad de géneros musicales que teníamos, como el
guaguancó, la rumba, la guaracha, la conga, etcétera.
RC - Pero además con la salsa tuvieron mucho que ver los cubanos fuera de Cuba.
JF - Claro, Celia Cruz estuvo entre los iniciadores de esto en los Estados Unidos. En la
actualidad lo que se llama salsa no es lo que tocamos los cubanos; no solamente Los Van
Van; hay varias agrupaciones como La Charanga Habanera, El Médico de la Salsa... Hay
muchísimas agrupaciones y lo que tocan no suena a salsa. Pero tampoco suena el son
tradicional. El concepto timba es un concepto o una actitud musical más que un ritmo. Las
últimas generaciones de músicos, los muchachos que estudiaban en las escuelas de arte,
empezaron a tocar un poco clandestinamente porque todas las escuelas de arte tienen una
disciplina que hay que tocar, como Mozart, Beethoven, etcétera.
EC - Aunque muchos de sus músicos también son profesores académicos en esas escuelas.
JF - Por eso mismo, pero no los dejaban, entonces por las noches, en los ratos de ocio,
decíamos "vamos a lo de Fulano, hay una timba en tal lado, vamos a timbear", y
este término se empezó a usar de esa forma para nosotros.
EC - Como pizza en español, ¿no?
JF - Sí, exactamente, eso es lo que pasa. Había que llamarle de alguna manera al sonido
de los últimos 10 o 15 años en la música cubana bailable, y le pusimos timba, la timba
cubana.
EC - Pero también es de alguna manera una proyección internacional que ustedes están
tratando de hacer de una música cubana que no quieren meter en un paquete que abarca
música de Colombia, de Venezuela... Hay bandas de salsa hasta en Japón. Pero Cuba tiene
una raíz muy sólida.
JF - Cuba tiene su música tradicional, incluso con esto de la timba se ha logrado que se
respete más porque ya no es el grupo de salsa de tal lado, de Japón, etcétera. No, es
la timba cubana o la música cubana, el son cubano. El son cubano siempre se ha llamado
son, no se llamaba salsa, y tenemos esta nueva versión de la música nuestra que es la
timba cubana.
EC - ¿Están confiados en que pueden lograr esa proyección?
JF - Sí sí, se está logrando. Si esta misma entrevista usted me la hacía hace dos
años no había quien hablara de timba, se hablaba solamente de salsa. Ya hay una
preocupación, un interés: ¿qué cosa es la timba? ¿Por qué la timba? Con nuestros
pobres medios de difusión a nivel mundial -no somos una transnacional ni mucho menos-
llevamos ese mensaje.
EC - Pero tampoco son tan pobres, este mismo disco está editado por EMI y es distribuido
internacionalmente. Es una cosa reciente, pero ¿qué proyección le ve?
JF - Hay una apertura grande en este sentido en Cuba, ya no está solamente la empresa de
grabaciones estatal, hay una empresa que se llama Caribe Productions, hay tres o cuatro
empresas extranjeras que están funcionando en La Habana y que a la vez están licenciando
música cubana a empresas grandes como EMI, BMG o Polygram. Hay una apertura desde hace
dos o tres años, más o menos.
RC - Pero además de esta proyección a partir de los CDs, ustedes viajan.
JF - Sí, mucho. Eso es lo único que nos ha favorecido.
RC - Incluso a Estados Unidos.
JF - Sí. Esta orquesta podría haber vendido millones de discos como otras orquestas
cubanas, pero no hemos tenido un resultado de ventas de discos notorio. Sin embargo, las
revistas especializadas, el mundo especializado tanto del jazz, del latin-jazz, de la
llamada salsa, nos colocan entre los primeros grupos de salsa del mundo, o sea que hemos
ganado en prestigio a partir de eso de visitar países, de llevar nuestra música en vivo.
Incluso hay mucha gente que dice -creo que con mucha razón- que los grupos cubanos suenan
mejor en vivo que en grabación, porque teníamos estudios de grabación muy malos, con
muy pocos recursos técnicos, donde no se llegaba a reflejar lo que sonaba en vivo una
agrupación musical cuando tú la sentías de verdad frente a ti. Ahora tenemos mejores
equipos. O sea que hemos ganado en prestigio, en que nos respeten, pero no somos grandes
vendedores de discos ni mucho menos.
