ED - Yo creo que
pueden encontrarse formas que son muy racionales, muy económicas, y cosas que, además,
la gente sabe hacer (y esto es muy importante), que están vinculadas a la manera natural
que tienen de hacer ese tipo de cosas. O sea que la economía también va por ese lado:
por hacer cosas que la gente sepa hacer.
Entonces, yo creo que no hay una diferencia realmente fundamental entre lo moral y lo
económico. Yo creo que, en el fondo, lo verdaderamente económico, lo verdaderamente
racional, es moral en el sentido de que -para mí- es moral aquello ayuda al hombre a
cumplir sus fines. Y aquello lo ayuda a cumplir sus fines. Eso es realmente moral.
Hay algo interesante que yo he contado alguna vez, que sucede en una novela de [Knut]
Hamsun. La acción se desenvuelve en un sanatorio para aristócratas en el norte de
Noruega. Un día, se quedan sin carne, y el gerente del establecimiento va a comprarle una
ternera a un campesino. Pero el campesino no quiere vendérsela porque dice que no está
en tiempo de ser vendida. Y el gerente dice que sí y que se la va a pagar como si
estuviera en tiempo de ser vendida. Pero el campesino no se aparta de su punto de vista.
Y, en el fondo, el punto de vista verdaderamente práctico es el del campesino porque él
da por sentado que hay un orden, y que dentro de ese orden el animal tiene que engordar y
que, en fin, tiene que cumplir una serie de etapas. Luego sí podrá venderlo. Pero vender
el animal antes lo siente como inmoral. Y yo creo que lo es.
Confundimos muchas veces lo que es puramente finanzas con lo que es verdadera economía.
RC - Si usted tuviera que confrontar con argumentos, defender por qué usted hizo
determinado hincapié en un tipo de construcción y en un tipo de material, frente a
quienes piensan que está todo resuelto en otro lado y que es más lógico o más racional
emplear aquello que países que nos llevan algunos años de adelanto en materia de
investigación ya han resuelto, ¿cómo argumentaría?
ED - Yo creo que se encuentran, de una manera no siempre absolutamente lógica o racional,
determinados caminos. Y que lo natural es seguir esos caminos si uno les ve una coherencia
profunda. Porque el desarrollo, en realidad, se piensa como si fuera una esfera luminosa
que va aumentando el radio. Y no es así. Es como raíces que van buscando el agua. No
más. Y donde encuentra la humedad, va la raíz. El desarrollo es más bien así, algo
donde hay mucho, claro, de incierto y de coherencia con un camino elegido.
RC - Pero, ¿qué relación tienen esas soluciones que se pensaron para otro país, para
otras realidades de todo tipo (sociales, económicas y físicas); de qué forma pueden
adaptarse racionalmente a un país, o hay que pensar a partir de las propias necesidades?
"Los obreros se habían dado cuenta de que
aquello había quedado bien. Habían sacado los andamios, y me rodeaba una expectación
simpática, una comunión simpática en lo que se había hecho. Yo sentía en el aire esa
sensación de comunión. Esa fue una ocasión de satisfacción"
|
ED - Yo creo que hay que pensar a partir de las propias necesidades. Hay que
enfrentar los problemas, me parece a mí, con una especie de "ingenuidad",
podríamos decir; hay que pensar las cosas como si fueran realmente nuevas.
En ese sentido, quizá le explique mejor lo que quiero decirle con una historia. Hace
algunos años me llamaron de Colombia para aconsejar qué tipo de construcción era más
adecuado para las distintas regiones. La región de la sabana es más o menos parecida al
Uruguay; también hay regiones más o menos tropicales, y la región del Caribe. Y me
acuerdo que como parte de ese asesoramiento fuimos a un sitio que queda cerca de Bogotá
en lo horizontal, pero a mucho menor altura. Entonces, es un lugar tropical con un calor
espantoso. Allí había dos construcciones. Una era con estructura metálica y techo de
fibrocemento; meterse debajo de esa construcción era un infierno. Y había otra
construcción muy fresca, muy agradable, hecha por los indígenas con cañas de bambú muy
robustas. Entonces, lo que yo encuentro natural es usar esa caña, que es una buena
solución racional, es una solución lógica, pero ayudar a que esa solución se resuelva
bien. En el caso concreto que yo vi no estaba bien resuelta. Había alguna cosa en las que
había que ayudar a los indígenas para que las hicieran bien.
Lo que me parece natural es plantarse frente al problema, y plantarse con toda
independencia. Usando, claro, todo el bagaje técnico que ya tenemos, pero, sobre todo, el
bagaje científico que tenemos, para encarar un problema real con todas las implicaciones
que ese problema tiene.
