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Sociedad

Seccional de Pocitos busca mejorar sus “relaciones públicas”

La relación entre la policía y los ciudadanos es, sin duda, una de las claves para mejorar la sensación de seguridad en la población. Desde hace un mes, la Seccional Décima de Pocitos tomó la delantera instalando una "oficina de relaciones públicas" para atender los reclamos del barrio. Una experiencia que, con modificaciones, podría ser modelo para otras zonas de la capital y del país. Informe de Mauricio Erramuspe

“La seguridad pública hace tiempo que dejó de ser un problema exclusivamente de la policía. Si acá no colaboran ciertas entidades o el vecino común y corriente o si entramos en esa política que es muy común del ‘no te metás’ y ‘no abro la boca por miedo o porque a mi no me tocó’, estamos en la misma. Porque hoy te tocó a vos y mañana me toca a mí y pasado le toca a mi madre o a mi hermano. Si todos vivimos en esta misma sociedad. (...) Con la colaboración de los vecinos es mucho más fácil para todo el mundo”, señaló el subcomisario Edgardo Ferreira, funcionario que está a cargo de la Seccional Décima de Pocitos, base de la Oficina de Relaciones Públicas que desde hace un mes funciona en esa comisaría.

La posición de Ferreira es quizá la de muchas otras experiencias que la policía aisladamente lleva adelante en distintos puntos de Montevideo y del resto del país. Quizá la audiencia pueda comentar algunas de esas experiencias y también recordar las otras, las que no abonan un mejor relacionamiento entre agentes y comunidad que lamentablemente siguen existiendo. Por ejemplo, hace unas semanas compartíamos aquí En Perspectiva la experiencia de los cursos de Promotores de Seguridad que realiza la Jefatura de Canelones.

En la capital es una política del Comando de Jefatura fomentar todas las acciones que tiendan a mejorar la relación entre la Policía y la comunidad. Se entiende que así se lograría mayor calidad y eficiencia en el trabajo policial.

Pocitos es un barrio muy particular, tanto por la densidad como por las características socioeconómicas de su población, que es de clase media, media alta, que ronda las 400.000 personas. Por ejemplo, cada noche unos 2.800 autos “duermen” en la calle. Y cada día se denuncia al menos una rapiña, es decir, un robo con violencia.

Allí trabaja la Seccional Décima. Y el subcomisario Ferreira hace dos años que está a cargo de la comisaría. Él contó cómo surgió la idea de instalar una Oficina de Relaciones Públicas: “Yo vine de la Seccional Decimoprimera para acá y ya había hecho un trabajo similar pero lo que faltaba, que fue plasmado acá, era la parte física, edilicia, para volcar la idea que tenía particularmente yo con policías comunitarios. Entonces lo que hicimos fue reciclar un lugar con la colaboración de la ORT, la Jefatura, la Casa de la Moquete... Acondicionamos un lugar porque los dos grande lineamientos son tratar de romper el hielo, ese que existe entre la policía y la sociedad, que se da día a día y con mucha gente y lo otro es brindarle la mayor calidad de servicio, día a día”, indicó.

Como decía Ferreira, con las donaciones de varios locales comerciales de la zona se remodeló un pequeño espacio de la comisaría que funcionaba como depósito. La ORT donó una computadora, la Casa de la Moquete donó el fieltro para el piso. Además, una artista plástico de la zona pintó un panel de madera que oficia como separador. Allí trabaja la agente Niaskara Rodríguez junto a otros dos policías comunitarios.

Las denuncias más graves o aquellas que tienen origen en el mal relacionamiento entre vecinos, muchas veces son derivadas de lo que podríamos denominar como “puerta de entrada” de la Seccional a este espacio que tiene mayor privacidad y calidez. Allí se busca una atención más personalizada y un seguimiento mayor de cada uno de los casos que llegan.

“Allí lo va a atender una policía o dos policías comunitarios que tengo, que tienen especialización en tareas comunitarias, en trato de relaciones públicas. Entonces la persona se siente en un lugar... pasa muchas veces en un tema de violencia doméstica, o el otro día tuvimos la desgracia de tener una violación a una menor... No es fácil contar la historia en una oficina de atención al público. Entonces, se la deriva a esa oficina. Allí hay las mínimas comodidades indispensables en una oficina de atención para estar cómodo, donde se sienta cómoda la persona y el policía que la va a atender”, comentó Ferreira.

A esto se agrega una acción de toda la comisaría para incrementar los lazos con la comunidad.

El trabajo de esta oficina, que busca una mayor proximidad con la comunidad, tiene su correlato en otras actividades de la seccional. En cada uno de los diálogos con los vecinos, los agentes entregan un volante con el nombre del comisario y los teléfonos de la comisaría. Así, fundamentalmente, buscan llegar a un habitante característico de los barrios como Pocitos.

