Martha Raquel Avelleyra, veterinaria
y técnica en desarrollo rural.
Huelva, España (1).
EN PERSPECTIVA
Lunes 31.07.00
DIEGO BARNABE:
Hoy vamos a conversar con Martha Avelleyra, una uruguaya que tiene 40 años, es
veterinaria y técnica en desarrollo rural, y hace 20 años se radicó en España. Lleva
10 viviendo en Andalucía, y tres en Huelva. Trabaja para la Junta de Andalucía en un
proyecto que busca la permanencia del productor en el campo. Miren qué interesante su
trabajo.
¿Cómo está la tarde por allí?
MA -Aquí son las 5 de la tarde y hace muchísimo calor: estamos prácticamente con 40
grados.
DB - ¡Qué envidia!
MA - "Asaditos" de calor...
DB - ¿Cómo te fuiste de Uruguay? ¿Rumbo a España de entrada?
MA - Sí, rumbo a España. Pensaba irme a Suiza, pero unos amigos que tenía en España me
hicieron la propuesta de que viniera aquí, ya que por la diferencia cultural iba a
sentirme mucho más cómoda. Y me vine, con la madre de uno de ellos.
Vine a terminar la carrera, en la época de la dictadura, cuando intervinieron las
Facultades. Fui a Zaragoza, con tres años de Facultad, e hice tres años más. Y me
quedé trabajando por acá. Trabajé 10 años en el norte, y llevo tres en Andalucía,
como dijiste.
DB - ¿Y cómo llegaste a Andalucía?
MA - Es largo de explicar. Como bien sabes, en el norte de España hace muchísimo,
muchísimo frío; y debido a disimilitud de climas y al no estar cómoda con la nieve, con
la niebla y con el frío, pues me puse en manos del Colegio de Veterinarios y les dije:
"En el primer momento en que salga algo para el sur o para Galicia (porque mi abuelo
era gallego), me avisan". Salió el tema de la peste equina, y me vine con un
contrato con la Junta sobre esa enfermedad. Y ya me quedé.
DB - ¿Y cómo es ser gallego - uruguaya en Andalucía?
MA - [Se ríe] Bueno: es muy simpático porque la gente aquí es bastante parecida. Son
muchísimo más abiertos que la gente del norte. La gente de este lugar es muy similar a
nosotros. En cuanto al idioma, tenemos muchísimas similitudes. Ellos siguen hablando con
la "s", y no se siente tanto la ausencia. Estoy cerca del Mediterráneo -lo que
significa mucho- y ahora estoy cerca del océano, que me acerca muchísimo más al
Uruguay.
Huelva tiene muchísima conexión con Sudamérica, porque de aquí salió Colón, por lo
que la población tiene muy aceptado el tema sudamericano. Para los que estamos fuera es
muy necesario sentir ese nexo con la gente y estar un poco más interrelacionado; que
sepan de nosotros, que digas "Uruguay" y que no le suene a chino. Esto es muy
importante.
DB - ¿Cómo es Huelva? ¿Te gusta?
MA - Yo la encuentro muy parecida a la parte vieja de Montevideo. Tiene calles de
adoquines... La zona donde están las instituciones me hace acordar mucho a nuestra Ciudad
Vieja, con sus calles de adoquines y los edificios muy antiguos. A mí me lo recuerda. (A
mi lado tengo un uruguayo que pone cara de extrañeza [se ríe], pero a mi me recuerda a
Montevideo.) Será que conozco otras ciudades del norte y no me hacían acordar de nada;
pero aquí yo me identifico bastante con el lugar.
DB - Contanos algo de tu trabajo. Porque sos veterinaria, pero algo más. ¿Qué significa
eso de técnica en desarrollo rural?
MA - La problemática que hay en el campo a nivel mundial...
DB - Que la gente se va.
MA - Exactamente. Se va la juventud, queda la gente mayor. Y la gente mayor se jubila y no
hay jóvenes en el campo. Entonces, surgieron en Europa proyectos de desarrollo local, de
desarrollo endógeno, para que la juventud se quedase. Proyectos para darle un poquito de
vida al campo, evitar que el valor añadido de los productos del campo se fuese, que se
quedase en el medio rural. Entonces, apareció esta carrera.
Viendo las perspectivas de la zona donde yo estaba, donde yo, a diez años vista, me iba a
quedar sin ganado en el campo, decidí hacer la carrera. Soy veterinaria rural, siempre
estoy en el medio rural, en pueblos pequeños, y me siento realmente una dinamizadora del
medio rural a través de mi trabajo.
Pienso que el veterinario tiene que ser más que un clínico; tiene que ser un gestor de
la empresa agropecuaria, que muestre la rentabilidad de esa empresa, para que la gente
decida quedarse en el medio rural.
DB - No debe de ser fácil convencer a la gente de que permanezca en el medio rural.
¿Cómo se las ingenian ustedes?
MA - Con muchísima información. Con muchísima información. Pienso que en el medio
rural faltan técnicos, falta información. En Bruselas se da muchísima ayuda económica
para que la gente se quede en el medio rural. Entonces, lo que yo estoy haciendo, aparte
de mi labor de veterinaria, es informar un poco de la financiación que tienen para
mejorar sus estructuras, para rentabilizar sus explotaciones, que es lo más importante.
Lo que estoy haciendo es que la gente se entere de cómo está el mercado de los productos
agropecuarios; incentivar la unión entre ganaderos; disminuir sus costos, los
"inputs". Y esto se logra a través de la unión, sean asociaciones,
cooperativas, sociedades de transformación.
