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Sociedad

Jefe de Policía de Montevideo: la nueva estrategia tiene como objetivo "acercar la policía a la gente"

El 2012 es un año de cambios en la Jefatura de Policía de Montevideo. Entre otras innovaciones, esta semana se incorporan 500 agentes al patrullaje en la calle, se habilita un nuevo servicio de 911, se potencia la Policía Comunitaria y se reestructura la Dirección de Investigaciones. Para conversar sobre estas medidas, En Perspectiva entrevistó al jefe de Policía de Montevideo, el inspector mayor Diego Fernández, quien explicó que estos "lineamientos estratégicos tienen como común denominador acercar la policía a la gente", y apuntó que "todos y cada uno de los integrantes del cuerpo policial son partícipes y artífices de este cambio". En este sentido, dijo que la Jefatura ha tenido "una muy buena acogida en el personal subalterno y los oficiales". Por otra parte, el inspector expresó que "si hay que aplicar mano dura, se va a aplicar mano dura", y que "cuando haya que ser tolerante, se va a ser tolerante". Fernández reflexionó que existe "un tema cultural de base", que la delincuencia forma parte de los "efectos no deseados de la evolución de la sociedad" y que "la policía no va a desbaratar la usina generadora de delincuentes" porque "la tiene que desbaratar el pueblo uruguayo".

Jefe de Policía de Montevideo: la nueva estrategia tiene como objetivo "acercar la policía a la gente"


(emitido a las 10.10 Hs.)

EMILIANO COTELO:
¿Qué mejoras de seguridad concretas veremos los montevideanos a partir de los cambios que empieza a instrumentar esta semana la Jefatura de Policía de la capital?

Hoy queda operativa la división de la Jefatura de Policía de Montevideo en cuatro zonas. Además, esta semana se incorporan 500 agentes al patrullaje en la calle. Y el próximo viernes se habilita el nuevo servicio 9-1-1, entre otras medidas previstas para los primeros meses de 2012.

¿La policía observa cambios en los fenómenos delictivos de los últimos tiempos? ¿Qué resultados se esperan con esta reestructura? ¿Cómo se reacciona ante las manifestaciones de vecinos que reclaman por mayor seguridad?

Sobre estos temas vamos a conversar con el jefe de Policía de Montevideo, inspector mayor Diego Fernández, que asumió su cargo el pasado 31 de octubre.

También estamos con el jefe de Relaciones Públicas y Prensa de la Jefatura, José Luis Roldán.
    
Vamos a los temas que señalaba en la presentación. A partir de este comienzo de enero se implementa en Montevideo una serie de medidas que el Ministerio del Interior (MI) anunció a fines del año pasado. Entre ellas se destaca que se va a incrementar la cantidad de policías en la calle: este viernes se agregan 500 funcionarios y a lo largo del primer semestre se van a sumar otros 200, así que habrá en la calle 700 policías más, lo que implicaría un refuerzo del 17%, porque hoy hay 4.000. ¿Todos esos números son correctos?

DIEGO FERNÁNDEZ:
En esto de la seguridad y en esto de los recursos humanos los números son relativos. Este nuevo sistema se va a implementar a partir del 6 de enero. Desde hace un par de semanas estamos con el módulo de pruebas, de ajustar. La Jefatura de Policía de Montevideo tenía una estructura, hubo lineamientos estratégicos producto de un profundo análisis de la situación presente y futura para la aplicación de esos lineamientos estratégicos, que básicamente son cuatro: dar una respuesta más eficiente y más rápida a la gente mediante el 9-1-1 y la cantidad de móviles, en este caso patrulleros o motos; profundizar una tarea que se había realizado, que fue la Policía Comunitaria, que dio buenos resultados, paulatinamente vamos a implantarla en todo el departamento de Montevideo; darles un rol de prevención más profundo a las seccionales policiales, y reestructurar la Dirección de Investigaciones aplicándola a un plan territorial y no por especialidad.

