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Ciencia y Tecnología

Ingeniera Ida Holz: Uruguay es "avanzado" en la equidad del acceso a internet pero todavía tiene "otras cosas que arreglar"

Ingeniera Ida Holz: Uruguay es "avanzado" en la equidad del acceso a internet pero todavía tiene "otras cosas que arreglar"

La ingeniera Ida Holz, responsable de la habilitación de Internet en Uruguay y también de las primeras conexiones a través correo electrónico, será la primera latinoamericana en incorporarse al Salón de la Fama de la Internet Society, un lugar reservado solo a quienes "dieron vida" a la red de redes. En diálogo con En Perspectiva, Holz se refirió a los principales desafíos de Uruguay en este aspecto, indicando que nuestro país tiene un desarrollo "ambiguo" del internet: por un lado ha hecho "un avance enorme de la conectividad", impulsado, a juicio de Holz, por el Plan Ceibal, que "cambió el panorama" en cuanto a la equidad del acceso. Pero, por otra parte, aún hay aspectos en el debe, entre ellos la necesidad de contar con "enlaces de gran velocidad para la investigación y la academia" que estén "separados del mundo comercial". Para Holz una de las principales dificultades para lograr avances es que en Uruguay "cuesta mucho arriesgarse" por el "miedo a la crítica y al error".


(emitido a las 8.49 Hs.)

EMILIANO COTELO:
Todos ustedes saben muy bien lo importante que es internet hoy en nuestras vidas. Pero pocos saben cuándo y cómo se dio el primer paso de esta tecnología en Uruguay, o quién fue su responsable.

El año que viene se cumplirán dos décadas. El ingreso de internet a nuestro país ocurrió en 1994, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (UdelaR). Y su líder fue una mujer, la ingeniera Ida Holz, que poco antes, en 1988, había inaugurado la conexión de Uruguay con el mundo a través del correo electrónico. Una mujer que fue además pionera en el desarrollo de las tecnologías de la información, no solo aquí sino en América Latina en general.

Por sus contribuciones en este campo, el próximo 3 de agosto será el primer nombre uruguayo que se incorpore al Salón de la Fama de la Internet Society, un lugar reservado solo a quienes “dieron vida” a la red de redes.

Vamos a conversar con la ingeniera Ida Holz.

Felicitaciones, eso es lo primero que quiero decirle.

IDA HOLZ:
Gracias.

EC - ¿Cómo recibió esta noticia que se conoció la semana pasada? ¿Qué significado tiene para usted eso de pasar a integrar el Salón de la Fama de la Internet Society?

IH - Hace tiempo que lo sabía, hace como un mes y pico, pero no pensé que tuviera esa difusión y que le dieran tanta importancia. Fue muy gracioso, porque me habían escrito un correo que decía “La felicito…”, no sé, y yo lo había borrado, porque hay tantos de esos correos que dicen “la felicito, usted ha sido receptora de…” no sé qué ganancia, de varios millones de euros o de dólares que tientan tanto. Cinco o seis días después me llega un correo que dice “Hello, Ida, you didn’t answer”, y me pusieron el correo que me habían mandado que yo nunca había leído, y ahí me enteré.

EC - Usted va a ingresar a ese Salón de la Fama al mismo tiempo que Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, o Lawrence Roberts, considerado uno de los “padres” de internet.

IH - Sí. América Latina tenía que tener a alguien y me eligieron a mí. Pienso que es eso.

EC - ¿Le parece que esa es la explicación?

IH - Sí, pienso que sí. Ese Salón de la Fama lo inauguraron el año pasado con 15 personalidades de enorme peso en la creación de internet, del protocolo por el que se rige internet, etcétera. No me había enterado de que existía eso, después obviamente lo busqué en internet, lo leí, y encontré a las personas que habían integrado el primer salón de la sala. No sabía quiénes integraban el segundo salón, que son unas 28, 30 personas, hace unos días me llegó la lista, y sí, hay gente bastante importante, pero hasta ese momento, hasta el año pasado, no había ningún latinoamericano, porque obviamente nosotros recibimos internet después, esto fue una creación de las universidades de Estados Unidos. En el nuevo tribunal que hubo para elegir a los nuevos había tres latinoamericanos, y habrán reclamado que haya algún latinoamericano.

