Los Bubys, primer premio
en la categoría "Humoristas"
del Caranaval 1997.
Entrevista con Carlos
Viana,
Beatriz Belloni y Gustavo Benítez.
EN PERSPECTIVA
Viernes 14.03.97 - Hora 11.05
Transcripción: Escribas
E-mail: escribas@adinet.com.uy
Edición: Julieta Sokolowicz
DIEGO BARNABE:
Este año cumplieron una década en el Carnaval y lo festejaron con el primer premio en la
categoría "Humoristas". Hace años que son una fija y casi siempre ganan. Esta
mañana, finalmente y por suerte, están con nosotros Carlos Viana, director de los Bubys,
Beatriz Belloni, integrante del grupo desde sus inicios, y Gustavo Benítez, en camino.
CARLOS VIANA:
Les pedimos disculpas a ustedes y a los amigos que están siempre atentos a la radio por
el accidente del otro día, por el que nos fue imposible llegar.
D. B. - Sí, estábamos preocupados y nerviosos, porque los esperábamos. En sus casas nos
decían que habían salido para acá y les decíamos: "Si los vieron por allí,
pregúntenles por dónde andan". Decíamos que ojalá no les hubiera pasado nada
malo, y al poco rato nos llegó el aviso de que habían chocado. Pero no fue mucho, por
suerte.
C. V. - No fue mucho, fue el golpe que se llevó Benítez, que es el que está por llegar,
con la parte del costado del auto, y quedó en eso, en un golpe, en un poco de sueño que
le vino después. Nos asustamos por eso, pero quedó sólo en esa historia.
D. B. - Hay muchos temas para conversar esta mañana con Los Bubys, con los integrantes
que hoy nos acompañan aquí, pero esto de ganar tantas veces en el Carnaval da la
sensación de sentirse un poco ganadores desde el "vamos", de sentirse -no sé
si la comparación les gusta- como Peñarol en estos años en el fútbol, o como Cordón
en el basquetbol.
C. V. - Desde que salimos en Carnaval, la idea de plantear una propuesta artística con
determinado valor que la gente enganchara con lo artístico, apostando a otro tipo de
cosas que en aquel momento existían en Carnaval, todavía existe. Quisimos erradicar
propuestas de chabacanería y la gente lo entendió, lo aceptó, le gustó. Y la
propuesta, año a año, es hacer un buen espectáculo. Si por eso, por el buen
espectáculo, por la circunstancia, sucede que nos dan el primer premio, bienvenido sea,
pero lo importante es estar conformes con el espectáculo y con el producto final que
hacemos. Eso es lo que siempre pensamos al salir en Carnaval. No pensamos en salir a ganar
el campeonato, sino en un buen partido.
D. B. - Puede parece un poco estúpida esta pregunta, pero ¿sienten que es fácil ganar,
en la medida en que han ganado tanto en estos años en Carnaval? A partir de lo que tú
decías, queremos erradicar o dar vuelta algunas cosas que del Carnaval no nos gustaban
demasiado; por ejemplo, la chabacanería. Entonces, Beatriz, ¿sienten que les es fácil
ganar?
BEATRIZ BELLONI:
Pienso que no, no es fácil ganar. Cada año es un desafío y además hay que superarse no
solamente con otros conjuntos sino con uno mismo, tratar de hacer un mejor espectáculo
que los anteriores, no repetirse. Eso es muy difícil; nunca es fácil ganar.
D. B. - Como resultado de la competencia, porque me consta que trabajan, y mucho, que
duermen muy poco, sobre todo en los meses del Carnaval.
C.V. - Sobre todo en los últimos tiempos. Este año arrancamos muy tarde a trabajar,
debido a una gira que hicimos en noviembre. La gente quedó muy cansada, paramos casi un
mes. Empezamos muy tarde y fue muy tenso, las jornadas de trabajo eran eso. Lo lindo que
tiene el Carnaval, para mí, es que es una hoja en blanco, entonces uno puede hacer lo que
quiera, ahí no hay ningún tipo de prejuicio, como en el teatro, donde determinadas cosas
las podés hacer y determinadas no. Es una gran pintura a realizar, donde se pueden
mezclar distintos colores, distintas formas, todo es posible. Eso es lo genial que tiene a
nivel creativo el Carnaval. Incluso sacamos ideas para después, obras de teatro en el
año, o intentamos de alguna manera volcar toda nuestra imaginación, nuestra creatividad,
nuestra locura en esa propuesta que es el Carnaval.
