EN PERSPECTIVA
Lunes 11.09.00 - Hora 09.20
EMILIANO COTELO:
Uno de los temas que estará casi permanentemente en el debate político durante los
próximos meses será el proyecto de Ley de Presupuesto
remitido por el Poder Ejecutivo al Parlamento el pasado 31 de agosto, cuyo análisis
en comisión de la Cámara de Representantes comenzó el viernes pasado con la presencia
del ministro de Economía y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
Les proponemos tener una visión global desde el partido de gobierno y desde el sector del
presidente de la República, sobre qué es lo que el gobierno se propone con este
presupuesto, qué rumbo para el país hay implícito detrás de esta iniciativa. De paso
aprovecharemos para consultar al senador Alejandro Atchugarry a propósito de algunos
temas de las últimas horas, por ejemplo los reclamos del sector agropecuario, también
vinculados con el presupuesto.
Hace pocos días, cuando se envió el proyecto al Parlamento, el doctor Batlle dijo
-palabra más, palabra menos-: "Antes el presupuesto definía el futuro del país
para los siguientes cinco años. Ahora ya no es así". ¿Usted comparte este enfoque?
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"Este presupuesto se propone claramente no
aumentar la presión tributaria y el peso del Estado sobre la población en general. Hay
un impulso a la racionalización y a la austeridad" |
ALEJANDRO ATCHUGARRY:
Claramente; creo que tal vez valga la pena explicar el sentido. En una economía cerrada,
30 o 40 años atrás, todo dependía de la decisión de nosotros, los políticos; de los
legisladores o los ministros, que decidían que la industria tal iba a tener un subsidio
implícito admitiéndole un reintegro o un precio a cobrar al público, entonces la torta
se repartía en buena medida a través del presupuesto. Además, ha habido un cambio en la
proporción de funcionarios públicos en comparación con la cantidad de trabajadores
privados, que al fin de la dictadura militar eran muchos más.
Es decir que desde muchos puntos de vista había la sensación de que el presupuesto
decidía el destino de la nación. Hoy eso no es así en forma directa. Para empezar, las
empresas públicas, que no pasan por el presupuesto, mueven y facturan, si tomamos
también los bancos, más que el presupuesto. Si además consideramos que el Banco de
Previsión Social está fuera, yo diría que largamente más que en el presupuesto
nacional se mueve en los presupuestos de las empresas públicas. Hablamos de algo más de
4.000 millones de dólares al año, o sea que el presupuesto nacional gasta 21 de cada 100
pesos que usted gana, además las empresas públicas y el Banco de Previsión Social se
llevan otra parte, con lo cual al final, de cada tres pesos que usted gana, el Estado le
gasta uno. Este es un primer dato para tener una visión global.
El segundo dato es que hoy, en un país abierto a la región a través del tratado del
Mercosur y más ampliamente abierto al mundo, muchos datos de este mundo en el que nos
tocó vivir, que no es el mismo de hace 40 años, están dados de afuera. El gobierno ya
no decide más lo que van a valer la leche, la carne y demás, sino que lo decide el
mercado internacional, a veces para bien -como en el caso de la carne y la leche en polvo,
que han subido- y a veces en forma horrorosa -como en el caso del arroz, que ha caído a
la tercera parte de su precio-. Son datos de la realidad que un pequeño país como
Uruguay no puede cambiar.
En consecuencia, la primera señal que yo, como ciudadano, espero de este presupuesto, es
tener la lectura: ¿el Estado va a seguir fagocitando los esfuerzos de los sectores
productivos, o va a no aumentar el peso que tiene sobre esos sectores? Primer dato global:
este presupuesto se propone claramente no aumentar la presión tributaria y el peso del
Estado sobre la población en general.
EC - ¿Qué más se propone este presupuesto?
AA - Como línea grande y global se propone disminuir paulatinamente ese peso. Hay un
impulso a la racionalización, a la mejora de la gestión -lucha que no viene escrita en
el presupuesto, sino que viene más facultada-; hay también una línea de austeridad que
sí viene dicha expresamente, conscientes de que de ésta nacerán menos impuestos para
los ciudadanos, menos peso sobre los sectores productivos.
Este es el centro, el corazón de la propuesta. Y luego, de alguna manera el Estado quiere
reforzar la atención a los sectores básicos, y envía una señal clara en el
presupuesto. A juicio del Poder Ejecutivo, los sectores básicos son los que cuidan y los
que enseñan. No queremos aumentar el peso, pero como partimos de la base de que la
economía va a crecer, algo de ese crecimiento será volcado a menos impuestos, pero otra
parte irá a reforzar en especial al personal, el factor humano de estas actividades. Por
lo tanto, hay una señal clara en cuanto a volcar lo que se pueda obtener a una mejora
salarial de, sobre todo, los que cuidan y los que enseñan. Es una señal muy clara que
aparece en el presupuesto con una facultad al Poder Ejecutivo de aumentar entre un 10% y
un 50%, en términos reales, las remuneraciones de estos funcionarios que, además, en
términos cuantitativos constituyen la masa que cobra por la Administración Central.
En consecuencia, creo que ahí también hay una señal muy clara en cuanto a que primero
vamos a tener un equilibrio reduciendo el déficit. Al mismo tiempo no queremos aumentar
los impuestos y, como apostamos a una reactivación de la economía, vamos a estar atentos
a la misma para poder concentrar el esfuerzo del Estado en aquellas funciones que la
población más reclama. O sea, cuidar a la familia y educarla, que, de las funciones que
hace directamente el Estado, son las más importantes. Hay otras funciones muy
importantes, como la salud, pero todos sabemos que buena parte de ésta no pasa por el
presupuesto estatal, si bien una parte sí lo hace.