EC - Queda claro que usted es muy modesta, los que la conocen destacan que siempre se ha manejado con un perfil bajo, pero usted es una pionera, me parece que eso es algo que tiene que reconocer. Por ejemplo, integró la primera generación de ingenieros en sistemas del Uruguay, a principios de los años 70, ahí nomás ya estuvo liderando.

IH - Sí, yo estaba estudiando matemáticas en ese momento, cuando empecé con la computación. Había una especie de prueba para entrar a tomar unos cursos en la universidad para después trabajar en la computadora que iban a instalar, y un profesor de Lógica me instó a que fuera a ver lo que era, me dijo varias veces: “Ida, tienes que ir, te va a gustar”. Me presenté, justo había una huelga en el IPA en ese momento, abundaban las huelgas en aquel entonces –ahora también–, me quedé haciendo los cursos y ya me enganché.

EC - Usted iba a ser profesora de Matemáticas en secundaria, ese era su plan inicial.

IH - Sí.

EC - Estaba estudiando en el IPA y saltó de esos estudios a los de ingeniería de sistemas.

IH - Sí, esa fue la realidad.

EC - Recorrer su carrera nos llevaría un rato largo.

IH - Sí, porque son muchos años.

EC - Después de recibida pasó por la experiencia traumática del exilio, que se produjo entre otras cosas debido a que se negó a firmar aquel certificado de fe democrática, y tanto usted como su esposo resultaron perseguidos. Lo cierto es que pasó 12 años de exilio en México, donde adquirió una experiencia importante en todo el terreno de la computación.

IH - Sí, trabajé en computación desde que llegué a México. Llegué embarazada a México –tengo una hija mexicana–, me contrataron para trabajar en un organismo del Estado y seguí trabajando todo el tiempo en diferentes organismos del Estado de México. Fue una experiencia impresionante la de trabajar en México, la de vivir en México. Es un país maravilloso.

EC - Pero en su especialidad en particular, ¿qué le dejó aquel período en México?

IH - En mi especialidad me dejó mucho conocimiento, sin duda, y algo que existe en México y en otros lados y que en Uruguay es tan difícil, que es la voluntad de avanzar sin miedo a equivocarse, aunque se equivoque, todo lo que uno avanza o emprende es enseñanza, es aprendizaje, y me parece que eso es muy importante.

EC - Eso se llama espíritu emprendedor, ¿no?

IH - No sé si emprendedor, pero algo así. En Uruguay es muy difícil eso, hay mucho miedo a la crítica y al error, cuesta mucho avanzar o arriesgarse, porque inmediatamente a uno le dicen: “¿Y si te equivocas?”. En México eso no existe, en México uno se equivoca, sin duda, pero de cada error uno aprende.

EC - Después de aquellos 12 años de exilio en México usted vuelve a instalarse en Uruguay en 1987, cuando asume, por haberlo ganado por concurso, el cargo de directora del Seciu (Servicio Central de Informática de la Universidad de la República). ¿Qué importancia tenía el SeCiU en ese momento?

IH - Yo había trabajado en el símil anterior, de donde me echaron cuando la dictadura. Es el servicio donde se realizan todos los sistemas centrales de la UdelaR, los sistemas que se llaman horizontales. Es un servicio que se dedica más que nada a los temas de gestión. Lo único que se diferenció de lo de gestión fue empezar a administrar la Red Académica del Uruguay (RAU), hay un área del servicio que se dedicó fuertemente a la RAU, que es un área mucho más relacionada con la academia y la investigación.

