Los restos del Batallón Nº13 eran de Fernando Miranda

    Ayer se oficializó que los restos que aparecieron en el Batallón Nº13 corresponden a Fernando Miranda. Era un militante del Partido Comunista y profesor de Derecho, padre de dos hijos. Uno de ellos es Javier, el principal vocero de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos desde la recuperación democrática. Ayer, visiblemente emocionado, dijo que para él este era un paso “definitivo” pero “uno más” para la lucha de esa asociación. Informe de En Perspectiva.

    (Emitido a las 8.45)

    (Audio)

    “GONZALO FERNÁNDEZ:
    Los restos óseos hallado en el Batallón número 13, pertenecieron a quien fuera en vida el escribano Fernando Miranda”.

    (Fin del audio)

    Así anunciaba ayer el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, los resultados de los análisis de ADN de los restos hallados en esa dependencia del Ejército, que con una certeza del 99,96% indican que se trata del escribano Miranda.

    Su hijo, el doctor Javier Miranda, integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos se mostró visiblemente emocionado por la noticia. En la misma conferencia de prensa en la que Fernández hizo el anuncio, Miranda agradeció a todos los que hicieron posible este hallazgo y destacó especialmente el trabajo del grupo de familiares.

    (Audio)

    “JAVIER MIRANDA:
    Obviamente mis primeras palabras son para mis viejas. Solo con ellas es posible lograr estos avances sustanciales. A mi viejo lo encontramos con las viejas. Y con ellas también a Sabina, mi compañera con quien siempre buscamos juntos. No puedo, sino recordar brevemente a mi madre, María Teresa, a mi hermano Luis Fernando que seguramente hubieran querido estar aquí. Hubieran deseado ver este momento. Con Marta, en todo caso, mi tía y con su simiente que aquí queda, hoy recuperamos una larga búsqueda de la verdad”.

    (Fin del audio)

    Miranda aseguró que la identificación de los restos de su padre significan solo un paso más en la búsqueda de “verdad, justicia, memoria y nunca más”.

    (Audio)

    JM - Es un paso más en la búsqueda de esos cuatro elementos que nosotras las viejas consideramos clave. Hay que seguir buscando y no solo restos. Hay que seguir buscando qué pasó con el Chiqui, qué pasó con Nebio, qué pasó con Juan Pablo, qué pasó con León, qué pasó con Mary. Hay que seguir buscando... Y en todo caso que este gesto de alumbramiento sirva para reforzar nuestro compromiso. El personal, pero también el de las viejas, el de los familiares, que vamos a seguir batallando".

    (Fin del audio)

    ¿Quién era Fernando Miranda?

    Fernando Miranda Pérez nació el en la localidad de José Batlle y Ordóñez, departamento de Lavalleja, el 5 de julio de 1919. Era escribano, fue profesor titular de Derecho Civil de la de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, y secretario de la Junta Electoral de Montevideo hasta el año 1973. Fue dirigente del Partido Comunista y del Fidel (el Frente Izquierda de Liberación Nacional). En 1971 resultó electo edil de la Junta Departamental de Montevideo, representando a la Lista 1001.

    Fue detenido por la OCOA el 30 de noviembre de 1975. Según el relato de familiares y testigos Miranda fue secuestrado en horas de la madrugada, en su casa en Parque Batlle, por dos personas de particular que se autoidentificaron como integrantes de las Fuerzas Conjuntas. Los relatos mencionan que sus captores se trasladaban en una camioneta de color azul, similar a la que usaba la policía, comunicándose por radio y utilizando palabras en clave, como por ejemplo, “charlie rojo”.

    Según la información que pudo recoger la Comisión para la Paz, Miranda murió entre el 1 y el 2 de diciembre de 1975 a causa de un golpe en la nuca propinado por uno de sus custodios. El informe elaborado por el Ejército, a pedido del presidente Tabaré Vázquez coincide en la fecha aunque es más preciso: asegura que la muerte se produjo el 2 de diciembre. Sin embargo difiere en la causa. Aunque asegura que un golpe determinó el fallecimiento, indica que lo recibió “en el tórax en momentos en que era trasladado” al interrogatorio.

