La legislación vinculada
a la clonación en Uruguay



Senadores Hugo Fernández Faingold
(Foro Batllista, Partido Colorado) y Alberto Cid
(Asamblea Uruguay, Frente Amplio).




EN PERSPECTIVA
Miércoles, 02.09.98, hora 11.00


DIEGO BARNABE:
Hoy llegamos a nuestro último capítulo de entrevistas previas a la llegada de Keith Campbell a Montevideo. Nos acompaña Ramón Méndez Galain, nuestro colaborador en temas de ciencia y tecnología.

Esta mañana nos ubicamos en el plano político local, para conocer lo que se ha hecho a propósito de la clonación.

El 11 de marzo de 1997, el Poder Ejecutivo creó una comisión especial para analizar y proyectar normas legales a fin de regular la prohibición de aplicación del procedimiento de clonación humana. Esto fue casi inmediatamente después de la aparición de la oveja Dolly. La comisión estuvo integrada por Luis Barbeito, director del Instituto Clemente Estable, por Armando Tomassino, ex presidente de la Suprema Corte de Justicia, por Alfredo Navarro, presidente de la Academia Nacional de Medicina y por Frederick Giuria, representando al Ministerio de Salud Pública.

Luego de cuatro meses de trabajo, esta comisión presentó ante el Poder Ejecutivo un proyecto de ley que prohíbe la clonación humana. Por otra parte, el senador Alberto Cid, médico, había trabajado sobre este tema también en un proyecto de ley que regula el ámbito de aplicación y utilización de las técnicas de reproducción asistida. Allí mismo hacía referencia a aspectos que tienen que ver con la clonación. Conversamos con él sobre este proyecto de ley hace ya más de un año, y esta mañana también nos acompaña para recordarnos lo en ese trabajo él había planteado con respecto a la clonación.

Pero vamos a conversar ahora con el senador Hugo Fernández Faingold, presidente de la Comisión de Salud Pública de la Cámara de Senadores, a propósito de lo que en el ámbito del Poder Ejecutivo y en dicha comisión se dispuso sobre este tema.


HUGO FERNANDEZ FAINGOLD:
Estuve escuchando recién lo que usted decía y es una narración exacta.


DB - ¿Con qué espíritu el Poder Ejecutivo reaccionó cuando conocimos la clonación de la oveja Dolly?


FF - El proyecto del Poder Ejecutivo, en definitiva, más allá de su contenido, lo que hace es prohibir la clonación y generar la figura del delito de clonación. Nosotros examinamos ese proyecto en el medio del análisis del proyecto de reproducción humana asistida y llegamos a dos conclusiones. La primera es que en este proyecto de reproducción humana asistida debíamos incluir rápidamente -cosa que se hizo- la figura del delito de clonación, lo que se hizo en el artículo 20 del proyecto, con una redacción muy similar -si no idéntica- a la que venía en el artículo medular del proyecto del Poder Ejecutivo, que le leo en su formulación actual: "El que con el fin de crear por clonación, seres humanos idénticos, preembriones o embriones conteniendo el mismo patrimonio genético que un progenitor, manipule células humanas o material genético, será castigado con doce meses de prisión a cuatro años de penitenciaría. Si llegare a crear uno o más seres humanos clonados, la pena será de veinte meses a seis años de penitenciaría".

Lo importante aquí era crear la figura delictiva de la clonación, cosa que nosotros recogimos del proyecto que venía del Ejecutivo e incluimos en este proyecto de reproducción humana asistida. Este proyecto se aprobó ya a nivel de Comisión y pasó al Plenario, el Senado lo tratará en los próximos días y esperamos que también en los próximos días, tal vez en las sesiones ordinarias de este mes, quede aprobado y pase a la Cámara de Diputados.


DB - Claro, porque si bien el Poder Ejecutivo creó una comisión especial, como yo decía antes, para analizar y proyectar normas legales integrada por las personas que yo mencioné antes, desde el comienzo ya el Poder Ejecutivo tenía una postura sobre el tema.