EC - Ahí está otra de sus tareas importantes, usted lideró la creación de la RAU.

IH - Sí.

EC - ¿Qué era en aquel momento?

IH - No era nada hasta que empezamos a dar servicio de correo electrónico. Después nos entusiasmamos y queríamos acceder a internet, pero para eso se requería un enlace directo a los Estados Unidos en aquel momento, y nos llevó unos años conseguirlo.

EC - Vamos por partes. En primer lugar: ¿qué es la RAU? ¿Para qué se la creó?

IH - Se la creó para dar servicio de internet a la academia en general. En aquel momento cuando empezamos invitamos a las dos universidades que existían y que querían tener acceso, y nosotros se lo íbamos a dar; obviamente les cobramos la cuota parte que correspondía al pago de internet en ese momento. Trabajamos con la ORT y la Ucudal casi desde el inicio.

EC - Antes tendríamos que hablar de lo que ocurrió en 1988. Lo mencioné al pasar, usted tuvo a su cargo la inauguración del correo electrónico en Uruguay.

IH - No fue la inauguración precisamente.

EC - ¿Cómo lo llamaría?

IH - El servicio de correo para la academia en ese momento. Ya había correo electrónico en el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería, habían empezado a tener acceso al correo electrónico a través de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y en un momento empezó a haber demanda de otros lados. Había mucha gente que había regresado del exterior, muchos universitarios que habían estado viviendo en diferentes lugares en el exilio y querían mantener las relaciones con los lugares donde habían estado, con las universidades donde habían estado trabajando. Entonces empezó a haber una demanda bastante grande en las distintas facultades de la UdelaR, y el director de entonces del Instituto de Computación, Juan José Cabezas, me preguntó si estaba dispuesta a administrar el correo para todos. Le dije que sí, entonces pasó para nosotros y empezamos a trabajar primero con todas las facultades de la UdelaR y después con otros que demandaban correo electrónico.

EC - Inicialmente se hacía a través de la UBA, no teníamos el dominio .uy.

IH - No, empezamos a llamar cuatro veces por día por teléfono, y en el momento en que se llamaba salía todo el correo que estaba acumulado en un servidor y entraba el correo que habíamos recibido.

EC - Qué paciencia había que tener si comparamos con las velocidades instantáneas a las que estamos acostumbrados en este momento. Así que el intercambio de correos Uruguay lo hacía cuatro veces por día.

IH - Sí, a través del teléfono.

EC - Estamos hablando de 1988, 1989.

IH - Sí, eso fue el comienzo. En el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina había un nodo que tenía internet, y la UBA tenía un enlace con Relaciones Exteriores, por ahí fluía el correo. Nosotros le enviábamos nuestro correo a la UBA y así salía a través de Argentina. Pero en un momento determinado se dieron cuenta de que les estábamos pirateando el correo y nos cortaron. En ese momento pedimos el dominio .uy a la IANA (Internet Assigned Numbers Authority) y empezamos a trabajar directamente con el dominio .uy, también llamando por teléfono.

EC - ¿Eso fue sencillo?

IH - Sí, fue sencillo, aprendimos a hacerlo y se hizo toda una cosa automática de envíos, pero no teníamos un enlace que estuviera todo el día comunicándose y por el que estuviera entrando y saliendo correo, todavía eso no existía.

EC - Para eso habría que esperar hasta 1994.

IH - Sí.

EC - Detengámonos en aquel día de 1994 cuando usted finalmente logró la conexión directa de Uruguay con una enlace en Miami, que fue el que permitió la llegada de internet de manera fluida.