D. B. - Hablás de teatro, justamente. Muchos de ustedes tienen su origen en el grupo de
la Asociación Cristiana de Jóvenes, trabajaban con el Café Teatro. Siempre hablamos de
Carlos Viana, hace unos cuantos años atrás, como director de teatro, cuando iba a poner
en escena algún espectáculo de ese grupo también. ¿Siguen durante el año el mismo
grupo haciendo teatro y carnaval? Porque Los Bubys a veces aparecen durante el año.
C. V. - Nos ha ganado el Carnaval, sobre todo en los últimos años. El año pasado
hicimos 14 espectáculos en El Galpón, a sala llena. Hicimos la gira, hicimos muchas
actuaciones en el interior. Este año "pintaría", aparentemente, hasta para
hacer más actuaciones. Porque ya, ahora en abril, hay como cinco o seis, hay mucho en el
interior, temporadas, entonces nos ha ganado el Carnaval. Queremos este año intentar
hacer una propuesta para niños en base a un estilo parecido a lo que es el Carnaval pero
para niños. Una propuesta muy divertida, muy "lanzada", vamos a ver si el
tiempo nos da la posibilidad de hacerlo.
Yo sigo trabajando en teatro porque tenemos una formación de un taller de niños de ocho
años hasta adultos, donde tenemos 150 alumnos, en un pequeño teatrito que tenemos en
Canelones casi Gutiérrez Ruiz. Trabajamos lo que es la docencia teatral, o sea que no
estamos alejados del teatro; pero en la parte espectáculos nos ha ganado el Carnaval.
D. B. - Una campaña política, "Vote a Los Bubys", personajes fantásticos con
mariposas, flores, un reino ideal, un paraíso que le ofrecen a la gente, una humorada
adaptada a la época medieval, un personaje que está enfermo y que deja un testamento
para que se reparta la familia, y ese personaje puede ser el mundo, pero aparecen también
en escena desde el grupo bailantero Comanche hasta Xuxa, Martin Luther King, el infaltable
Enzo Francescoli, parte de las cosas que se vieron en este Carnaval, en los escenarios
cuando nos encontrábamos con Los Bubys, ya sea en los tablados, ya sea en el Teatro de
Verano. Y se suma a esta mesa Gustavo Benítez.
GUSTAVO BENITEZ:
Pido disculpas por estar un poquito retrasado, pero estamos trabajando en el video
"10 años de Los Bubys" que ya está por salir a la calle y estamos trabajando
también con el compact disc que va a salir.
D. B. - Es interesante preguntarles a ustedes a propósito de lo que veníamos conversando
recién, cuando hablaban de seguir con el teatro, de un proyecto de teatro para niños,
creo que son los más indicados -Carlos, Beatriz, Gustavo- para, después de esta
experiencia tan intensa de Carnaval, 10 años y con estos buenos resultados, como para
hacer una comparación. ¿Tuvieron la tentación de decir "abandonamos completamente
el teatro, esto nos da mucho placer y de repente cumple mejor con los objetivos que
nosotros teníamos de comunicarnos con la gente, es otra cosa, es mejor el Carnaval"?
C. V. - Te contesto lo que tengo siempre en la cabeza desde que empecé el Carnaval. Para
mí el Carnaval es un estilo más de hacer teatro, más emparentado con lo que son los
inicios del teatro, el teatro griego, el volumen de la voz. En un escenario de Carnaval
vos tenés que atrapar a la gente, son escenarios en que entran 3.000 o 4.000 personas, de
repente, como en Malvín o en el Sporting, tenés que trabajar un estilo de forma teatral
que atrape por el volumen de la voz, por la intención, por el gesto, entonces está
emparentado con esos inicios de la acción dionisíaca, y evidentemente con lo que es el
inicio del teatro.
D. B. - Hay menos lugar para las sutilezas, para el gesto mínimo o cercano que hay en el
teatro.