***
EC - Avancemos en algunas áreas en particular. Por ejemplo, ¿este presupuesto implica
que se continúa caminando en la reforma del Estado?
"¿Cómo se achica el Estado? Como no queremos
echar a nadie, lo primero es no tomar más gente, entonces hay una pelea persistente para
bloquear"
|
AA - Sí, claramente. Tal vez con un menor nivel de gastos, cambiando un poco
la estrategia en cuanto a que en la fase anterior de la reforma del Estado se utilizó en
el orden de 140 millones de dólares.
Este presupuesto apuesta en primer lugar a seguir la línea de austeridad, en el sentido
de no contratar nuevos funcionarios, salvo un maestro o un policía. Es más: hay un
aumento de 1.100 policías en esa etapa de cuidar la seguridad, en especial en el Sur de
la República. Pero, en términos generales, más que a recompensas por abandonar la
función pública, se apuesta mucho más a la disciplina de contratar menos personal y de
ir mejorando el Cepre (Comité para la Reforma del Estado), que se mantiene, y demás
organismos tendientes a mejorar la gestión. La idea básica es, si hay recursos
informáticos y de muchas naturalezas intelectuales, mejorar la atención al usuario, la
fortaleza del Estado en planificar y pensar, y seguir en la línea de bajar la burocracia,
que en el fondo nadie quiere pero que se encostra en todos los Estados, no sólo en el
nuestro. Uno se distrae un segundo y ya aparece la costra burocrática.
EC - ¿De qué manera se va a aumentar o mantener la disciplina en cuanto a no contratar
nuevos funcionarios, por ejemplo? ¿Con qué instrumentos?
AA - Sigue vigente la ley elaborada entre el actual presidente de la República y este
servidor, que establecía no contratar nuevo personal por 10 años, a partir de 1996,
salvo en las especialidades mencionadas. Esa es la regla. Hay retoques porque siempre
aparecen fugas; por ejemplo, en este presupuesto se regula el sistema de las pasantías
para que no degenere en una fuente de contratar y tenga la función buena, razonable, de
permitirle a quien estudia algo tener una pasantía, una beca de trabajo que lo ayude a
terminar los estudios con un ingreso y a hacer su primera experiencia laboral. Pero no
puede ser la vía para tomar nuevos funcionarios.
EC - Los contratos de becarios y pasantes se renuevan únicamente por dos años más.
AA - Eso para los que ya estuvieron en esa situación un poco de forzamiento o
desnaturalización de la pasantía. De aquí en más se quiere volver al concepto
primario, de uno o dos años. Por supuesto que después siempre pasa que la persona
desearía seguir trabajando y el jefe de la oficina desearía mantenerla, está en la
naturaleza humana. Pero hay que tener muy claro que si queremos tener un sistema de
pasantías éstas deben ser a término, para dar lugar a otro chico que tiene el mismo
derecho.
Si dejamos a los pasantes, pueden pasar dos cosas: o se terminaron las pasantías porque
no hay más cupos o comenzamos a engrosar la burocracia, que es lo que nadie quiere.
Después nos reclaman los rurales, los industriales, todo el mundo: "Señores,
achiquen el Estado".
¿Cómo se achica el Estado? Como no queremos echar a nadie, lo primero es no tomar más
gente, entonces hay una pelea persistente para bloquear. Hay organismos que tienen patente
para tomar gente.
EC - ¿Cuáles?
AA - Por ejemplo las intendencias, porque así lo dispone la Constitución; el gobierno
central no puede impedirles hacerlo. Luego hay algunos organismos del 220 en los que, por
su grado de autonomía, la decisión de tomar o no más funcionarios no pasa por la
decisión del Poder Ejecutivo, como la Universidad, el Poder Judicial, etcétera. No son
estos organismos los que han generado la dificultad. Las intendencias sí, han tenido,
como todos sabemos, actitudes muy distintas. Las hay como la de San José, que desde
siempre tiene 600 funcionarios y no tiene problemas económicos, y están las que han
cedido, de todos los partidos, a la tentación de tomar gente y tienen dificultades
económicas.
Tenemos dificultades porque tomamos gente y después reclamamos, por un lado con derecho,
que el interior de la República reciba recursos para hacer obras, mejorar la vida de la
gente, y por otro más recursos para mantener a los empleados que el gobierno central no
quiere pero las intendencias sí toman. Después piden para pagar los salarios de estos
funcionarios que no debieron tomar, no debieron mantener y ahora quieren que sigan. En
definitiva, están diciendo: "Señor legislador nacional, ponga usted la cara para
pedir dineros de impuestos a la gente para pagar los funcionarios que tomé, y además no
quiero poner la cara para decirle al pueblo de este departamento que voy a tener que
aumentar los impuestos municipales para pagar". Porque lo manda la Constitución,
porque es un tema de naturaleza política y social. Es uno de los puntos sobre el que
vamos a tener una gran discusión acerca de hasta dónde llega la ayuda del Estado central
y, sobre todo, para qué es esa ayuda.
***
EC - Estábamos hablando de funcionarios públicos del presupuesto que ahora entra a
consideración del Parlamento. Usted se detenía en el capítulo becas y pasantías; no
mencionó otro de los rubros que ha dado lugar a discusión en estas últimas semanas, el
de los contratos de arrendamiento de obra y servicios.
AA - Esos contratos han bajado de 1.600 a 700 y pienso que van a bajar algo más.
EC - No forman parte del presupuesto; ¿o sí?
