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jueves, 19 de octubre de 2000        

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Factum
Opinión Pública


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"Una Universidad de la República así constituida va a transmitir esta mediocridad a la sociedad por mil canales"


Montevideo, 28 de setiembre de 2000.

Conciudadanos:


La Universidad de la República fue creada por la sociedad uruguaya para incorporar a su medio el conocimiento universal y contribuir a él. Esto se logra a través de la formación de personal calificado, la contribución a la solución de los problemas relevantes de la sociedad, y necesita como elemento esencial la investigación. Es sólo la investigación, base de una enseñanza actualizada y de una actividad de extensión fructífera, la que permitirá enfrentar los problemas nacionales en términos de los recursos nacionales y al más alto nivel del conocimiento internacional.

Estos objetivos, con los que fue creada la Universidad de la República, son condición necesaria para aspirar a una verdadera independencia como nación. Esto se refiere no sólo a los aspectos técnicos o económicos, sino también al campo de la cultura, del pensamiento y de la propia idiosincrasia.

Para cumplir sus funciones al nivel requerido, es preciso conocer en profundidad la enorme producción científica, técnica, artística, etc. que el mundo genera en forma cada vez más vertiginosa. Una verdadera comprensión de esta información exige su estudio en profundidad a fin de poder distinguir, aplicar y desarrollar lo trascendente. Necesitamos entonces profesores dedicados enteramente a su trabajo. Consecuentemente, mantener y desarrollar este personal altamente calificado necesita condiciones objetivas que le permitan dedicarse a esa tarea: laboratorios, bibliotecas y esencialmente un salario digno y estable.

La Universidad tiene personal altamente calificado en algunos sectores y en otros no, y debe desarrollar también estos últimos. Formar a un profesor altamente calificado es un proceso que lleva en general muchos años y que trasciende largamente la obtención de títulos de posgrado. La inversión que en estos profesores ha hecho el país es muy importante y ha exigido el esfuerzo de varias generaciones que entre otras cosas han creado la tradición de respeto por estos valores académicos, condición necesaria para motivar la vocación y entrega que dicha tarea requiere.

En los últimos años hemos asistido a reiteradas instancias como la actual en las cuales de manera sistemática se ha retaceado los recursos presupuestales. Como consecuencia, se ha provocado el alejamiento de la Universidad y en ocasiones del país de muchos jóvenes Profesores de gran talento, en una sangría creciente que ineluctablemente provoca una disminución de la calidad académica de nuestra Universidad. Las perspectivas del presente proyecto presupuestal enviado por el Poder Ejecutivo constituyen un panorama para los próximos 5 años que provocará sin dudas una aceleración de este proceso degenerativo.

Queremos señalar esto de manera más gráfica. Hoy el salario mensual nominal de un Profesor Adjunto (Grado 3) con 40 horas semanales de dedicación, que son el futuro de la Universidad, es de 9.075 pesos. Estamos hablando de un salario neto de alrededor de 3.50 dólares la hora. Es una tasa horaria similar o inferior al pagado hoy en Uruguay por muchos trabajos no calificados. Más allá de los números, es muy claro el mensaje que el país está enviando a estos jóvenes talentos.

El país debe saber qué significa esto para el futuro. Muchos cargos de profesor hoy ocupados por personal en condiciones de cumplir los objetivos mencionados, serán ocupados por personas sin las competencias necesarias, y la experiencia indica que cuando la mediocridad ocupa ese espacio, se reproduce y es muy difícil hacerla retroceder de esas posiciones. Habrá que pensar en un periodo de varias generaciones para revertir esta situación. Una Universidad así constituida va a transmitir esta mediocridad a la sociedad por mil canales: no sólo habrá menor producción científica o artística, habrán también profesionales peor formados y contribuyendo a una cultura cada vez más dependiente. En esas condiciones la Universidad no podría cumplir los propósitos para los cuales fue creada por la sociedad uruguaya. Esto sin dudas agudiza los riesgos a los que está sometida la soberanía nacional.

Preservar la soberanía exige, entre otras cosas, tener una población instruida y crítica, con capacidad para incorporar los conocimientos del mundo, con capacidad de discernimiento en medio del torbellino científico-tecnológico, cultural y ético en que vivimos.

A. Piria Gabriel Eirea Liliana Borzacconi
Adela Pellegrino Gabriel Gómez Lucía Lewowicz
Alejandro Romanelli Gerardo Rodriguez Luis Vazquez
Alicia Abal Gonzalo Abal M. Cerminara
Alicia Canetti Gonzalo Casaravilla M.A. Rodriguez
Alicia Fernández Gonzalo Perera Marcelo Bertalmío
Alvaro Giusto Gregory Randall María Viñas
Alvaro Pardo H. Enrich Maria Lie Berisso
Alvaro Tasistro Hector Cancela Michel Hakas
Alvaro Tuzman Hector Gomez Miguel Andreoli
Ana Vizcaya Héctor Korenko N. Guelman
André L. Fonseca de Oliveira Horacio Failache Nora Szasz
Andres Alcarraz Horacio Sum Goñi O. Gil
Andres Azar Hugo Fort Quijano Ofelia Vieitez
Angel Caputi Ignacio Ramírez Omar Barreneche
Anibal Sicardi Ismael Nuñez Omar Trujillo
Ariel Moreno J. Piccini Oscar N.Ventura
Arturo Lezama Javier Alonso Pablo Mazzara
Carlos D. Luna Javier Rodriguez Pablo Monzón
Carlos Negreira Joaquin Goyoaga R. Ures
Carlos Seveso Jorge Alonso Rafael Canetti
Cristina Cornes Jorge Groisman Ramon Méndez
Daniel Marta Jorge Landinelli Ramon Sosa
Daniel Perovich Jorge Lewowicz Raul Ruggia
E. Accinelli Jorge Rasner Ricardo Marotti
E. Catsigeras Jorge Triñanes Roberto Markarian
Eduardo Migliaro Jose Seoane Rodrigo Arocena
Esmeralda Mallada José Vieitez Ruben Budelli
F. Szechtman Juan Casaravilla Sandra Kahan
Facundo Memoli Juan Pablo Oliver Sebastián Fernández
Federico Lecumberry Juan V. Echagüe Sylvia da Rosa
Fernanda Pallares. Judith Sutz Verónica Motta
Fernando Silveira Julio Pérez Victor Micenmacher
Franco Símini Leonardo de la Fuente Wilson Fernández Luzuriaga
Gabriel Bucheli