|
|
El lunes 17 comienza la tercera edición
del festival "Europa, un cine de Punta"
Su director de programación, Carlos Morelli,
explica por qué Punta del Este será "capital
latinoamericana del cine europeo"
EN PERSPECTIVA
Martes 11.01.2000 - Hora 11.12
DIEGO BARNABE:
Los que estén en Punta del Este los próximos días serán verdaderamente privilegiados,
porque el balneario será "capital latinoamericana del cine europeo", cuando
comience la tercera edición del festival "Europa, un cine de Punta". Se podrá
ver lo mejor y lo más reciente del cine europeo, en particular español, francés e
italiano, y algunas otras producciones.
Pero no solamente llegan las películas, porque también vienen algunos protagonistas: se
habla de los actores españoles Maribel Verdú y Jorge Sanz, así como del director
francés Patrice Leconte, entre otras figuras.
Es un acontecimiento digno de ser destacado, que tiene muchos responsables que trabajaron
para él. Pero, evidentemente, el acontecimiento tiene a la cabeza a un hombre, motor de
esta iniciativa: el argentino Carlos Morelli.
Con él, Rosario Castellanos conversa en Punta del Este.
ROSARIO CASTELLANOS:
Ayer estuve en el cine. Era el día ideal para el cine, pero también te aseguro que la
semana que viene voy a pasar prácticamente todas las tardecitas o las noches en el cine,
porque Punta del Este va a ser la capital del cine europeo a partir del próximo lunes 17.
Y esto se debe a que, por tercer año consecutivo, tendrá lugar el festival "Europa,
un cine de Punta". Se realizará una vez más en la sala remozada del Cine
Cantegrill, junto al Country.
Esta edición trae novedades más que interesantes: 23 películas de reciente realización
habrán de ser exhibidas. Representan, además, a muchos más países que los de ediciones
anteriores. Son nada menos que 13 los países europeos que mostrarán aquí su
producción, que en todos los casos serán estrenos absolutos para nuestro país y, en la
mayoría de ellos, estrenos absolutos para toda la región.
Nadie puede asegurar, luego de una tercera edición, si este festival será permanente, si
esto significará el renacer de aquella vieja tradición de los festivales
cinematográficos que inaugurara (Mauricio) Litman hace ya muchos años. Pero todo hace
pensar que, a partir de una gratísima novedad que va a ocurrir en forma paralela al
festival, éste pasará a ser, con todas las garantías del caso, una verdadera
institución en el verano puntaesteño. Porque el espaldarazo que habrá de recibir, por
un convenio a firmarse con la Intendencia Municipal de Maldonado, viene nada menos que de
un organismo de la Unión Euorpea que se llama European Film Promotion, integrado por una
veintena de institutos oficiales relacionados con el cine y que han dispuesto que el
festival de Punta del Este habrá de ser su "protegido".
De todo esto vamos a conversar con Carlos Morelli, que ha llegado hasta este pequeño
estudio que hemos armado en el Hotel La Capilla. Morelli es el argentino que se ha puesto
al hombro el festival, es su director de programación, integra la comisión que tiene a
su cargo la realización de esta "quijotada", pero que además trabaja para el
festival durante todo el año.
Yo le pregunté dónde vive y me contestó: "Tengo residencia fija en Buenos
Aires". Pero prácticamente vive a bordo de un avión, trasladándose de festival en
festival, para elegir y asegurarnos la calidad de lo que aquí habremos de ver los que no
tenemos sus mismas oportunidades.
|
|
|
|
CARLOS MORELLI:
Estoy muy contento de estar aquí, ya "dando a luz" la tercera edición de este
festival, que para mí es muy entrañable, "Europa, un cine de Punta". Además,
estoy realmente contento después de haber realizado ayer una rueda de prensa con el
intendente (Camilo) Tortorella y el presidente de la Comisión, Ricardo Dutra, en la que
encontré, primero, atención; luego, receptividad y, luego, una capacidad de
"digestión", de análisis y de evaluación de lo que había ocurrido, muy
interesante, de parte de todo el grupo periodístico, en el que tú estabas incluida. Y me
importa mucho eso porque yo soy un hombre de cine, un periodista, un crítico de cine, un
hombre que ha trabajado y trabaja mucho en la prensa, básicamente en televisión. Y tengo
esta pasión de ser, primero, viajero y testigo, y de ser ahora "fabricante" de
festivales.
