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Sociedad

Héctor Cancela (facultad de Ingeniería): “El país necesita más técnicos ingenieros”

Solamente el 4,9% de los estudiantes de primer año de facultad de Ingeniería que realizaron pruebas diagnóstico entre 2005 y 2010 lograron resultados satisfactorios. En conversación con En Perspectiva, el decano de Ingeniería, Héctor Cancela, explicó que desde 2005 esas evaluaciones se realizan de forma “sistemática” y aclaró que no entran dentro de lo curricular. Cancela dijo que el modo de paliar los resultados de las pruebas de diagnóstico “no ha sido tanto asumir conocimientos o formación que normalmente ya se tendría que haber logrado, sino dar herramientas para que los estudiantes puedan hacer un esfuerzo adicional y ponerse a nivel”. Sobre esto puntualizó que “en ningún caso se ha incorporado directamente el programa de secundaria en los programas de la facultad”. El decano declaró que “la facultad está preocupada porque el país necesita más técnicos ingenieros”.

Héctor Cancela (facultad de Ingeniería): “El país necesita más técnicos ingenieros”


(emitido a las 7.37 Hs.)

EMILIANO COTELO:
“La amplísima mayoría de los estudiantes que ingresan a la facultad de Ingeniería no tiene los conocimientos básicos para iniciar la universidad”. Este es un título que aparece hoy en la página 15 de Búsqueda.

La nota dice que pese a haber recorrido los 12 años de enseñanza necesarios para acceder a la formación universitaria, la amplísima mayoría de los 5.600 estudiantes que ingresaron entre 2005 y 2010 a la facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) no tenía los conocimientos mínimos básicos e imprescindibles para iniciar sus estudios universitarios con probabilidad de éxito.

Según un informe entregado semanas atrás a la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) por la facultad de Ingeniería, 70% de estos jóvenes no pudieron identificar la idea principal de un texto breve.

El bajo nivel con el que llegan los estudiantes, después de aprobar la enseñanza media, preocupa a las autoridades de la facultad de Ingeniería de la Udelar porque es visto como una amenaza para el desarrollo de la institución y es por ello que resolvieron plantear el tema en la comisión mixta ANEP-Udelar.

Debido a que a juzgar por el relevamiento de los últimos seis años los resultados tienden a empeorar, Ingeniería resolvió flexibilizar el contenido de sus carreras e incluir algunos temas que hace 20 años que no se daban, en el entendido de que eran conocimientos ya adquiridos por los jóvenes en secundaria.

“Podemos decir que sólo uno de cada 20 estudiantes viene bien preparado en las áreas básicas”, afirmó el decano Héctor Cancela, en una entrevista que se publicó en la página de la Udelar a comienzos del mes de abril.

Justamente con el ingeniero Héctor Cancela, decano de la facultad de Ingeniería, estamos en diálogo en este momento. ¿Desde cuándo están preocupados por esta situación?

HÉCTOR CANCELA:
Por un lado, la facultad está preocupada porque el país necesita más técnicos ingenieros. Por otro, desde hace muchos años estamos monitoreando el nivel del ingreso y la calidad. Ya en la década de los 90 se empezaron diversas experiencias para buscar herramientas que permitieran calibrar los conocimientos de los estudiantes al ingreso. Desde principios del 2000 se vienen aplicando estas pruebas; y de 2005 a 2010 de forma sistemática.

EC – ¿Cómo son esas pruebas?

HC – Se trata de un conjunto de preguntas. En algunos casos es múltiple opción y en otros es preguntas abiertas que los estudiantes tienen que desarrollar. Permiten evaluar en distintas áreas de competencia esos niveles de conocimiento que nosotros quisiéramos que tuvieran.

EC – Las pruebas se hacen siempre en primer año con los alumnos que ingresan.

HC – Sí. Son pruebas diagnóstico de ingreso. En el momento de ingreso, antes de comenzar los cursos, se realiza esta prueba que sirve para determinar el nivel de los estudiantes. No tiene un efecto curricular; no es un examen de ingreso sino simplemente un diagnóstico.

EC – La evaluación es para determinar conocimientos y competencias en matemáticas, física, química y comprensión lectora. Y veía que los resultados acumulados entre 2005 y 2010 para los 5.600 alumnos que tomaron la prueba muestran que sólo 4,9% logró la suficiencia simultánea en los cuatro componentes de la evaluación.

HC – Exactamente.

EC – Ahí está una de las señales de alarma.

