RECHAZO A LAS IDEAS DIVULGADAS RECIENTEMENTE POR LA ECONOMISTA RUTH RICHARDSON
El diputado Carlos Baráibar señaló en la Cámara el fracaso de las concepciones
neoliberales en Nueva Zelanda
El diputado frenteamplista Carlos Baráibar dio cuenta en la Cámara de Representantes de
la reunión que, por invitación de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa
(ACDE), mantuviera una delegación de dirigentes del Encuentro Progresista-Frente Amplio
-integrada por el economista Daniel Olesker, el senador José Mujica y los diputados
Carlos Pita y Baráibar- con la economista neozelandesa Ruth Richardson, ex ministra de
Finanzas, quien recientemente estuviera en Montevideo para promocionar las reformas de
corte neoliberal realizadas en su país y recomendarlas para el nuestro.
El dirigente de Asamblea Uruguay destacó el carácter amable del diálogo mantenido con
Richardson, aunque en el plano de las ideas se contrastaron con fuerza las posiciones de
"esta misionera del credo neoliberal" con las de la delegación del EP-FA.
NUEVA ZELANDA, LA DECEPCION
La intervención de Baráibar en la Cámara tuvo lugar el martes 5 de setiembre durante la
media hora previa a la sesión ordinaria del cuerpo. Se remitió al artículo "Nueva
Zelanda, la decepción", aparecido el pasado domingo 3 de setiembre en el diario
"Clarín" de Buenos Aires, "un excelente medio de prensa, insospechable de
sustentar posiciones de izquierda", que transcribe una nota de John Kay, del
"Financial Times" de Gran Bretaña.
En uno de los párrafos leídos por Baráibar se indica que "Nueva Zelanda está
ahora más pobre que antes", luego que "las industrias del Estado se
reestructuraron y privatizaron íntegramente, sin ninguna supervisión regulatoria
externa. El que fuera uno de los estados de bienestar más abarcadores del mundo ha sido
desmantelado".
"La ley de contrato de trabajo sostiene que las condiciones de trabajo son una
cuestión privada entre empleador y empleado", expresa la nota. "Espero que esto
sea tenido en cuenta por quienes al día de hoy defienden la flexibilización
laboral", acotó Baráibar.
EL REPLIEGUE DEL ESTADO FUE UN EXPERIMENTO QUE FALLO
"Los últimos quince años completaron la transformación de Nueva Zelanda en un
país que puede formar parte de un muy selecto grupo de naciones: las que alguna vez
fueron ricas, pero ya no lo son", señala la nota en otro pasaje leído por el
representante del EP-FA. "Tras quince años, no se puede pretender decir en serio que
se necesitaban más tiempo o más reformas para ver surgir los beneficios", se indica
más adelante. "El experimento de Nueva Zelanda fue una prueba de laboratorio para el
argumento de que el Estado es el origen de la mayor parte de los problemas y que el
repliegue del Estado es su solución", añade el articulista, para concluir que
"el experimento falló".
RESULTADOS QUE NOS OBLIGAN A REFLEXIONAR
El análisis del "Financial Times" indica que el estándar de vida cayó desde
1,25 vez el nivel de vida promedio de los países de altos ingresos a 0,62 y creció el
desempleo, que antes era casi inexistente en el país. El incremento de la cantidad y los
ingresos de los gerentes y de los servicios financieros no se tradujo en un aumento de la
productividad de los empleados que ellos dirigen y financian.
Estos resultados de las políticas neoliberales en Nueva Zelanda, comentó Baráibar,
"nos obligan a todos a reflexionar" en momentos en que en nuestro país se
reiteran los intentos de privatización, desregulación y reducción del papel del Estado,
que tantos fracasos han aparejado en países de nuestra región y en otras partes.
PRIVATIZACIONES, APAGONES E INEFICIENCIA
Baráibar también hizo referencia al "papelón" de la privatizada empresa de
energía eléctrica de Nueva Zelanda, que sumió en un apagón de cinco semanas al centro
de Auckland, la capital.
El legislador recomendó a sus pares la lectura de la nota publicada por
"Clarín" y concluyó afirmando que las ideas que vino a pregonar la señora
Richardson, "acogidas por cantos de sirena desde diversos medios, no son las que
precisa nuestro país" para superar sus problemas y encarar una auténtica reforma
del sector público que deje atrás su ineficiencia, el atraso tecnológico, el
clientelismo y la deserción del Estado ante los problemas de la producción y el empleo.
Hacia el final de su intervención, el diputado frenteamplista reiteró su reconocimiento
a ACDE al posibilitar un intercambio de opiniones, que se torna cada día más necesario,
entre visiones opuestas acerca de la economía, la política y la sociedad.
6 de setiembre de 2000
|