Esos son los cuatro lineamientos estratégicos. Llevarlos a la práctica, al terreno de la realidad, de lo táctico, involucra una serie de cambios. Y cuando hablamos de cambios, tienen dos facetas, una el cambio propiamente dicho y otra cómo aplicarlo. Hay bibliotecas en el mundo que nos definen cómo aplicar el cambio, pero para que la gente lo entienda, lo que nosotros hemos hecho en estos dos meses que llevamos al mando de la Jefatura es hablar con la gente –y cuando digo la gente me refiero a los oficiales y a gran parte del personal– de que el sistema actual día a día se va agotando, y no porque sea malo, ni porque los policías sean malos, ni porque los recursos sean tan insuficientes, sino porque la delincuencia ha evolucionado junto con la sociedad. Nadie puede dudar de que en los últimos 20 años, o 30 o 40, según la edad que tenga el oyente, la sociedad ha ido evolucionando, con la aparición de la tecnología, que está al alcance de todo el mundo, y etcétera, no hacen falta ejemplos porque están a la vista todos los días. Quizás los muy jovencitos no puedan entender un mundo sin celulares, pero no hace muchos años los celulares no existían.

La sociedad fue evolucionando, y esa evolución positiva, a mi entender, que ha tenido la sociedad desde todo punto de vista, tiene efectos no deseados, muchos de ellos vinculados a temas culturales, son manifestaciones no deseadas de la cultura, que muchas veces se evidencian por el delito. El delito es un delincuente que comete un delito que es causa y efecto de la inseguridad; delincuente, delito e inseguridad son una misma cosa. Los factores que lo motivan son de base cultural de una sociedad, son efectos no deseados de este buen cambio que hemos tenido en las condiciones de vida de todos los uruguayos y del mundo en general.

Para ello, durante un largo período se ha estudiado la situación actual, la situación a mediano plazo y la situación a largo plazo. Este estudio ha dado la aplicación de ciertos lineamientos estratégicos que tienen como común denominador acercar la policía a la gente. Para instrumentar eso, primero hay que explicar que el sistema actual día a día se agota por esta evolución. Por otro lado, esa es la etapa en que estamos ahora, todos y cada uno de los integrantes del cuerpo policial son partícipes y artífices de este cambio.

EC - Un cambio que ha generado resistencias en la interna, se sabe desde el año pasado. Y ahora mismo aparece la reacción de algunos sindicatos policiales que argumentan que no fueron consultados como se debía a estos efectos. Anoto esto porque esta explicación que usted está dando está dirigida a la población, pero tengo la impresión de que también va para los propios funcionarios, el porqué de la necesidad de estos cambios.

DF - De hecho lo estamos haciendo en forma prácticamente diaria. Ahora estamos en la etapa de implementar el cambio y todos los actores, no importa la jerarquía –esto es importante–, desde el jefe de Policía, el subjefe de Policía, el coordinador ejecutivo, el director de Coordinación Ejecutiva, el subdirector, los directores de divisiones que se están creando, los comisarios, los sargentos primeros, los sargentos, los cabos, los agentes, todos van a tener la posibilidad de aportar, porque son partícipes en este caso. Son actores muy destacados de este cambio.

Porque la planificación estratégica incorpora conocimiento que se recogió de la realidad, pero se hace en un escritorio, y el escritorio tiene una gran cualidad: nos aleja del mundanal ruido y nos llega lo que pedimos, pero los lineamientos que salen del escritorio y los papeles que escribimos nunca nos dicen que no, entonces luego al aplicarlos a la realidad hay que compararlos, mejorarlos, hay que aplicar eso y mejorarlo. En esta parte todos van a ser parte –y cuando digo todos son todos– en la instrumentación del cambio. Y en una tercera etapa, que va a ver todo el mundo en el futuro, policías y ciudadanía, vamos a tratar de ver los beneficios y a su vez una retroalimentación del sistema, porque la delincuencia nunca deja de variar.

EC - Usted ya explicó el marco general, volvamos al punto que yo elegía para preguntarle en el comienzo: ¿va a haber más presencia policial en la calle?

DF - Correcto, va a haber más presencia policial en la calle y va a haber mejores sistemas de comunicación entre la población y la policía. El 9-1-1 va a aumentar la cantidad de líneas, el Centro de Comando Unificado que está en el MI ha mejorado la cantidad de líneas y las prestaciones para la ciudadanía. A su vez va a haber un mejor sistema de comunicación, que comienza a trabajar el viernes 6.

