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Sociedad

Fucvam y las cooperativas de vivienda en Uruguay

Una exposición de las diversas voces que interactúan en el funcionamiento de estas cooperativas, su surgimiento, administración y la adjudicación de viviendas. Fucvam existe desde 1970, es la más grande organización social para el desarrollo urbano, y una forma popular de acceso a la vivienda própia. Conozca el interior de esta federación y otras voces. Es un informe de Nicolás Etcheverry.

La Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda Por Ayuda Mutua (Fucvam) está constituida por más de 300 cooperativas de base que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo –algunas en trámite, otras en construcción y unas cuantas ya habitadas- con presencia en prácticamente todas las ciudades uruguayas. Se estima que son unas 16.000 familias las que integran la federación y se van visto beneficiadas por su método de acción.

Desde sus inicios, las cooperativas nucleadas en el Fucvam estaban constituidas en su mayoría por sectores obreros industriales, trabajadores del sector servicios y empleados públicos con un alto índice de sindicalización.

De arranque vamos a escuchar a Pedro Rocha, un militante de Fucvam desde el año 1990, que fue electo en 1998 como dirigente hasta el año 2005, y que ahora forma parte del directorio nuevamente.

“Nosotros en este momento seguimos construyendo. Tenemos unas 30 cooperativas en construcción en Paysandú, Salto, San José y Montevideo. En Montevideo tenemos una cartera de tierras junto con la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) que nos otorga tierras y las cooperativas se lo pagan una vez que logran el préstamo. Debido a los recortes presupuestales que hay, al Ministerio de Vivienda le resulta muy difícil otorgarle préstamos a las cooperativas. En ese sentido, logramos un acercamiento con el Banco Bandes, que con su interés social, le otorgue al Ministerio de Vivienda un préstamos con un 2% de interés, para que el le otorgue préstamos a las cooperativas. En lo que va del año hemos laburado tres cooperativas, la última fue el 24 de junio si mal no recuerdo la fecha, en la ciudad de Canelones, la cooperativa Coimac. Tenemos 60 grupos nuevos que están esperando su terreno, esperando iniciar sus trámites en el Ministerio de Vivienda que todavía no ha definido la nueva reglamentación para que se inscriban los nuevos grupos, por lo que todavía no se sabe cómo se les va a otorgar el préstamo”, sostuvo Rocha.

Cooperativismo mutuo

Las cooperativas de vivienda tienen como objeto principal: "...proveer de alojamiento adecuado y estable a sus asociados mediante la construcción de viviendas por esfuerzo propio, ayuda mutua, administración directa...", proporcionando también servicios complementarios.

La normativa desarrollada en el Capítulo 10 de la Ley Nacional de Vivienda N° 13.728 dictada en diciembre de 1968, establece las exigencias jurídicas para la creación y el desarrollo de las cooperativas. Las cooperativas por ayuda mutua se basan en el aporte de trabajo de sus asociados en la construcción de las viviendas: 80 horas mensuales de mano de obra solidaria en tareas afines a las de peón, contratando capataces y personal especializado. Este aporte de ayuda mutua, junto a otros posibles aportes propios de la cooperativa equivale a un máximo de 15% del valor máximo de tasación del conjunto a edificar. El 85% restante es cubierto por el préstamo en Unidades Reajustables del Fondo Nacional de Vivienda y Urbanización (FNVU).

El contador público Conrado Hughes, ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y ex cooperativista de vivienda, recuerda cómo eran las cooperativas en los 70.

“En mi época, y yo fui cooperativista de vivienda en los mediados de los 70, por supuesto que simultáneamente con nuestra cooperativa, que era una cooperativa de ahorro y préstamo, otra variedad que estaba incluida en la ley, no teníamos que trabajar en las obras, pero simultáneamente había cooperativas de ayuda mutua donde el Banco Hipotecario prestaba la plata del Fondo, (no era plata del banco, era plata del Fondo) y que había sido constituido en su momento al comenzar la ley y las cooperativas, algunas de ellas integrantes de Fucvam, construían sus complejos habitacionales con trabajo de los socios de las cooperativas, inclusive con la cooperación de sus familiares, en un régimen muy especial que la propia ley establecía, y que tenía una ventaja, y es que no tenía costo de seguridad social, porque estaban expresamente exonerados”, dijo Hughes.

