Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


"A propósito de Ruth Richardson.
¿Cómo hacemos los horticultores para
competir en la economía abierta y
desregulada?"

 

 

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EN PERSPECTIVA
Viernes 08.09.00 - Hora 08.45


EMILIANO COTELO:
Hemos recibido un mail de un oyente que dejó todos sus datos, nombre, dirección, teléfono, documento de identidad, pero que por el tipo de temas que aborda en este mensaje prefiere que no se lo identifique con nombre y apellido al aire. Dice lo siguiente:


"He bajado de Internet la charla que la doctora Ruth Richardson ha brindado en el foro de ACDE el 30 de agosto pasado.

Me gustaría que a través de su audición usted diera lectura a los comentarios que esa conferencia me merecen, si valora que estas consideraciones pueden aportar algo a la búsqueda de las salidas que todos los uruguayos estamos buscando para superar la profunda crisis que vivimos.

Quiero plantear la situación a la que nos vemos enfrentados mi socio y yo (somos productores agropecuarios, dos uruguayos de tantos) y a partir de esa situación, quiero ver qué posible relación tienen las soluciones que la doctora plantea con la realidad existente acá, en esta zona en que vivimos.

Como parte medular de su exposición, la doctora Richardson indicó que uno de los mayores problemas de la economía uruguaya es la existencia de los MONOPOLIOS y las REGULACIONES.

Con mi socio somos productores hortícolas de Canelones, que vendemos nuestros productos perecederos (lechugas, berros, acelgas, espinacas, etc.) a los grandes supermercados que hoy en día han acaparado la compra de la mayor parte de la producción. La forma de compra de estos supermercados es técnica e indiscutiblemente OLIGOPOLICA, es decir que la compra la realizan luego de ponerse de acuerdo entre ellos en los precios a pagar, en las condiciones de pago, y últimamente en la modificación unilateral de esas condiciones, ya leoninas de por sí, por ellos fijadas sin la intervención de los productores. Para colmo de males, existe un problema no muy conocido por la población pero no por ello poco importante y es la existencia de intermediarios, en la mayor parte de los supermercados (aunque se diga que se le está dando cada día más, preferencia a los productores). Ellos, en los casos que existan, serán los que negociarán los precios.

Observe entonces el oyente la insólita situación en la que se encuentra el productor. Tiene que adaptarse a recibir precios que le fueron fijados sin su intervención, y luego tiene que negociar con los intermediarios (en los casos en que existan) cuál va a ser la comisión que le van a cobrar, para que de allí resulte el precio final. Estos intermediarios en realidad tienen, salvo casos muy contados, un poder de colocación enormemente mayor que los productores, que siempre trabajan aislados.

Hay otro tema que el oyente desprevenido tampoco conoce. Las frutas y las verduras que tan vistosamente se exhiben en las góndolas de los supermercados, usan un packing muy moderno al que el productor obligatoriamente debe adherir. Esos cajones plásticos retraíbles, tan prácticos, de bonitos colores, tienen un costo muy importante que debe asumir el productor en su totalidad. El manejo de esos cajones también está tercerizado. Se debe recurrir a una determinada empresa que la indica el supermercado, y no otra (vuelvo a repetir: y no otra) que le alquilará los cajones. Si el productor pensara que, por el volumen de su negocio, sería mejor que él mismo comprara y administrara los cajones, no podría hacerlo, no le está permitido.

De manera que la única salida es alquilarle los cajones a esa tercera empresa, que se los alquilará a un precio determinado + IVA. Como se sabe, la actividad agropecuaria no descuenta IVA, por lo tanto el productor sencillamente perderá lo que pague por ese concepto.

Esos cajones, que se ven muy agradables a la vista en las góndolas, requieren un trabajo de limpieza importante. Si el productor quiere hacerlo por su cuenta, no puede. La misma empresa que se los alquiló se los mantiene limpios. Eso sí, también le cobra. Finalmente la bolsita en la que en algunos expendios se envuelve la lechuga con el código de barras también se cargará al productor en los casos que se use.

Para que el oyente se haga una idea de los niveles de precios que el consumidor paga en los supermercados y lo que recibe el productor, tomaremos un caso al azar, por como ejemplo el de las lechugas. Este año, por problema del exceso de lluvias, las lechugas han estado muy caras. Todo daría para pensar que esta vez el precio da para todos, y que de allí el productor podría obtener un buen dinero. No es así. ¿Sabe acaso el consumidor que cuando a él le cobran $12 por una lechuga, al productor le abonan aproximadamente $ 4? Y de esos $ 4 el productor tiene que pagar el flete, el alquiler de los cajones, y la rotación y limpieza de los cajones. Descontado todo eso de los $ 4, de lo que le quede, el productor tiene que afrontar sus propios costos y obtener su rentabilidad (porque obviamente nadie está dispuesto a trabajar gratis).

Pero la cosa no termina acá.

Una vez pasados los problemas con el packing, una vez puestos los productos en las góndolas de los supermercados, una vez aceptados los precios que le fueron impuestos sin su intervención y la rentabilidad que le tocó, llega el capítulo del cobro de su mercadería. Hasta el mes pasado se estaba pagando los productos hortícolas de hojas con cheques a 30 días. Pero hemos recibido la información directa de productores que entregan a uno de los grandes supermercado que se ha introducido una variante (siempre sin consulta al productor), que seguramente adoptarán los demás supermercados: ahora, a los 30 días le entregan un cheque, pero diferido a 35 días más, con lo cual el pago pasa a concretarse a los 65 días.

