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Sociedad

Estancia Ordoñana: más de un siglo de historia

Informe de Rosario Castellanos y Emiliano Cotelo

Estancia Ordoñana: más de un siglo de historia


(emitido a las 08.32 Hs.)

EMILIANO COTELO:
El lunes 31 de mayo En Perspectiva se emitió desde el puerto de Nueva Palmira, en el departamento de Colonia. Ese día nos ocupamos de la logística, especialmente lo relacionado con el almacenamiento y la exportación de la producción de granos.

Como es nuestra costumbre llegamos al lugar 48 horas antes y dedicamos entonces sábado y domingo a recorrer la zona para conocerla mejor, para conocerla de cerca.

Pero no sólo estuvimos en el complejo portuario. El domingo 30 en la mañana salimos a observar el estado de la ruta 21 que une Nueva Palmira con la ciudad de Dolores. A los pocos minutos estamos ya en el departamento de Soriano, así que en determinado momento, a la altura del kilómetro 285,500 doblamos a la izquierda en dirección al Río Uruguay y nos hicimos un rato para visitar la Playa de la Agraciada, donde se encuentra emplazado el obelisco que recuerda el desembarco de los Treinta y Tres Orientales como ocurrió aquel 19 de abril de 1825.

A la salida, y de regreso hacia la ruta 21, nos encontramos con un par de carteles muy escuetos que dicen simplemente “Estancia Ordoñana” y agregan la cantidad de kilómetros que faltan hasta allí. Como a todos nos sonaba el apellido de aquel legendario estanciero que la Asociación Rural del Uruguay invoca como uno de sus impulsores, optamos por meternos por ese camino vecinal.

Francamente teníamos la esperanza de encontrar un museo o incluso un establecimiento turístico. No fue así. Se nos presentó un casco muy señorial, prácticamente vacío, con un mantenimiento escaso, rodeado de un parque que en su época debe haber sido majestuoso y que tiene como atractivo culminante una avenida de palmeras que conduce a una barranca, una escalera y más allá al río.

La vista desde la azotea de esa Casa Blanca es algo formidable. Afortunadamente pudimos acceder a ella gracias a la muy buena disposición del matrimonio que se ocupa del cuidado del lugar por encargo de la intendencia de Soriano.

La señora y sus dos hijos chicos nos guiaron y acompañaron haciendo gala de muy buena disposición, con mucho entusiasmo, incluso trasmitiéndonos los antecedentes que ellos conocen de esa estancia y de su propietario original: Domingo Ordoñana, que vivió allí a mediados del siglo XIX.

Pero todo ese servicio, y el estado del edificio, distaban mucho de aprovechar el enorme potencial que ese predio tiene desde el punto de vista del turismo histórico y patrimonial.

De eso conversamos, cuando llegamos a Montevideo, con Rosario Castellanos.

EC – ¿Qué conoces tú sobre la estancia Ordoñana?

ROSARIO CASTELLANOS:
Tuve oportunidad de ir unos años antes. No tuve la misma suerte porque no estaba abierta en ese momento así que simplemente pude recorrer el entorno y observar lo que significaba el lugar en sí más allá del aspecto de la casa como potencial lugar para un establecimiento turístico.

Vale la pena detenerse en el significado de por qué esta casa es monumento histórico nacional. No representa únicamente un clásico casco de estancia de mediados del siglo XIX, sino también la impronta del personaje que la habitó. Esa casa llamada originalmente “Casa Blanca” fue adquirida como estancia en el año 1856 por Don Domingo Ordoñana, este personaje pionero en lo referente al progreso rural de la República, pero que además tiene características, como personalidad, realmente atractivas.