Me ha importado siempre mucho mi la relación con mis pares de la crítica, y ayer
encontré (creo que por primera vez de manera tan categórica en esta historia que llevo
en Punta del Este después de cuatro festivales de cine español y dos de cine europeo)
una capacidad de diálogo, de entendimiento y de debate muy interesante con la gente que
se reunió en la rueda de prensa ayer, en la Casa de la Cultura de Maldonado.
RC - ¿Cómo se hace para convencer a las distribuidoras europeas de que Punta del Este,
un centro de veraneo de un país chiquitito, pueda tener interés como para presentar
títulos "de primera generación" aquí?
CM - La cosa tiene dos vertientes. Primero, por un lado estarían las distribuidoras
independientes que operan en el Río de la Plata -que, por lo general, tienen su cabecera
en Argentina porque son empresarios argentinos que compran el material europeo
temerariamente para todo el Río de la Plata. Entonces, esa gente (por otra parte, la
mayoría, por no decir todos, entrañables amigos y con quienes tenemos una relación
profesional y personal muy sólida desde hace muchos años) sabe que Punta del Este es la
gran "vitrina", que enero es el gran mes, que la tercera semana es la gran
semana, y que aquí viene una cantidad y una calidad de gente muy estimable para luego
reproducir los efectos del festival en sus opiniones, en la difusión en sus distintos
ámbitos de vida pública y privada.
Por otro lado, ocurre que esta flamante institución -la European Film Promotion-, que se
creó hace dos años, con sede en Hamburgo y que está solventada por el Programa
Ibermedia de la Unión Europea, ha tenido conmigo y con alguna gente de la Comisión de
Festivales, con todos en Cannes, y conmigo puntualmente en Toronto también, una cantidad
de reuniones de evaluación de por qué en un lugar chico -que muchas veces no figura en
el mapa y que se confunde si es Argentina o si es Brasil- se quiere hacer todo esto. Han
tenido informes muy rigurosos de todo lo que se ha hecho acá; han tenido manifestaciones
muy concretas de adhesión de parte de los compradores de material para el Río de la
Plata.
Entonces, después de un trabajo muy fino de persuasión -desarrollado, primero, en
Cannes, en mayo, y luego en Toronto y San Sebastián, en setiembre- decidieron jugar su
carta acá. De hecho, están convirtiendo a Punta del Este en la capital sudamericana del
cine europeo. Y, de hecho también, la están eligiendo en escenario central de esa
batalla que piensan librar, no contra el cine norteamericano, sino contra una presencia un
poquito demasiado despótica del cine norteamericano. Nadie (y tampoco nosotros) quiere
sacar a Hollywood del medio porque todos nos hemos formado gozosamente en el consumo
hollywoodense y también europeo, y también de otros continentes. Pero lo que se está
reclamando es el derecho del público rioplatense a mantener esta relación avalada por la
tradición, la cultura, la historia de consumo de cine europeo, conviviendo armoniosamente
con el cine norteamericano. Y el derecho un poco más sagrado y más elemental también de
poder decidir, elegir y opinar.
Digamos que dentro de esta batalla -que no es una guerra, sino una batalla- el escenario
elegido es Punta del Este. Esto significa que la European Film Promotion va a seguir
solicitando al Programa Ibermedia que se disponga de una partida determinada, destinada a
la compra de pasajes aéreos, a la preparación de copias especialmente subtituladas en
español, a las traducciones previas, los fletes, el envío de delegaciones, la impresión
de folletos publicitarios en español específicamente elaborados para su consumo en Punta
del Este.