"Se procura regularizar el nivel de
remuneraciones en el sector público, que es profundamente injusto. Por ejemplo, el
director general de un ministerio, que debe trabajar por lo menos 12 horas diarias, hoy
gana mucho menos que un escribiente de último grado de un banco estatal o aún de algunas
empresas públicas"
|
AA - No directamente, pero sí indirectamente, porque integran el componente
del nivel de endeudamiento del presupuesto.
EC - ¿Qué tiene el presupuesto en esta materia?
AA - Autoriza los créditos. Es con cargo a esos créditos que a veces se contrata
personal, porque el crédito es para hacer tal cosa, por ejemplo para mejorar el Estado,
para mejorar la competitividad, para la cuestión social, para erradicar los asentamientos
irregulares, mejorar la situación de la salud y demás.
En todo crédito hay una obligación del Estado de tener fuerza de inteligencia; así lo
disponen los organismos internacionales. El BID dice: yo le voy a prestar 100 millones de
dólares, pero quiero que los use bien. Entonces tiene que tener un apoyo: si por ejemplo
va a pedir 100 millones de dólares para las intendencias del interior, tiene que haber un
apoyo que fortalezca la forma de administrar. Si pide dinero para tal cosa que tiene que
ver con la salud, en el Ministerio de Salud Pública debe haber gente. Si va a atender a
las familias humildes, debería tener asesores que se ocupen de esto.
En estos contratos siempre se presta para las cosas que se necesita, para la necesidad del
Estado de contratar gente para realizar estudios puntuales de un programa o para recibir
asesoramiento a propósito de la conducción económica o política de la energía
eléctrica, del gas o demás. También, naturalmente, se prestan a que aparezcan
contratados algunos ciudadanos con muchos menos méritos.
EC - ¿De qué manera se corta directa o indirectamente, en este presupuesto, esta última
posibilidad?
"No sé cuál es la reforma radical que reclama
el ingeniero Symonds. Hay cosas para hacer, sí, tal vez no tanto en la Administración
Central, donde los gastos y salarios han decrecido en los últimos 15 años respecto al
PBI. Lo que pasa es que la factura jubilatoria y la de la deuda externa han crecido en
forma imponente, porque vivimos más y porque no nos comemos, con la inflación, las
jubilaciones"
|
AA - No creo que sea un tema tanto de ley; es un tema de responsabilidad y
sentido común. Este gobierno bajó, en cinco meses, de 1.600 a 700 funcionarios
contratados. Esto no quiere decir que deje de usar los contratos, porque los tiene que
usar, porque además hay mucha gente valiosa, buena, que está haciendo funciones
importantes y que ha sido mezclada en esa mala consideración pública junto con otros que
tal vez no merecerían estar siendo contratados. Hay que separar bagres de tarariras.
Creo que esto es lo que, con sensatez, va a hacer este gobierno. Va a gastar seguramente
menos de la mitad de lo que se gastaba antes, va a mantener algunos contratos y en algún
caso incluso va a contratar a algún funcionario más, y también va a no contratar o
renovar los contratos en los casos en que esto no se justifique. En forma global, de cada
10 dólares que se gastó el año pasado este año se va a gastar sólo cuatro. Hay un
ahorro del 60% ya al día de hoy. Es una buena línea, bajar sustantivamente, defender lo
que se está haciendo bien y no seguir haciendo lo que se estaba haciendo mal.
EC - Ya que estamos hablando de salarios, funcionarios y formas de contratación, en el
proyecto de presupuesto se procura a nivel del gobierno central nuevas categorías de
personal de alta especialización. ¿Qué se busca con esto?
AA - Hay un gran desorden de remuneraciones en el sector público, profundamente injusto.
Se procura regularizar el nivel de remuneraciones. Le pongo un ejemplo: el director
general de un ministerio, que debe trabajar por lo menos 12 horas diarias, hoy gana mucho
menos que un escribiente de último grado de un banco estatal o aún de algunas empresas
públicas. Esto ocurre con el director de Medio Ambiente, el director de Vialidad, el
director de Salud; veamos qué temas...
Tampoco se puede subir mucho, porque el subsecretario, que es el tope, también gana menos
que un gerente de banco estatal. De todos modos van a seguir ganando mal; lo que se
procura es ordenar un poco las remuneraciones de estos funcionarios para volverlas un
poquito más acordes. De cualquier manera, la inmensa mayoría de estos ciudadanos gana
mucho menos que en la actividad privada, en promedio menos de la mitad que en sus
respectivas profesiones en cualquier empleo privado y menos de la mitad por sus
especialidades que en cualquier empresa pública o cualquier banco estatal. Eso es así,
no tiene arreglo, le pasa también al ministro.
Se procura por lo menos ordenar un poquito, tratar de hacer una muy ligera mejora, que de
todas formas va a dejar lo sustantivo igual; la política de remuneraciones es aluvional,
por criterio histórico y por fuerza de presión o por la riqueza del organismo. Si yo
trabajo en Antel, en el Banco de Seguros o en el Banco República gano, por las mismas
horas y el mismo trabajo, dos, tres, cuatro o cinco veces más que un uruguayo como yo,
también empleado del Estado pero que trabaja en el Ministerio de Educación y Cultura o
en el Ministerio de Industria. A veces es chocante, porque de repente están en la misma
línea. Uno está en una empresa que depende del Ministerio de Industria y de repente
quien lo controla gana mucho menos que él, que es el controlado. Eso es así, no hay
mucho para hacer, pero por lo menos se procura emprolijar algo esas enormes diferencias.
***
EC - En su discurso al cierre de la Expo Prado, el
presidente de la Asociación Rural, Roberto Symonds, dijo: "El año pasado
señalábamos que ni la crisis asiática, ni la rusa, ni la brasileña, tuvieron ni tienen
nada que ver con nuestra descompasada relación cambiaria, ni con el impresionante y
desmedido costo del Estado uruguayo, y mucho menos con el crecimiento de una Contribución
Inmobiliaria Rural que en 10 años subió más del 700% en valores constantes".