EC - Ese es el sistema de comunicación con los efectivos y los móviles, tanto autos como motos.

DF - Y pie a tierra también. Todo el sistema de comunicaciones varía, va a ser mucho más ágil, va a tener incorporado un sistema de GPS, entonces cuando haya un evento va a estar registrado en las pantallas qué unidad policial está más cerca y a esa se le va a derivar. Hay un cambio cualitativo muy trascendente.

EC - Según se aclaró en su momento, el sistema de radio que se utiliza para estas comunicaciones está encriptado, no va a ser posible escucharlo por ejemplo con un receptor que se compre en el comercio.

DF - Una de las deficiencias que tenía el sistema anterior era que era fácilmente escuchado por diferentes actores de la sociedad.

EC - Los ladrones y los periodistas.

DF - Los periodistas son lo menos nocivo, pero los delincuentes con un pequeño nivel de organización escuchaban. Y además cuando se perdía un equipo policial, un handy, o era robado directamente y caía en manos no adecuadas, se tenía acceso a las comunicaciones policiales. Hoy no va a pasar eso.

EC - En cuanto al sistema 9-1-1, el nuevo 911, usted hablaba de una tecnología aggiornada, de un cambio absoluto en esta materia. En cuanto a la operativa, pensándolo desde el lado del ciudadano, ¿en qué casos habrá que llamar a ese número concreto?

DF - Ese número, el 9-1-1, es para urgencias y emergencias. Para llamadas administrativas va a haber otros números que se van a publicitar a partir de la semana que viene. Y sobre todo no habrá que usarlo para bromas, que es una de las cargas de llamadas muy importantes, sobre todo jueves, viernes y sábados la cantidad de llamadas de bromas es impresionante, superan el 18%. Más las llamadas de carácter administrativo para una consulta, dejan un margen para las llamadas realmente de urgencia y emergencia bastante acotado. Pero no es un problema de Montevideo, ni siquiera de Uruguay, yo estuve en el segundo semestre del año pasado en San Pablo, que tiene quizás el sistema más desarrollado, y allí pasa exactamente lo mismo.

EC - ¿Qué son urgencias y emergencias? Ejemplos.

DF - Cuando se está consumando un delito, cuando hay peligro inminente de daño a la propiedad o a la persona o inmediatamente después de haberse cometido.

EC - Por ejemplo, ¿un siniestro de tránsito es para el 911?

DF - Sí, y un robo, una rapiña.

EC - ¿Un herido en la calle también es para el 911?

DF - Sí, porque no sabemos la entidad de la herida de esa persona.

EC - ¿El 911 va a coordinar con los sistemas de emergencia médica?

DF - Sí, ya tiene establecidos los contactos con los sistemas.

EC - ¿Un incendio también es para el 911?

DF - Está el número de Bomberos, el 104, pero el 9-1-1 recibe esos llamados y los traslada a la unidad correspondiente. Pero me gustaría no pasar por alto un tema que usted tocó, porque no es nada menor, es muy trascendente y quedó para atrás: la resistencia al cambio, que en los uruguayos está tan metida en nuestro ser. Cuando asumimos el comando de la Jefatura vimos que había una resistencia importante al cambio, sobre todo por intentos de cambios que se habían dado en el pasado que no habían sido fructíferos, no habían dado los frutos que se pretendió, todos fueron con muy buena intención pero no rindieron el resultado esperado, porque se encontró alguna resistencia.

Yo en su momento dije, se lo dije a la gente, que veo bien que haya resistencia al cambio, quiere decir que los actores que están en este momento están convencidos de que están haciendo las cosas bien, quieren lo que están haciendo, quieren la unidad a la que pertenecen y quieren su forma de trabajar. Eso es compromiso. Por lo tanto, la cara negativa de la resistencia al cambio es eso de no voy a hacer nada o no quiero nada, pero la cara positiva, que hay que resaltar y en la que hemos hecho hincapié, es la cara del compromiso. Sobre esa base, dos meses después estamos en una fase en que el común denominador de los policías de Montevideo está con una franca expectativa esperando a ver qué pasa y con una forma de ver la cosa bastante positiva. Hemos tenido una muy buena acogida en el personal subalterno, los oficiales, va bien, va muy bien, y en este período del cambio estoy personalmente muy conforme.