HC – Son datos preocupantes, por supuesto. Tenemos dos niveles de suficiencia. Uno es el global, en el cual se compensan conocimientos en las distintas áreas. Allí, el nivel de suficiencia es un poco mejor, pero está en torno del 15-16%, igualmente bajo. La suficiencia simultánea mide la capacidad de los estudiantes de salvar cada componente de la prueba en paralelo.

EC – ¿A qué se refiere el dato de que 70% de los estudiantes no pudo identificar la idea principal de un texto breve?

HC – Hay un texto desarrollado en una media carilla y los estudiantes tienen que identificar cuál es el elemento esencial de ese texto. No es una prueba de múltiple opción sino de desarrollo. Se analiza por separado de los niveles de suficiencia.

EC – Los resultados no son solamente una medición del nivel de conocimientos con los que llegan los bachilleres. A ustedes les permite también explicar el comportamiento durante el primer año. Eso también se señala también en el informe. ¿Qué concluyen?

HC – Hay una preocupación muy importante de la facultad que es cómo mejorar el egreso; cómo tener cada vez más estudiantes que se reciban de ingeniero sin perder la calidad. Entonces, una componente fuerte es medir el ingreso y tener una idea de cómo afecta luego en la posibilidad de que los estudiantes obtengan créditos, avancen en su carrera o eventualmente deserten. La facultad no sólo se ha contentado con medir estos elementos sino que ha tomado distintas medidas, esencialmente de diversificación de modalidades y trayectos, que han permitido ir mejorando el nivel de egreso.

EC – Ustedes se ven obligados a ir corrigiendo, compensando y tapando los baches que el alumno trae del ciclo anterior.

HC – El enfoque de la facultad en esto no ha sido tanto asumir conocimientos o formación que normalmente ya se tendría que haber logrado, sino dar herramientas para que los estudiantes puedan hacer un esfuerzo adicional y ponerse a nivel. Se ha atendido la diferencia y la diversidad del ingreso y se han propuesto distintas modalidades de cursos a los estudiantes. Por ejemplo: un curso que normalmente es semestral, en algunos casos se da en modalidad anual. El mismo curso se da más lentamente con el fin de dar un tiempo para que el estudiante que viene con menor preparación pueda ir acompañándolo y asimilando los conceptos de otra manera.

EC – ¿Eso ya está pasando?

HC – Sí. Hace ya varios años que en algunos de los cursos de primer año se dan asignaturas en modalidad anual. Otra cosa que se realiza es que los cursos de primer y segundo semestre se dan en un semestre cruzado. Un estudiante que ingresa quizás no hace todos los cursos del primer semestre en el primer semestre, sino que reorganiza su trayecto curricular y realiza parte de los créditos de primer semestre a principios de año y otra parte en el segundo semestre y los que correspondían al segundo semestre el primero del año siguiente. Eso parece enlentecer la carrera pero, en realidad, da tiempo para que el estudiante que viene con menor preparación o que está trabajando realmente pueda avanzar en forma sólida en lugar de verse enfrentado a un cúmulo de asignaturas que al principio quizás lo puedan desbordar.

EC – Lo otro que aparece mencionado es: “Flexibilizar el contenido de las carreras incluyendo algunos temas que hace 20 años que no se daban, en el entendido de que eran conocimientos ya adquiridos por los jóvenes en secundaria”. ¿Por ejemplo?

HC – Lo que se ha hecho unos cuantos años atrás es reorganizar los contenidos de física. En ningún caso se ha incorporado directamente el programa de secundaria en los programas de la facultad. Se ha cambiado un poco el enfoque y se ha buscado dar una aproximación un poco más suave para los estudiantes.

EC – Ustedes tienen la información desagregada por el origen de los estudiantes. Es decir, ese nivel con estos déficits que usted ha venido comentando es parejo entre los estudiantes que ingresan a facultad de Ingeniería o depende del tipo de institución en el que estudiaron, del tipo de barrio de Montevideo, del interior. ¿Cómo es eso?

HC – Nosotros ya tenemos hecho un primer nivel de desagregación muy grueso que es Montevideo-interior, público-privado. Estamos trabajando en un segundo nivel que todavía nos parece más interesante, que es bajar y tener en cuenta las variables socioeconómicas. En la primera desagregación, Montevideo tiene mejores resultados que el interior, y privado levemente superiores a los de público. En realidad, los estudios que estamos haciendo y que tenemos en curso muestran que si tenemos en cuenta las variables socioeconómicas en realidad no hay una diferencia significativa entre público y privado. Realmente el nivel es muy similar si uno tiene en cuenta el entorno socioeconómico del que provienen los estudiantes. Claramente eso tiene un gran impacto.