C. V. - Exactamente, tenés que trabajar mucho la máscara, el volumen de los ojos, la
voz, cómo expresar, cómo lanzar la energía es mucho más fuerte que en teatro. Yo hice
la escuela en el Teatro Circular. Imaginate vos trabajando con la gente si hacemos un
espectáculo de Carnaval en el Circular, la gente se siente avasallada. Tenés que
trabajar un estilo diferente, el drama, el vaudeville; también existe el Carnaval.
B. B. - Yo considero que no son distintos, no es un problema de opción. Si de repente
nosotros tenemos que optar es un problema de tiempo, por ejemplo, porque ensayar una obra
requiere meses. Y un espectáculo de Carnaval también, como que no se puede, a veces, las
dos cosas, pero por un problema de tiempo. El Carnaval es una forma de teatro.
D. B. - ¿El público es distinto?
B. B. - El público es distinto y además tú te enfrentás a cinco públicos diferentes
cada noche, eso es todo un desafío. Son zonas distintas, son cinco escenarios distintos,
tamaños distintos, gente distinta, eso es un desafío permanente que a mí, por lo menos,
es de las cosas que más me gustan.
D. B. - Es interesante -los conjuntos de Carnaval no lo hablan tanto, por lo menos
públicamente o en los medios de comunicación-, el tema de los públicos diferentes de
las zonas por las que van, y de repente dicen: "En tal lugar tenemos al público
prácticamente con nosotros, más o menos ganado, con más simpatía, sintonizan muy bien
con nuestros chistes. En otros lugares, de repente, estamos pasando examen, nos esperan
serios y hay que ver si los ganamos".
G. B. - Por supuesto, hay chistes que funcionan en una zona de Montevideo y otros chistes
que funcionan en otras zonas.
C. V. - La gente aplaude determinadas propuestas y otras no las aplaude tanto y en otras
zonas sí, de acuerdo al perfil ciudadano y de los niveles de la gente.
D. B. - Pueden dar ejemplos que recuerden, muy evidentes, de esto que estamos hablando.
C. V. - En el caso del Carnaval, la zona que es la franja costera, como le llamamos ahora,
es la zona clase media, clase media alta, que son los escenarios Malvín, Mutual, Propios,
que es donde está yendo más gente. Después, la zona suburbana, como el Cerro, donde ya
es otro tipo de gente, evidentemente, porque tiene el Carnaval arraigado de otra manera. Y
funciona otro tipo de humor, otro tipo de chistes. No es que un público sea mejor que
otro; son diferentes, nada más.
G. B. - Por supuesto que funcionan otros grupos de Carnaval, dentro de lo que puede ser
una categoría, que como humoristas Los Bubys funcionen más, hablando ya como grupo en
sí, que llegue más a un tablado de la zona costera que a un tablado de la zona norte.
Nosotros trabajamos más en la zona costera, si todos los tablados que nosotros hacemos en
Carnaval, trabajamos más la zona costera, como le llamamos nosotros, que en la zona
norte.
D. B. - A propósito, no sé si Carlos Viana se enoja cuando le preguntan esto, pero creo
que vale para otros grupos de Carnaval: el famoso tema de si hacen un humor más
intelectual o si es porque vienen del teatro que hacen un tipo de humor en el Carnaval.
¿Eso pesa, tiene algo que ver?
C. V. - No, para nada. Creo que la gente de Carnaval ha hecho cosas formidables. He visto
cosas de espectáculos de humor de chico, recuerdo con humor absurdo, nunca pude recordar
el grupo, pero yo era niño, estaba sentado en el Teatro Lavalleja, cerca de Peñarol, y
había un grupo, Los Humoristas, con la cara pintada de negro, que pusieron un aljibe y se
ponían ocho a pescar dentro del aljibe. De ahí iban sacando cosas y haciendo un humor
absurdo. Era formidable, la idea era increíble, totalmente teatral. Te explico que
nosotros no inventamos la pólvora, simplemente hemos recurrido a cosas que vivimos de
niños, juntos en el grupo todos aportamos las vivencias, experiencias, y en la
creatividad común del grupo surgen los espectáculos, las ideas. Pero lo nuestro no es
ninguna cosa maravillosa, ninguna luz que ilumine el camino de nadie.