***

EC - Volvamos a un punto que ya mencioné: funcionarios policiales en las calles. ¿En estos días se incorporan 500 más?

DF - Se comienza un proceso en el cual se van a aumentar 700 policías en la calle.

EC - ¿Serán 700 sobre los 4.000 que hay hasta ahora?

DF - A los 4.000 tiene que sacarles licencias anuales, los partes de enfermo, los descansos semanales y otras excepciones al servicio y dividirlos en tres turnos. Que la gente no piense que hay 4.000 policías en forma permanente en la calle, son bastante menos que eso. Pero se van a incorporar 700 policías directamente al trabajo en la calle.

EC - ¿De dónde vienen esos funcionarios? ¿Son nuevos policías, son efectivos de las Fuerzas Armadas que pasaron al MI? ¿Cómo es?

DF - Por un lado estamos redistribuyendo personal que era del escalafón ejecutivo; la policía tiene un escalafón ejecutivo que son policías que se dedican a tareas de seguridad pública y tiene también escalafones de apoyo. Había un número importante de policías del escalafón ejecutivo que realizaban tareas de apoyo que hoy por hoy van a tareas de orden público.

EC - Por ejemplo, ¿qué hacía antes en apoyo uno de ellos?

DF - Un caso que fue de pública notoriedad fue la banda de músicos. Por otro lado oficinas de personal, tareas administrativas, tareas contables, etcétera.

EC - ¿Es correcto que se reduce el personal asignado al plantel de perros?

DF - Es correcto, ese personal va a ser reasignado a una parte de control en la calle.

EC - Va a permanecer un contingente de policías a cargo del plantel de perros, pero van a ser menos.

DF - Sí. Hicimos un estudio de dónde debíamos poner canes, el binomio can-hombre, y entendimos que había que reducir la cantidad de efectivos del plantel de perros, en el sentido de que los perros se podían utilizar en determinados lugares, y el personal excedente a las necesidades de la ciudad fue destinado a tareas directamente operativas. Lo mismo va a pasar con otras unidades en el correr de este semestre, vamos a ir redimensionándolas y poniendo personal en las tareas de orden público.

EC - ¿También están incorporando nuevos policías?

DF - Correcto. En este momento se está realizando la selección de los militares que van a pasar a la Policía Nacional, y una vez que estén seleccionados, lo cual va a ser en estos días, el 13 de enero ya van a estar seleccionados todos los que van a incorporarse, inmediatamente van a comenzar el período de formación profesional correspondiente. Además, antes de asumir el comando de la Jefatura ya había muchos civiles que habían iniciado el trámite de ingreso, y vamos a continuar con ese trámite. La idea es que en este semestre se completen las vacantes que la Jefatura de Policía de Montevideo tiene al momento, que oscilan en unas 500, que se van a completar luego de la formación; y los otros 200 son personal que se va a sacar de tareas no directamente vinculadas al orden público.

EC - Con este incremento de la plantilla de policías en la calle, ¿se mejorará también la distribución horaria? Porque según se informó hace algunas semanas, el grueso del contingente policial se concentra en la mañana, de seis a 14, y estaban faltando en la tarde y sobre todo en la noche, algo que no parece lógico si se tiene en cuenta que el 70% de los delitos se comete entre las 18 y las seis de la mañana.

DF - Los resultados dependen de cómo se formule la pregunta, van a estar de acuerdo con la pregunta que los originó. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las tareas administrativas que realiza una comisaría se realiza de mañana, porque la policía no realiza solamente tareas de prevención y disuasión o represión, sino que realiza un montón de tareas administrativas que paulatinamente vamos a tratar de ir dejando y que involucran mucha carga de personal en la mañana. Pero hemos hecho un estudio, hemos conformado un equipo de trabajo con los especialistas nuestros de la Jefatura y los del MI y vamos a asignar a los policías en los horarios que la ciudadanía más requiere, o sea cuando hay más delitos.

EC - ¿Qué pasará en materia de móviles?

DF - Se va a incrementar inicialmente la flota de patrulleros en 90 unidades.