AA - O sea, las intendencias.
EC - Symonds agregó que "el ancla cambiaria y la estabilización de la economía
hicieron recaer sobre nuestras espaldas todo el peso de la inflación". En Uruguay se
hizo "la mitad de los deberes. La otra mitad, que era una reforma efectiva y radical
del Estado, quedó por el camino".
Por esto, mi consulta sobre cuánto de reforma del Estado tiene este proyecto de Ley de
Presupuesto tiene particular actualidad. Desde la óptica del ingeniero Symonds, el hecho
de haber utilizado el ancla cambiaria llevó a que el sector agropecuario cargara con todo
el peso de ese proceso. Y dice que faltó la otra parte de los "deberes": la
"reforma efectiva y radical del Estado". Con esta ley, ¿se satisface de alguna
manera esa demanda?
AA - Yo quisiera ser un poco más amplio. La Ley de Presupuesto tiene el marco de
actuación para mantener una reforma gradual y en base a austeridad del Estado. Tampoco
podemos engañarnos: el 80% del presupuesto es granito; la mitad es la asistencia al Banco
de Previsión Social. Además, tenemos los intereses de la deuda externa que,
lamentablemente, como la tasa internacional subió, nos van a costar 200 millones de
dólares más al año.
Tenemos un núcleo central de funcionarios, sobre todo los que referíamos hoy -policías,
soldados, maestros y los que refieren a algunos de los centros de actuación del Estado-
que implican sueldos, y de hecho ya ganan bastante mal, o sea que pensar en pagarles menos
es imposible. En todo caso, hay que tratar de pagarles algo más. O sea que hay un núcleo
central que es granito, donde lo que uno puede intentar hacer es básicamente gradual,
porque como no se quiere echar a nadie tratamos de que, así como hoy hay 16.000 empleados
menos, lo que quiere decir que el proceso gradual va dando sus resultados, esa línea se
mantenga; o sea, menos burocracia.
Segundo, mejora de algunas gestiones.
Tercero, no sé cuál es la reforma radical que reclama el ingeniero Symonds, porque miré
y realmente no sé qué a qué otra reforma se refería. Me parece que hay cosas para
hacer, sí, tal vez no tanto en la Administración Central, donde los gastos y salarios
han decrecido en los últimos 15 años respecto al Producto Bruto Interno. Lo que pasa es
que la factura jubilatoria y la de la deuda externa -que incide bastante menos-,
básicamente porque se terminó con la inflación, han crecido en forma imponente, por dos
buenas razones: porque vivimos más y porque no nos comemos, con la inflación, las
jubilaciones. Por esas dos muy buenas razones, la factura es muy grande.
En materia de reforma del Estado respecto al Estado central y su presupuesto, hay pocos
milagros para hacer; sí mucha disciplina y mucha austeridad. Sí creo que hay otras
áreas que afligen al sector productivo -no sólo al agropecuario, sino a todos en
general- donde hay bastante por hacer.
EC - ¿Por ejemplo?
"Creo que el sector agropecuario tiene razón
en reclamar una actitud de colaboración de la sociedad, pero me parece que la
responsabilidad de todos nosotros, dirigentes gremiales y políticos, en cuanto a esa
actitud de colaboración, es canalizarla en cosas concretas, porque la protesta por la
protesta, al final es aire que se va al aire"
|
AA - Yo le diría que hay algunas simplificaciones a hacer, el presidente
Batlle refirió algo en las últimas alocuciones. Desde el punto de vista del Estado, hay
algunas cosas que no tienen mucho sentido, por ejemplo la duplicación en los seguros
sociales. Tenemos toda una armazón imponente en el Banco de Previsión Social y en Disse,
y a su vez tenemos otra armazón repetida en el Banco de Seguros para atender los
accidentes de trabajo. Si se pudiera unificar estas situaciones en un seguro social
estatal, no se está pensando en privatizaciones sino simplemente en racionalización y
unificación. Seguramente podríamos tener un componente grande de ahorro, sobre todo en
un sector tan sensible como la mano de obra.
Pero también refiere a cosas muy resistidas por otros sectores políticos. Por ejemplo,
el sector agropecuario sin duda se ve afligido, tanto en sus insumos como en su
exportación, por los costos del mecanismo portuario. En la ley de urgencia que ya votamos
hay una mecánica muy clara. Uno ve en la prensa que a pesar de haber discutido cinco
años, de que ahora lo laudó el Parlamento, se habla de llamar por quinta vez al ministro
de Obras Públicas, porque lo único que se pretende hacer es canalizar inversión privada
por 200 millones de dólares en el puerto de Montevideo para bajar los costos a favor de
la producción.
Yo invito a que, más que la protesta genérica de "no somos rentables, es
responsabilidad del Estado que lo seamos" o hablar de la reforma global, seamos más
concretos, hagamos entre los que refieren al agro, la industria, el comercio, nuestra
expresión: queremos que se nos baje los costos de exportación e importación. Aquí
tenemos una solución para el puerto que baja los costos y canaliza las inversiones.
Además, las inversiones traen trabajo a la gente. ¿Estamos para hacerlo o no?
Tenemos un sistema costoso y duplicado, del cual además se abusa mucho en materia de
seguros de accidentes. ¿Estamos para unificarlo o no? Tenemos un servicio en las
intendencias que en algunos casos es costoso y debe a Dios y todo el mundo. ¿Estamos para
exigir que haya una disciplina en las intendencias que no la tienen? Y así sucesivamente.
