Teóricamente es posible clonar
personas, pero la Humanidad y los
científicos pueden autorregularse


Entrevista con el Dr. Omar França,
médico, sacerdote católico, docente de Bioética



ROMPECABEZAS
Miércoles 19.08.98



DANIEL FIGARES:
Iniciamos una serie de notas para empezar a tratar el tema de la clonación, ante la inminente llegada al Uruguay del biólogo Keith Campbell, en el marco del ciclo de conferencias que está realizando El Espectador por sus 75 años. En esta oportunidad dialogamos con el doctor Omar França, licenciado en Etica y director del Instituto de Etica y Bioética de la Universidad Católica del Uruguay, quien además va a integrar el panel de especialistas que estarán participando en esta conferencia.

Yo le preguntaba fuera de micrófonos cómo llegó a licenciarse en Etica. ¿Cuál es el interés? ¿Cómo llega a abordar esa especialización?


OMAR FRANÇA:
Tiene que ver con mis antecedentes biográficos. Yo me gradué de médico en 1981, y a partir de entonces continué mi formación eclesiástica -soy sacerdote- en Europa. Pero antes de ir a Europa decidí hacer escala en Río de Janeiro, y allí me entrevisté con un hombre muy eminente que había tenido cargos internacionales de gran importancia, con el superior general de los Jesuitas en Roma, que estaba a cargo de un instituto de sociología de gran nivel en Río de Janeiro. Le pregunté: "Voy a estudiar a Europa; acabo de terminar mi formación médica. Usted, que conoce tanto y que ha estado en tareas internacionales tan importantes, ¿qué me recomendaría?". Y me dijo: "Eres médico; ¿por qué no te pones a articular tu formación médica con la formación filosófica de la Bioética?". Fue la primera vez que oí ese nombre. Me señaló la importancia que el tema estaba cobrando en Europa en aquel entonces, y el esfuerzo de muchísimas universidades. Las universidades católicas en el mundo, que son 190, organizadas en la FIUC, estaban enfrascadas en un programa de investigación en el campo de la Bioética y de los problemas éticos de las ciencias de la vida. Llegué a Europa, y pisé el aeropuerto de Barajas ya con la idea de que había ahí algo muy importante, en lo cual me tenía que meter. Entonces la formación la fui enfocando desde el año 1981 o 1982, en que llegué con esta perspectiva, y creo que desde ahí nunca más me aparté de esta preocupación, que todavía sigue siendo muy central en mi actividad.


DF - Era un tema desapegado para los uruguayos de aquel entonces. ¿Qué pasa ahora?


OF - Absolutamente desapegado, claro. Incluso cuando terminé mi formación en Europa y en Estados Unidos, en el Instituto Kennedy de Etica, uno de los mejores en el mundo, llegué acá, empecé a hablar de Bioética y absolutamente nadie sabía nada, ni a nadie le sonaba el tema. Creo que ahora es completamente distinto, ahora el término es conocido por un amplísimo sector de la población, por lo menos de la clase instruida de la sociedad, y ciertamente desde el año 91 el Sindicato Médico del Uruguay también conformó su comisión de Bioética.

La Universidad Católica fue la pionera en el sentido de que en el año 88 ya conformó un Instituto de Bioética que continúa su actividad, que es el único centro dedicado a esto. Pero quiero decir que ahora -y desde el año 88- se vienen dando cursos y ha habido congresos. Ahora, no solamente la palabra Bioética sino la preocupación bioética se han ampliado enormemente en nuestra sociedad; no lo suficiente todavía, pero es muy distinto a lo que era hace ocho años.


DF - Los científicos que están investigando en esta línea de descubrimientos se han enfrentado a muchos comités de ética, se sienten controlados y coartados en la continuidad de sus investigaciones sobre bases éticas; de alguna manera sienten que están discutiendo el camino hacia el que va la ciencia. En su defensa han manifestado una especie de involución, una vuelta a la demonización de la ciencia, que sabemos que en la historia del mundo ha tenido un capítulo, incluso hasta sangriento, en otras épocas de la Humanidad.

¿Cómo lo ve usted? ¿Es una involución? ¿Volvemos a demonizar a la ciencia? ¿O hay realmente bases sólidas para, cuando menos, preguntarse cuál es el camino que abre toda esta revolución genética?