FF - El Poder Ejecutivo tenía la postura que aparece en la creación de este delito, nosotros recogimos eso que era lo medular del proyecto y lo incluimos en este proyecto. Porque además cabe bien en este proyecto, que plantea sanciones; es decir, que regula la forma de aplicar procedimientos de reproducción humana asistida y crea figuras sancionables de distinto tipo para procedimientos inadecuados. Además crea específicamente el delito de clonación. O sea que encajaba muy bien crear el delito aquí, lo que no quiere decir que el tema de clonación quede agotado, por lo cual la estrategia que asumió la comisión fue incluir rápidamente esa figura, meterla en este proyecto, aprobarla... Nuestra expectativa es que quede aprobada en el mes de setiembre, que de allí vaya a la Cámara de Diputados y ya quede consagrada la figura del delito de clonación.

Por supuesto que el tema de la clonación es mucho más que simplemente la configuración de la figura delictiva. Tenemos por delante -y esto es importante- la discusión de otros aspectos relacionados con la clonación de seres humanos. A veces es muy difícil de separar de la clonación de otros seres vivos en el ámbito de la investigación. Entonces sí, la comisión asumió como estrategia seguir discutiendo el tema, analizarlo en mayor profundidad, reunirse con la comisión que creó en su momento el Poder Ejecutivo y empezar a explorar la necesidad de reglamentar otras dimensiones del tema de la clonación vinculadas al tema más genérico de la investigación científica.

Eso es lo que vamos a hacer en los próximos meses. Le confieso que para quienes nos hemos metido en el tema y estamos siendo incitados a seguir adentro del tema -en particular a partir de esta conferencia que nos están ofreciendo ustedes y de la discusión general del tema para este viernes, y de allí en adelante-, no sólo es un tema apasionante desde el punto de vista científico por todas las cosas sobre las que se nos ha venido informando en las últimas semanas en relación con avances de la ciencia en cuanto a la manipulación genética. También lo es por las profundas implicaciones éticas, filosóficas y prácticas que el tema tiene en la vida cotidiana.

Ustedes mismos, para incitarnos a pensar sobre el asunto en relación con la conferencia del viernes, nos preguntan en la publicidad de la conferencia: "¿Podemos manipular el patrimonio genético sin crear daños irreversibles?". Unesco ha definido el genoma humano como patrimonio de la humanidad, lo que de alguna manera está resaltando algunos de los problemas que ustedes plantean.


DB - Por último, senador Fernández Faingold, a nivel de la Comisión de Salud Pública hubo entonces un acuerdo, en general, sobre las líneas que por un lado el Poder Ejecutivo había manejado con respecto a este tema, así como el senador Alberto Cid también en sus trabajos había manejado. Es decir, hay un acuerdo sobre las grandes líneas.


FF - No hubo absolutamente ninguna discrepancia. El de reproducción humana asistida es un proyecto muy interesante. Está vinculado a este tema de la clonación, pero es mucho más amplio. También nos hizo recorrer algunas discusiones parecidas a las que vamos a tener a raíz de la visita de Campbell, y le diría que las únicas diferencias que hubo en la comisión no fueron sobre el tema del delito de clonación, sino que más bien estuvieron centradas en cuanto a quiénes o en quiénes se puede aplicar las técnicas de reproducción humana asistida. Sólo hay dos posiciones divergentes pero que no alcanzan el resto del proyecto, no alcanzan el tema de delito de clonación. Por cierto, el tema de la clonación quedó en la agenda de la comisión para estudiarlo desde otros aspectos, ya que el que venía previsto en el proyecto del Poder Ejecutivo quedó incluido acá.



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DIEGO BARNABE:
Ahora recibimos en los estudios de El Espectador al senador Alberto Cid, también integrante de la Comisión de Salud del Senado.

¿Usted ya había planteado este tema bastante antes de Dolly?