En tanto, Pedro Rocha explicó cómo se forma una cooperativa: “Las cooperativas se organizan por iniciativa propia: vos y yo no tenemos casa, conversamos, decidimos que tenemos que hacer una cooperativa y juntamos gente. Lo que tenemos que hacer es conseguir la cédula de identidad de la cooperativa, es el estatuto o la personería jurídica. Una vez que conseguimos el terreno, que lo otorga a través de la cartera de tierras la Intendencia a la Federación, contratamos un instituto de asesoramiento técnico que es un grupo multidisciplinario  de profesionales que nos van a asesorar y nos van a hacer el proyecto de cómo van a ser nuestras casas. Una vez que logramos esto ingresamos la carpeta de la cooperativa al Ministerio de Vivienda y es ahí donde lleva un proceso de fiscalización. Si están todos los datos claros como tienen que ser, y no hay ninguna falla en el aspecto técnico para lograr el préstamo, la cooperativa una vez que termina de pasar por todas las oficinas que tiene que pasar, el Ministerio de Vivienda, si tiene recursos, que es lo que no pasa hoy, le otorga el préstamo”, aclaró Rocha.

En los 70, Hughes contó que era otra la movida, y de paso le tira un palito a Fucvam. “Nosotros recibíamos el préstamo, debíamos que ejecutar la obra, contratábamos una empresa constructora, nosotros administrábamos la cosa, pero la empresa constructora nos construía las casas y ahí viví 15 años, nacieron mis hijos y tengo muchos amigos. Nuestra cooperativa es un magnífico ejemplo de lo que es el sistema de cooperativas de vivienda cuando los que están allí son gente sería y paga sus cuentas, como la mayoría de los uruguayos, salvo estos señores que se dedican a la política y no le pagan a nadie. Entonces, tuvieron viviendas los cooperativistas de vivienda en los tiempos que el banco les prestaba porque suponía que iban a cumplir y a devolver el dinero, y ahora no hay ni un fondo; el banco se desfondó y entre otras cosas se desfondó porque estos señores no pagan nada”.

Al ser la cooperativa la persona deudora frente al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) u otro organismo financiero, está obligada a cumplir mensualmente con el pago de la amortización correspondiente a la totalidad de las viviendas que conforman el complejo. Los estatutos de Fucvam establecen la creación de un recurso conocido como Fondo de Socorro, en el que los asociados juntan entre todos algo de plata y la usan para ayudar a otro que tiene dificultades laborales, sufre enfermedad o si tiene algún conflicto familiar, etc. Con este respaldo solidario colectivo, el cooperativista nunca corre el riesgo de perder su vivienda por razones económicas.

A continuación Hughes dice que Fucvam no paga sus deudas y que no tiene obras porque nadie les presta plata: “Fucvam cuando construyó, lo hizo con plata del Fondo Nacional de Vivienda, creado por esa misma ley 13.728, de diciembre del 68, y esos fondos fueron para construcciones que luego, según establecía la ley, tenían que ser devueltos por los beneficiarios, por razones obvias. Nada de eso ocurrió. ¿Quién les da plata hoy en día? Nadie, nadie. ¿Y cómo se bancan las obras? Ahh, no tienen obras, muy sencillo. Hay cooperativas de ayuda mutua que no integrando Fucvam han pagado como caballeros o damas, pero Fucvam, no paga. Son gente poco seria. No paga su cuentas”.

Sin embargo Rocha dio otra visión: “Las que se están construyendo en este momento se construyen con el préstamo del Ministerio de Vivienda. El último dato de la integración del Fondo Nacional de Vivienda fue el desvío que se hizo entre el año 90 y el 2003, de 140 millones de dólares que se destinaron a Rentas Generales y nosotros reivindicamos que ese dinero vuelva para la construcción de viviendas, porque ese era su destino. Este gobierno actual, el ministro de Economía Danilo Astori nos informó que él va a devolver ese dinero en 20 años. De esos 140 millones de dólares lo que se vuelva a las cooperativas de viviendas de ayuda mutua de Fucvam es muy poco. Una vez que a las cooperativas le otorgan el préstamo y construye la cooperativa por sí sola recoge su dinero de sus socios y lo vuelca al Banco Hipotecario como siempre lo hemos hecho y tenemos sobrada experiencia y sobrada prueba de muchas cooperativas que ya han terminado de pagar”.