EC - Sin embargo no se les pone mal la cabeza a ustedes, hacen muchísimas giras, graban
muchísimos discos. Hoy están actuando internacionalmente, pero siempre vuelven a Cuba.
Incluso hablando con uruguayos que han estado viviendo en Cuba parecería que Los Van Van
siempre están allí, no se los extraña y cuando se enteran de que estuvieron en Europa o
en otros lados se preguntan: ¿pero cómo?, ¿no estaban acá? Ustedes siguen tocando en
lugares de baile y estando cerca del pueblo cubano.
JF - Yo creo que eso es lo más importante por lo que estamos en Cuba. Pienso que para que
uno haga música de su país, sea del que sea, tiene que tener la vivencia de su país, no
puedes hacer música brasileña sin vivir en Brasil.
EC - ¿Nunca pensó en radicarse en Europa o en Estados Unidos?
JF - Puede ser, hay mercados muy tentadores, y ciudades como Nueva York, donde puedes
tener una proyección muy grande a nivel mundial. Quizás sea una mentalidad local, pero
viajaba mucho y cada vez me daba más cuenta de que me hacía falta el contacto, las
referencias del público bailador nuestro, sobre todo para componer. Cuando me faltaba esa
referencia nada más que dos meses yo ya no sabía qué iba a hacer para el próximo
disco. Así, poco a poco los años fueron pasando hasta que ya tengo una edad que no estoy
para estar corriendo caminos ni mucho menos. Pero creo que uno de los motivos más
importantes era tener la vivencia de mi país.
EC - Usted es una leyenda pero es una persona joven. ¿Cuántos años tiene?
JF - 56 años.
EC - Un dato curioso, ¿qué quiere decir "Van Van"?
JF - El nombre viene del verbo ir. En la zafra azucarera en Cuba del 69-70 -el azúcar es
uno de los recursos económicos más importantes del país, históricamente siempre lo ha
sido- se pretendió hacer 10 millones de toneladas de azúcar, un reto importante, tanto
que no se llegó a lograr. Se logró una zafra muy grande pero no se llegó a los 10
millones. Había un slogan que era "los 10 millones van, y van y van y van"; eso
era mañana y tarde y noche en la radio, en la televisión, en la prensa, en todos lados,
y coincidió con que nosotros estábamos armando nuestra orquesta y nos costó mucho
trabajo, a veces queríamos un músico que estaba en otra orquesta, en otra provincia y
subía al ómnibus y por fin llegará, no, pero de aquí van van, y esto va y esto va y
que va, y empezó esa cosa de la frase unido con la frase que estaba muy de moda y de ahí
quedó Van Van. La historia parece tonta, pero así salen los nombres.
EC - ¿Cómo era Cuba musicalmente en aquel momento?
JF - Había muchos problemas.
EC - Estamos hablando de...
JF - ... finales de los 60.
EC - Dice que la banda va a cumplir 30 años, entonces me imagino que era una época...
JF - Recién se habían disuelto Los Beatles. Había en La Habana una cosa que se llamó
el ritmo Mozambique, cosa para mí muy notoria, un ritmo que no era para un baile de
salón sino que era un baile de masividad en las calles, pero que pegó a un nivel tan
fuerte que la gente lo atrapó. ¿Qué pasó? Se cometió un error grave de gobierno; como
la música que venía era extranjera, entre ella la de Los Beatles, el rock de esa época,
la prohibieron en las radios, entonces ponían a este señor Pedro Arrogán por decreto
cada media hora en todas las emisoras de radio. Eso duró dos años y la gente odió tanto
a Gueiro que no lo quiso bailar más nunca. Los Van Van surge en una etapa en que la gente
no quería bailar música cubana, entonces lo que yo hice fue empezar a mezclar la cosa
pop de aquella época con las raíces nuestras como el son cubano, y enseguida la gente se
enamoró del trabajo nuestro y de ahí en adelante hemos seguido hasta la fecha.
EC - Acá nos estamos riendo un poco de las letras con humor y con sátira que de alguna
manera también forman parte del género, de la música que hacen Los Van Van.
RC - Aclaremos que ésta no es una de las letras de Juan Formell.
JF - No, es de Rodolfo Cárdena, como también "Que le den candela". Esto es
histórico, no lo inventamos nosotros ni los compositores de ahora. El Cosaquito,
Matamoros, Ignacio Piñeyro... Hay una cantidad de compositores de principios de siglo que
fueron los que crearon esta moda de hacer crónicas con doble sentido.