IH - No, el nuestro no iba a Miami. Nosotros habíamos estado en una reunión, se había creado un foro que se llamaba Foro de Redes Académicas, y el director de la National Science Foundation de aquel momento, Steve Goldstein, nos propuso poner un nodo en Florida para la Universidad de Florida, para recibir todas las conexiones de América Latina. Pero Antel no llegaba a Miami, llegaba a Washington, entonces tuvimos que hacer un enlace especial con la empresa que atendía a Antel, que estaba en la misma manzana que la National Science Foundation, adonde llegaba nuestro enlace, entonces se iba a la National Science Foundation, de donde se repartía toda la información.

EC - Suena a que ustedes estaban armando un rompecabezas.

IH - Y bueno, el Uruguay es un rompecabezas, todo lo que eran las conexiones en aquel momento era muy complicado, había muy pocas conexiones en América Latina, muy pocos enlaces.

EC - En una entrevista que usted concedió a la revista SeisGrados hace pocos meses, contó que aquella época fue complicada por la pulseada que el SeCiU tuvo que sostener con Antel: “En Antel había una visión de que internet iba a competir con la telefonía básica”. ¿Puede recordar algo a propósito de aquellas discusiones y negociaciones?

IH - No, eso fue cuando empezamos con el correo electrónico. En ese momento quienes estaban en un área de Antel –creo que se llamaba Anteldata– pensaron que eso podía competir con la telefonía básica...

EC - ...y, obviamente, iba a competir.

IH - Y sí, todo compite con todo en el avance de la vida. Recuerdo que una vez le dije a uno de ellos: “Y bueno, pero el motor compitió con el carro, y así seguimos”. Las cosas en el avance, en el cambio, van modificando ciertas maneras de hacer o de funcionar que antes eran la regla.

EC - La discusión era si se estaba afectando el monopolio de Antel, en definitiva.

IH - Claro, en ese momento era esa la discusión. Pero eso fue en el año 89, creo, hicimos una gran inauguración del servicio de correo electrónico en la UdelaR y al día siguiente nos vinieron a regañar horrible de Antel diciendo que eso no se podía permitir. Pero las cosas han cambiado.

EC - ¿Se laudó finalmente aquel debate?

IH - Ese sí...

EC - ...y después vinieron otros...

IH - Siempre vienen otros.

EC - Con Antel siempre ha habido alguna forma de pulseada en estos temas.

IH - Antel tiene el monopolio y de alguna manera define las normas, las reglas para funcionar en muchos casos. Entonces ahí a veces tenemos algún entredicho.

***

EC - A partir de toda esta experiencia previa, a partir del liderazgo que la ingeniera Ida Holz tuvo en la llegada y la puesta en funcionamiento del correo electrónico y de internet en Uruguay, ¿cómo observa el momento actual de internet, sus perspectivas? ¿Cómo ve a Uruguay en esta materia? De eso vamos a charlar en la segunda parte de esta entrevista.

***

EC - Ida Holz integró la primera generación de ingenieros de sistemas del Uruguay, en 1988 fue la responsable de la primera conexión de nuestro país con el mundo a través del correo electrónico, y poco después, en 1994, lideró la habilitación de internet en Uruguay. Por esas y otras contribuciones, el próximo 3 de agosto pasará a integrar el Salón de la Fama de la Internet Society.

***

EC - A partir de esta noticia, que se conoció la semana pasada, estamos conversando con ella hoy en En Perspectiva. Conversando nosotros y también los oyentes. ¿Algunos mensajes, Romina?

ROMINA ANDRIOLI:
Hay varios felicitándola.

Marga: “Viva la humildad de los que saben de verdad. Felicitaciones”.

Otro oyente: “La captaste al toque, Emiliano, Ida tiene la modestia de los grandes, y además es un encanto de persona”.

Gerardo: “Agradezco felicitar a Ida de mi parte. Recuerdo con mucho cariño la experiencia del equipo conformado por Luis, Sergio y Bernardo configurando el router para el primer enlace a internet”.

EC - ¿Algún comentario suyo sobre esos mensajes?

IH - Sí. Gerardo fue el que nos vendió el primer router. Se acuerda porque además ellos mismos lo habían configurado y aprendimos todos juntos.