Fucvam fue fundada el 24 de mayo de 1970 en Isla Mala, una pequeña localidad del interior del país que se encuentra en el Departamento de Florida. Unos años antes, precisamente en 1966, habían surgido las tres primeras cooperativas de vivienda del Uruguay como experiencias piloto desarrolladas por el CCU (Centro Cooperativista Uruguayo) en localidades del interior, que sirvieron como propulsoras para la integración y fundación de la Federación.

Según los estatutos del Fucvam, sus objetivos son: defender los derechos comunes de las cooperativas de vivienda por ayuda mutua; brindar a personas y cooperativas las bases e instrumentos para su promoción social en un sentido integral; promover la creación de nuevas cooperativas, instituciones gremiales y organismos del estado en la búsqueda de alternativas de solución al problema habitacional; propiciar sistemas o planes tendientes al abaratamiento, mantenimiento, confort de la vivienda y servicios complementarios.

Le pregunté a Hughes cuánto costaba construir una casa con ayuda de la cooperativa en los 70, y le pregunté lo mismo a Rocha. Acá están sus respuestas: “Nosotros éramos un grupo de jóvenes y construimos 44 casas en Carrasco Norte. Las casas terminadas no tenías lujos por supuestos, eran las medidas del plan: una casa de cuatro dormitorios tenía 97 metros, y tenías un pequeño jardincito de 80 o 90 metros, y un salón comunal de casi 300 metros construido donde podía celebrarse fiestas, cumpleaños, yo qué sé, de todo un poco, y así se hizo. Y el préstamo que recibimos fue de medio millón de dólares, es decir 12 mil dólares por casa. El crédito hoy sería en plata de hoy, 30 mil dólares para construir cada casa”.

 “El Ministerio de Vivienda, en la última gestión, en el último gobierno, no éste que está ahora, el anterior, construía los núcleos básicos al costo de 1200 Unidades Reajustables. Lo construía por medio d empresas, y los construía a modo de ejemplo, venía el lobo feroz la soplaba y la tiraba. Nosotros demostramos que con ayuda mutua, sacando el intermediario, construíamos con la misma plata, mejores casas. La UR está a 324, 41 pesos. Estamos hablando de unos 15 mil dólares más o menos”, sentenció Rocha.

En cuanto cómo son las casas hoy en día y cuánto tiempo les lleva la construcción, Rocha respondió lo siguiente: “Nosotros siempre reivindicamos los 60 metros cuadrados mínimo de construcción para vivir una familiay luego la calidad es solamente ir a verla, y uno se da cuenta, intentando por supuesto, que como son nuestras casas, construirlas con la mejor calidad. Los periodos de construcción van de alrededor de 18 y 24 meses. Durante esos 24 meses la familia trabaja 21 horas haciendo ayuda mutua más las comisiones, y toda actividad que la cooperativa y la asamblea, que es la soberana, resuelva que hay que hacer”.

Fucvam no es solamente una federación de cooperativas de viviendas. La federación tiene una agitada actividad política, se mire de donde se mire. A continuación algunos hechos cronológicos interesantes para ayudarnos a entender un poco cómo Fucvam se ha ido vinculando en la política de nuestro país. 1975 - El gobierno militar detuvo en forma radical el desarrollo del movimiento cooperativo; no se concedieron más préstamos ni personerías jurídicas y se endurecieron las condiciones de amortización. Por entonces, el Boletín Estadístico del BHU informaba que las cooperativas constituían el 50% de las unidades en construcción en todo el país. 1980 - El movimiento cooperativo nucleado en Fucvam emerge como uno de los movimientos sociales de oposición al gobierno militar. Fucvam coordina con el movimiento sindical, el movimiento estudiantil, ONG y asociaciones de derechos humanos un programa de acción prodemocrática en la llamada Intersocial. 1987 - El gobierno nacional desconoce el potencial constructivo del movimiento cooperativo y 130 cooperativas de ayuda mutua demandan al Estado el otorgamiento inmediato de personerías jurídicas. 1989 – Varias cooperativas afiliadas a Fucvam ocupan diversos predios ociosos de Montevideo en demanda de la obtención de personerías jurídicas, préstamos para construir y una Cartera Nacional de Tierras. 1992 - Una docena de cooperativas de Fucvam ocupan un terreno fiscal propiedad de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República. 2002 - Unas 40 mujeres cooperativistas caminan 500 kilómetros reclamando soluciones al problema de la vivienda. 2003 - La masiva marcha a Punta del Este reclamando nuevos préstamos y mejores condiciones de amortización, donde 179 cooperativistas son detenidos y se prohibe el ingreso de la marcha a su destino.