OF - Yo creo que ha terminado la época de la ingenuidad de la sociedad con respecto a la ciencia. La sociedad ya no cree que la ciencia es de por sí buena, y que los científicos son de por sí seres neutros desde el punto de vista ético.

Los científicos son seres humanos que se involucran éticamente en un sentido u otro, como cualquier otro ser humano. Y la ciencia no les da un mayor grado de responsabilidad ética que el que puede tener cualquier otro ser humano. Entonces, esa época de ingenuidad, de pensar que la ciencia velaba de por sí por los intereses de la Humanidad y que el científico era de por sí alguien que buscaba el interés de la Humanidad, eso ha terminado. Porque entre la comunidad científica hay ansias de poder, de protagonismo, ansias de muchas cosas. Y los ejemplos son infinitos en cuanto a cómo el científico, en esa vorágine de búsqueda de relevancia, incluso puede llegar a casos extremos tales como adulterar los datos para mostrar un determinado resultado y así parecer como el primero, el pionero.

Esa etapa de ingenuidad ante la ciencia ha concluido. Yo no creo que se esté demonizando a la ciencia; sí hay una actitud muy crítica frente a la ciencia, como hay una actitud crítica frente a todo: política, movimientos culturales... Creo que es la actitud que corresponde.


DF - Los científicos que están siguiendo esta investigación dicen que sí, que la crítica existe, pero la crítica muchas veces es un comité de ética, que es la que "tranca" el subsidio a las investigaciones y su continuidad. Por lo tanto, parecen quejarse por algo más que la crítica. Ellos dicen: "Está muy bien, la crítica existe y de allí podemos salir a debatir todos y cada uno de los puntos de crítica. Pero muchas veces, esa crítica llega con una resolución, y muchas veces esa resolución implica cerrar una investigación que está en ciernes, y que de pronto podría arribar a muchísimas conclusiones positivas". Pero que, por ejemplo -y estoy hablando específicamente de Estados Unidos, donde se dan muchísimos de estos casos en la ciencia-, se decide por parte de los gobiernos a través de los comités de ética, cerrar determinadas investigaciones, concluirlas, y eso por supuesto despierta mucha irritación. ¿Hay algo de eso, es injusta esa posición?


OM - No; pienso que es real: que los comités de ética muchas veces hacen de freno a ciertos intentos de investigación, y por otro lado ciertos grupos de científicos estarían ansiosos de que no existieran los comités de ética. Justamente a veces la dificultad de que existan los comités de ética es que el comité hace de ojo crítico en nombre de la sociedad. Pero no pasa solamente con la comunidad científica: creo que hay otros sectores de la sociedad que bien quisieran que nadie los controlara. Por ejemplo, para mencionar un caso, el mundo de lo militar. ¡Si hay un mundo que no quisiera jamás ser controlado por ningún sector de la sociedad...! El mundo científico es también muy cerrado en sí mismo, tiene una dinámica propia, y la sociedad no debe admitir lagunas descontroladas, debe debatir las cosas, evaluarlas, ver los pro y los contra. Ese proceso a veces es lento, y claro: a mucha gente le gusta la eficacia porque detrás de la eficacia está el protagonismo, ser el primero; es una carrera muy tentadora que tiene también repercusiones económicas.


DF - La oveja Dolly es una especie de ícono, pero seguramente mucha investigación previa, mucha investigación posterior, la clonación de los ratones, la posibilidad de clonarse de seres humanos ya prácticamente como una concreción, abren este debate. Si yo le pidiera así, a boca de jarro, que usted reseñara qué cosas le parecen positivas de todo esto de lo que estamos hablando y qué cosas negativas, cuáles serían sobre las que usted alertaría y diría a la gente: "Atención, cuidado, estamos conduciéndonos a un mundo terrible".
¿Cómo dividiría, haciendo de pronto una somera lista?


OF - Lo positivo de la oveja Dolly creo que es que hay ciertas aplicaciones de este tipo de procedimientos, de este tipo de técnicas, que pueden llevar a la producción de medicamentos útiles para el ser humano. También puede ser positivo el hecho de que se puedan producir animales con cierta eficacia en producción de proteínas, en producción de lana, de producción de leche. Me parece que todo eso puede servir -ojalá- para acabar con el hambre, la pobreza del mundo. Todo eso puede ser positivo.