Se trata de un hombre vasco, que llegó a Montevideo en el año 1842 con apenas 13 años. Venía detrás de un pariente que lo había convencido de seguirlo. Durante la Guerra Grande fue alistado para luchar en el ejército de la defensa, desertó y se paso a las filas Oribistas. Fue herido en combate muy tempranamente y tuvo una larga convalecencia en la cual actuó ayudando a los médicos en los hospitales de campaña. Terminó siendo asistente de enfermero y apenas firmada la paz de octubre se trasladó a Buenos Aires y se recibió de médico.

Volvió a nuestro país en el año 1860, ya había comprado por entonces este establecimiento, en 1956, para instalarse allí con su señora Alejandrina de la Sierra. Y fue en este lugar, una vez que decidió no ejercer su carrera de medicina, donde se aplicó a todo lo que tenía que ver con el mejoramiento: la refinación del ganado, la aclimatación de nuevas especies vegetales, la plantación intensiva de árboles parte de los cuales se ven todavía alrededor de su preciosa estancia, que luego además propagó con folletos que repartía por todo el país.

Pero además, fue promotor fundador y finalmente obtuvo el nombramiento de secretario perpetuo de la Asociación Rural del Uruguay (ARU). Colaboró en la redacción del Código Rural uruguayo en el año 1875 y realizó muchísimos estudios; además publicó sobre economía nacional.

EC – Pese a ser extranjero terminó siendo un gran patriota. Se involucró a la jerarquización y el recuerdo de algunos acontecimientos de la historia, en especial los que habían tenido lugar cerca de su casa.

RC – Exacto. El desembarco en sí, alojando por ejemplo a Juan Manuel Blanes cuando decidió pintar el cuadro el famoso cuadro. Lo alojó en la estancia para que durante su permanencia allí tomara bosquejos del lugar que le sirvieron para el paisaje que rodearía el famoso cuadro del desembarco.

EC – Una de las placas que están puestas en las paredes de la Casa Blanca dice: “Juan Manuel Blanes, pintor de la patria, vivió en esta casa, se inspiró en el paisaje que la rodea para inmortalizar el juramento de los Treinta y Tres Orientales”.

RC – Y no sólo eso, porque además ustedes habrán visto que en la Playa de la Agraciada hay una pirámide conmemorativa, del desembarco precisamente, esto fue mandado hacer y además pagado por el propio Ordoñana para lo cual además para determinar el lugar exacto del desembarco citó al lugar a sobrevivientes que habían participado del cruce y les hizo indicar el lugar preciso para colocar esa pirámide que aún hoy podemos encontrar en la Playa de la Agraciada.

No sólo eso, también es de su responsabilidad el obelisco a Solís que está en lo alto de la barranca en Punta Gorda…

EC - …Ah, con razón, porque se parecen mucho y es una gran casualidad que haya dos obeliscos de esas características muy cerca uno del otro.

RC – Muy próximos: uno en Colonia y otro en Soriano. Pero realmente creo que este vasco hizo historia no solamente en lo agropecuario sino que se involucró entusiasmado con lo que en definitiva es la historia del país.

EC – ¿Y el potencial turístico que tiene el lugar, el potencial para la evocación de toda esa historia que está de por medio, qué pasa? Sabes que cuando hicimos nosotros nuestra recorrida, la señora a cargo del lugar, la cuidadora, nos contaba que reciben muchos visitantes, que permanentemente están llegando automóviles y que muchos de ellos llegan creyendo que van a poder alojarse o quedarse a almorzar o a tomar el té.

RC – Es que es lo que todo el mundo piensa que debería poderse hacer. Yo hablé con el ex intendente y futuro intendente Guillermo Besozzi porque me consta que este lugar es muy caro para el departamento de Soriano y efectivamente él me contó que se ha hecho lo imposible para lograr una asociación con privados para definitivamente instalar allí un hostal o algún tipo de emprendimiento turístico que pudiera aprovecharse de esa manera que la gente espera.