D. B. - Hubo un momento, cuando ustedes comenzaron a sonar con más ruido dentro del
Carnaval, ya sea en el concurso con sus actuaciones, más o menos, al mismo tiempo
también la Antimurga BCG, donde había comentarios de gente que decía "Esta gente
que viene del teatro, en el Carnaval...". De repente había miradas de reojo. ¿Cómo
vivieron ese momento, cuando ustedes arrancaron en Carnaval?
C. V. - Todavía sigue, todavía hay algún tipo de prejuicio, a pesar de que todos los
grupos tienen gente de teatro.
G. B. - Pero pienso que también otra de las murgas, Falta y Resto, que tenía una
propuesta renovadora, una puesta en escena como propuesta distinta a lo clásico que ya
había en el Carnaval, a la propuesta de la murga... Al día de hoy vemos murgas - si le
podemos llamar así- tradicionales, con la antigua formación de la murga, que están
cambiando su propuesta, su puesta en escena. Don Timoteo, por ejemplo, que fue el segundo
premio, un punto atrás de Araca la Cana, ya tiene una puesta en escena más teatral, de
lo que fue siempre. Como te digo Don Timoteo te digo varias murgas o varios conjuntos que
ya están adquiriendo estas influencias.
D. B. - ¿Para las humoradas trabajan todos juntos en una tormenta de ideas?
G. B. - Siempre hay una idea que está ahí boyando, que tenemos en la cabeza y que la
largamos para que el grupo aporte y, por supuesto, surge una cantidad de cosas, pero de
100 descartamos 95 y quedan cinco válidas, chistes, alguna situación. No sé quién
acuñó ese término de tormenta de ideas.
D. B. - En el reportaje que te hizo la revista Posdata, cuando describen todos los
personajes que desfilan, los temas que aparecen en las humoradas, también dicen que se
mezclan chistes tontos con otros. ¿Ustedes asumen lo de chistes tontos?
G. B. - Sí, por supuesto. Por razones de efectividad dependen de quien los hace. Hay
personajes, tipos de características como para hacer chistes tontos o de repente chistes
más políticos, más intelectuales, más sutiles. El grueso a veces también es parte del
espectáculo. Y luego está el humor visual, al que apostamos mucho, de manera de cubrir
todos los órdenes del humor.
D. B. - Es algo que cumple su función, lo de los chistes tontos en el Carnaval, también
salirse del personaje y reírse, cosa que le pasa muchas veces en el escenario y que la
gente ve con simpatía, que se parece un poco al humor televisivo, aquello de Alberto
Olmedo cuando se salía de su personaje y se reía de sí mismo porque se olvidaba de la
letra.
B. B. - El chiste tonto para mí es muy inteligente. Personalmente, son los que más me
gustan. A mí me encanta Mr. Bean, esas cosas que son tan obvias pero que son tan
inteligentes. Hay que ver quién lo hace también, hay gente muy capacitada para hacerlo y
queda perfecto. Por ejemplo, el año pasado, el chiste del agujerito en el cinturón para
mí fue el predilecto. Se encontraba el personaje central de la humorada con el Capitán
Garfio, que le podía conceder su último deseo. Y el último deseo era que le hiciera un
agujerito en el cinturón. Para mí eso fue maravilloso, y este año la bomba cachapúm.
Cosas que de repente son tontas, sí, pero una atrás de la otra y si la hace gente capaz
para mí son maravillosas.
D. B. - A propósito de este Carnaval, mientras escuchábamos el ensayo de Los Bubys,
aquí se hablaba y se decía: a Los Bubys, en la medida en que han ganado tanto en estos
10 años desde que se largaron al Carnaval con ese nombre, de repente no les preocupa
mucho criticar al Carnaval y si hay que cambiarle cosas. Me interesa preguntarles eso.
Hace poco aquí hicimos una polémica, en pleno Carnaval, en el mes de febrero debatimos,
o por lo menos intentamos promover un debate, a partir del comentario, de la frase de
Jorge Esmoris de la Antimurga BCG: "El Carnaval debe morir para volver a nacer,
deberíamos terminar de matarlo para hacer otro Carnaval diferente". ¿Ustedes están
de acuerdo en algo?