¿Estamos para eliminar algunas cosas que ni siquiera son del Estado, para sacar la
certificación que hacen los bancos por la exportación y cuesta 8,5 millones de dólares
por año a los exportadores? ¿Estamos para laudar lo que las agencias marítimas cobran a
la industria y al agro, cuando exportan, simplemente por poner alguna constancia?
Hay mucho por hacer para bajar el costo, pero me parece que el mecanismo no es decir
"quiero que refinancies mis deudas para siempre o para nunca pagar" o
"quiero una protesta genérica". Se precisa la fuerza, el sentimiento de
necesidad imperiosa que siento que tiene el sector agropecuario. Creo que tiene razón;
discrepo con el instrumento. Tiene razón en reclamar una actitud de colaboración de la
sociedad, pero me parece que la responsabilidad de todos nosotros, dirigentes gremiales y
políticos, en cuanto a esa actitud de colaboración, es canalizarla en cosas concretas,
porque la protesta por la protesta, la protesta global, al final es aire que se va al
aire, o viento que se va al viento.
EC - Usted decía que en la problemática del sector agropecuario, o del sector productivo
en general de Uruguay, están pesando costos que también vienen de los privados.
AA - También de los privados.
EC - Implícitamente está diciendo que el sector privado se hace el distraído con esos
costos.
AA - Creo que no se hace el distraído, está peleando. Lo que digo es que en lugar de la
protesta global -"señores, nos va mal, que alguien nos venga a arreglar"- una
situación que si bien humanamente comparto y siento poco práctica, bajemos a la
realidad. Está muy bien reclamarle responsabilidad al Estado, que me baje tal y cual
costo, pero también está bien hacer sentir ahí la voz a los partidos políticos cuando
se ponen a especular sobre soluciones que efectivamente bajan los costos, como la que
referí del puerto de Montevideo. O hacer sentir la voz cuando se trata de costos de otros
sectores privados. Pero, como dijo Batlle al salir, no es sólo un problema de costos;
también es un tema de cómo se encara la producción. Por eso el Estado está procurando,
a través de este presupuesto y de acciones del gobierno, hacer un plan ganadero y un
conjunto de medidas tendientes básicamente a dos cosas.
Lo primero que requieren la industria y en especial el agro, que tiene una fuerte
vocación exportadora y además es más sensible a los precios internacionales, es abrir
mercados que ofrezcan mejores precios. En eso el gobierno notoriamente está remangado y
peleando; a veces con gran dificultad por los proteccionismos, pero está peleando.
Segundo, me parece que lo que dice Batlle también es muy importante: no se puede seguir
pensando que de a uno, aislado y haciendo cada uno lo que le parece, vamos a poder
sobrevivir. Creo que hay una actitud del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en
especial -hombre que reúne dos grandes virtudes: es un hombre de ciencia y además es un
productor y conoce a los productores-, que está planteando en un proceso que llevará
cierto tiempo pero que hay que comenzar ya -por aquello de los chinos de que el camino
tiene 1.000 leguas, empecemos a caminar ahora-, que refiere a juntarse para poder tener
otro tipo de costos de escala. En eso hay una actitud dinámica del Estado. Creo que igual
es bueno que al sector político nos reclamen más efectividad. Es la parte que comparto
del discurso de Symonds, pero le pido que se concrete y nos ayuden a los que queremos
cambiar algunas cosas cuando llega el momento de cambiar.
***
EC - En el plano de las desregulaciones, este proyecto de Ley de Presupuesto, ¿avanza y
de alguna manera satisface aspiraciones implícitas en un discurso como el de ayer?
AA - Sí, efectivamente, el presupuesto empieza a caminar, pero también han caminado las
medidas del gobierno. El presupuesto se orienta a bajarles una serie de costos a las
empresas públicas para que a su vez bajen las tarifas de comunicaciones, energía
eléctrica, agua. Baja el impuesto a la moneda extranjera que pagaban, una sobretasa de
aportes patronales, bajan algunos costos tendientes, en primer lugar, a bajar las tarifas
por la vía de bajar algunos de estos componentes. Esto no es así en el caso de los
combustibles. Esta es la única área donde no hay una baja, incluso hay un ligero
incremento, junto con el impuesto que grava los vehículos de paseo.
Eso, a su vez, tiene una contrapartida: hay una enorme rebaja de impuestos al sector
transporte de cargas que directamente lo beneficia, porque ese sector está en competencia
abierta, hay 20.000 camioneros, casi todos de uno o dos camiones, o sea que hay una
competencia casi perfecta. La baja de costos del Estado de este presupuesto va a
beneficiar en una menor tarifa al sector agropecuario en especial, que es el que mueve
cargas de mayor volumen y menor precio, por lo que el flete incide mucho. El valor de un
tronco de árbol, desde cortado en el monte hasta el destino, está compuesto en un 10%
por lo que vale el árbol y en un 90% por los servicios. A veces, en algunos sectores,
como los cereales y el arroz, los servicios y los fletes son un componente de mucho mayor
costo que la materia prima, el producto de la agricultura.
EC - Estábamos hablando de desregulaciones.
AA - En ese esquema en primer lugar hay una baja de impuestos selectiva, algunas
desregulaciones referidas a seguros y a la posibilidad de otras áreas por el estilo. No
hay desregulaciones espectaculares, por lo menos a mi manera de ver; sí una serie de
facultades al gobierno para seguir sendas ya dispuestas en este tema. En cuanto a muchas
otras que están planteadas, algunas son de resorte administrativo, por lo tanto no pasan
por el presupuesto, y en otras trabajaremos. Estamos en el sexto mes de gobierno,
transitando una crisis bastante grande, con una elección municipal en el medio. Los
ministros han hecho un esfuerzo.