EC - No es crítica.
JF - No, es crónica. Es una cosa que puede pasar en cualquier parte del mundo, un tipo
que se casa con una mujer que le gasta todo el dinero en las tiendas, ya desde la luna de
miel empezó a gastarle todo el dinero. Se hacen crónicas y críticas. "Que le den
candela" tiene un doble sentido muy fino.
EC - "A esa gallina vieja que le den candela".
JF - Es un hombre al que le ofrecen comerse una gallina vieja, que hay que darle mucha
candela. No se menciona en absoluto a la mujer. Cuando se puso de moda en Cuba me
empezaron a escribir las señoras de cierta edad a decir: "Se han agarrado con
nosotras, las gallinas viejas". Las señoras se sintieron aludidas porque tú estás
hablando de que no comes gallina vieja sino el pollito tierno. Ese es el doble sentido de
la música cubana, es histórico.
EC - Y otras gallinas viejas también se dieron por aludidas, tanto es así que esa
canción también estuvo censurada por las radios.
JF - No, ésta no, hubo otras que sí. Hubo momentos en que se llegó a censurar algunas
como "La titimanía", que es parecida. Nosotros les decimos "titis" a
las muchachitas jovencitas, entonces la titimanía es la historia de un hombre que tiene
posibilidad de tener un coche, que va para su trabajo y una muchachita le pide un aventón
y en lugar de ir para el trabajo se va para la playa y el tipo se convierte en un
titimaníaco. Son historias muy simples, muy fáciles de digerir pero que llevan
implícito en el concepto una crítica, una crónica.
EC - Estos 30 años de Los Van Van también han sido una crónica de la realidad cubana,
de todo lo que ha pasado. ¿Cómo se puede explicar esto que es la otra cara de la música
popular cubana? Los Van Van son de alguna manera la antítesis de la canción social, de
la Nueva Trova; sin embargo, como ustedes se definen como música bailable ha habido un
éxito, en esta puja han resultado ganadores. ¿Se puede interpretar así?
JF - La Nueva Trova tuvo una etapa donde se oía más y a veces tenía mayores resultados.
Cada música tiene su momento, yo pienso que de todas maneras la música bailable -porque
estamos hablando de una música que hace crónica cuando la otra hace conceptos políticos
de otra manera- porque se baila, también trasciende más. Porque todavía tú dices:
"¿Qué ha trascendido de la música cubana?". Es inevitable: "Mamá, yo
quiero saber de dónde son...". Eso tiene que trascender, ésa es la música que
trasciende de Cuba. Pero también trascienden piezas muy bellas de la trova tradicional
cubana, como pienso que también van a trascender cosas de la Nueva Trova también, de
Silvio y de Pablo, como "La prefiero compartida" y esos números así. La
música trasciende de una forma o de otra, según la calidad que tenga.
RC - Tenemos una pregunta de un oyente que dice: "¿Qué es un toque en un solar de
Cuba?".
JF - Un solar es un lugar donde vive gente, en una sola habitación puede vivir una
familia de cinco o seis personas o quizás de más. Un solar es un sitio donde hay 20
habitaciones en las que viven 20 familias y hay un patio central que tiene un solo baño.
Eso es un nivel de población marginal que heredamos de toda la vida en Cuba y en ese
patio en los fines de semana se reunían con los cajones, con las gavetas, con cualquier
cosa que se pudiera golpear para hacer una rumba o un guaguancó. Esos son los toques de
los solares.
RC - Que mucho tienen que ver con los orígenes de nuestro candombe en los conventillos
montevideanos.
EC - ¿Han escuchado candombe?
JF - Sí, a Cuba fue Ruben Rada hace muchos años a los festivales de Varadero y nos
llevó una muestra de esto; yo incluso he conservado todavía algunos discos. No es una
cosa que se oiga habitualmente en Cuba, pero de todas maneras yo sí lo seguí oyendo de
una forma o de otra, con gente que había estado aquí como Silvio, que una vez me regaló
un disco. Creo que se parece mucho a muchas cosas de Cuba. A mí me da la sensación de
que están tocando Los Guatá con Pablo.
RC - Evidentemente, cuando uno entra a pensar cuáles son los puntos o los países en
América que tienen mejor música o han hecho mejores aportes, Estados Unidos, Brasil y
Cuba aparecen inmediatamente, y en los tres casos el aporte del negro, todo lo que trajo
el negro de Africa está presente, pero en todos los casos las síntesis son distintas.
