Discurso del escribano Javier Massa,
director de El Espectador, con motivo
de la conferencia de Keith Campbell


Queridos amigos:

Radio El Espectador ha sido, a lo largo de su historia, una aventura empresarial y cultural llevada adelante por auténticos pioneros. Emilio Elena, Lorenzo Balerio Sicco, Victor Soliño, Oscar Amengual y Luis de María son varios de los nombres más representativos de esa tradición de vanguardia. Pero no los únicos. A lo largo de sus 75 años, nuestra emisora ha sabido marcar un rumbo de excelencia periodística y generación de ideas a través de muchos y muy buenos profesionales y de una constante vocación de servicio público, razón de ser de los auténticos radiodifusores.

Siempre nos hemos sentido orgullosos esa tradición, la cual día a día nos obliga a esforzarnos para seguir la senda marcada por nuestros antecesores.

Este ciclo de conferencias, que hemos emprendido con la intención de detenernos a pensar acerca de nuestro ingreso al tercer milenio, se enmarca en esa línea de liderazgo que la historia nos impone.

Hemos entendido que nuestra celebración debe dejar huellas en la comunidad. Por eso, El Espectador optó nuevamente en esta celebración de su 75 aniversario por organizar actividades que enriquezcan el debate nacional, trayendo al país a figuras de peso en el mundo de hoy. Un mundo que se encuentra inmerso en un proceso de grandes transformaciones simultáneas, sobre las que nos queremos detener a reflexionar en estas conferencias.

Un mes atrás recibimos aquí mismo al ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa. Hoy, como el segundo hito de nuestro ciclo de festejos, tenemos el honor de recibir al científico escocés Keith Campbell.

Para todos quienes formamos parte de El Espectador es éste un día particularmente feliz. Entendemos como algo muy significativo el hecho de que en pocos minutos podamos dialogar con este destacadísimo hombre de ciencia, cuyas investigaciones no sólo han redundado en la tan famosa oveja Dolly, sino que además han traído consigo un gran debate que nos lleva a cuestionar el origen mismo de la vida.

Cuando hace unos meses ideamos este ciclo estábamos seguros de que, pese a todos los riesgos que debíamos enfrentar, lograríamos tener éxito. Fieles a nuestro principio histórico de concebir con una gran vocación de servicio público la labor que cumplimos, optamos por celebrar nuestro 75 aniversario aportando a la sociedad en la que vivimos y nos complacemos en integrar, nuevas ideas e información que provoquen la reflexión y contribuyan al enriquecimiento de la calidad de los temas que discute el país.

Muy poco tiempo atrás, los temas de la clonación y la manipulación genética eran, en la sociedad uruguaya, de dominio exclusivo de los iniciados. A partir de la serie de entrevistas e informes especiales que realizamos en estos días previos en nuestra programación, hemos logrado ya que un público numéricamente importante se acerque al tema central hoy para la ciencia médica, la agropecuaria y la actividad económica de cualquier país. Incluido, por supuesto, el nuestro.

Muchas veces, inmersos en nuestros problemas internos y sometidos a debates públicos no del todo conducentes, vemos como muy lejanos en el tiempo y en el espacio temas que decididamente nos afectan y nos afectarán cada día más en nuestra vida cotidiana como individuos y como colectividad. El caso de la manipulación genética ingresa claramente en esa categoría.

Es una satisfacción inmensa, entonces, saber que ayer en nuestros programas En Perspectiva y Rompecabezas se recibieron más de 100 preguntas de muy alto nivel para formularle al doctor Campbell. Las líneas telefónicas siempre ocupadas con oyentes informados sobre la temática de la conferencia de hoy significaron un gran espaldarazo a nuestro esfuerzo. Lo mismo esta sala rebosante de público, entre el que por suerte hay muchísima gente joven. Ambos hechos significan, por un lado, la viva prueba de que nuestra intención de abrir un debate público sobre este campo se cumplió. Por el otro, nos confirmaron, una vez más, el nivel de nuestra audiencia.

Por último, aunque obvio, no quiero dejar de expresar en esta instancia que estos encuentros, así como el desarrollo que ha tenido nuestra propuesta radial en los últimos años, no serían posibles sin el apoyo inestimable de nuestros anunciantes, que han creído y creen en nuestro proyecto. Vuelvo en esta oportunidad a agradecerles su confianza y que nos acompañen aquí hoy.

El mismo agradecimiento se extiende también a todos los medios colegas, que en un gesto de gran nobleza han respaldado este esfuerzo y se han sumado en el festejo de los 75 años de El Espectador.

Me queda la íntima satisfacción de saber que estamos dando lo mejor de nosotros cada día para cumplir con todas las expectativas.

¡No tengan la menor duda de que lo seguiremos haciendo!


¡Muchas gracias!