En la página de Internet de Fucvam se puede acceder a varios documentos políticos que tienen distintas propuestas presentadas por la federación al gobierno. Además, se accede a documentos que convocan a distintas movilizaciones, como la que se realizó el Día del “Nunca Más” en la explanada de la Universidad de la República el martes 19 de junio, o la que se realizó el 7 de junio, en defensa de cinco personas procesadas con prisión por ocupar un terreno en Punta del Este que esta abandonado hace décadas.

Está claro que con el correr de los años la participación política del Fucvam ha ido en aumento. Este es el contrapunto entre Pedro Rocha y Conrado Hughes justamente sobre este tema.

 “Fucvam en lo político es totalmente independiente. Lo que sí, sin dudas, y esto lo dice nuestra aclaración de principios, nacimos de la clase trabajadora, y eso ha definido pautas claras como trabajadores que somos, cual es el rumbo y cuáles son nuestros principios. Primero que nada reivindicar nuestras reivindicaciones como trabajadores, en todos los aspectos de nuestra lucha como trabajadores, en los Derechos Humanos, y en todos los ámbitos donde Fucvam se ha involucrado. Pero se ha involucrado desde el punto de vista político, desde el punto de vista de los trabajadores, pero no paritariamente. Que ha habido encuentros, como en todos lados, encuentros y desaciertos con algunos partidos políticos, incluido el que está en el gobierno, siempre ha sido así, y en este momento nos encuentra con este partido de gobierno con algunos desencuentros, pero somos independientes. Eso lo quiero destacar especialmente”, sostuvo Rocha.

 “Vueltos a la democracia, Fucvam se convierte en un actor político de cuarta categoría y alineado con los sectores absolutamente más radicales. Totalmente de izquierda, totalmente de izquierda, sólo de izquierda radical izquierda versión fogoneros y aledañas. Es una mezcla loca, y se suma a todas las iniciativas más locas que en el Uruguay se proponen”, agregó Hughes.

 “En el “Nunca Más” reivindicamos que no estamos dispuestos a marchar junto con gente que fue culpable directamente con respecto de las torturas y violaciones de los Derechos Humanos que se hicieron con los trabajadores, y muchos de ellos eran cooperativistas. También estamos totalmente en contra de la actitud que tomo la ministra Daisy Tourné con respecto a los gurises de la FEUU que reprimió en el acto del 19 de junio, en el cual Fucvam organizó con la FEU. Eso es una posición política que estamos totalmente en contra. Tenemos nuestros derechos a reivindicar en la calle los reclamos que nosotros creemos que son justos”, indicó Rocha.

 “La Ley de Vivienda establece que las cooperativas tienen prohibido meterse en temas políticos, lo cual es muy prudente y muy razonable. Si yo quiero asociarme con otros amigos, o tu lo quieres hacer, para construir tu casa, en un régimen tal que inclusive no tenemos ni derecho de propiedad, somos dueños de una cuota parte de una cooperativa que es la dueña de mi casa, yo asumo responsabilidades, y no me asocio para hacer una actividad política, porque para hacer actividad política están los partidos políticos en una democracia. ¡Está la ley! Las cooperativas tendrán neutralidad política y religiosa, es decir no puede asociarse uno en una cooperativa si adopta en sus comportamientos cosas que están en contra de la ley, y por supuesto que además está recogido en todos los estatutos de todas las cooperativas. Además, la Federación que los agrupa, tampoco puede dedicarse a la política, cosa que han hecho”, afirmó Hughes.

Sobre la posición de Fucvam frente al Banco Hipotecario, Rocha contó lo siguiente: “Fucvam lleva nueve años haciendo una reivindicación ante el Banco Hipotecario en la cual principalmente las cooperativas viejas que construyeron en la década del 70 firmaron con un 2% de interés. Debido a los diferentes gobiernos, incluida la dictadura, se fueron modificando ese interés del 2 al 4%, incluso hasta el 7%, por orden del servicio del Banco Hipotecario, y eso llevó a que muchas cooperativas a prácticamente la mitad del plazo al que van pagando al Banco Hipotecario su préstamo, ya lo han pagado hasta dos veces. Acá se pierde lo que dice la Ley de Vivienda, en la cual, te prestan un ladrillo y devolvés uno. Acá lo que nosotros estamos haciendo hace prácticamente nueve años es discutir con los diferentes gobiernos y negociar, pero la negociación nunca se dio para nuestro beneficio, entonces nuestra medida de lucha es la huelga de pago. Esa huelga de pago, lo que hacemos nosotros, es recoger la plata igual como hacemos con todas nuestras cooperativas, pero la aportamos en una cuenta paralela. Una vez que el conflicto se destrabe nosotros automáticamente devolvemos la plata esa, según lo convenido, al Banco Hipotecario. Lo hemos hecho muchas veces, y una vez que se logre un acuerdo con esta medida, se va a hacer. No es que no paguemos. Al contrario. Nosotros queremos pagar, pero queremos pagar lo justo”.