ALBERTO CID:
Sí, pero no es una orginalidad mía. Tengamos en cuenta que, como he dicho expresamente en reiteradas oportunidades, el proyecto de reproducción humana asistida, que emergió de la provocación que los propios especialistas hicieron en el año 95 luego de finalizar el congreso, tiene un origen en el proyecto de ley español del año 88 y que rige esas técnicas desde esa fecha en que fuera aprobado. O sea que estamos hablando de muchos años antes, y ya en ese proyecto estaba incluida la prohibición de la clonación. A nosotros nos pareció un poco irreal en marzo del 96, cuando impulsamos que estuviese presente la prohibición de la clonación, porque nada hacía esperar que se pudiese realizar en seres humanos. Y hoy yo creo que eso ejemplifica la progresión geométrica que tiene el desarrollo científico en el mundo entero y que nos debe alertar sobre nuevos desafíos legales pero fundamentalmente nuevos desafíos éticos.

Me parece muy bien esta discusión con los impulsores de la oveja Dolly, que se encare en los desafíos éticos que la ciencia y la tecnología nos van colocando, poniendo límites, abriendo nuevos campos de desarrollo. Ahora Fernández Faingold hablaba de otro de los temas que están en el tapete vinculados a todo esto de la clonación y la manipulación genética, que es el genoma humano. Entonces, los temas éticos y científicos yo creo que en los próximos lustros van a estar permanentemente sobre la mesa. Ya se está hablando de otros temas bioéticos, por ejemplo la eutanasia, un título que parecía algo irreal hace algunos años, donde parecía que las normas médicas eran muy limitantes en ese aspecto. Porque, claro, la medicina era mucho más sencilla. Ahora, en función de esta explosión tecnológica y científica, hoy podemos tener verdaderas rarezas médicas, que son pacientes que se transforman en rarezas médicas, justamente, porque hemos logrado "éxitos" para lograr esa situación. Entonces, aquí aparece también muy centrada la imagen del investigador. Si bien la bioética involucra a tres actores que son el médico, el paciente y la sociedad en su conjunto, acá el investigador reúne dos patas de ese trípode: reúne la pata de la beneficencia que busca todo investigador, logra a través de su investigación aportar a la sociedad en su conjunto, pero también el de la autonomía que normalmente está designando en el caso de la medicina al paciente. Y queda por el otro lado la sociedad, como gran controladora de esa función del investigador. Entonces, ese conjunto que transforma esas tres vertientes que tiene la propuesta de bioética de este investigador español bioeticista muy conocido, Grazia, nosotros en el tema de la investigación, de la
clonación, lo transportamos a un binomio que es el investigador reuniendo esa gran potencialidad más que lo normal dentro de la medicina, y de la sociedad como controlador de esta potencialidad de investigar.


RAMON MENDEZ GALAIN:
¿Cómo se plantea un médico y a la vez senador este gran tema de fin de siglo y seguramente del siglo que viene? ¿Hay que prohibir la clonación, hay que prohibir todo aquello que nos da miedo, todo aquello que puede modificar?


AC - Bueno, la primera tentación que uno tiene frente al estudio de la clonación es llamar a la prudencia. Yo diría que no prohibir; yo creo que prohibir, si bien en el proyecto -y yo lo he votado- se habla específicamente de "prohibir", incluye como delito de clonación la posibilidad de clonar seres humanos. Eso está radicado en que no existe ningún fundamento moral, médico, de avance tecnológico, no existe el justificativo ético como para llevar adelante la clonación. Pero yo no soy partidario de las prohibiciones a priori, porque lo que hoy nos parece que es sin objetivo, lo que hoy nos parece que es una agresión para la humanidad, tal vez mañana se transforme en algo que puede ser utilizado con fines benéficos de lesa humanidad.

Este caso parece ser bastante claro, pero existen esos casos que quedan en la penumbra científica, técnica y ética y que habilitan una expectativa prudente. A mí me hubiese gustado mucho más, como ya se ha hecho históricamente, que se llamase a una moratoria. De alguna manera fue lo que hizo Clinton cuando el tema de la oveja Dolly se puso sobre el tapete, y se analizó la posibilidad que en Estados Unidos hubiese ya algunos intentos de clonación de seres humanos.


DB - Claro, porque son pocos los países que han establecido explícitamente prohibiciones en la materia; creo que España y Suiza, y no muchos más.