EC - Usted ha contado a propósito de las dificultades que tuvo aquel proceso del ingreso de internet a Uruguay, primero a nivel académico y pocos meses después ya para el uso comercial y particular, todo en el año 94. Por ejemplo el escepticismo de los abogados, había un análisis que decía: “Eso es demasiado anárquico”.

IH - Sí, había un abogado de la universidad con quien tuvimos un lío grande. Teníamos que hacer un reglamento claro de uso para nosotros, para toda la universidad y para los usuarios de afuera de cómo se debía usar internet. Lo redactamos más o menos y lo mandamos a Jurídica de la universidad para que le diera la forma adecuada y se aprobara. Pero el abogado, que en ese momento era director de Jurídica, dijo: “Yo no voy a aceptar eso, porque es contrario a toda jurisprudencia, esto es una anarquía, internet es una anarquía y va a fracasar”. Tuvimos un entredicho bastante grande con él, y como yo no podía discutir de temas jurídicos, porque no sé nada de eso, le pedí al doctor Guarga, que era el rector en aquel momento, que tuviéramos otra opinión. Y hablé con Delpiazzo, hubo una reunión entre Delpiazzo, este abogado, Guarga y yo, en la que Delpiazzo dijo claramente: “las cosas no son como se dicen”, y salió el reglamento.

EC - El comunicado que emitió la semana pasada la Internet Society indica: “A principios de los años 1990, Ida Holz ayudó a liderar un grupo de pioneros de la computación cuyos esfuerzos derivaron en el desarrollo de las primeras redes, que se han convertido en la internet de América Latina”. Me gustaría que habláramos algo de esa otra gesta suya, en ese caso a nivel regional, porque no fue un paso solo el que usted dio por ahí, fueron varios. Por ejemplo, ¿qué ocurrió en Río de Janeiro en 1991?

IH - En 1991 nos invitaron a ir a Río de Janeiro, se había invitado a todos los directores de los centros de computación, más bien de las redes académicas que había por América Latina. Y esa reunión, que fue gigantesca, fue la primera reunión a la que yo fui, y además donde vi internet, porque Brasil obviamente tenía Internet y nosotros estuvimos navegando por internet. Había un sistema Gofer en aquel momento con el que uno podía navegar, pero era solo con letras, no tenía imágenes ni video ni todo lo que tenemos hoy en día. La reunión fue enorme y había de todo, había empresas que vendían satélites, había organismos internacionales que competían entre ellos para ver quién era más importante, estaba Steve Goldstein… esa es una de las cosas que más me acomplejan, Steve Goldstein va a recibir el reconocimiento junto conmigo, y él en aquel momento ya era veterano en internet.

Había gente de Europa, de las redes académicas de Europa. Había un español que estuvo tratando de organizarnos a los latinoamericanos diciendo que se iba a armar un organismo latinoamericano académico, etcétera, y que un grupo de notables, en el que estaban él, Steve Goldstein y no recuerdo quién más, iban a tratar de designar quiénes iban a dirigir ese organismo latinoamericano. Estuvieron conversando con cada una de las delegaciones comentándoles eso, y yo les dije que no estaba de acuerdo, que eso lo teníamos que elegir nosotros. Cuando se presentó la propuesta dijeron que había una persona de Uruguay que no estaba de acuerdo, yo fundamenté por qué, dije que si nosotros no podíamos regirnos entre nosotros y elegirnos entre nosotros no tenía sentido armar nada, y les pedí que nos dejaran una mañana, la mañana siguiente, para estar solos reunidos los latinoamericanos sin interferencia de nadie.