En lo que al plano social refiere, Fucvam tiene al parecer una activa participación internacional, sobretodo en algunos países latinoamericanos por medio de lo que se conoce como membresías. Siempre estuvo dentro de las preocupaciones de los dirigentes y de su masa social, relacionarse con los trabajadores y cooperativistas de otros países, dado el concepto internacionalista que hemos cultivado los trabajadores desde siempre.

Durante la dictadura militar, Fucvam recibió innumerables muestras de apoyo es su lucha particular y en la pelea por la recuperación de la democracia junto al pueblo uruguayo. Durante la década del 80, desde Fucvam fuimos tejiendo una serie de relaciones e intercambios motivados por la necesidad de establecer criterios desde la sociedad civil que acompañaran el proceso de integración, identificando problemáticas comunes y diseñando estrategias compartidas en las luchas contra las políticas excluyentes y recesivas que se venían implementando.

 “Estamos llevando proyectos adelante en Paraguay donde ya han terminado de construir alrededor de 250 casas estamos impulsando un proyecto en Bolivia y Venezuela. Y en Centroamérica, este fin de semana, salieron cinco compañeros para Centroamérica, especialmente en Honduras, para tratar de transmitir con el gobierno hondureño la construcción de nuevas cooperativas al estilo Fucvam. Tenemos previsto también de aquí a setiembre o octubre que vayan cinco compañeros a Venezuela para transmitir y construir nuevas cooperativas, siempre al estilo Fucvam. Es un proyecto en la cual han venido de todas partes del mundo para copiarnos, y para ver qué hacemos, y cómo puede ser que un trabajador logre una vivienda digna”, estableció Rocha.

 “Esos son algunos amigos izquierdistas de los dirigentes de Fucvam que están en movimientos guerrilleros. Es cualquier cosa. En Nicaragua ahora están contentísimos con Ortega y seguramente deben tener una membresia espectacular en Venezuela donde van a decir que ellos van a asesorar y, como Chávez, pone cualquier plata para tapar cualquier agujero. Pero no acá. Ellos allá pueden hacer cualquier cosa y pueden tener unas membresías locas, pero lo que realmente no tienen es gente haciendo casas para sus asociados”, afirmó Hughes.

Ya sea como cooperativa de viviendas, o como movimiento político, Fucvam está todavía muy presente en Uruguay. Para Conrado Hughes, como cooperativa, está muerta. Pedro Rocha, dice tiene otra perspectiva.
 
 “Es un movimiento que creo que está en extinción. No le veo ningún futuro. No hay cooperativas sin créditos porque uno no puede construir sólo con la buena voluntad. Necesita dinero. Si no lo tiene, tiene que ir a pedirlo, y si tiene que pedirlo el banco quiere que uno se lo devuelva, y por eso te hace firmar hipotecas, y cosas de ese tipo. Bueno, si después no pagas nada, estás frito”, enfatizó Hughes.

 “Fucvam es un movimiento que surge de la gente, que surge de la necesidad de la gente, que surge del compromiso social, como trabajadores, y como nuestras familias son que creen en la familia. Desde ese punto de vista, a mi no me cabe ninguna duda, que hoy te puedo decir que tenemos 37 años de historia en la cual hemos sido opositores de la dictadura y aquel gobierno que va en contra de la clase trabajadora, y desde ese punto de vista te puedo decir, y muy seguro, que vamos a tener 37 años más”, culminó Rocha.

Si quieren tener una apreciación más clara sobre Fucvam pueden visitar las dos nuevas cooperativas de viviendas que se inauguraron a principio de año en las calles Propios y Petain, al lado del barrio 40 Semanas. Las cooperativas se llaman Covijo y Covifam.

 


 

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