Me contaba también que en determinado momento la ARU estuvo interesada y estudiando la posibilidad de encargarse del predio para instalar allí la Expoactiva, esa que ustedes hace años visitan, pero es un predio de 40 hectáreas…

EC - …Sí, porque buena parte de lo que fueron las tierras originales de esa estancia han pasado a colonización y el casco en realidad hoy está rodeado de un terreno propio relativamente chico.

RC – 40 hectáreas y resultaban insuficiente para lo que necesitaba Expoactiva y lamentablemente no se instaló. Pero han sido muchísimas las personas que lo han visitado entre ellos algunos de los promotores de la vecina zona de Carmelo y su enorme evolución y desarrollo turístico –el Pacha Cantón entre ellos- y también algunos otros empresarios argentinos que pudieran resultar interesados. Hasta el momento no se ha logrado pero en definitiva no pierdo las esperanzas. Besozzi me decía que él piensa que en esta segunda oportunidad, en este segundo ejercicio, va a seguir insistiendo en ello y que esperar tener suerte. Ha tenido más suerte aparentemente con el castillo de Mauá que también es propiedad de la intendencia y está más próximo a Mercedes podría conseguir interesados antes para ese castillo pero no pierde las esperanzas en cuanto a lograrlo también para la estancia de Ordoñana.

EC – Sí, está claro que no tiene sentido pensar simplemente eso como un museo, tiene que haber entorno al museo, o a la parte de evocación histórica, atractivos con servicios turísticos, eventualmente una posada o en todo caso restaurante, cafetería, un mínimo por ese lado…

RC – …Con un aprovechamiento además de la gente que desde Buenos Aires viaja en barco…

EC - …Y a eso iba porque la zona en la que se encuentra hoy implantada esa estancia es una zona que ya tiene un movimiento muy importante. Por supuesto el puerto de Nueva Palmira tiene toda la dinámica vinculada con las exportaciones y las importaciones y sobre todo la canalización de las ventas al exterior de nuestra producción de granos, pero muy cerca también está Carmelo que tú mencionaste que ha ido adquiriendo en los últimos años un desarrollo inmobiliario y de servicios turísticos realmente fuerte impulsado desde la República Argentina y con clientes, con propietarios, con usuarios, que llegan que cruzan el río muy fácilmente y aprovechan los fines de semana o las épocas de vacaciones allí. Ese movimiento que ya existe y que anda muy cerca, sin duda podría extenderse hasta un lugar como la estancia Ordoñana.

RC – E insisto y porque el habitante de Buenos Aires fundamentalmente tiene una cultura del yachting, que ha hecho que haya una cantidad de boating clubs en las cercanías de Buenos Aires, y que este trayecto remontando el Río Uruguay es particularmente atractivo. Ellos llegan a Mercedes con sus barcos en determinadas épocas del año, por qué no pensar que esta subida por el Uruguay anterior todavía a la capital pudiera ser un punto interesantísimo para tener un muelle, para pasar allí algunos días, y servicios en todo caso que le dieran un argumento para que esa fuera una natural detención en nuestro territorio.


***


EC – Los oyentes aportan más datos a propósito de Domingo Ordoñana: “fue pionero en la ecuación”, dice Roberto; “consiguió las caballadas con sus cuñados, importó cabras de Cachermira y Angola para la producción, introdujo la raza Merino Moyam”, dice Eduardo en su mensaje. Además otro oyente agrega que “en 1888 fue miembro fundador de la Cámara Española de Comercio”.

En fin, un hombre con una actividad variada y muy intensa, cuya casa ustedes de todos modos pueden visitar aunque todavía no esté pronto ese desarrollo, aunque todavía no se conozca cuál va a ser el formato final, de todos modos yo les recomiendo que vayan.

Tomando esa ruta 21 que une Nueva Palmira con Dolores, a pocos kilómetros después de salir de Nueva Palmira a mano izquierda van a encontrar el camino que los lleva en pocos kilómetros hasta allí. Los van a atender muy bien estos caseros que tienen vocación de guías.

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