Zelmar
Michelini
Discurso pronunciado en la Asamblea General
del Poder Legislativo, en los meses previos al
golpe de Estado del 27 de junio de 1973.
"Hemos escuchado que las Fuerzas Armadas tienen un problema muy extraño: reaccionan
con una sensibilidad muy grande. Pueden ser criticados los poderes públicos, puede
criticarse al presidente de la República, al Parlamento, a los jueces, a la Universidad.
Puede siempre establecerse un sistema de polémica o de crítica con respecto a actitudes
de las más diversas organizaciones, incluidas en primera fila, naturalmente, las
políticas. Pero prácticamente no se puede tocar a las Fuerzas Armadas, o porque existe
alguien diciendo que hay problemas de disciplina, etcétera, o bien porque ellas se
irritan, como ya lo vimos en el famoso Parte número 100.
Sin embargo, en estas circunstancias tan
excepcionales, cuando las Fuerzas Armadas están encarando una labor que no conocieron
nunca, a las órdenes del Poder Ejecutivo, cuando están realizando por mandato expreso de
esta Asamblea General funciones que nunca conocieron antes, yo creo que el celo de la
Asamblea General, este sí, debe ser el fiscal para que puedan asumir el papel natural del
mejor fiscalizador, a los efectos de saber si se están llevando a cabo o interpretando
bien sus órdenes o las órdenes del Poder Ejecutivo.
Aunque no se inscriba en un mandato expreso de
la Asamblea General, debe haber una responsabilidad que no puede renunciarse, y nosotros
no podemos renunciar de ninguna manera a lo que puede ser la crítica de determinados
actos de las Fuerzas Conjuntas o de las Fuerzas Armadas.
Repito, señor presidente, aún a riesgo de ser
cargoso, que no puede verse en esto en modo alguno la intención nuestra de arremeter o de
criticar a las Fuerzas Armadas.
En muchas oportunidades a lo largo de todos
estos años en que hemos estado en el Parlamento, hemos hablado de las Fuerzas Armadas, y
lo hemos hecho de muy diversas maneras. Yo quiero recordar aquí palabras que pronunciamos
el 14 de agosto del 68, en plena vigencia de las medidas de seguridad, cuando la
militarización de los bancarios, cuando además el Poder Ejecutivo dispuso la custodia de
los centros estudiantiles por parte de las Fuerzas Armadas. Yo pronuncié entonces
palabras que quiero repetir en la tarde de hoy, porque establecen bien claramente el
concepto que nosotros tenemos de cómo deben cumplir las Fuerzas Armadas, de cuál fue la
actitud en aquella época, y cuán distinta a la actitud que nosotros venimos criticando
ahora.
Yo decía así: 'La experiencia en este
país y nuestro conocimiento nos dice que el Ejército ni aconseja, ni advierte, ni
señala, ni apremia, ni indica, ni interpreta, ni coacciona, ni amenaza, y por supuesto no
manda. El día en que por primera vez un coronel del Ejército entró al Banco de la
República, tuvo especial cuidado, midiendo sus palabras, de decir que solamente cumplía
órdenes superiores. Y cuando concurrieron a la Facultad de Medicina -los médicos allí
presentes, integrantes del Consejo de la Facultad, también fueron categóricos al
afirmarlo-, el coronel al mando de las tropas iba a realizar determinadas pesquisas, y
expresó rotundamente que sólo cumplía órdenes superiores del Poder Ejecutivo'.
Aquí, en este concepto y en este
reconocimiento, está la forma en que nosotros creemos que las Fuerzas Armadas deben
cumplir con su cometido, estableciendo claramente que cumplen órdenes del Poder
Ejecutivo. Y por supuesto, el Poder Ejecutivo dando las instrucciones correspondientes y
mandando". |