EC – Le preguntaba por esta parte del diagnóstico porque supongo que la facultad de Ingeniería, además de tomar las medidas que ha tomado para tapar los agujeros con los que se encuentra con sus nuevos estudiantes, lo que debe querer es que los estudiantes le lleguen mejor y que no haya que tomar ese tipo de decisiones en la carrera y que los organismos correspondientes de la enseñanza secundaria corrijan lo que tienen para corregir. ¿Cómo están manejando esta otra parte?

HC – Creemos que todo el sistema de enseñanza es un sistema integrado. Queremos tomar nuestra parte de la responsabilidad. Como dije, tomar medidas en la interna que, de todas formas, siempre habría que ir llevando adelante para mejorar los niveles de egreso. También creemos que es muy importante trabajar la interfaz. Ver un poco el tránsito entre los estudiantes de enseñanza secundaria y enseñanza universitaria. Por eso planteamos el tema en la comisión mixta ANEP-Udelar porque nos parece que ese es el ámbito de discusión sobre cómo hacer mejor ese tránsito y cómo coordinar mejor los subsistemas. Hace tiempo también se han hecho distintas acciones en unos casos más puntuales como, por ejemplo, inspecciones en Secundaria. La prueba diagnóstica fue discutida y de alguna forma validada con esos contactos hace algunos años. Nos parece que contar con este conocimiento es lo que permite emprender acciones por un lado y evaluar resultados de las acciones que se vayan tomando por otro. Hay que tener en cuenta que los cambios en la enseñanza son todos lentos. Implementar un plan y ver los resultados lleva mucho tiempo. Eso no se ve de un año para otro sino a lo largo de cinco, seis o 10 años.

EC – ¿Cuándo han planteado esta inquietud? ¿En qué medida hay ya algún tipo de respuesta a nivel de Secundaria?

HC – En realidad, ha habido planteos en distintos momentos que han tenido sus contactos o sus respuestas. En algún momento que se conversó con la UTU o a nivel de los bachilleratos tecnológicos algunas modificaciones de programas. No es nuevo sino que es algo que se ha venido trabajando y que ha tenido distintas alternativas. Hace muy poco enviamos a la comisión mixta este material y todavía no hemos reconversado [sic] con ellos para ver qué acciones concretas se pueden emprender en el corto plazo.

EC – Le agradezco estas primeras respuestas en torno a este informe. Hemos conversado brevemente. Creo que usted tiene otros compromisos a esta hora, pero retomamos el asunto con más profundidad en otro momento. ¿De acuerdo?

HC – Por supuesto, a las órdenes. Simplemente quisiera pasar el mensaje de que el país realmente necesita más técnicos y más ingenieros. En ese sentido, la facultad está abriendo inscripciones a mitad de año, que es una novedad. Así que a todos los jóvenes que puedan estar escuchando el programa o su familia, invitarlos a que ingresen a la facultad de Ingeniería en este período.

EC – ¿Cómo es eso de inscripciones a mitad de año?

HC – La facultad tiene como norte contribuir al desarrollo del país. Vemos que si bien el ingreso está creciendo año a año, todavía tenemos una demanda laboral insatisfecha. Queremos que los estudiantes que no han podido ingresar en marzo porque tenían exámenes pendientes o porque no se habían decidido por la ingeniería tengan una nueva oportunidad ahora a mitad de julio. Se van a abrir inscripciones y los estudiantes van a poder comenzar y cursar su primer semestre a partir de agosto en la facultad.

EC – Por lo que usted dice, no es suficientemente conocido a nivel de secundaria que ingeniería es hoy una profesión muy demandada.

HC – La demanda realmente crece. Creo que a nivel de secundaria, muchas veces los estudiantes no optan por los bachilleratos científicos o que dan acceso a la ingeniería por no saber que es una profesión tan demandada en todas sus ramas o por un poco de miedo. Quisiera decir que, aunque es cierto que las pruebas diagnósticas a veces son un poco preocupantes, uno ve que hay un nivel de éxito de los estudiantes que incluso supera lo que uno podría predecir con la prueba diagnóstica. Realmente, quien está motivado y tiene vocación por esta profesión tiene resultados y se inserta laboralmente. Incluso los estudiantes a mitad de carrera ya tienen posibilidades de insertarse muy fácilmente en el mercado.

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