Teniendo en cuenta la tasa de interés que se cobra hoy por el dinero, ese nuevo aplazamiento en el pago equivale a rebajar el valor de la mercadería un 3%, que es el interés (no usurero) que hoy día se puede conseguir en $ por mes. ...Que el productor pueda encontrar alguien que le descuente el cheque, bueno, ése es otro problema, que tendrá que resolver el productor como pueda.

De forma que, entonces, a los problemas reseñados anteriormente se le suma ahora en algunos casos el problema de la dilación unilateral de los pagos.

Entonces, frente a este tipo de cosas que se relataron y que cualquiera puede comprobar que son reales, que han sido denunciadas en reiteradas oportunidades, que son de nuestro del vivir uruguayo de cada día, nos preguntamos: ¿cómo hacemos los uruguayos que no formamos parte de grandes conglomerados nacionales o transnacionales para practicar LA ECONOMIA ABIERTA Y DESREGULADA que pregona la doctora Richardson?

En este Uruguay de hoy. ¿Cómo hacen los productores de dos o tres hectáreas (fuertemente endeudados, que vienen de enfrentar contrariedades climáticas bien conocidas y a los cuales el atraso cambiario los ha hecho competir con arvejas italianas, duraznos griegos, tomates y lechugas brasileras, etc., etc.) para enfrentar a estos modernos trusts y a la madeja de intermediarios circundantes? ¿Cómo hacen para enfrentar a esos trusts y a esos intermediarios, solos y sin la protección de un algún organismo estatal que empareje las reglas de juego?

La doctora Richardson tiene razón en que los oligopolios (mirados como una forma desarrollada de monopolios) deben desaparecer. Pero es evidente que no lo harán por sí solos cuando las cosas les son tan favorables y tan fáciles.

Se necesitarán primero organismos estatales o paraestatales fuertes que cumplan funciones de contralor, que ayuden al chico a equipararse y a crecer. Recién después se podrá y se deberá dejar al mercado liberado a la oferta y la demanda, para que el que sea más eficiente, en igualdad de condiciones (repito: en igualdad de condiciones) sea el que gane más dinero".



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EC - Vamos a conversar ahora con el autor del mail.

Usted nos solicitaba no dar su nombre. ¿Por qué? ¿Para no tener dificultades con las empresas, por ejemplo supermercados, que compran sus productos?


PRODUCTOR:
Puede ser un poco complicado. Esta comercialización es siempre difícil, de manera que no hace al meollo de la cosa. El meollo es ver el problema en sí y cómo lo solucionamos. A eso apuntaba; si es necesario dar el nombre, no hay ningún problema, lo vemos.


EC - El oyente puede preguntarse: si es tan complejo y tan desigual el relacionamiento con los supermercados, ¿por qué un productor o un par de productores como ustedes venden a esos establecimientos?


P - En el transcurso de los años, desde que recuerdo, la producción agrícola se llevaba básicamente al Mercado Modelo -que por entonces funcionaba dos veces por semana- y al Mercado Agrícola. Eso sucedió hasta hace unos 10 o 12 años. A partir de esa época hicieron erupción los grandes supermercados que comenzaron a comprar fuertes cantidades de frutas y verduras, comenzó toda la parte de exhibición de los productos de manera tal que fueron desviando poco a poco el consumo de los productos que iban a los mercados y de allí a los feriantes o a los puestos barriales, a los supermercados. En este momento no tengo información precisa en cuanto a cuál es la proporción de verduras y hortalizas que venden los supermercados del total que se consume, pero es de entender que es una cantidad realmente muy grande y uno no tiene más remedio que venderles a ellos.


EC - ¿Tiene que vender a los supermercados necesariamente?


P - Tiene que vender.


EC - ¿No tiene alternativa?


P - La alternativa es ir al Mercado Modelo y perder toda una mañana, o al Mercado Agrícola y perder desde las dos o tres de la mañana hasta las 11.00 o 12.00, atendiendo su propia venta. De otro modo corre otro peligro: si usted no va, tiene que enviar un comisionista, quien aparte de cobrar una comisión -lo que es lógico, todo el mundo trabaja para ganar- le dice que vendió a tal precio y usted no sabe si realmente vendió a ese precio. El tema termina por ahí: o hace confianza en los comisionistas -cuya historia no es muy buena, por lo menos en mi caso particular- o trata de llegar a relaciones con los supermercados de manera de tener una salida lo más fluida posible de las frutas y hortalizas que usted produce.


EC - Por lo que usted señala, la intermediación en general es un problema de un rubro de actividad como el que desarrollan.


P - Sobre todo cuando usted se encuentra tan desamparado. Por eso esto estaba atado a la conferencia de la doctora Richardson en el foro de ACDE; fuera de micrófonos yo le decía que para mí había sido irritante escuchar lo que decía, la forma en que se planteaba el desmantelamiento total de todo el Estado y todo lo que a uno lo pudiera defender. No se trata de regalar nada, sino de poner las cosas en su lugar y que peleen iguales contra iguales. La doctora planteaba desmantelar todo el Estado, pero los monopolios u oligopolios de hecho, que están funcionando -formalmente no está escrito en ningún lado, pero funcionan- van a seguir funcionando, y son los que tienen el sartén por el mango. Ese es el problema.


EC - En este caso son monopolios del sector privado.


P - Del sector privado, obviamente.


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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz