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    La primera radio uruguaya en Internet

jueves, 07 de diciembre de 2000        

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Sobre Disse: "sistema laberíntico" y "escasa vocación de servicio"


A raíz de un accidente de tránsito, sufrí una grave lesión en mi pierna izquierda, que motivó una severa intervención quirúrgica para restaurar los ligamentos de la rodilla, así como tratamiento de recuperación de una fractura de tibia, producto del mismo accidente.

Con tal motivo, me practicaron el 11 de noviembre una importante intervención  quirúrgica y se me prescribió 30 días de reposo absoluto, más un período similar de fisioterapia y rehabilitación.

Inicié el trámite solicitando el seguro por enfermedad en uso de mis derechos  laborales, y en ese momento comenzó un difícil tránsito de oficina en oficina y de teléfono en teléfono, sólo para conseguir que, a regañadientes, me certificaran desde el día de la intervención hasta el 24 de noviembre.

En primer lugar, aunque cuando presenté a través de un familiar la solicitud dejé constancia de que vivo en un segundo piso por escaleras y permanezco solo y 
sin poder atender la puerta gran parte de las horas del día, la respuesta fue 
que "los médicos certificadores concurren cuando pueden, en sus propios horarios".

Por supuesto, cuando concurrió a mi domicilio, nadie pudo atender la puerta, y el médico se retiró.

Llamé entonces a la oficina de Visitas Domiciliarias -tel. 4012222-, donde 
después de muchas idas y venidas me agendaron para el 24/11 a las 15 hs. en el 
consultorio 11 del local de Arenal Grande y Mercedes. Allí concurrió un familiar con la certificación del cirujano que me intervino y toda la documentación que se requería. Fue atendido por el Dr. René Klein, quien de ninguna manera accedió a certificar más que hasta la fecha mencionada, fijando una nueva visita para el lunes 27/11 en domicilio, o en consultorio el 26/12. 

No hubo forma de que entendiera que en la visita domiciliaria iba a volver a ocurrir lo mismo que en la anterior, y que tenía en sus manos un documento, parte de mi historia clínica, que señalaba los 30 días prescriptos.

Por tan magro favor -que no es favor, sino mi derecho, porque el seguro que 
voy a usufructuar lo he pagado con creces con mis aportes de años de trabajo- percibiré de Disse algo así como $ 600 el 4 de enero del 2001, lo que sin dudas 
no aporta a mi recuperación ni a la situación en que el accidente me ha 
dejado, y que supuestamente el seguro de Disse cubre.

Pero no termina esto aquí, porque una vez que tuve conocimiento de lo sucedido 
llamé a Certificaciones Médicas -tel 4022361-, como indicaron en el mostrador 
luego de la consulta. Allí, una funcionaria que se negó a identificarse, me 
dijo que no podían hacer nada y que llamara a Consutlas Domiciliarias (de 
nuevo). En esta repartición tampoco podían hacer nada, según otra funcionaria 
anónima, que me proporcionó otro número, esta vez el 4018032, donde al 
atenderme no sólo no me dijeron con qué persona estaba hablando, ni con qué 
oficina y antes de cortarme de mala manera la funcionaria me indicó que 
llamara a la central de Disse -tel. 4000151 al 59- y pidiera con Gerencia 
Médica.

Por supuesto eso hice, sólo para encontrarme con la previsible respuesta de que 
tampoco allí podían resolverme nada, porque no podían pasar la llamada al 
responsable de la Gerencia, el Dr. Bayce. Según una nueva funcionaria anónima, 
muy molesta porque le pregunté su nombre, debo ir personalmente o enviar a 
alguien para plantear el tema.

Para no seguir extendiéndome, vengo a Ud. a denunciar los hechos:

1) Que el médico certificador actuó con total discrecionalidad, cercana a mi juicio a la negligencia, sin considerar la documentación que se le presentó ni las necesidades o limitaciones del usuario.

2) Que en todas las oficinas con las que traté ningún funcionario accedió a  identificarse. Invariablemente se desentendieron del asunto, aportando el 
clásico "número telefónico en el que le van a solucionar las cosas".

3) Que la prestación que solicito no es otra cosa que un beneficio por el que 
ya he pagado, y que supuestamente cubre mis dificultades económicas producto de 
la situación de enfermedad, aunque en la práctica, por "razones del sistema", como explicó una de las funcionarias, el beneficio que percibiré llegará tarde y mal, considerando mis urgencias del momento, por estas complicaciones adicionales producto de una extraña combinación de sistema laberíntico y escasa vocación de servicio de quienes están en sus puestos de trabajo, supuestamente entrenados y prestos a atender las dificultades del usuario.

Voy a realizar los trámites que sean necesarios, porque más allá de los montos que reclame, se trata de defender mis derechos, entendiendo que soy usuario cautivo de un sistema de Previsión Social que me obliga a participar aportando, para corresponderme de esta manera cuando debe realizar prestaciones a las que está igualmente obligado.

Y por las mismas razones he decidido llevar a la opinión pública esta situación, como reclamo ante una situación injusta, injustificada y perjudicial para el usuario.

MN

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04.12.00