AC - Algunos países europeos. Lo que normalmente se hace en estos temas científicos es llamar a una moratoria. Es decir, llamar a la reflexión de los investigadores a efectos de que se suspendan todos los intentos de llevar adelante una experiencia de este tipo hasta que se transforme la opinión científica, técnica y ética en una suerte de consenso.

En Estados Unidos, si recuerdo bien, no hubo nada escrito en su momento, sino que Clinton públicamente llamó a los investigadores a que se abstuvieran de clonar seres humanos.


AC - Y creo que esa es una decisión muy sabia que no involucra obligatoriamente a todo el mundo. Pero creo que es una decisión sabia el poner un suspenso; la moratoria es poner un suspenso en todos estos temas, dejar pendiente del consenso de la sociedad. Porque en esos consensos tiene que participar la sociedad, los investigadores, lo que hablábamos recién: esas dos patas que tiene el relacionamiento ético, o que debería tener el relacionamiento bioético.

Ustedes me preguntaban, como legislador, cómo visualizaba yo estos temas. Yo creo que, como legisladores, estamos intentando acortar la distancia que hay entre el desarrollo científico y la regulación de ese desarrollo científico, que siempre va a ser muy
posterior, que siempre va a ser con demasiada demora para las expectativas de los investigadores. Claro que eso tiene algunas ventajas, porque el hecho de legislar con retraso permite evitar cometer errores y a su vez recoger la experiencia de lo que pasa en otros ámbitos. Así, por ejemplo, en este proyecto de reproducción asistida con esto de la clonación fue evidente, pero también en otros desvíos que tiene la reproducción humana asistida hoy nos ha permitido verlo con otra perspectiva mucho más equilibrada que lo que hubiese sido si hubiésemos legislado en el momento en que se pudo llevar adelante la reproducción artificial.


RMG - Uno de los artículos del proyecto de ley que había sido propuesto por el Poder Ejecutivo decía, precisamente, bajo el título "Investigación humanitaria": "No están incluidas en la prohibición anterior las técnicas o manipulaciones que, sin tener por objetivo la formación de un embrión, feto o individuo clonado, estén destinadas a realizar investigaciones científicas que contribuyan a aliviar el sufrimiento o mejorar la salud del individuo para bien de la humanidad".

¿Cómo piensa un legislador que es posible separar aquello que es para el bien de la humanidad y aquello que es la clonación con otro fin? Es el caso de una pareja que el otro día planteaba que antes de que se le muera un hijo quiere clonarlo para perpetuarlo. ¿Dónde está el límite?


AC - El límite muchas veces es díficil, y resulta un poco escabroso encontrarlo, pero creo que hay objetivos que son claros. Por ejemplo, cuando uno se desvía -pero está vinculado con el tema de la clonación- y analiza lo que se está investigando en el capital genético del ser humano, por ejemplo, encuentra otro gran capítulo. Y es un capítulo extraordinariamente polémico, no sé si no más polémico que la clonación. Porque incluso se está patentando los genes -cosa que me parece monstruosa- con una finalidad comercial. Pero esa investigación va a permitir manipular los genes para eliminar aquellos patológicos -es decir, los que determinan la aparición de enfermedades- y colocar aquellos "buenos", digamos, o los genes que no tienen enfermedad. Eso me parece un objetivo muy loable si no tiene implicancias o riesgos de otro tipo, porque también la manipulación genética tiene sus pro y sus contras, sus riesgos y sus limitaciones, pero ese parece ser un objetivo muy claro y muy contundente.

Ahí aparece lo que no se ve en la clonación, que es el objetivo para llevar adelante un proceso de investigación, un proceso de experiencia médica de interés social. Entonces la prudencia parecería ser limitarlo. Me parece que es bueno que la sociedad no transite ese camino y no intente ir a aquellas experiencias que Houxley ya señalaba que eran el mejor de los mundos o el peor de los mundos, hombres construidos de medida para determinados roles y determinadas funciones, lo que, como tu decías, me
parece monstruoso.


