Aumentar penas: ¿Solución para la inseguridad?

Presidente SCJ: los delincuentes no miran el Código Penal al delinquir

Presidente SCJ: los delincuentes no miran el Código Penal al delinquir

"Lo único que les preocupa es no ser atrapados y no la pena que les va a recaer", reflexionó el presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Ricardo Pérez Manrique sobre el comportamiento delictivo en nuestro país, donde existe récord de policías de América Latina por cantidad de población. Sin embargo "la gente se siente insegura".

Por Espectador.com

"¿Aumentar las penas es una solución alternativa para reducir la delincuencia?"; con esta pregunta como disparador, Espectador.com entrevistó a diferentes protagonistas de la agenda para conocer su postura al respecto.

"El aumento de las penas no contribuye a reducir la cantidad de delitos", respondió Pérez Manrique, agregando que el único efecto que tiene es que una cantidad mayor de personas va a estar más tiempo recluida, pero no evita que cuando salgan de la cárcel vuelvan a cometer delitos. Recordó además que el nivel de reincidencia es muy alto (en el entorno del 65%). "No tiene una incidencia directa en que haya menos delincuentes", concluyó.

"Lo que planteamos reiteradamente es que el sistema penal es solamente una parte (…) Para proteger a la ciudadanía no solo hacen falta métodos eficaces de represión del delito, sino que es fundamental tener formas preventivas a través del fortalecimiento de instituciones básicas de socialización de las personas, como la escuela, la familia, el trabajo, la participación comunitaria". El presidente de la SCJ fue enfático en puntualizar la importancia de llevar a quienes cometen delitos a un lugar donde tenga realmente posibilidades de rehabilitarse y que no salga peor de lo que ingresó.

Indicó que la finalidad de la cárcel, por un lado es retribuir a la sociedad por el mal causado y por otro, generar en esa persona los "anticuerpos necesarios" a los efectos de hacer lo que denomina "una reducción del daño: que el individuo no salga y siga delinquiendo".

El utilitarismo en el aumento de penas

Manrique consideró el aumento de penas como un razonamiento utilitarista. Para explicarlo, tomó como ejemplo la modificación de la Ley 19055 (Código de Niñez y Adolescencia), donde los "delitos graves como rapiñas y homicidios, son sancionados con una pena mínima de un año de privación de libertad”. Esta ley fue aprobada, en esencia, para combatir a los jóvenes infractores de entre 16 y 18 años que estaban cometiendo una cantidad enorme de delitos. "Efectivamente disminuyó" en esa franja etaria, explicó Manrique, "pero la comisión del delito se desplazó a los 14 y en especial a los 15 años".

"Si nosotros no atendemos cuáles son las causas del delito, cuando se aplica una medida de corrección o de represión en determinada franja se corre el delito a una inferior", concluyó.

Aún en la hipótesis de la utilidad que propone tener a estas personas fuera de la sociedad, si el sistema carcelario no es eficiente, fatalmente reincidirán cuando vuelvan. "Y si no es eficiente, cuanto más tiempo los tengo en la cárcel, menos resultados puedo esperar".

"Aumentando las penas, la única victoria que consigo es tenerlo fuera de la sociedad, pero cuando sale vuelve a cometer un delito", dijo Manrique, con el atenuante que esa persona va a estar recluida a costas de la sociedad. Y con efecto nulo en cuanto a lo más importante que es que esa persona no siga cometiendo delitos. Además, hizo hincapié en la necesidad de llevar adelante buenas políticas carcelarias. "Es esencial para una buena seguridad ciudadana, porque en la medida que rehabilito o por lo menos hago que la persona no vuelva a reincidir, cuando sale en libertad estoy siendo exitoso porque estoy protegiendo a la sociedad de la comisión de nuevos delitos".

Pérez Manrique definió a la cadena perpetua como una medida "cruel", más allá de los delitos que se hayan cometido. "¿Qué queda de la persona que cometió un delito, así sea horrendo, después de estar 10 o 15 años encerrado? ¿Qué queda si comparamos el ser humano que cometió el delito con esa persona después de 15 años de estar encerrado?", se preguntó.

Consideró la libertad anticipada como una herramienta positiva. "Es una oportunidad para que la persona aproveche su tiempo de reclusión para reparar y repararse del mal que ha hecho".

Un caso que está presente

En referencia a este tipo de casos recordó la historia de Pablo Goncálvez. "Hoy hay una modificación legal que no existía en esa época, y que se volvió a reinstalar a raíz de los delitos cometidos por él (Goncálvez) que son las medidas de seguridad. En el caso de estas personas que tienen largas condenas, se aplica la medida de seguridad eliminativa por lo cual queda en la cárcel por más tiempo. Por las características del delito cometido, Goncálvez hubiera sido objeto de una medida de estas, pero en ese momento no estaba vigente y logró llegar al cumplimiento de la pena por la vía de la redención".

El presidente de la SCJ contó que en los años 90 fue consultado sobre este tema y en ese momento respondió: "Cuando delinquen, lo único que les preocupa es no ser atrapados y no la pena que les va a recaer". Tomó como ejemplo casos perpetrados de homicidio para quedarse con una cantidad irrisoria de dinero. "Lamentablemente no miraban el Código Penal a la hora de delinquir. El código penal solo no es un límite".

A pesar de tener una población reclusa muy grande, la gente se sigue sintiendo insegura.

En referencia a una posible solución, destacó un plan integral con una mejora en políticas carcelarias en los establecimientos, la prevención del delito en sentido policial. "Uruguay tiene el récord de policías de América Latina por cantidad de población, sin embargo la gente se siente insegura".

"Tampoco podemos pretender que estas cosas se solucionen de una día para el otro, y seguramente las primeras mejoras no se van a poder apreciar de una manera inmediata”, dijo.

El presidente de la SCJ destacó que se va a empezar a mejorar cuando se ataquen todos los temas a la vez. "Cuántas leyes se han aprobado en represión penal desde el año 1997 y cada vez tenemos más gente en las cárceles y la población se siente cada vez más insegura".

¿Responsables?

"Hay situaciones de violencia en la sociedad. Especialmente en los más débiles. Todos los ciudadanos tenemos alguna responsabilidad, pero decir que el ciudadano común que trabaja y cumple con sus deberes para con el Estado es responsable de que haya delincuencia yo creo que es un exceso", culminó.

Entrevista realizada el pasado 14 de junio del 2016.

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