Y Punta del Este, además de recibir este beneficio de imagen y esta apoyatura económica,
tiene un festival que se hace con un preupuesto absolutamente ridículo por lo bajo que
es. Ahora, con este apoyo de European Film Promotion para cosas que, si no fuera por ese
apoyo, tendría que pagar el festival, significa para mí algo muy estimulante y muy
revolucionario, aunque a veces no estoy seguro de que todo el mundo lo entienda. Ayer esta
inseguridad fue decreciendo porque vi una enorme receptividad e inteligencia, y hasta
alguna declaración especialmente fuerte para mis sentimientos sobre lo que se había
logrado.
Lo que sí creo -y te lo dice un argentino...- es que, teniendo un "monstruo"
como Argentina aquí al lado, con un festival que mal está haciendo, pero que seguirá
haciendo, como el de Mar del Plata, y un festival que empezó muy bien, como el
Independiente de Buenos Aires, y toda la fuerza de Argentina, de repente un paisito tan
entrañable como Uruguay y un lugar que pareciera que tiene 30 o 45 días de vida, como
Punta del Este, se quedan con este paquete.
Está bien: hay un oficio, una pasión y un compromiso mío en el medio. Pero me parece
que todos tienen que estar muy contentos y empezar a gozarlo desde ahora.
RC - Morelli, usted acaba de decirlo: usted es muy crítico con respecto a festivales como
el de Mar del Plata. Y organiza éste de Punta del Este de acuerdo con ese criterio
disidente con el de Mar del Plata en relación a la elección de películas, en relación
a la política que se sigue para con aquellas personalidades que acompañan las
películas, y que también son parte del atractivo del festival. Algunos son nombres
famosísimos, no tanto otros, pero que vienen respaldados por una realización que podemos
ver simultáneamente con su presencia.
CM - Acá habría una opción, que sería: hacer una "pequeña gran cosa" o una
"gran pequeña cosa". Yo estoy con la segunda alternativa. Yo creo que esto
empezó con una humildad muy deliberada. Cuando la gente de acá me dijo (por una cosa
instintiva, un poco natural) por qué no hacíamos un festival competitivo, con grandes
premios, yo le dije: "No. Vamos a quedarnos con un festival chiquito, que no
trascienda los siete días de duración, que tenga una cantidad de películas no superior
a 15 o 16, con una delegación de cinco o seis personas. Y vamos a ir creciendo
lentamente". Porque, por ejemplo, un problema básico que tiene Mar del Plata -más
allá de problemas de organización y quizá cierta falta de "know how"- es la
pretensión terca de ser competitivo. Si uno hace un festival competitivo en Mar del
Plata, que es el último del año, y ya han pasado Cannes, Berlín, Venecia, San
Sebastián, Moscú, Montreal, entonces, claro: el productor que cree que tiene una
película importante para el mes de noviembre, ya la está guardando para Cannes o
Berlín. Así, Mar del Plata siempre va a quedarse con lo último, porque está último en
el turno, porque enseguida vienen los grandes festivales, porque un premio en Mar del
Plata no significa nada taquilleramente. No es un Oscar, no es una Palma de Oro, no es un
León de Oro.
Entonces, lo primero era convencer a la gente de acá (lo que me costó un poquito) de que
no habláramos de premios sino de tributos. O sea: al no ser competitivo, el festival de
Punta del Este tiene derecho a acceder a todo. Entonces, tenemos una selección que sólo
la no premiación puede conseguir.
Y aparte de eso, de ser una fiesta de hermandad, lo que sí quiero -que es lo que estamos
haciendo- es la entrega del Premio Mauricio Litman. Se entrega la medalla de oro Escudo de
Maldonado, la única condecoración que hay en Uruguay. Entonces, todo es una gran
hermandad, y es una cosa absolutamente aceitada, placentera, redituable intelectual,
cultural y afectivamente, donde vemos el mejor cine del mundo sin barreras de ningún
tipo.