C. V. - El problema de la muerte no me gusta. Creo que no, creo que hay que transformarlo,
evidentemente. Por ahí, si matás un árbol no crece más. Es un riesgo. Hay que
transformarlo profundamente. Pienso que hay que exigir a los lugares que hay que exigir.
Pienso que la Intendencia tiene que hacer un plan cultural y tiene que ver qué lugar
ocupa el Carnaval o qué interés tiene para la Intendencia el Carnaval y de qué manera
lo va a apoyar el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Turismo... Porque pasa así, yo
lo cuento pero es muy doloroso. Pasa con las autoridades de los distintos lugares como
pasa con las agencias de publicidad . Yo sé que en algunos lugares el Carnaval está muy
desacreditado, porque hay gente que no ha actuado bien. Como la sociedad, el Carnaval
también tiene de todo. Te vas a una agencia de publicidad o a una empresa y ahí te dicen
"No, mirá, el Carnaval no porque no es redituable".
En el Carnaval se venden unas 400.000 entradas, se venden más entradas que, de repente,
en todo un año de fútbol. Y después esos mismos gerentes de agencia de publicidad o
dueños de empresas se juntan para una despedida de soltero o una fiesta y terminan
cantando como murgas o con tamboriles. Es así. Tenemos todos el Carnaval adentro, pero a
la hora de apoyarlo muchas veces le damos la espalda. Habría que hacer un gran encuentro,
sobre todo las autoridades que tienen que ver cuál es el camino para exigirles propuestas
concretas.
G.B. - Sí, quiero hacer dos acotaciones. Una, en los 40 días de Carnaval en este país
se venden más entradas que sumando todos los partidos de fútbol en el año.
C.V. - Más que el cine y el teatro juntos, también.
G. B. - Y este país es el único país del mundo donde el Carnaval rehusó el apoyo
oficial del gobierno. Este fue el primer año donde en muchos países se busca que se le
dé la importancia, que se le dé el apoyo oficial al Carnaval, que en este país se
rehusó.
D. B. - ¿En qué sentido rehusó? No entiendo.
G. B. - DAECPU, los directores asociados, los dueños de los conjuntos de Carnaval,
rehusaron el apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo, que fuera oficial. Este año
el Carnaval no fue oficial; el concurso estuvo auspiciado por la Intendencia Municipal de
Montevideo, pero no fue oficial.
D. B. - A propósito de esto que están diciendo, Esmoris por otro lado decía: "No
se puede pretender vivir del Carnaval; es absurdo". Ustedes dicen que hay una
realidad desde el punto de vista de la popularidad que tiene comparado con otro tipo de
manifestaciones en el país. Sin embargo, decía Esmoris que es absurdo pensar en una
actividad económica a través del Carnaval, es decir, vivir de él y ganar dinero como
algunos de repente piensan. ¿Se puede vivir del Carnaval?
C. V. - No, no se puede. Nosotros, de hecho, no apostamos para nada a eso. Es la
cooperativa, donde todo lo que entra se reparte por igual y deja chirolas. Lo hacemos por
amor, por un gran amor. Sí hay gente que hace mucho dinero. Un dueño de escenario puede
hacer mucho dinero, algún intermediario que consigue publicidad puede hacer mucho dinero.
D. B. - ¿Y el aspecto económico, en cierto sentido, no contamina o le va quitando fuerza
a lo artístico?
C. V. - Si vos lo tenés claro no, porque te digo más: nosotros tenemos la fortuna de
tener apoyos de publicidad, pero si no los tuviéramos, intentaríamos de alguna manera,
como hace la BCG, con creatividad...
G. B. - Este fue el primer año que la BCG tuvo un patrocinador y Esmoris decía que fue
gracias a un sindicato que estaba en conflicto.
C. V. - AEBU lo apoyó, y nunca salió sin vestuario, con creatividad. O sea que
apostaríamos a agudizar más la cabeza.