EC - ¿Cuántos hay hoy?

DF - Hoy tenemos 63 patrulleros asignados pero hay en funcionamiento 42, por accidentes, diferentes roturas, desperfectos mecánicos.

EC - Y se incorporan 90.

DF - Vamos a tener una base de 120 patrulleros en la calle diariamente.

EC - Va a ser una diferencia sensible.

DF - La idea es que se note la presencia no solo de los patrulleros, también vamos a incorporar motos a la disuasión.

EC - ¿Qué cantidad?

DF - Al cuerpo de Policía de Tránsito se le va a dar una tarea mucho más vinculada al orden público que únicamente al tránsito. Sí se le va a dar mucha importancia al tránsito, porque es un flagelo para nuestra sociedad la cantidad de accidentes, de muertos y heridos, que son un costo en vidas y económico muy importante. Sin dejar de lado esa tarea, vamos a darle un componente de orden público más y vamos a sumar alrededor de 50 motociclistas. Y además vamos a contar con el apoyo de la Guardia Republicana, que ha estructurado su mecanismo para apoyar al departamento de Montevideo.

EC - Además, según se informó en su momento, los móviles van a contar con un equipamiento informático, por ejemplo, que hasta ahora no tenían.

DF - Todavía a ese nivel no hemos llegado. Va a haber un mejor sistema de comunicación y mayor cantidad de móviles. Esa parte queda como una segunda etapa de la evolución de este nuevo sistema.

EC - Pero ¿los móviles ya van a tener el sistema de GPS?

DF - Sí. Los nuevos todos lo tienen y a los que están en la calle actualmente se les está incorporando en este momento, no se ha parado por las fiestas, ni por enero, se ha trabajado muy arduamente.

EC - Vayamos a lo organizativo, porque se anuncia una nueva estructura de los servicios policiales en Montevideo sobre la base de cuatro zonas. Si entiendo bien, cada una será como una jefatura, una minijefatura, habrá un director, un subdirector, una Dirección de Seguridad que abarcará las seccionales de esa zona y una Dirección de Investigaciones con sus propios detectives. ¿Es así el esquema?

DF - Correcto. Es más ambicioso todavía, va a haber seis divisiones, cuatro que van a corresponder a esto que usted acaba de enumerar y dos más, una de Disuasión y Respuesta que va a abarcar a los patrulleros, las motos y algún personal pie a tierra y se va a encargar de la respuesta, y una división especializada que se va a encargar del apoyo a todas las demás. Pero lo que a la gente le interesa son las cuatro divisiones o zonas, cómo se va a trabajar.

EC - Sí, el oyente puede pensar ¿y eso cómo me influye a mí? Puede ser simplemente un cambio burocrático. Además me da la impresión de que hace unos años existía una organización similar. Entonces, ¿dónde está la importancia de esta reestructura?

DF - Usted ha dicho la palabra adecuada: similar para el que lo mira de afuera, pero no igual, yo diría que similar en la fachada pero muy diferente por dentro. Este cambio ha incorporado a todos los recursos de la Jefatura de Policía de Montevideo y no únicamente a una parte. Los cambios anteriores fueron parciales, no anduvieron, pero se sacó experiencia, y en este cambio se incorpora a toda la estructura de la Jefatura de Policía de Montevideo.

¿Cómo lo va a ver la gente? Para resumirlo en pocas palabras, la gente va a ver a la policía más cerca de su barrio, más cerca de su casa, no solamente por los patrulleros, sino que la tarea de prevención de la comisaría se va a ver más, la Policía Comunitaria se va a ver más y la tarea de investigaciones ha cambiado la matriz. Hasta ahora Investigaciones tenía una matriz por especialidad, Hurtos y Rapiñas, Automotores, ahora esa matriz cambia, va a haber sí tres áreas, Delitos contra la Propiedad, Delitos contra la Persona y Delitos de Tráfico y Distribución de Drogas. Va a haber un director, va a haber supervisores en las tres áreas, cada uno va a tener oficiales de caso, que van a tener sus investigadores o detectives, como se les dice en el lenguaje de las películas.

EC - Eso ocurrirá en cada una de las zonas.