Estamos exhibiendo primicias absolutas. Si vos pensás que en siete días vas a ver -y es
en el primer lugar de América donde se las va a mostrar- "Goya en Burdeos", de
Carlos Saura; que va a ser el primer lugar de América en ver "La chica en el
puente", la nueva película del maravilloso Patrice Leconte, que de acá se va a la
ceremonia del Globo de Oro.. No estamos hablando de tonterías.
Van a tener acá -y vino del Festival de Cannes- la última película de Marco Bellocchio
y también "La cena", de Ettore Scola, que se estrena en París dentro de dos
días. Viene inmediatamente acá, antes de pasar por Argentina.
Quiere decir que esta -perdón que lo diga yo- "inteligente" forma de humildad,
que consiste en decir: "Nosotros no premiamos: nosotros invitamos", nos permite
ver lo mejor, sin ningún tipo de barreras. Y nos permite traer figuras con mucha
anticipación; vienen porque quieren. Posiblemente, hay una relación de Morelli muy
buena, hay compromisos de tipo afectivo, hay visitas previas a los lugares que han sido
muy bien resueltas. Entonces, está bien: Morelli en el medio.
Pero después escuchan la voz de esos grandes embajadores, que son los que han venido a
ediciones anteriores, que son nuestros grandes promotores en el mundo entero. Entonces, es
gente que viene absolutamente por afecto, por compromiso, porque le gusta, pero no factura
nada.
RC - Eso queríamos aclarar.
CM - El "cachet" que cobraron Catherine Deneuve, Jeremy Irons y Gerard Depardieu
en Mar del Plata... Catherine Deneuve por mostrar su antipatía durante 10 días,
Depardieu por estar 24 horas y Jeremy Irons por estar 20 horas, esos "fantasmas"
sin ningún complemento de imagen en el producto fílmico del festival, costaron
muchísimo más que lo que cuesta todo el paquete del festival de Punta del Este.
Entonces, de repente, este festival está hecho con un presupuesto absolutamente
ridículo. Cuando yo voy a Cannes, a Berlín, a Venecia, y digo la verdad, más o menos lo
que me informan, piensan que les estoy tomando el pelo. Y el resultado te digo que es
absolutamente positivo. Si pensamos que vamos a tener 23 películas, tres apartados
especiales, que van a estar acá Maribel Verdú, Jorge Sanz, Patrice Leconte, Robert
Duvall (a propósito de una "Noche Americana" que también tendrá lugar en la
semana), para estar siete días para apoyar como un europeo más la realización del
festival, para esa "Noche Americana" de integración... Que va a venir un señor
tan rioplatense y tan universal como Federico Luppi, la gran estrella de habla latina de
esta parte del mundo...
Es mucho con un costo económico mínimo, con un trabajo de producción monstruoso, donde
está la gente de la Intendencia, donde está todo el gran equipo de colaboradores que yo
tengo trabajando conmigo en Argentina en la televisión y en todas las manifestaciones que
estamos haciendo. Y después está el gran héroe, que es el público. Yo creo que en esto
no hay ninguna demagogia. Yo creo muchísimo en el público rioplatense, uruguayo,
argentino, chileno. Y creo también en la reivindicación de ese público, dándole todo
esto que es el derecho de volver a las fuentes, de elegir, de opinar, y a gozar de un cine
integrado con la gran propuesta hollywoodense.
RC - El año pasado, el éxito en materia de público fue muy, muy interesante. Suponemos
que a pesar de que ésta no es una temporada demasiado buena, se repetirá. Pero, para
quienes no están en Punta del Este, ¿algunas de las películas que se verá en Punta del
Este quedarán luego en el país en el circuito comercial?