Lo que me parece preocupante son ciertos intentos de aplicar lo mismo que se hace con animales a seres humanos, y las posibles consecuencias que eso puede tener en la producción de seres digamos repetidos. La técnica que consiste en que cuando se junta el óvulo con el espermatozoide y se producen las primeras cuatro células, esas cuatro células se pueden separar y se pueden producir cuatro seres iguales. Otro procedimiento es que de una célula del cuerpo de un individuo adulto se le saca el núcleo a cualquier célula de la piel, por ejemplo, y se introduce en el óvulo de una mujer; entonces se desencadena el proceso reproductivo, y ese nuevo ser sale con los componentes genéticos de la piel del que lo produjo. Cualquiera de las dos técnicas pueden llegar a producir seres idénticos, en un caso idéntico al adulto, en el otro caso varios seres humanos idénticos simultáneamente: cuatro, ocho, 16 según los casos. Esa es la brecha que se abre con estas técnicas si se aplicara en los seres humanos. De hecho, hoy por hoy tanto la Convención Universal con respecto al genoma humano, la última declaración universal que se ha hecho en las Naciones Unidas -en la UNESCO en este caso- prohibe este tipo de experiencias en los seres humanos (tengo aquí el documento. Pero también lo prohibe la Convención Europea de los Derechos Humanos, y en la Declaración del Parlamento Europeo que involucra a todos los países europeos también lo prohibe. Es decir que hay una cierta unanimidad. Ya es bastante viejo: en el '84, cuando yo estaba en Europa, las primeras leyes que salen, la
británica con respecto a la fecundación in vitro y la española, ya tienen en cuenta esta posibilidad, y ya entonces lo prohibían. Ahora se ha reafirmado eso a través de la declaración del Parlamento Europeo y de la Convención Universal, es decir que le da afirmación universal a este punto a través de la UNESCO.


DF - A través del mapa genético de una persona pueden llegar a pasar muchas cosas: se puede llegar a saber cuáles son las enfermedades que están en su ADN, cuáles son las malformaciones que puede recibir y corregirlas. Este aspecto supongo que es positivo desde el punto de vista de la ética; contrasta con los otros, contrasta con una sociedad en la cual vamos a discriminar, a saber de antemano qué es lo que nos depara el destino. Ese es el gran tema en discusión.


OF - El curar ciertas enfermedades de origen genético, cosa que es posible en forma muy limitada en este momento, no implica producir seres humanos idénticos. El intento de solucionar, de hacer terapia génica, se ve como positivo, pero eso no es lo mismo que la multiplicación de gemelos, por decirlo así.


DF - Hay todo un tema también con las investigaciones que se están dando por parte de firmas farmacéuticas o de los grandes laboratorios, y hay por allí un gran tema que es también el de las patentes, que ya ha despertado controversias. ¿Cuál es su posición?


OF - En las patentes ya hay cierto acuerdo de que se permita patentar los procedimientos técnicos que se utilizan para llegar a descubrir a secuenciar un trozo de ADN del genoma humano. El genoma humano está compuesto por 100.000 genes, que son como una red de fútbol, y cada nudo de esa red puede ser como un gen, pero cada nudo está compuesto por muchas fibras, hay un cierto acuerdo, no en la propiedad de esa red sino en el procedimiento para llegar a descubrir o llegar a describir un pedazo de esa red, o llegar a patentar una vez que se descubre eso, los procedimientos para hacer que un determinado gen produzca un producto X. Supongamos se detecta el gen productor de la insulina humana, por ejemplo. Una vez que descubrimos el gen de la insulina humana, descubrimos el procedimiento para llegar a describirlo, podemos llegar también a buscar un procedimiento para que ese gen produzca, no insulina patológica sino insulina normal. Bueno: lo que se patenta es eso. La investigación de un determinado laboratorio habrá invertido una enorme cantidad de millones de dólares para descubrir eso y por lo tanto tiene derecho a que se le restituya lo que ha investigado y lo que ha invertido, entonces no se vende el genoma humano sino que se patenta los procedimientos para descubrir un trozo o aquellos procedimientos que hacen producir determinados genomas.