Resulta que después de que lo dije salió una delegada de Nicaragua –en ese momento todavía estaba el gobierno sandinista– a apoyar, después salió un argentino a apoyar, y al final los latinoamericanos estuvieron de acuerdo y esa noche nos quedamos despiertos con un chileno que todavía es compañero en las luchas de red Clara (Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas), un argentino que sigue estando también en los temas de la red, en el apartamento del cubano –que tenía una botella ron– redactando un borrador para proponerle al grupo latinoamericano. A la mañana siguiente nos reunimos y se formó el Foro de Redes de América Latina y el Caribe, que funcionó como un aglutinador de nosotros, de las redes, hasta hace poco tiempo. Ahora hay muchos organismos latinoamericanos.

EC - ¿Cuál fue la importancia de la creación de ese foro?

IH - Fue impresionante. Por ejemplo, había un argentino que hoy es el director de la red argentina, un excelente técnico, él y un compañero de él se fueron a Perú y armaron el nodo de Perú, después se fueron a otro lado y ayudaron a armar el nodo de ese lugar. Realmente hubo una labor de cooperación en América Latina fantástica. Nos empezamos a reunir una vez por año, y por el año 97 armamos un taller que se hace una vez al año, un taller con varios subtalleres, para capacitar a la gente de América Latina; se hace una vez en cada país y está liderado por un venezolano de la Escuela de Redes, se empezó a trabajar juntos. Realmente fue fantástico y sigue siendo fantástica la relación que tenemos los latinoamericanos en este campo.

EC - Todo empezó en 1991 en Río de Janeiro.

IH - En 1991, por una reunión que organizó una persona de Brasil, un japonés llamado Tatashashi...

EC - ...y por un "capricho" suyo, que fue el que planteó y generó una discusión nueva.

IH - No fue un capricho.

EC - “Capricho”, entre comillas.

IH - Fue una convicción de que tenía que ser de otra manera. Uno ya había vivido varios eventos políticos en el mundo, tuvimos que exilarnos con Anhelo (*) y un hijo en aquel momento vivo y después nació mi segunda hija. Uno tenía una formación política distinta, una comprensión política tal vez distinta de la de otros, y yo soy más veterana que los demás. Eso sirvió para que pudiéramos armar una cosa realmente latinoamericana.

***

EC - Enseguida completamos la entrevista hablando del futuro de internet.

***

EC - Raúl Echeberría, director ejecutivo de Lacnic (Registro de Direcciones de Internet para América Latina y el Caribe) dice “esta señora es la madre de internet en Uruguay”. Esta señora es la ingeniera Ida Holz, con quien estamos conversando esta mañana en En Perspectiva, a partir de la muy buena noticia de que ha sido designada para integrar el Salón de Fama de la Internet Society.

Usted dejó la dirección del SeCiU en el año 2011, tenía entonces 75-76 años, pero no por eso se ha quedado quieta. Hoy integra de manera honoraria el directorio de la Agesic (Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información); fuera de nuestro país es presidenta, también honoraria, de Clara, y en la UdelaR continúa con un cargo, el único por el que cobra algún ingreso, coordina la Red Académica Avanzada del Uruguay. ¿Está trabajando en algún proyecto en particular?

IH - Sí, estamos tratando de trabajar en tener una red de alta velocidad en el Uruguay. Y también estamos tratando de armar un organismo interinstitucional, es decir, que tenga participación de otros organismos del ámbito académico de investigación además de la Udelar, que son nuestros usuarios.

EC - Usted contó a lo largo de esta entrevista las distintas dificultades con las que se encontró cuando a fines de los 80, principios de los 90, estaba impulsando junto con un equipo de colaboradores el ingreso de nuestro país a esa conexión con el mundo, primero con correo electrónico, después directamente con internet. Dificultades de todo tipo, entre ellas culturales. Teniendo en cuenta todo lo que ocurrió desde entonces, teniendo en cuenta el año en el que estamos, 2013, ¿cómo ve ahora a nuestro país en esta materia?