DF - Correcto, vamos a acercar la Dirección de Investigaciones a los barrios, cada zona va a tener su Dirección de Investigaciones que va a estar adscrita al territorio. Eso nos va a permitir, estimamos, un mejor trabajo con la Justicia, porque muchas veces, más de las que deberían ser, no aportamos las pruebas necesarias para la Justicia y por lo tanto los jueces no pueden procesar. Esta forma de trabajo, esta metodología de trabajo, que ya se lleva a la práctica en nuestro país en unidades especializadas como la Dirección General de Tráfico Ilícito de Drogas, como Crimen Organizado, Interpol, ha tenido mucho éxito, permite un vínculo mucho más estrecho de la policía con la Justicia, un seguimiento más de cerca de cada caso y ha resultado en una mejor relación y en éxito para aclarar diferentes situaciones. Este modo se da en el mundo, se aplica en Europa, en Estados Unidos, pero no siempre las recetas importadas dan resultado, porque en España hay españoles, siempre digo, en Francia franceses, en Estados Unidos estadounidenses, pero acá hay uruguayos, y somos todos uruguayos, entonces no es lo mismo.

EC - Usted hablaba de las ventajas que esto puede tener desde el punto de vista de la investigación de un caso. Pero el ministro Eduardo Bonomi cuando presentó esta reestructura dijo: “Es necesario superar la discusión entre políticas de mano dura y políticas de mano blanda, y en cambio, establecer políticas de mano justa, fortaleciendo las políticas de prevención ciudadana”.

DF - Yo doy un paso más que el ministro.

EC - Por el lado de la prevención, ¿qué es lo que permite esta nueva estructura?

DF - Ni mano dura, ni mano blanda, ni mano de derecha, ni mano de izquierda. Todo lo que sea bueno para la gente es bueno para nosotros. Por lo tanto, tenemos que aplicar el marco legal vigente junto con la Justicia, que es la que opera, detener a los delincuentes, reunir las pruebas, someterlos a la Justicia, y todo lo que sea bueno para eso es bueno para nosotros. Si hay que aplicar mano dura se va a aplicar mano dura, cuando haya que ser tolerante se va a ser tolerante. No hay un manual para aplicar, porque siempre hay alguna contraindicación, esto es como los medicamentos, hay que ver la letra chica y la contraindicación.

EC - Ustedes también tienen que evitar que el delito ocurra.

DF - Por supuesto, la parte de prevención.

EC - ¿En esa materia cómo juega esta nueva estructura?

DF - La parte de la prevención, y sobre todo la disuasión… Prevenir es evitar que algo ocurra; disuadir es otra cosa, es lograr que alguien que ha tomado su decisión, que ha tenido su parte volitiva, que ha dicho “voy a delinquir” desista de realizar determinada acción por la presencia policial o por la acción del Estado, no solo de la policía, del Estado en general. Y luego la represión, una vez que el delito es cometido. Vamos a hacer mucho hincapié en la disuasión para que personas que han optado por delinquir desistan de hacerlo por la presencia policial y por un accionar efectivo de esa policía y una represión efectiva de la policía, con las herramientas que sean necesarias.

EC - Hay mucha inquietud y temor, malestar en sectores de la población, tanto que últimamente se han estado organizando marchas en reclamo de mayor seguridad. ¿Cómo han visto ese fenómeno y de qué manera lo van a vincular con esta nueva forma de trabajar?

DF - Dos cosas. Primero le voy a decir cómo lo veo yo, no quiero generalizar porque es la opinión del jefe de Policía, mi opinión no va más allá de esto. Convengamos que el delincuente y el delito que causan inseguridad son un problema de la policía pero no son causados por la policía. Hay un tema cultural de base, como dije al principio, son efectos no deseados de la evolución de la sociedad que ha llevado a que mucha gente –porque son muchos realmente, los que están privados de libertad andan en los 9.000 y los que no están privados de libertad pueden ser bastantes más– haya optado por el delito y no por estudiar o trabajar. Es un tema cultural, ahí nosotros poco podemos hacer. Lo que podemos hacer es asegurar la convivencia para que otros actores del Estado y actores civiles y las propias personas individuales puedan ejercer sus tareas y atacar ese punto. La policía no va a desbaratar la usina generadora de delincuentes, la tiene que desbaratar el pueblo uruguayo.