RMG - El artículo 21 del proyecto que usted presentó, que hoy en día, como informara hace un rato el senador Fernández Faingold, es el que ha logrado el consenso dentro de los dos temas en la comisión, dice: "El que fuera de los casos contemplados en el artículo 12 realizare cualquier otro procedimiento dirigido a generar descendencia que signifique la transformación de la especie humana, será castigado con veinte meses de prisión a cinco años de penitenciaría".

Por ahí puede venir el asunto: modificar, transformar la especie humana. ¿Tenemos los científicos el derecho a jugar a ser dioses, a modificar la especie humana, a hacer avanzar tal vez 20.000 años de evolución natural para generar seres humanos diferentes?


AC - Exacto, estaríamos conspirando contra el equilibrio de las especies, contra ese mandato superior que hoy parece ser la norma que intenta regular el equilibrio biológico con una finalidad altruista: la preservación de las especies humanas, plurales. Porque el hombre, con su capacidad de desarrollo científico, puede introducir errores imprevisibles, como modificar una especie. Ya no solamente la humana sino otras especies, que puedan generar un desequilibrio de tal magnitud que extinga la vida o extinga un capital genético como puede ser una especie animal. Entonces, creo que es un artículo sabio, no es originario del proyecto de reproducción asistida. Acá es donde aparece la fusión entre el proyecto del Poder Ejecutivo y el proyecto presentado por mí, y creo que ha sido una buena fusión. Si queda tiempo, podemos analizar algunas objeciones que tenía con respecto al proyecto del Poder Ejecutivo, y que me parece que es interesantes poner sobre el tapete.


RMG - Sí; el proyecto del Poder Ejecutivo planteaba la necesidad de crear una comisión de bioética humana cuyas funciones fundamentales fueran: evacuar las consultas que formulen los organismos e instituciones sobre estudios y experiencias relativos a investigaciones biológicas y biomédicas y sus aplicaciones terapéuticas, evaluar los alcances éticos y científicos y autorizar eventualmente aquellas prácticas que resulten interesantes. Eso no tuvo andamiento en la Comisión de Salud Pública.


AC - Es un tema muy problemático, el de las comisiones de bioética. Yo le recuerdo a la audiencia que fui presidente del Sindicato Médico del Uruguay y allí trabajamos este tema. Hubo una comisión que trabajó muy intensamente en los temas de bioética, y los médicos -y creo que esto es extrapolable también a los científicos en su generalidad- tienen una posición de mucha resistencia a vincular los aspectos éticos a los aspectos políticos, en el sentido más amplio del término.


DB - ¿En qué sentido?


AC - Las dependencias, estableciendo dependencias con...


DB - Que existiera una comisión dependiente del Poder Ejecutivo.


AC - Hay una reivindicación de que las comisiones de ética médica tienen que estar bajo la esfera de los propios actores, en su regulación. Es más: presentamos un proyecto de colegiación médica obligatoria a efectos de que todos los médicos tuviesen un organismo regulador que pudiese ejercer sanciones y objeciones y elaborar pautas sobre le ética.


DB - Y desde el Parlamento o desde el Poder Ejecutivo, ¿no se puede impulsar la formación de una comisión que luego tenga su autonomía?


AC - Yo creo que si, sin duda. Yo creo que hay que entrar a elaborar y a construir comisiones de ética. Creo que es una gran carencia que tiene el país, más allá de que el SMU tiene una comisión de ética. Tiene una comisión de ética que tiene un rol de elaborar pautas, de dar criterios a la sociedad, pero no tiene esa otra función que sería la posibilidad de llegar a la sanción.


RMG - Sí, porque en este caso estaríamos sancionando. Se está previendo la posibilidad de sancionar aquellas manipulaciones que puedan llevar eventualmente a la clonación. Este es un tema difícil de evaluar, entonces parece ser justamente un tema donde especialistas serían las personas más idóneas para evaluar si en tal o cual laboratorio se podría estar o no transgrediendo las normas, si se podría eventualmente llegar a la clonación a través de esa manipulación. Es un tema que precisa de los especialistas. Veo mal -con todo respeto por los políticos o demás personas en general- que vengan a decir que en tal o cual laboratorio se está tendiendo, con esas manipulaciones, a llegar...


