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Sobre robos en la calle Arenal Grande Montevideo, miércoles 22 de noviembre de 2000. Estimados Emiliano, Diego y Alicia: El motivo de este e-mail es que deseo hacer público un hecho que me sucedió el pasado jueves, y que además (como sé que entre su audiencia se encuentran la mayoría de las autoridades) le llegue mi comentario al Sr. Esc. Guillermo Stirling, ministro del Interior. Antes aclaro que es la segunda vez en el año que me roban en las inmediaciones de la calle Arenal Grande entre La Paz y Colonia. El jueves pasado, cuando me disponía a colocar la tarjeta de estacionamiento, en la calle Arenal Grande entre Mercedes y Colonia, recibí un fuerte golpe en mi espalda, lo que me obligó a abrir el brazo y sentí cómo me sacaban la cartera que llevaba enrollada en el mismo brazo y contra mi cuerpo. Como se imaginarán, el autor del golpe salió corriendo hacia su "segura" guarida por Arenal Grande hacia el Norte. Salí a correr al ladrón, cruzando Mercedes, y le pedí a un policía que se encontraba en las inmediaciones que persiguiera al rapiñero. Mi sorpresa fue mayúscula cuando el policía, en lugar de perseguirlo, comenzó a preguntarme por las referencias del ladrón, a lo que en tono muy fuerte le pregunté si estaba esperando que se escapara el ladrón. Ante ello, el policía comenzó a caminar (sí, aunque no lo crean) por Arenal Grande hacia el Norte, con lo que no sólo no pude seguir más al ladrón, sino que tampoco volví a ver al policía. Como aclaré antes, ésta es la segunda vez que me sucede lo mismo en esa zona. La primera me robaron rompiéndome el vidrio del automóvil y también se me llevaron la cartera. La sorpresa mayor, la primera vez, fue que al hacer la denuncia en la comisaría 4ta. todos los policías sabían exactamente dónde vivían los ladrones. Por eso, en esta oportunidad, una vez en la comisaría les dije que tendrían que ser los mismos, por lo que decidieron acompañarme en un patrullero hasta la zona del hecho, y por el frente del conventillo de la calle Arenal Grande (en las proximidades de Galicia, sobre el puente), domicilio de los que sin ningún lugar a dudas viven de la mujeres que, como yo, necesitamos transitar por el lugar cartera en mano. Luego de pasar por el lugar varias veces, logré identificar al ladrón a dos cuadras de su casa y a dos cuadras de donde me robó. Estaba sentado en un cajón o banco, en la calle, rodeado de malandras, tomando cerveza y, supongo, disfrutando las ganancias del día. En ese instante, cuando el policía que me acompañaba estaba dando la orden de que lo detuvieran, por la radio del patrullero informaron de un copamiento con violación, y me dijeron que tenían que concurrir con prioridad a atender ese llamado, pero que me quedara tranquila que ya sabían quién era, y que me iban a llamar. Hasta la fecha (miércoles 22) no tengo novedades, y realmente tampoco las espero. En el primer robo, entre otros efectos personales, se me llevaron libretas de cheques, las que denuncié inmediatamente, como corresponde. La explicación que me dieron aquella primera vez, por la cual no podían irrumpir en ese conventillo de la calle Arenal Grande, es que yo tenía poco menos que decir el nombre del ladrón para que el juez autorizara la intervención. Me dijeron que concurriera a jefatura a mirar fotos y que, si los identificaba, ellos actuarían. Por supuesto que me fue muy difícil lograr la individualización entre la cantidad de fotos que me mostraron. Al poco tiempo ingresó a mi banco uno de los cheques que me habían robado, el cual fue devuelto, como corresponde. Entonces volví a ir a jefatura a llevar el cheque para que hicieran el seguimiento correspondiente del mismo. Nuevamente mi sorpresa fue grande, ya que lo único que hicieron fue limitarse a anotarlo en un libro. En total deben de haber entrado en el banco como 20 de aquellos cheques robados. En resumen, resulta que si no puedo identificar exactamente a los ladrones la Policía no puede actuar. Pero si lo identifico desde un patrullero y además ingresan cheques por la vía bancaria, tampoco hacen nada. Tengo claro que no soy la única a la que le ha pasado esto, ya que en esa zona existen muchas oficinas públicas con manejo de dinero, como por ejemplo BPS, ANTEL y BHU. En definitiva, recomiendo a toda la población que en lo posible trate de evitar esa zona de Montevideo, y muy en particular la calle Arenal Grande entre La Paz y Cerro Largo. *** Después de leer al aire este testimonio, En Perspectiva recibió varias llamadas de oyentes que informaron haber sido víctimas de arrebatos similares y de vecinos de la zona que ratificaron la situación de inseguridad que se vive en esa zona de Montevideo. A continuación, dos de esos mensajes, que llegaron por correo electrónico. Señor Cotelo: El relato de la persona que les escribió el 22 de los corrientes es calcado al que me hizo mi sobrina, con la única diferencia de que a ella le robaron la cartera estando dentro del auto, esperando el cruce. Le rompieron el vidrio, se metieron cabeza dentro y le quitaron la cartera. El resto del relato es idéntico. Fue a la comisaría. Allí le dijeron que no podían entrar en ese conventillo, que conocen de sobra, si no tienen orden judicial, y que si la orden judicial llega y los detienen, el juez los suelta enseguida. Por más esfuerzos que realiza el señor Ministro del Interior, la depuración de los cuadros policiales va mucho más lenta de lo que deseamos. *** Montevideo, 23 de noviembre de 2000. Hola todos. |