DF - Le preguntan si la Bioética atañe solamente al hombre y no a los animales, pues sólo se ha dirigido a ella de esa forma.


OF - No: la Bioética es la disciplina metódica sistemática -que puede tener un enfoque filosófico o un enfoque teológico- que se ocupa de los problemas éticos de las ciencias de la vida. Pero las ciencias de la vida no son solamente las ciencias médicas sino son también las veterinarias, las ciencias agronómicas, las ciencias psicológicas, y tanto como la ética del psicólogo es un problema bioético, la ética ecológica, veterinaria, agronómica es un problema bioético. Ciertamente, no solamente la ciencias médicas sino las ciencias biológicas: médicas, agronómicas, veterinarias y psicológicas.


DF - Repasando la historia de la Humanidad, da la impresión de que los conocimientos que ha ido incorporando el ser humano, más allá de las contenciones legales, de reglamentos, incluso de los miedos más, una vez adquiridos se van a desarrollar como sea, legal o ilegalmente. ¿Cree que los conocimientos en torno a este tema harán que, pese a todos los comités de ética del mundo, pese a todas las reglamentaciones, a todas las declaraciones de los gobiernos, incluso esa declaración de la que usted hablaba, pueden ser obviadas o van a ser obviadas en la ilegalidad simplemente porque el conocimiento está allí?


OF - Yo creo que la Humanidad sí tiene ejemplos de una especie de tendencia a descontrolarse, pero también tiene muchos ejemplos de autocontrol. En el año '75, cuando empieza el tema del ADN recombinante, es decir la posibilidad de reinventar especies, se abrió de golpe un panorama inmenso de riesgo para la Humanidad, porque se podía inventar especies sumamente deñinas. Ya en el año '75 la comunidad científica, no la comunidad jurídica, por decirlo así, sino los mismos científicos -y eso habla de que los científicos también tienen poder de autocontrolarse- convocaron a la famosa conferencia de Asilomar donde ellos, los mismos científicos, hicieron lo que se llama una moratoria: se pusieron de acuerdo todos en no seguir aplicando esas técnicas hasta tanto se evaluara pormenorizadamente el tema de la seguridad de los laboratorios, cosa de que, si algún día se produjera alguna especie supuestamente dañina, no pudiese provocar problemas a la Humanidad. Un ejemplo de cómo los mismos científicos, tomando conciencia de los problemas, pueden autocontrolarse.

Segundo ejemplo, la tecnología nuclear es un invento científico y todo lo que se abre ahí, bueno: hoy estamos en un mundo en el cual la Humanidad está dando los pasos necesarios como para no seguir por ahí con la aplicación de esas armas con todas las dificultades que tienen.


DF - Doctor, hay Pakistán... siguen existiendo.


OF - Por supuesto, habrá siempre los que quieran evadir las leyes...


DF - A eso voy.


OF - Pero eso es largo como la historia del hombre, los que quieren evadir las leyes. Lo que importa es la convicción de una humanidad que ha llegado a un momento de su historia que dice que la tecnología nuclear aplicada a las armas es un mundo sin salida, que no tenemos que avanzar por ahí.

Otro ejemplo, también las posibilidades científicas de la guerra bacteriológica. Hoy en día la comunidad internacional ha decidido que la investigación correspondiente a la aplicación de armas bacteriológicas quede interrumpida y, más aún, que no se pueda usar las armas bacteriológicas en ningún conflicto bélico. La ciencia lo permite, el conocimiento está, pero quien ha puesto el coto para que no se apliquen esos conocimientos a elementos destructivos ha sido la comunidad internacional.

Lo mismo pasa con los Derechos Humanos; hay muchos derechos humanos que no es que no se puedan violar: se los pueden violar perfectamente, pero la comunidad internacional ha llegado a la convicción de que, por ejemplo, discriminar por causa de embarazo, o discriminar a alguien por el hecho de ser negro, árabe o judío, es un delito. Por supuesto que habrá empresas dispuestas a violar completamente esa ley...