Hay reclamos que en alguna cosa no comparto pero me parece que hay un grado de
sensibilidad importante. En la medida en que logremos canalizarlos no en la protesta
estéril, altisonante y estridente; si somos inteligentes y tratamos de bajar la pelota a
la cancha, y pedimos esta regulación, esta otra, este costo que me está afligiendo, este
costo público o privado, y logramos bajar los 30 o 40 millones de dólares que creo se
pueden bajar al sector exportador de regulaciones privadas y públicas... Vamos a tratar
de incorporar esto por parte del Poder Ejecutivo en el mensaje, si es que lo hay, o de los
legisladores, en este propio presupuesto. Me parece que por ahí hay un trabajo que en la
medida en que nos serenemos y canalicemos esa fuerza de presión intentando acuerdos y en
la buena dirección, o sea hacia buscar resultados concretos, vamos a poder hacer cosas.
EC - Me llamó la atención que se introduce una especie de filtro para nuevas
regulaciones, que la Oficina de Planeamiento y Presupuesto tiene que evaluar cualquier
nueva iniciativa en ese sentido.
"El comercio electrónico no está gravado, al
punto que, si usted compra un programa de computación, lo baja vía Internet y lo paga
con una tarjeta, no paga un solo centavo de impuesto. O sea que el verdadero comercio
electrónico sigue estando exonerado"
|
AA - Exacto. Se lo explico; yo quiero mejorarles las condiciones a los
funcionarios que se sientan en los escritorios uno a tres. Entonces invento un control,
una tasa, y después la reparto entre esos funcionarios. Eso es la historia de los
presupuestos. Al final no sólo se le saca el dinero al contribuyente, sino que, sobre
todo, le hacen padecer un papelito por acá, otro por allá, muchos de los cuales tienen
otros costos que no son estatales, certificaciones de firmas, etcétera, que muchas veces
no tienen sentido. Entonces, por lo menos va a haber un filtro. Salvo que sea una razón
de interés, no vamos a permitir que se siga agregando trámites y gastos a la gente en
general. Esto ya no refiere sólo a producción; refiere al ciudadano común y corriente
que sabe que cada vez que tiene que hacer un trámite siempre aparecen un papelito y una
vueltita que faltan.
A su vez, hace pocos días se sacó un decreto
desregulando una serie de materias. O sea que tampoco es que no hicimos nada hasta el
presupuesto. Se está haciendo, porque el gobierno está facultado para eso. Esa facultad
se mantiene y se va a seguir trabajando. No todo viene en la ley, no tiene por qué venir
en la ley. Mucho se está haciendo en la vía administrativa.
***
EC - Al decir del gobierno, en la exposición de motivos, los cambios que se introducen en
materia impositiva no aumentan la carga global y tienden a igualar las condiciones de
tributación entre el sector público y el privado y entre los agentes privados entre sí.
¿Cuáles son esas modificaciones?
AA - Las que refieren a la igualación son básicamente una disminución de algunos
impuestos que más pagaban las empresas del Estado, en especial las que prestan servicios
básicos, como agua, energía eléctrica y teléfonos, que pagaban un impuesto a la venta
de moneda extranjera, que en su momento se derogó. Nosotros impulsamos esa derogación,
fue aquello que hizo florecer cambios por todos lados, porque obviamente nadie quería
pagar. Por suerte se derogó para el público en general, pero rige aún para las empresas
públicas y se va a derogar también.
Las empresas públicas pagan dos o tres puntos más de aporte patronal que los privados;
esto también se va a igualar. La idea es que estos ahorros sean volcados a tarifas
menores, porque uno de los reclamos de los sectores productivos y de las familias es bajar
el costo de las tarifas de los servicios públicos. Sin perjuicio de que además se les va
a reclamar más eficiencia a estas empresas hay una disminución de impuestos tendiente a
que bajen las tarifas.
En cuanto a la igualdad, voy a referir al caso que está más en la palestra. Se propone
un impuesto a los paquetes con mercadería -no a cualquier carta-, que hoy, por una ley de
1992, hasta 50 dólares de valor declarado entran sin impuesto. En realidad, son más de
50 dólares, porque son 50 dólares más el flete, o sea que paquetes de hasta 75 dólares
están entrando sin pagar impuesto. No parece razonable en un momento de dificultad para
todo nuestro comercio que haya un subsidio a los comerciantes radicados fuera del país.
Se ha dicho que es un impuesto al comercio electrónico; no tiene nada que ver, porque el
comercio electrónico sigue sin estar gravado.
EC - Pero por comercio electrónico se adquiere, por ejemplo, discos o libros que vienen
en ese tipo de paquetes de menos de 50 dólares.
"En este momento la principal preocupación del
gobierno es el trabajo de los uruguayos. Fase uno, a través de pelear nuevos mercados;
fase dos, bajando los costos; fase tres, aumentando los niveles de inversión"
|
AA - Esos paquetes se adquieren por correo electrónico, por carta, por
teléfono o por fax. El comercio electrónico no está gravado, al punto que, si usted
compra un programa de computación, lo baja vía Internet y lo paga con una tarjeta, no
paga un solo centavo de impuesto. O sea que el verdadero comercio electrónico sigue
estando exonerado.