IH - Es ambiguo. Uruguay tiene una base muy grande en la conectividad, sin duda el Plan Ceibal ha cambiado el panorama total de la gente que está conectada a internet. Ha sido un plan realmente orientado a la equidad, si uno mira hoy las estadísticas de acceso a internet se da cuenta de cómo se juntaron las clases, las líneas de acceso a internet estaban absolutamente separadas según las capas sociales y hoy están casi juntas todas, y esto es debido al Plan Ceibal. El Plan Ceibal impulsó también el avance enorme de la conectividad que además está instalando Antel en todos lados. En ese sentido, hay un cambio sustancial y hay una ubicación de Uruguay en el mundo muy avanzada. Pero hay otras cosas que hay que arreglar.

EC - ¿Por ejemplo?

IH - Tenemos que tener enlaces de gran velocidad para la investigación y la academia, separados del mundo comercial. Así como internet nació en la academia, los primeros protocolos nacieron en la academia, hoy en día hay una segunda generación de las redes avanzadas, como Internet 2 en Estados Unidos, Géant en Europa, APAN (Asia Pacific Advanced Network) en Asia Pacífico, que están orientadas a la atención preferencial de la academia y sobre todo la investigación.

EC - ¿De qué depende que Uruguay tenga ese tipo de acceso?

IH - Depende de las instalaciones y de muchas cosas de las que no quiero hablar.

EC - ¿Por qué no quiere hablar de eso?

IH - Porque no.

EC - ¿Son problemas de presupuesto de la UdelaR?

IH - No, no es la UdelaR, es todo el ámbito académico y de investigación. En esa red están el Pasteur, el Instituto de Investigaciones Biológicas, el INIA…

EC - Pero ¿son problemas de presupuesto?

IH - Sí, en gran parte de presupuesto y (también) de acuerdos que tenemos que hacer.

EC - Lo deja allí con un toque de misterio. Averiguaremos de qué se trata.

IH - Ustedes averigüen, yo no lo voy a decir.

EC - ¿Qué otros desafíos tiene Uruguay en materia de internet, saliendo del ámbito académico?

IH - Uno muy importante en el que estamos trabajando, que la UdelaR acaba de aprobar y que también lo vamos a hacer a nivel interinstitucional es darles contenido a las redes, es decir, hacer que los investigadores trabajen en colaboración entre ellos y con otros de otros países. Ese es el mundo de hoy, el mundo de hoy es la colaboración, es la investigación, no se puede trabajar solo.

EC - Pero llevado a términos prácticos, para entenderlo mejor, ¿de qué está hablando?

IH - Estamos hablando, por ejemplo, de que en Uruguay no tenemos acceso a muchos equipos muy caros que hay en el mundo y en los que podríamos trabajar a distancia si tuviéramos las velocidades adecuadas para enviar y traer información. Por ejemplo, se está instalando en Salto un equipo que va a trabajar en el tema de energía y que tendría que recibir los datos de los satélites Goes. Como nosotros no tenemos acceso directo todavía al satélite, tenemos que traer la información de un organismo que está en Estados Unidos, y son millones y millones de bits por segundo. Esos datos servirían por ejemplo para una precisión más grande en los temas de pronóstico de meteorología. Hoy los datos llegan unos dos días después, es decir, elaborados, procesados, etcétera, los tenemos dos días después de que sucedió el evento. Nos sirven para hacer curvas, como datos históricos y para hacer estudios de prospectiva, pero no nos sirven para el momento, para eso necesitamos tener enlaces de mucha mayor capacidad.

EC - Veo que le quedan unas cuantas batallas por delante todavía y que no se achica.

IH - No, no me voy a achicar, mientras pueda.

EC - Le deseamos suerte.

IH - Eso no es suerte para mí, es suerte para el país.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

***

(*) N. de R.: Ida Holz se refiere al artista plástico Anhelo Hernández (1922 - 2010), que fue su esposo y con quien tuvo tres hijos: Moriana, Arauco y Ayara.

Foto: sitio web de la Facultad de Ingeniería de la Udelar

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