D. B. - Claro, porque el contraste es justamente en eso. Yo decía, después del desfile
inaugural en 18 de Julio, que no sé si hay un conjunto que salió con más publicidad que
ustedes, no vi. Por lo menos en la cuadra de ustedes era impresionante. Hasta vi en esa
cuadra, no sé si tenía que ver con ustedes o no, un camión, un "videowall",
como le dicen, con los televisores con la tanda publicitaria. Y yo decía que, en cierto
sentido, eso es una agresión para el público que va a ver un desfile de Carnaval.
Seguramente ustedes necesitaban eso; era abrumador.
G. B. - En el "videowall" que tú decís se mostraba la gira que hicimos por
Estados Unidos y se pasaba la tanda publicitaria. Pero una de las cosas que te quería
decir sobre el desfile es que nosotros siempre tomamos el desfile de Carnaval para salir a
divertirnos, a jugar con la gente, para que se divierta, porque para nosotros eso es el
desfile de Carnaval. Hace tres años que se está en un premio; en el desfile de Carnaval
nunca nos fijamos en el premio y en los nueve años anteriores habíamos logrado el primer
premio. Salíamos con la gente que quisiera salir a desfilar con nosotros y siempre nos
divertíamos, entonces pienso que ese fue el fin: divertirse con la gente. Este año a
nosotros, un reglamento que nos comunicaron unos días antes, nos prohibió desfilar con
gente.
D. B. - ¿El año pasado habían desfilado con cuánta gente?
G. B. - 463 personas desfilamos el año pasado.
D. B. - El que lo quiera hacer y lo pueda hacer, ¿por qué no?
G. B. - Se decía que Los Bubys retrasaban el desfile, por ejemplo, pero a nosotros nos
daban un lapso de tiempo para desfilar, 55 minutos, y Los Bubys, los nueve años
restantes, nunca llegaron un minuto tarde, porque si llegás tarde te descuentan puntos y
no podés ganar.
D. B. - Eso no explica la publicidad. ¿Qué tiene que ver?
G. B. - Que también dentro de ese reglamento por el que no se podía desfilar con más
componentes nos dijeron que solamente tres publicidades se podían llevar. Entonces, si
tenés varias publicidades, ¿en qué compromiso te pone frente a la empresa de
seleccionar tres de las 15? Entonces, nosotros fuimos descalificados sin comunicarnos, se
nos comentó después que fuimos descalificados, tuvimos que desfilar sin la gente, la
publicidad ahí, y después fuimos descalificados por primera vez en el desfile.
D. B. - ¿Este año?
G. B. - Igual desfilamos con gente.
D. B. - ¿Con más de los integrantes?
C. V. - Sí, en vez de llevar 400 llevamos 100 y algo.
G. B. - Sí, pero vino gente de Estados Unidos, de Canadá, de Caracas, a desfilar;
uruguayos de los clubes donde nosotros estuvimos de gira, que vinieron especialmente al
Carnaval, estuvieron con nosotros en el camión y fueron al Teatro de Verano. Ahora nos
mandaron un fax de Miami, y a esa gente que viene de Estados Unidos, que viene de Caracas,
que viene especialmente a desfilar con nosotros, que nos llamaron por teléfono, ¿qué
les vamos a decir, que no? Fue un reglamento creado tres días antes del desfile, les
prohibía desfilar con nosotros.
D. B. - Pero eso tampoco es de la publicidad.
C. V. - Yo te lo digo, creo que de parte de Los Bubys le falta creatividad a la parte de
publicidad, creo que es muy cómodo lo que hacen Los Bubys... Este año es en el que más
lo noté, hay que buscar la forma de que la empresa publicite pero creativamente. No con
un camión, no con un cartel, sino que hagan un cabezudo, que inventemos un logo que
vuele.
D. B. - Sí, fue así en el pasado, hasta hace unos años. Los veteranos del Carnaval
dicen que El Chaná...
C. V. - Exacto, un camión o un vehículo que adorne carnavalescamente para que tenga que
ver con el desfile. Es una autocrítica que tenemos que hacernos.
D. B. - Por todo esto que ustedes dicen, que los descalificaron, que el año pasado
salieron con 400 personas y este año no pudieron, que hay gente que quiere salir con
ustedes, todo esto que dicen, me da la impresión de que pueden estar fácilmente de
acuerdo con lo que decía Esmoris. Así y todo, con las rigideces del concurso...