Aquí estamos hablando de importación al menudeo; las empresas de primera línea en el
mundo se encargan de decirles a los uruguayos que si compran 300 dólares lo pueden
dividir en seis paquetes de 50 para no pagar nada. Es muy difícil explicarle a un
comerciante instalado que si él trae una camiseta, un disco, lo que sea, le cobramos el
23 más el 5, o sea el 28% de IVA a la importación, más el recargo correspondiente, el
BPS y todo lo demás, pero que si en lugar de vender él resulta que lo vende alguien
instalado en Miami y lo manda por correo lo exoneramos de impuestos. Entonces el hombre va
a pensar que lo que tiene que hacer es cerrar la tienda en Uruguay e instalarse en las
Bahamas.
EC - La pregunta no es tanto si debe estar exonerado, sino si la forma que se elige para
tributar es la más adecuada, porque se establece una tasa fija de 20 dólares que si el
paquete cuesta 20 dólares implica un 100% de tributo y si cuesta 50 es un 40% de
impuestos.
AA - Un 40% es lo correcto, porque es el 28 de IVA más una pequeña tasa bancaria y un
recargo promedio de 10% el más bajo. En realidad sigue siendo un enorme beneficio
importar vía postal. Si la ley dijera simplemente que cuando usted importa a través de
paquetes postales va a seguir las mismas reglas que la importación normal, ahí sí
terminamos con este comercio, porque la intervención de los funcionarios despachantes de
aduana y demás, sin contar impuestos, anda arriba de los 100 dólares.
Sigue siendo un gran privilegio importar por paquetes, porque lo exonera de todos los
trámites y los costos. Y los costos de los trámites son tres veces más caros que los
impuestos que tiene que pagar. Lo único que se está diciendo es que si un paquete vale
hasta 50 dólares, que con el flete son como 70, le vamos a cobrar 20 dólares, que de
promedio es el IVA y el recargo que paga cualquier uruguayo que quiera vender legalmente
en plaza, dando trabajo a nuestra gente, la misma mercadería importada.
Creo que, de cada 10 uruguayos que trabajan, cuatro lo hacen en el comercio y servicios.
No se trata de proteger, sino por lo menos de no desproteger, de no dar un subsidio para
que cierren nuestras tiendas y se beneficien las que están radicadas fuera del país.
Esto es equidad fiscal; ningún Estado subsidia para que se fundan los de adentro.
***
EC - Estábamos viendo las modificaciones en materia tributaria incluidas en este proyecto
de Ley de Presupuesto. Hablamos de los impuestos que se les quita o reduce a las empresas
del Estado para poder competir en mejores condiciones con las privadas. Hablábamos de
este impuesto a los paquetes de menos de 50 dólares, pero hay más. Por ejemplo, en
cuanto al Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP), se hace como una extensión
cambiando la forma en que se define lo que paga quien presta servicios profesionales.
AA - Sí. Debo confesar que me enteré de esto cuando se envió el presupuesto. Pensé que
no íbamos a manejar este tipo de cosas hasta el análisis de la reforma de la Carta
Orgánica de la Caja de Profesionales. Incluso se está esperando el anteproyecto
elaborado por esa Caja para analizarlo; la Caja Notarial ya elevó su anteproyecto. Era
una de las cosas a las que nos comprometimos y pensamos es buena para el país: mejorar la
condición de ambas cajas, pidiéndoles los cambios que promueven para ver si se puede
bajar en algo el peso de los tributos a los profesionales más jóvenes y garantizar que
ambas cajas sean sustentables en el largo plazo.
En consecuencia, una ya adelantó el trabajo -(la de) los escribanos, que siempre son muy
diligentes y muy organizados- y creo que la Caja Profesional lo tiene casi pronto.
Me pareció y me parece que es un tema para ver en ese contexto, del mismo modo que
cuestiones como la solicitud de la Asociación de Magistrados en cuanto a la situación
jubilatoria de los jueces, que son los únicos funcionarios que por Constitución no
pueden hacer ninguna otra cosa que ser jueces. Por disposición de la Constitución, los
temas jubilatorios no pueden estar en el presupuesto. Parecía y parece que el tema se
debe estudiar en ese contexto, más allá de que si vamos al manual sin duda todo el mundo
debe tributar por lo que efectivamente gana y si eso les pasa a todos los ciudadanos todos
deberíamos estar igual.
EC - Ese es el cambio que se introduce ahora.
AA - Exactamente, porque los profesionales aportamos por el ficto en todo, no sólo en el
IRP, también a la Caja Profesional. Uno esperaba poder discutir esto con otra calma en el
contexto de la reforma de la Carta Orgánica, viendo también qué recursos iba a requerir
la Caja y cómo se distribuye la carga entre los distintos profesionales, entre los cuales
a veces la situación es muy disímil. Muchos profesionales jóvenes tienen serias
dificultades aún para cubrir la cuota ficta, mientras que a otros les va bien y no tienen
ninguna dificultad. Ya lo anticipamos, nos vamos a tomar el tiempo para estudiar este
tema, para consultar, y después vamos a ver cómo se encamina.
EC - Se crea el monotributo al comercio ambulante y sale, por otro lado, la obligación de
Contribución Inmobiliaria Rural para los padrones que no excedan las 50 hectáreas.
AA - Ese es el reintegro completo, pero se mantiene una ayuda del gobierno central para,
en parte, disminuir la Contribución Rural en un porcentaje, como estaba en la ley de
urgencia y ya se está aplicando en este ejercicio. Aquí se avanza un poco más y se lo
lleva a cero para las primeras 50 hectáreas. Es decir que si tengo 50 pago cero y si
tengo más por las primeras 50 no pago pero sí pago por las siguientes.
EC - Además, se propone una rebaja del 18% de la alícuota de la Contribución
Inmobiliaria Rural a partir del año 2001 para todos los establecimientos.
AA - Exactamente.
EC - Quería preguntarle con respecto a los aumentos en la tasa del Imesi, tanto para
combustible como para vehículos cero kilómetro.
