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A propósito de sueldos en la administración pública (5)
"Me siento horrorizado por la simpleza del planteo"
Sr. Emiliano Cotelo:
De mi mayor consideración
Recién recibido de "ciudadano de primera", titulo que me ha conferido el Sr.
Presidente de la República, dado mi carácter de Gerente de Sector en una empresa
pública, me siento en la obligación de molestarlo (una vez más), para emitir mi modesta
opinión, descuidando un poco del tiempo que diariamente dedico a mis funciones, con
jornadas promediales de diez horas y dedicación adicional en díias sábados, domingos y
feriados. Obviamente, siento un poco de culpa por descuidar mis tareas en estos
menesteres, pero debo ir acostumbrándome a la directiva implícita del Sr. Presidente, de
que yo y todos aquellos que nos hemos involucrado en el "cambio" para mejorar
las empresas públicas, retomemos la forma tradicional del funcionario público
"promedio", con escasa dedicación e involucramiento, multiempleo, con un rango
muy variable que llega hasta el consabido caso de los "ñoquis".
Con lo expuesto, quiero remarcar mi primera objeción conceptual: es burdo comparar
retribuciones nominales mensuales, cuando son muy diferentes las horas trabajadas en cada
mes. Como primera aproximación, el régimen de trabajo de las empresas públicas es
bastante estricto y muy diferente al de la administración central.
Como segunda objeción, pregunto: en el mensaje, ¿dónde está la referencia a las
indicaciones del mercado? Esta historia es vieja, vuelve a repetirse. La remuneración de
un profesional especializado de UTE, Antel o Ancap está regulada por el mercado, por
citar algunos ejemplos. Si la misma no guarda una relación adecuada con los valores del
mercado, dichos técnicos, obviamente, migran hacia el sector privado o hacia el exterior,
con la consiguiente pérdida de calidad de los servicios. Este es un punto que guarda
estricta relación con el futuro de las empresas públicas. ¿Queremos hacer caer su
calidad para luego privatizarlas?
Este aspecto, a modo de ejemplo, puede complementarse con el proyecto de presupuesto,
donde se intenta liquidar a los "becarios", generación gerencial de reemplazo
de aquellos veteranos que se quiere eliminar con los incentivos para que se retiren.
¿Dónde está la gestión del conocimiento, dónde queda?
En tercer lugar, los que estamos especializados en el tema organización y métodos,
calidad total, marketing, etc. nos sentimos horrorizados por la simpleza del planteo,
característico del Sr. Presidente (¿pasó la moda de explotar los ñandúes como
salvación del país?). Por favor, pedimos a Ud. que recabe la opinión de los
especialistas en dichos temas, a modo de ejemplo el Cr. Pini o el Cr. Sayagués o
cualquier otro que dé cátedra sobre los temas precitados, dentro de los cuales el
salario es un aspecto integrado en el sistema.
En cuarto lugar, ¿dónde está el concepto de "valor agregado"? Seguimos
pensando en el principio de "a igual tarea igual remuneración". ¿Es que existe
igual tarea en la complejidad del mundo actual? Recordemos las nefastas experiencias del
BPS y la Intendencia de Montevideo, que otorgaron aumentos salariales al barrer, sin pedir
nada a cambio y vemos lo que está pasando con Adeom. Frente a ello, UTE inició un
proceso de mejora de gestión a inicios de 1989 y un proceso de mejora continua a inicios
de 1985, con resultados de significativas mejoras en las encuestas de opinión y en la
calidad de los servicios, que culminaron con la obtención del Premio Nacional de Calidad
en las áreas de Distribución y Comercial y Sistemas de Información. En dicho proceso,
primero se formó una "task force", con un significativo aumento de salario,
pero como contrapartida se exigió un mayor horario y dedicación total. Paralelamente,
tiempo después se cambió el horario, situándolo todo el año de 9 a 17, intentando con
ello eliminar el multiempleo y pasando progresivamente personal al régimen de "task
force", como ocurrió en mi caso.
Pregunto: luego de haber reordenado nuestras vidas hacia un régimen de dedicación total,
¿es lógico comparar situaciones no comparables?
Finalmente, lo expuesto no significa desconocer las disparidades existentes dentro del
sector público (la comparación del portero con el ingeniero de Ancap, si mal no
recuerdo), ni tampoco la existencia de sectores con remuneraciones irrisorias (el caso de
los maestros y policías, por ejemplo), o desconocer la alta tasa de desocupación y la
crisis coyuntural que
estamos viviendo.
Yo también tengo dos hijas y un yerno, peleando por la vida y en el mercado laboral
presente. No vivo aislado del contexto, que por mi ideología política me preocupa mucho,
pero no tengo ningún sentimiento de culpa por la retribución nominal que percibo y que,
como dije, es inferior a la que recibiría en igual situación en la actividad privada. Lo
que me molesta, sí, es la sucia estrategia en la que reposa el tema, lo que está detrás
y algunos de los oyentes intuyen. ¿Se trata de la primera embestida para liquidar a las
empresas públicas? Lo peor es que en este punto se juntan los extremos: Dr..Jorge Batlle,
Dr. Tabaré Vázquez y Adeom. ¿Acaso se trata de dejar el sistema liberal e implantar el
socialismo, comenzando por los salarios del sector público? ¿El Dr. Jorge Batlle
extenderá luego el principio al sector empresarial? ¿No estará jugando con fuego?
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09.10.00
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