En cuanto al tema específico, el tema puntual, me gustaría enfocarlo por el lado de la persona individual. Una marcha es un colectivo de personas que han sido dañadas por la delincuencia, que han sido afectadas por la delincuencia y que han sufrido los efectos de ella. Entonces uno no puede censurar esas formas de expresión. Las hay diferentes, hay gente que se acerca a las Mesas de Convivencia y aporta, hay gente que se acerca a conversar con nosotros.

EC - Pero ¿cómo van a administrar ustedes esa movilización que está ahí latiendo?

DF - Personalmente tomo las marchas como una expresión de apoyo a lo que estamos haciendo.

EC - ¿Usted las lee como apoyo?

DF - Sí, yo las leo como apoyo. La gente está reclamando que cumplamos con nuestra tarea, está reclamando que empeñemos todos los recursos materiales y humanos para frenar esto que es la delincuencia. Y en eso estamos. Por lo tanto yo no le doy una carga negativa a lo que dice la gente, al contrario, le doy una carga positiva, entiendo que sacando la carga emotiva que tienen las personas que fueron afectadas por delitos el reclamo es que ejerzamos nuestra función, que nos comprometamos cada vez más en esta lucha, y eso es lo que estamos haciendo. Por lo tanto entiendo que esto es un apoyo de la gente. Por supuesto, esto no pretende ser una tomadura de pelo a quienes se han expresado y han sufrido la delincuencia, yo hago esta lectura porque digo que estén tranquilos al menos de una cosa: estamos con el compromiso de luchar contra esto. Lo mejor que le puedo decir a la gente que va a las marchas es que en nosotros, en mí y en nosotros, va a encontrar ese compromiso.

***

EC - Una pregunta que viene de la audiencia que tiene que ver con inquietudes que habían llegado antes: ¿los operativos de saturación van a continuar? Porque últimamente no se los ha visto.

DF - Los operativos de saturación son una herramienta más, una herramienta de disuasión muy importante, que tiene un componente represivo, pero que ha sido mal valorada en nuestra sociedad por quienes no conocen el tema seguridad.

EC - Ha habido de las dos opiniones, pero en particular ha habido una movilización crítica dentro de la propia izquierda.

DF - Yo no les doy componente político porque este gobierno es de izquierda. Convengamos que ha habido críticas de todos los sectores políticos, de izquierda, de derecha, de centro, ha habido partidarios de la línea dura que quieren que sea más dura, partidarios de la línea blanda que quisieran que fuera más blanda. A nivel policial tenemos tres niveles de operación, el nivel preventivo, el nivel disuasivo y el nivel represivo. Y tenemos muchos actores sociales, muchas veces periodistas, otros especialistas –el otro día estuve charlando con unos sociólogos y me decían que ellos no veían que fuera efectivo– y políticos, todos los sectores de la sociedad y personas individuales. Depende de con qué cristal se mire, si yo fuera político, si yo fuera periodista, si yo fuera un ciudadano común y mirara con el cristal represivo quizás diría que no fueron exitosos, pero como soy un profesional de la seguridad le digo que el objeto de los operativos de saturación fue la disuasión.

EC - ¿Entonces van a continuar?

DF - Sí, es una herramienta con la que contamos. No digo cuándo, pero es una herramienta que no descartamos. Y además digo, defendiéndolos, que la disuasión asegura la convivencia de la gente, sobre todo en lugares donde es conflictiva. Hay que asegurar que los actores oficiales, el Estado, y los sectores de la sociedad que están en su lugar puedan seguir trabajando, y que los que no han desembarcado aún puedan desembarcar y trabajar en un ámbito de convivencia. Ese es el objetivo de los operativos de saturación. Por supuesto, como dije hoy, en un plano intelectual podemos dividirlos, poner disuasión o poner prevención o represión, pero la realidad nos marca que no existe nada en su pureza absoluta, la práctica nos lleva a que los operativos de disuasión muchas veces tengan una parte represiva como los allanamientos, y a veces hay detenidos, a veces no, como pasa todos los días. Pero el componente más importante de estos operativos es la disuasión, y cumplieron su objetivo.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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