“Mediante esos papeles se le informa a la persona, porque los dos policías comunitarios que tengo, uno a la mañana y otro a la tarde, eso va acompañado de una pequeña charla con la persona que la recibe y se le explica que lo que el comisario quiere, o lo que queremos lograr con la seccional y la comunidad es que no solamente llame a la comisaría cuando pasen las cosas sino antes que pasen. Porque el 90% de esa distribución va apuntada a alguien que nunca nadie había explotado acá: el tema de los porteros de los edificios. Pocitos debe ser el barrio que tiene más edificios y la mayoría tiene portero. Entonces, no hay tipo más informado y que sepa lo que pasa en el barrio que el portero de un edificio”, indicó Ferreira.

Según indicó Ferreira, esa coordinación ya dio resultados. Además, el subcomisario contó un caso donde ese intercambio logró evitar un delito hace muy pocos días. La atención de un portero y un llamado a tiempo a la comisaría frustraron un arrebato en pleno corazón de Pocitos: “Para nombrarte un caso bien gráfico, al lado de una carnicería que está en Avenida Brasil y Pimienta, en frente, en la esquina de Chucarro hay un Banco República. El portero estaba mirando, vio dos tipos en una moto, que la amarraron a un cartel, le pareció sospechoso y llamó para acá a esos teléfonos que están ahí que es nuestra central. La operadora manda el móvil, el tipo los describe, los seguía con un celular, van para acá, van para allá, se los detuvo porque estaban indocumentados, la moto no tenía documentación y eran arrebatadores. No llegaron a cometer el delito pero un viernes de tarde, a las cuatro de la tarde, a media cuadra del banco no hay duda de que estaban campaneando a alguien. Ese es el trabajo de prevención que yo quiero lograr porque logrando la atención del 50% de los porteros, es como que yo tenga un número sumamente significante de policías en la calle. Porque son informantes de la policía. Y no le pido a la persona que se involucre, que salga a correr el ladrón nos que diga que fue el que llamó. Acá cuando llama nadie le pide los datos. ‘Mire yo soy el portero del edificio tal y tal. Acá hay dos tipos con cara rara que pasaron tres veces, miraron para la carnicería, miraron para el negocio...’ Nosotros nos encargamos de la tarea de la prevención pero con la ayuda de ellos porque si no, es imposible con el número de personal que se tiene”.

La conformación de redes entre los distintos actores de la comunidad también es una línea de trabajo de esta Oficina de Relaciones Públicas de la Seccional Décima. Por ejemplo, se valora especialmente el trabajo que se ha logrado realizar con los liceos y colegios de la zona.

Tuve oportunidad de dialogar con personas vinculadas a la dirección de esos establecimientos, que prefirieron no ser identificadas, que destacaron el éxito por ejemplo en la mejora de la seguridad en entorno de los liceos. Un tema que en estos días ha sido noticia en el barrio de La Teja. Estos docentes me decían que la colaboración de la policía ha sido fundamental para desalentar la presencia de personas ajenas a los liceos, así como evitar peleas entre los alumnos que hasta hace poco eran muy frecuentes y hoy, dicen, son más esporádicas.

Otro servicio que brinda esta oficina es el seguimiento de los casos. Allí puede recurrir el vecino que esté interesado en seguir una denuncia que realizó o ver qué procedimiento se hizo con un dato aportado por él. Todo esto hace que Ferreira valore muy positivamente el trabajo de la oficina: “Toda esa actividad social o educativa la centralizamos en la Oficina de Relaciones Públicas. Tenemos un permanente relacionamiento con los directores de los liceos si tienen problemas internos o a veces sospechas porque vienen gurises que no son del liceo, temas de drogas, todo eso se centraliza en la oficina de Relaciones Públicas. Hace un mes que la inauguramos pero está marchando el engranaje y pienso que va a dar mucho más resultados de los que está dando ahora”, aseguró.


Esta coordinación entre los centros educativos y las comisarías ahora está formalizada mediante un convenio que firmaron el Ministerio del Interior y el Consejo de Educación Secundaria para fomentar la seguridad en el entorno de los liceos. Justamente, las personas que consulté en los liceos de Pocitos decían que este tipo de trabajo ha demostrado ser el único efectivo para lograr mejoras en ese sentido.

Quizá en Pocitos la coordinación sea más fácil que en otros lugares. Por ejemplo, uno imagina lo difícil que se debe hacer el trabajo conjunto en zonas como el barrio Kennedy, en Maldonado, que el viernes recibió a pedradas un procedimiento policial, en un hecho en el que resultaron heridos tres agentes.

Hace un mes, al inaugurar este servicio de la Comisaría Décima, el ministro del Interior, José Díaz, destacó que la intención es replicar este tipo de servicios. Sin embargo, Ferreira reconoció que habría dificultades para hacerlo: “El ministro lo dijo bien clarito. ‘Ojalá que esto se vaya duplicando, repitiendo, en otras comisarías’. Lo que pasa es que hay lugares en los que es difícil porque a veces hay comisarías que son sumamente complicadas, tienen un trabajo impresionante, cómo influye la población que era lo que te decía. Pero lo que sí noto, y lo compartimos todos quienes estamos al frente de una comisaría, es que la idea del comando es justamente esa, tratar de... y eso lo repiten en cada reunión que hacemos, tratar de mejorar el servicio, la calidad del servicio policial”, indicó.

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