C. V. - Sí, estamos de acuerdo.
B. B. - En lo que no estamos de acuerdo, me parece, es en "matarlo para que vuelva a
nacer"; es mucho fácil y menos riesgoso transformarlo. Me parece que lo que tiene
que cambiar simplemente es, por supuesto, muchas reglamentaciones absurdas que creo que
con el correr de los años uno se va dando cuenta de cuán absurdas son; y cambiar la
parte creativa, lo que es, que va de la mano con el reglamento.
C. V. - Yo creo, además, que la sociedad nuestra ha cambiado, habría que estudiar qué
fue lo que pasó. No hay una militancia a ningún nivel, no te hablo ni de política, a
nivel cultural, hasta en los clubes deportivos falta gente, dirigentes, les falta todo.
Para transformar algo tenés que trabajar. Entonces sucede que la gente como Esmoris, los
que pensamos cosas parecidas, no les damos el tiempo o no lo tenemos como para sentarnos y
conversar para ver la forma de cambiar las cosas. Aveces nos sentamos en un micrófono y
decimos "hay que cambiar esto, hay que cambiar lo otro", pero no nos preguntamos
a nosotros qué hacemos para cambiarlo. Hacemos muy poco. Hacemos el espectáculo o
tratamos de aportar la mayor creatividad posible al Carnaval con el espectáculo, pero sí
tendríamos que trabajar todo el año para formar eso. Exigir a la gente que tiene cabeza,
que piensan igual, que hay que cambiar cosas, que se sienten en una mesa con nosotros y
trabajemos en conjunto.
D. B. - Y de las cosas impactantes de Los Bubys también, en otro plano, fue los cambios
de vestuario, el despliegue que han hecho sobre el escenario en este Carnaval. ¿Cuánto
gastaron?
C. V. - La cifra final no la tenemos.
G. B. - El año pasado gastamos 17.000 dólares.
C. V. - Este año se gastó un poco más; se debe haber gastado más de 20.000.
D. B. - ¿Porque creen eso o porque piensan que, de alguna manera, en el Carnaval, para
ganar, para estar entre los primeros en el concurso, por ejemplo, hay que gastar esa
plata, que es como una carrera, a ver quién tiene más vestuario?
C. V. - Es lo que te decía hoy. La gastamos porque está; si no la tuviéramos
inventaríamos otro vestuario con otras cosas. Como la tenemos la gastamos, para que vean
que no nos guardamos nada.
G. B. - Para que veas que no es exclusivamente económico.
D. B. - Nos despedimos de Los Bubys, ganadores este año de los Humoristas en el Carnaval
montevideano, con Carlos Viana, con Beatriz Belloni, con Gustavo Benítez, que nos
acompañaron hoy. Gracias por estar con nosotros. Buen año 97, ojalá sigan más allá de
este mes de febrero, tienen planes para ...
C. V. - Lo inmediato, como te decía, son actuaciones en el Interior. Estamos en Durazno;
en San José con Los Rebeldes; en Minas vamos a armar el CD, que es una idea de armar
todas las canciones de Mauricio Ubal, que ha hecho letras y músicas originales para Los
Bubys. Vamos a rescatarlas del olvido de estos 10 años para que queden, el lanzamiento
del video y la temporada en El Galpón con Los Valentinos y Araca la Cana. Y también la
gira que haríamos de vuelta en el mes de octubre agregando algunos puntos más.
D. B. - ¿Por el exterior?
C. V. - Hicimos el año pasado Estados Unidos, Miami, New Jersey, Boston. Hicimos Toronto,
decidimos agregar Montreal. Vamos a ir a Venezuela, a la República Dominicana, a Puerto
Rico. La gira es bastante ambiciosa, vamos a ver si logramos hacerlo todo tan amplio como
pensamos. De todas formas, lo que hicimos, ojalá se repita.
Y te vamos a invitar para el mes de junio, cuando son los festejos de los 10 años de Los
Bubys, en el Teatro Solís, un espectáculo con entrada libre, donde vamos a juntar a toda
la gente para festejar.
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