    Miranda estuvo detenido en el Centro de Reclusión “300 Carlos” ubicado en un predio contiguo al Batallón de Infantería número 13.

    Al momento de su desaparición tenía 56 años, estaba casado y tenía dos hijos.

    El hallazgo

    El hallazgo de su cuerpo se produjo hoy, hace exactamente tres meses, el 2 de diciembre del año pasado. A poco de finalizar los trabajos – y con escasas esperanzas de hallar restos en ese predio – el equipo de antropólogos que dirige José López Mazz recibió del doctor Gonzalo Fernández, un mapa en el que se indicaba el lugar exacto en el que se había enterrado el cuerpo de un detenido desaparecido. Ese mapa había llegado de forma anónima al secretario de la presidencia, pero ante su contundencia, los antropólogos decidieron comenzar a trabajar en el lugar señalado.

    Poco después de comenzar a excavar la pala se topó con una superficie dura que resultó ser una estructura elaborada por mezcla de pedregullo y portland. Los investigadores rompieron esa estructura y debajo de ella se encontraron con un cráneo. En los días siguientes se continuó trabajando en el lugar hasta que se logró desenterrar el esqueleto completo.

    Cuenta hoy el diario La República que llamativamente aquel día, cuando se hacían los primeros trabajos, el entonces comandante del Ejército, Ángel Bertolotti, se apartó unos metros donde las autoridades judiciales y de gobierno se encontraban apostadas y formuló en voz baja una pregunta que nadie entendió: “¿vieron un jogging azul?” Un suboficial apresuró el paso para asomarse a la fosa. Un integrante del grupo de antropólogos respondió la inquietud de Betolotti. El cuerpo parecía tener el mentado jogging. Esa particular vestimenta ya dejó de ser un misterio. Se trataba de los pantalones que tenía el escribano Mirando cuando fue secuestrado el 30 de noviembre de 1975. Según La República, profesionales del Instituto Técnico Forense del Poder Judicial han confirmado que la osamenta aún conserva vestigios de lo que fuera un pantalón deportivo igual al que utilizó Miranda para volver a su hogar cuando le avisaron que había sido allanado. "El dato preciso del jogging y un mapa aportado a Presidencia por un informante que se mantiene en el anonimato, fue la pista que siguió la Secretaría de la Presidencia para identificar el cuerpo de Miranda", agrega el matutino.

    La Operación Zanahoria

    La identificación de los restos de Fernando Miranda tienen, además de la importancia evidente de conocer el destino de una persona a la que se consideraba desaparecida, otra significación muy particular. Se trata de la primera prueba constatada de que la Operación Zanahoria fue, por lo menos, bastante menos extendida de lo que se creía.

    El primer error de información que se constata con la identificación de Miranda es la del lugar donde, supuestamente, habían sido sepultados sus restos. Tanto en el informe de la Comisión para la Paz, como en el que el Ejército le entregó al presidente Tabaré Vázquez, se informa que, tras su fallecimiento, Miranda fue enterrado en el Batallón 14.

    Pero además, se comprueba que esos restos no fueron desenterrados en el marco del Operación Zanahoria. Según el informe de la Comisión para la Paz, el cuerpo de Miranda había sido inhumado en el Batallón 14, incinerado y sus cenizas arrojadas al Río de la Plata en 1984.

    En el informe elaborado por el Ejército se declara que esos restos fueron inhumados en el Batallón 14, exhumados, cremados y esparcidos en la zona.

    ¿Qué pasó entonces con ese error de información?

    La producción de En Perspectiva procuró la opinión del comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz, quien el año pasado encabezó la investigación interna para la elaboración del documento presentado al presidente.

    Díaz prefirió no extenderse en declaraciones, aunque, brevemente, consideró que es normal que existan algunos errores de información. “Esto no significa que se pongan en duda los datos proporcionados por las fuentes consultadas”, aseguró. El jerarca explicó que la información se entrecruzó entre los informantes y, por lo tanto, es perfectamente posible que – tras el largo período transcurrido desde que ocurrieron los hechos – algunos detalles se confundan.