JF - Claro, porque se mezclan con diferentes culturas. La nuestra se mezcló con la
española fundamentalmente, los brasileños con la portuguesa y los americanos con la
inglesa. Son diferentes culturas, pero cuando usted une eso, usted se pone a tocar un rock
y le entra la clave cubana, increíblemente, y si te pones a tocar unas rumbas a lo mejor
te viene un tema melódico que puede ser un blues. Es lo mismo, hay una mezcla de cosas y
todo está ahí, es como una cosa enredada. Africa es el común denominador de todo.
RC - Usted pasa del son cubano tradicional a la timba. Hablamos antes de que se habían
incorporado otros ritmos ajenos como para aggiornar el clásico son cubano. ¿Cuáles son
esos aportes que usted reconoce más claramente en sus composiciones?
JF - En mis composiciones hay de todo porque aparte de lo cubano, de la guaracha, del
guaguancó, de las rumbas, aprovechamos también la música yoruba nuestra, hay varios
toques a diferentes orixas que son los santos y aprovechamos a veces determinados momentos
para ir mezclando esos toques con nuestro trabajo. El Caribe es una región con una unidad
musical. El merengue, la cumbia, el reggae, una cantidad de cosas también influyen en el
trabajo nuestro, sobre todo en el mío en este caso, pero creo que en casi todos los
músicos cubanos. El Caribe como región tiene una personalidad musical y es inevitable
convivir con ella.
RC - Que no poco debe tener que ver con el clima, con la propia naturaleza.
JF - Cuando la revolución haitiana, que hubo una emigración de franceses a la provincia
oriental de Cuba, a Santiago de Cuba, trajeron dotes de esclavos haitianos, en Santiago de
Cuba hay una cosa que se llama la tumba francesa, que es un ritmo haitiano mezclado con lo
que estaba pasando en Cuba. Hay una cantidad de mezclas que ustedes no se pueden imaginar.
RC - Yo decía que de acuerdo a la experiencia que ustedes traen de Buenos Aires de pronto
es difícil que encuentren en el Río de la Plata el clima de fiesta a que ustedes están
acostumbrados en Cuba. ¿Qué ha pasado en Buenos Aires? ¿La gente baila?
JF - Sí, la gente bailó mucho. Tocamos en un sitio bien lindo que se llama La
Trastienda, donde se presentan obras de teatro. Llegó un momento en que la gente hacía
colas para ver el espectáculo nuestro.
EC - ¿Cuántos días estuvieron?
JF - Esta vez estuvimos tres fines de semana. La vez anterior -en el mes de mayo-
habíamos hecho dos fines de semana. Ahora hicimos tres con un resultado fantástico, a
diario se repletaba el lugar, subían muchas muchachas argentinas a bailar.
RC - Honestamente: ¿lo hacían bien?
JF - Lo hacían muy bien, realmente muy bien. Yo pienso que eso nos va a pasar aquí. Lo
que hacemos es un espectáculo que dura más de dos horas, donde hay de todo y para
nosotros lo más importante es la comunicación con el público y hacerlo bailar. El
público nos puede aplaudir y todo artista agradece un aplauso ante un buen solo de algún
instrumento o algo así, pero si no logramos que el público baile para nosotros va a ser
un fracaso.
RC - Tengo entendido que ustedes bailan desde el escenario.
JF - Sí, ya empezamos a bailar desde el escenario. Vamos a parar ese teatro completo y
vamos a hacer bailar a todo el mundo. Pueden estar seguros de que lo vamos a hacer.
RC - Tienen tres vocalistas...
JF - Tres vocalistas que cada uno hace un trabajo muy diferente. El que estaba cantando La
titimaníaca es el que lleva más años, lleva 20 y tantos años, es un hombre que se
comunica mucho con las mujeres, un tipo que tiene un gran sex-appeal, inmediatamente el
escenario se le llena de mujeres. Yo no sé cómo lo hace pero lo hace.
RC - ¿Ustedes les permiten que suban?
JF - Sí, claro, perfectamente. Va a ser un suceso. El otro, Roberto Hernández, es el que
más comunicación tiene con el público y es el que va a parar el teatro completo. Y el
tercero, Mario Rivera, es un hombre que tiene unas condiciones naturales... Es un cantante
excepcional y también tiene un nivel de comunicación muy bonito con el público.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
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