AC - Si; no son los políticos en la amplitud del término. Acá tienen que ser los técnicos quienes evalúen esas situaciones. Yo comparto totalmente lo que tú estás reflexionando al aire; creo que sí, que tienen que ser los propios científicos los que en el intercambio rico, viendo las proyecciones y también teniendo conocimientos para evaluar las situaciones puedan llegar a elaborar conclusiones. Esa era una de las objeciones que nosotros le hacíamos al proyecto de clonación. Entonces hubo una suerte de necesidad de equilibrio: "no discutamos aquellos temas que son polémicos y transitemos por los temas que son claros". Por eso surge esa fusión. Extrajimos los capítulos o los artículos que parecían claros y los introdujimos aquí, que es un proyecto que vincula los dos temas, e impulsamos su aprobación.


RMG - Hemos hablado fundamentalmente sobre clonación humana, pero la clonación, tanto desde el punto de vista social como económico y también político, tiene otros aspectos. Hemos hablado en otros programas sobre la clonación de animales superiores: de ovejas, de vacas que podrían ser modificados genéticamente para tener propiedades mejores. Por ejemplo, una oveja con una lana más fina, una vaca con una carne más tierna, o mayor cantidad de carne... Y el riesgo está, por supuesto, en que sean laboratorios extranjeros que fabriquen y que clonen esos animales y que luego tengan derechos de autor y quieran vendernos a nosotros esos animales.


DB - En un sector sensible para un país como el nuestro, que vive en gran parte de su producción agropecuaria.


RMG - Podría llegar a ser una catástrofe económica para nuestro país. ¿Qué se puede hacer desde el sector político?


AC - Nosotros creemos que la investigación científica no puede ser patentada, que tiene que ser patrimonio de la humanidad. Pero obviamente esa es la opinión de un país del Tercer Mundo, un país pequeñito donde podremos impulsar o no esa concepción, si bien está bastante extendida en cuanto a que la ciencia no sea propiedad de nadie sea patrimonio universal. Pero eso no es lo que se ve, hoy ya se está trabajando por ejemplo en la producción de animales clonados que producen algún tipo de proteína de características especiales que mejoran la alimentación, o que aportan insulina, que aportan un antibiótico, o que tienen otras propiedades. No tenga la menor duda de que eso va a ser patentado y comercializado a valores tanto o más importantes cuanto menos sean los que comparten esa posibilidad de desarrollo.

Es por eso que nosotros venimos clamando, que en Uruguay, que enfrenta esos desafíos que tu planteas, Ramón, que tiene ese desafío de competencia importantísima -porque hablamos de la carne, de la lana, de todos los subproductos lácteos de los cuales depende la vida del país-, la necesidad de potenciar la investigación a nivel nacional... Si bien se está haciendo esfuerzos en ese sentido, Uruguay se ha quedado nuevamente en un vacío de potenciación, porque terminó el Conicyt BID I y no se disparó el Conicyt BID II. Y hay un conjunto de investigadores que han quedado sin objetivos, sin su potencialidad de desarrollo de investigación. Leía ayer con alarma que el 10% de los investigadores de la Facultad de Ingeniería están presentando renuncia, porque se han quedado sin financiamiento los planes de investigación, y este país debe invertir para revertir ese notorio retraso científico y tecnológico, acumulado fundamentalmente, a través de los años de la dictadura. Si bien ahora se está dando un impulso, no se está dando una continuidad al impulso. Eso es gravísimo en investigación, porque nadie puede formar gente para luego decirle: "Nos hemos quedado sin rubros, arréglense como puedan", porque esa gente se va a ir del país. Y no podemos perder un solo investigador más.

Uruguay está trabajando, existen experiencias en la Facultad de Veterinaria con éxito. He hablado con algún científico que está al frente de este capítulo y tenemos todas las potencialidades, pero para eso hay que dedicarle dinero y tiempo, y hay que llegar nuevamente a un consenso de los actores políticos que defina que la investigación es importante para el país, que podamos competir en los años que vienen. Todas estas manipulaciones que tú anuncias están a la vuelta de la esquina.