Antes nunca nadie había informado tanto a la gente. Entonces, van dando los primeros
pasos y se fían de lo que les digo. Como no hay técnicos, desconfían de todo. Pero una
vez que tú te vuelcas y que estás con ellos un día, y otro día, y otro y otro; y llevo
aquí tres años, y sigo con ellos haciendo programas, y sigo diciéndoles las mismas
cosas, y ven que unos se arriesgan y es verdad que llega dinero, dicen: "¡Huy! Lo
que dice Martha no era tan mentira!"
Entonces, cada día están arriesgándose más, están haciendo proyectos de mejoras,
están mejorando sus estructuras, se están modernizando, están formando cooperativas.
Así, al hacer todas estas cosas, aumenta su renta per cápita, el valor añadido se queda
en sus casas y la gente está viviendo un poquito mejor. La gente joven ve que su trabajo
puede rentabilizarse trabajando de una forma más moderna y está quedándose.
Hubo en la provincia, entonces, un aumento de expedientes de gente joven de un 35%. Yo
estoy contenta de estos tres años porque las explotaciones venían disminuyendo en un 10%
o un 15% anual, y en tres años no ha disminuido nada. Las explotaciones permanecen y el
censo ha aumentado. Esto es señal que está llegando y está calando lo que uno dice.
Aunque siempre el proceso es muy lento porque se trata, muchas veces, de gente analfabeta.
Porque, aunque estamos en Europa, hay gente analfabeta, y cuesta llegarles. Pero va por
delante la calidad de las personas, la parte sentimental. Como ellos ven a un técnico que
está por ellos, que sea la hora que sea les está comentando las cosas; que sale una
normativa y hace una reunión y se las comenta, dándoles la libertad de que elijan, se
establece una relación de confianza, que es lo más importante.
DB - Es contagioso tu entusiasmo, Martha. Y una de las primeras cosas que yo me imagino de
ti es que es difícil que estés quieta en una oficina. Debes estar moviéndote
permanentemente por Andalucía, ¿no?
MA - Prácticamente, en la provincia de Huelva, estoy haciendo provincia unos 10 mil
kilómetros al mes. ¡Son kilómetros! [Se ríe]
DB - ¿Manejando tú?
MA - Sí, sí. Entonces, vivo prácticamente en el campo. Voy un día a la semana a la
oficina a pasar datos al ordenador, pero estoy todo el día en el campo, organizando
reuniones, muchos programas de televisión, muchos programas de radio. Pienso que la
información es lo más importante. Lo más importante es informar al sector rural de lo
que hay porque, desgraciadamente, el medio rural es el último en un país. Y nadie se
preocupa porque no es rentable, no se saca dinero fácilmente, sino que hay que lucharla.
Por desgracia, estamos viviendo en una época en la que en todos los sectores la gente
joven, a todos los niveles -profesional y personal-, quiere ganar el dinero fácilmente.
Pero el medio rural no da dinero fácil. Entonces, hay pocos técnicos que se larguen a
él.
DB - Eso que ocurre en Europa también ocurre aquí en el Uruguay, con una problemática
muy particular. Hace meses que venimos hablando de este tema porque los productores están
muy preocupados y la situación es muy compleja. Me imagino cómo estarán escuchándote,
con qué curiosidad y con qué interés por poder contar con trabajos de técnicos como el
tuyo. Ojalá que algún día -si es que te lo has planteado- puedas volver a Uruguay a
volcar tus conocimientos.
MA - En 1987 me vino un ataque de "mamitis", vendí todo y fui a Uruguay.
(Seguramente, mamá me esté escuchando.) Y estuve prácticamente el año 1988 allí. Era
una época muy brava en nuestro país, con una inflación muy alta, con una tasa de
desempleo también altísima. Todo era muy inestable. Y, realmente, encontré un
"no" rotundo a la mujer en el medio rural.
Estuve trabajando en Durazno con un compañero. Me especialicé en vacunos de leche y
estábamos haciendo diagnóstico de gestación. En el Uruguay, en aquella época se hacía
un diagnóstico de gestación de 90 o de 120 días, y yo estaba haciendo un diagnóstico
de 45 días. Y cuando yo decía: "Esta vaca da positivo", le preguntaban a mi
compañero: "Rodolfo, ¿es cierto lo que dice la señora?". Porque no pesaba
mucho la opinión de una mujer en el campo.
Me imagino que nuestro campo habrá cambiado un poco en los años que han pasado, pero no
se suele ver una veterinaria tocando vacas. Es un poco difícil.
Intenté trabajar en Uruguay. Lo intenté, pero tuve que volverme. Desgraciadamente, me
tuve que volver. Aunque toda mi especialización fue encarada hacia el Uruguay, porque me
especialicé en lo que nosotros tenemos, y siempre tuve la intención de volver. Lo que
pasa es que la realidad es otra.
DB - Lo que estás contando es una historia repetida, también en otras profesiones.
Seguramente, muchos uruguayos -y los del campo, en particular- deben de haberse quedado
con ganas de hacerte más preguntas. Te propongo tener una segunda conversación el
próximo lunes, con más tiempo, para hablar de otras cosas de tu trabajo en el campo,
como veterinaria, de tu vida en Huelva y de los españoles en tu mirada.
MA - Yo, encantadísima, encantadísima de compartir todas mis experiencias. Hasta
entonces, y un saludo grande, grande, grande al Uruguay, y ojalá podamos tener
intercambios. Y si puedo servir de algo a nuestro querido país, quiero hacerlo. A pesar
de que estamos lejos, creo que todos los uruguayos tenemos en nuestro corazón al Uruguay
y creo que todos, todos, si pudiésemos, querríamos volver todos.
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Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Jorge García Ramón
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