CM - Hay un 50% de películas que están compradas para el Cono Sur. Y el otro 50%, que es
la selección que hemos hecho de común acuerdo con la European Film Promotion, son
películas de origen un poco "exótico", en algunos casos, como Luxemburgo,
Grecia, Holanda (prácticamente desconocidas para estas regiones y en muchos otros
mercados del mundo), que son películas muy puntillosamente elegidas y tienen grandes
premios internacionales. En el caso de Suecia y Alemania, son las que ellos postulan para
el Oscar. Y son películas que vienen con firme esperanza de ser vendidas acá, porque no
va a haber un mercado, pero va a haber un "stand" de la European Film Promotion,
donde una cantidad de distribuidores uruguayos, argentinos y chilenos invitados podrá
hacer consultas, ver catálogos, ver fragmentos o versiones completas en video y también
concretar alguna operación.
Todo esto nace de que el año pasado, sin hacer nada parecido a una propuesta comercial,
se vendió dos películas que estaban sin comercializar en un café de Punta del Este.
Entonces, ahora decidimos -y esto lo estimuló mucho la gente de European Film Promotion-
que vengan los directivos, que armen una gran mesa informativa y que haya un
"stand" (que va a estar en el subsuelo del Hotel Clarion) muy bien montado.
Allí van a poder hacer todo tipo de trámites y consultas y, de repente, efectivizar la
compra para determinados territorios -empezando por estos- de algunas de las películas de
la sección "no oficial", digamos. O la sección oficial, según la óptica de
la European Film Promotion y Carlos Morelli. Y yo te diría que apuesto a que no menos del
50% de ese segmento quede comercializado para el Cono Sur.
RC - Para terminar: Robert Duvall no es europeo. Y la película que se presenta y que él
dirige tampoco lo es. Porque, a pesar de tratarse de cine europeo, usted siempre reserva
una noche al cine americano.
CM - Precisamente: para que nadie entienda que esto es una "declaración de
guerra" -que no lo es- y, además, para que se note que lo que buscamos es una
integración, esa "noche americana" es un guiño (lo digo yo, inmodestamente
feliz). El año pasado fuimos, quiérase o no, los primeros "festivaleros" en
festejar los 60 años de "Lo que el viento se llevó" en "La Noche
Americana".
Y ahora se me ocurrió, conociendo muy bien a Robert y su pasión por Latinoamérica, así
como su vocación por el tango y por la carne, decirle: "Aparte de Argentina, te voy
a invitar a un lugar que se llama...". Y resulta que su padre había vivido y
trabajado en Montevideo (lo que nadie sabe y yo tampoco lo sabía). Y bueno: Robert está
ahora en Buenos Aires atendido por mi equipo, esperando llegar acá el domingo. Además
dijo: "Me parece fantástico que dentro de un 'mar' de cine europeo, haya una 'olita'
de cine norteamericano. Porque, además, nosotros queremos integrarnos. Y además, la
condición es que yo quiero ser uno más, no quiero que me escindan de la delegación, no
quiero que me manden a un hotel que se parezca a los de Las Vegas. Quiero estar donde
estén los demás. Quiero desayunar con ellos, que ellos vengan a ver mi película. Y que
nadie diga: '¡Ah! La estrella es Robert Duvall porque es de Hollywood'". La estrella
es ese ignoto realizador sueco que va a estar caminando por la avenida.
Con esa propuesta viene Duvall, y así creo que estamos logrando la hermandad.
Y les doy un dato más: muchas películas europeas que vienen están explotadas en
determinados continentes por empresas americanas. Entonces, de repente la Fox, la Warner o
la Paramount están con materiales europeos que se están dando en Punta del Este. Quiere
decir que nosotros no vamos a declarar una guerra que tampoco ellos declararon.
RC - Yo voy a estar, como te podés imaginar, por las inmediaciones del Clarion o por
algún lugar de tango, la próxima semana, para tratar de descubrir cómo se mueve Robert
Duvall fuera de una foto, de una cámara de televisión. Seguramente va a estar muy
divertido este aspecto de esta estrella que nosotros únicamente hemos visto en pantalla.
RC - A prepararse, entonces, porque la semana que viene vamos a tener esa posibilidad, que
no termina en la semana, que continúa luego con otra serie de programas vinculados al
cine. Ya iremos informándoles sobre la marcha de lo que vaya ocurriendo.
--------------
Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Julieta Sokolowicz
|
|