RC - Curiosamente, hablábamos antes de arquitectura moderna y de todo lo que había
traído, y de qué forma muchos de los técnicos de aquí "se embalaron" con sus
soluciones y, prácticamente, las importaron tal cual venían. Muchas de ellas, por
ejemplo, venían de las escuelas alemanas.
Sin embargo, no hace mucho tiempo, yo conocí en Montevideo a un alemán que venía a
investigar su obra. Venía directamente, absolutamente convencido de lo que había sido su
investigación y del valor que podía tener. Resultaba, entonces, que los alemanes, que
nos mandaron tanto, hoy venían aquí a buscar elementos para su propia experiencia.
ED - Claro. Porque ellos tienen una gran conciencia del mundo como una unidad. Entonces,
piensan qué es lo que va a pasar, que es lo que va a ser, para resolver bien el futuro de
ese mundo. Así, se les plantea el problema de resolver las construcciones y las
habitaciones en los países pobres, en los países en desarrollo. Y han encontrado que
puede ser que las soluciones que nosotros hemos encontrado, en algunos casos y para
algunos problemas, sean buenas soluciones.
Pero aquí, en la arquitectura que podríamos llamar más internacional, hay sólidos y
buenos ejemplos. Pero yo quiero decir que no se tome eso como modelo, sino que frente a
cada problema se lo piense de nuevo como un problema nuevo.
RC - Ingeniero, hemos hablado de lo que ya está ampliamente reconocido: su condición
científica, su condición de plástico, y no simplemente de estructuras que resultan de
fríos números. Pero muchos de quienes lo conocen insisten en hablar de una condición,
de una característica suya, que es la modestia.
Hoy por hoy, eso que yo sé que la gente que lo conoce lo señala como una virtud, la
"modestia" es un término que ha perdido la condición de virtud. La gente joven
piensa que ser modesto es un poco "trabajar por trabajar". Usted, a esta altura
de la vida, si tuviera que decirle a la gente joven qué objetivos se planteó cuando
usted comenzaba su carrera, ¿cuáles de ellos hoy se siente tranquilo de haber logrado?
"Las muchachas que clasificaban la fruta eran
conscientes de que una cosa como esa no se hace sin esfuerzo, y que ese esfuerzo está
hecho para que tengan un lugar noble donde trabajar. Se lo expresan. en la manera de
mirar, de sonreír, de saludar. Y uno lo siente; siente una especie de cordialidad
profunda"
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ED - Lo que llaman "modestia" es una especie de apreciación justa de
la propia vida. Uno encuentra todo lo que le ha faltado, todos los errores que ha
cometido, y eso lo lleva a la modestia, a una actitud de ajustarse a la realidad lo más
que puede y con toda limpieza frente a la realidad.
Ahora, claro, cuando se está al fin de la vida, uno encuentra que es mucho lo que podría
haber hecho y no hizo. Y lo que querría haber hecho y no hizo es mucho.
RC - Pero, seguramente, usted hoy también tiene que sentir la sensación de las cosas que
ha logrado.
ED - Sí, pero yo le diría que es más fuerte la otra sensación. No una sensación
intranquila. Sí. No intranquila, sino una sensación tranquila, de una apreciación
tranquila de todo lo que uno podría haber hecho y no hizo. ¿Por qué? Porque las
circunstancias o los propios defectos impidieron que uno pudiera hacer esas cosas.
RC - Bien. Pero yo me refiero fundamentalmente a que usted se siente tranquilo, como
dice...
ED - Sí: tranquilo.
RC - Está satisfecho...
ED - Más que "satisfecho", la palabra es "tranquilo".
RC - Y esto va también por otra de las tendencias más jóvenes de ahora, que es la
búsqueda de protagonismo permanente para lograr éxitos muy rápidos y, fundamentalmente,
éxitos que otros reconocen. Me refiero a esa tendencia de que nada se logra si, en
definitiva, se gana para uno mismo. Pero usted no tiene esa sensación.
ED - Sí. Es probable. Me parece un error. Porque, justamente, mirando la vida en
perspectiva uno tiene la sensación contraria, la sensación como de que uno quisiera irse
de la vida -que se está yendo...- sigilosamente, en puntitas de pie, ¿no?, no haciendo
ruido. Lo que pasa es que, del todo, no lo dejen... [Se sonríe]
RC - ¿Cuál fue, entonces, la mayor satisfacción de su vida de trabajo, de profesional? |