DF - Esa es mi preocupación: nadie duda que hay un "establishment", por así decirlo, del cual todos formamos parte; que de alguna manera estamos apegados a las leyes, a las normas y a los reglamentos vigentes. La pregunta es precisamente cómo vamos a hacer en este caso, y yo creo que también debería ser parte del debate. Creo que el debate debiera alcanzar, porque para mí la posibilidad de que una empresa, un laboratorio, desarrolle estas investigaciones y hasta pueda crear una especie de mercado negro de reproducción clónica, de pronto no es ahora sino en 10, 20 años, pero para mí lamentablemente es una realidad. Estamos de acuerdo en que la comunidad fustiga esta serie de hechos, siempre y cuando uno logre determinar que hay una ilegalidad. Pero muchas veces uno ni se entera, entonces creo que el
debate también debiera incluir la eventualidad de gente que pudiera seguir adelante, aún contraviniendo las normas. Y creo que ahí está el peligro, porque en definitiva el tema que nos preocupa en lo ético es ese, que se pueda seguir adelante con el desarrollo de cosas que podrían ser discriminatorias o algunas de las cosas que hemos repasado más temprano.


OF - Como es muy difícil controlar lo que es la droga internacional: ¿quién duda que la comunidad internacional está completamente convencida de que la drogadicción y el tráfico de droga en el mundo es funesto así como el tráfico de otro tipo: la trata de blancas...? El control es muy difícil porque hay asuntos económicos detrás, pero llegará el momento en que la comunidad internacional buscará los medios de controlar, porque la misma tecnología llevará, por ejemplo, a que se descubra formas de destruir las plantaciones por vía satélite, no sé. Llegará algún momento en que la humanidad controlará eso...


DF - ¿Qué le preguntaría a Keith Campbell, ya que va a integrar el panel, a propósito de los temas que usted estudia?


OF - El investiga en el campo de los animales, no es que no se preocupe de las posibles investigaciones al campo de los seres humanos, pero le preguntaría qué piensa sobre la aplicación de estas técnicas animales al campo de los seres humanos. Hasta ahora lo que se ha hecho es con mamíferos superiores la primera vez, ahora los franceses lo han hecho con vacas, de alguna manera todavía un animal más sofisticado que las ovejas desde el punto de vista de la evolución... Le preguntaría qué piensa al respecto, porque una cosa es la posibilidad de que se aplique industrialmente a los animales, y otra cosa es aplicarlo a los seres humanos.


DF - yo le pregunto ahora: ¿existe la posibilidad de que alguien pudiera estar clonando un ser humano hoy, 19 de agosto de 1998?


OF - Es muy difícil, porque estas técnicas requieren equipos
tremendamente sofisticados, no se puede hacer en cualquier lado, y hoy en día los laboratorios son públicos, conocidos, la comunidad científica sabe lo que se está haciendo, sabe el proyecto que se está haciendo, hay un autocontrol dentro de la comunidad internacional, es muy difícil que se esté haciendo.


DF - Si pudiesen zafar del control, ¿tienen las herramientas y los
conocimientos?


OF - Implicaría montar laboratorios clandestinos muy grandes, muy sofisticados, muy costosos, que no hay en este momento. No lo hay.


DF - Si pudieran existir esos laboratorios: ¿existen los
conocimientos y la instrumentación efectiva para llevarlos a cabo?


OF - Si, claro: como poder, se puede hacer. Una vez que se hizo con vacas o con ovejas también se puede intentar con seres humanos. De Hecho, en la universidad de Georgia, Washington, en 1993 ya hicieron la primera clonación con seres humanos cuando se dividió en estado de blástula -que son los estados iniciales del embrión- se separó las células y se las recubrió con una sustancia química especial, una especie de sustancia pelúcida artificial, lo cual hubiera permitido la continuación del desarrollo en seres humanos independientes. Pero los científicos destruyeron esos seres humanos, porque ellos sólo querían demostrar que era posible.


DF - ¿Cuándo fue eso?


OF - En el año '93 el equipo de Hold en la universidad de George
Washington.


DF - Todo estaba bajo control, se trataba de demostrar esa posibilidad.


OF - Lo dijeron en la prensa, y están los artículos periodísticos. Los publicó el "Times".