AA - Exactamente. Hay un aumento para los autos gasoleros -no estamos de camiones, que
siguen intocados-, que del 47% pasan al 60%; a su vez, para los automóviles a nafta se
propone pasar del 30% al 40% en su primera venta; después no tienen otro gravamen. Hay un
toque en las naftas en cuanto al Imesi que las mismas contribuyen, que refiere
básicamente, en el caso de los autos, a la enorme rebaja tributaria que se ha hecho en el
sector de transportes de carga, sobre la base de que bajarle los costos es defender no
sólo el transporte uruguayo frente a los camioneros extranjeros, sino fundamentalmente
bajarles los costos al agro, la industria y el comercio. Pareció que la prioridad, más
que vender más o menos autos de paseo, pasaba por defender el trabajo de la gente. Si la
gente no tiene empleo tampoco puede comprar autos. Entonces se puso una prioridad.
EC - Pero además incide la rebaja que se va a producir en los aranceles de importación
con el nuevo régimen automotor.
AA - Eso en cuanto al costeo de los autos gasoleros, porque hay una derivación del
comercio muy fuerte. En la medida en que los socios del Mercosur nos están reclamando
subir los aranceles, o sea que para comprar un auto que proviene de Japón, Corea o donde
sea, tengo que cobrar un arancel más alto. Lo esperable es que yo no compre el auto
coreano sino uno brasileño. Si compro el brasileño, el Estado pierde el arancel, porque
el brasileño entra con arancel cero. Hoy la mitad se compra en Argentina y Brasil con
arancel cero y la otra mitad en el resto del mundo pagando un 22% de arancel.
Como se quiere llevar el arancel, por imposición de Argentina y Brasil, al 35%, la
hipótesis de trabajo es que probablemente la relación ya no sea mitad y mitad sino, por
decir cualquier cifra, tres cuartas partes de Argentina y Brasil y sólo una del resto del
mundo. O sea que un 25% de autos que antes pagaban 22% porque eran coreanos y ahora, al
ser brasileños, pagan cero. Lo que se busca no es aumentar la recaudación, sino
preservarla.
Como yo, Estado uruguayo, pierdo recaudación de arancel porque a argentinos y brasileños
no les puedo cobrar, lo tengo que cobrar en el Imesi. Teóricamente, ese aumento del Imesi
que compensa el arancel no debería subir el costo del vehículo cero kilómetro.
***
EC - ¿Qué cambia, en materia de inversiones, en este período de gobierno, en relación
a los cinco años precedentes?
AA - Como suele acontecer el primer año de gobierno, hay una baja de la inversión. En
este caso fue un poquito más pronunciada porque el déficit estaba muy descontrolado,
pero cada vez que comienza un gobierno hay una baja de la inversión en función de las
necesidades fiscales. Como en todos los presupuestos se prevé, a partir del año 2000, ir
subiendo el nivel de inversión y puede ser que para fin del lustro alcance más o menos
los niveles anteriores. Eso en cuanto a la inversión con fondos públicos.
EC - Entonces, en el conjunto de los cinco años, ¿la inversión va a ser mayor, menor o
como la precedente?
AA - La inversión programada para el conjunto de los cinco años va a ser igual o un
poquito menor a la programada para los cinco años anteriores. Digo "programada"
porque siempre en los últimos años se suele gastar un poco más de lo programado. O sea
que es probable que el nivel de inversión realmente ejecutada de los cinco años, con
fondos públicos, sea similar. Pero la idea es que la inversión sea bastante mayor que en
los últimos cinco años, sobre la base de usar decididamente los mecanismos de mercado y
atraer dinero de ahorro para los emprendimientos. Las herramientas son tres. Una que ni
siquiera está en el presupuesto porque ya es decisión del gobierno y me consta que el
Banco Hipotecario está trabajando en ella, que es recurrir al ahorro del mercado de
valores -securitización, "factoring"- para poder financiar más construcción
semiprivada, privada totalmente y demás -en definitiva son puestos de trabajo siempre y
solución de vivienda siempre-; el banco tiene la idea, según han manifestado su
presidente y su vicepresidente, de volcar entre 50 y 70 millones de dólares rápidamente
al mercado.
El ministro de Obras Públicas plantea en un artículo la posibilidad, a través del
"leasing", que ya está autorizado en la ley de urgencia, y otros mecanismos, de
tratar de terminar edificios inconclusos y hacer otros emprendimientos, desde el Palacio
de Justicia, que esperemos poder terminar para que los uruguayos dejemos de tener uno de
los recordatorios de frustración más largos, no con fondos públicos sino canalizando
fondos del mercado, del ahorro, a ese tipo de emprendimientos, como también al Aeropuerto
de Carrasco y tantos otros, donde se está pensando no simplemente en partidas de gobierno
sino también en buscar un fondo fiduciario, una empresa de economía mixta o soluciones
por el estilo.
Va a haber una actitud muy decidida -ya la hay- de aumentar el nivel de inversión, pero
no con fondos públicos -no hay plata- sino canalizando inteligentemente los ahorros
ociosos, porque Uruguay tiene un nivel de ahorro regional depositado en sus bancos, e
institucional de sus trabajadores depositado normalmente. La idea es que una pequeña
parte de eso alcanza para un aumento muy grande de la inversión.
En este momento la principal preocupación del gobierno es el trabajo de los uruguayos.
Fase uno, a través de pelear nuevos mercados; fase dos, bajando los costos; fase tres,
aumentando los niveles de inversión. En una época de recesión, todo ello no es fácil,
pero allí es donde el gobierno va a dejar el alma en la cancha.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
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