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Mensajes
Estos son algunos de los mensajes de los oyentes, motivados
por la llegada de El Espectador a Fray Bentos.
Mel Gibson come corned beef
Un aporte de un apasionado escucha de tu programa, y además
conocedor - 10 años atrás - de ese hermoso Fray Bentos
en el cual, a través del amigo Artigas Rodríguez,
maestro, basquebolista, ícono de esa ciudad, conocí
al muy recordado intendente Mario Carminatti y a su popular hermano,
con quien hablamos de la posibilidad de la reconversión del
Frigorífico. Desgraciadamente no pudimos concretar el emprendimiento,
pero conocí a fondo las instalaciones: el barrio, la Casa
Grande, todas las instalaciones industriales, los negocios que la
Intendencia intentaba instalar en ese lugar, etc.
Pero mi mail tiene como fin el aportar a la historia del Anglo
una información - que supongo el amigo Reyes puede constatar
rápidamente - pues tiene que ver con una de sus pasiones;
el cine.
En una muy buena película australiana que llevó al
estrellato a Mel Gibson, Galípoli, historia real de una batalla
- carnicería de los australianos a manos de las fuerzas turcas
- durante la Gran Guerra, la de 1914, aparece en una de las trincheras
una gloriosa lata de corned beef de nuestro Anglo.
Espero sirva el dato.
Un abrazo a todo el equipo, y en especial a alguien que, como yo,
debe disfrutar los colores de mi mail. (N. de R.: el mensaje venía
en letras negras sobre fondo amarillo)
Lic. J. M. Iriarte
***
Los Arrayanes
Qué agradable saber que están por estos lados del
país hoy día. Mi nombre es Carolina y soy un ferviente
escucha de vuestro programa. Les quería contar que el lugar
donde vivo con mi familia -mi esposo y una hija de 2 años
recién cumplidos- queda a 35 kilómetros de Fray Bentos
a orillas del Río Negro.
Este hermoso paraje donde alrededor de 90 familias decidimos vivir,
esta frente a Mercedes, lugar donde trabaja la mayoría de
los habitantes del lugar, pero geograficamente pertenence a Río
Negro, lo que hace que sus habitantes no sean ni de Soriano ni de
Rio Negro sino que de "Los Arrayanes" pura y exclusivamente.
En este mes, estamos festejando los 50 años del lugar por
lo que hubo el fin de semana anterior festejos donde participaron,
por supuesto, todos los vecinos, varios artistas de la zona y autoridades.
Cabe destacar que estamos super contentos con los momentos vividos
en dichos festejos.
Invitamos, si tiene tiempito, a Rosario a visitar "nuestro
lugar", donde hay una escuela, la plaza con juegos de niños,
el destacamento policial, algunos almacenes y un paisaje de árboles
y pájaros que luego de haber venido a vivir aquí desde
Motevideo, mi esposo ni yo queremos nunca dejar este paraiso.
Adelante, un beso
Carolina
***
Desde la escala previa
Desde Florida lleguen nuestro saludos a esa "pandilla"
tan simpática del El Espectador. Suerte por Fray Bentos.
Esc Myriam Martínez Arrillaga
Asoc Española de Florida (N. de R.: En ese lugar se desarrolló
la transmisión desde Florida)
***
La olvidada...
Muchas gracias a la mejor radio del país por acordarse de
la tan olvidada
Fray Bentos. No se hacen una idea de la alegría que representa
escuchar la radio hoy, hablando de mi ciudad natal, desde Montevideo.
Un saludo enorme a todo Fray Bentos de un asiduo escucha de
El Espectador,
Héctor Garaycochea
***
Bienvenida a Maggi
Estimado Dr. Maggi: una de las mayores alegrías que hemos
recibido en estos últimos tiempos, fue saber que el El Espectador
transmitirá desde nuestra ciudad.
La alegría aumentó al conocer que contaremos con
la tertulia de los viernes.
Como la radio invita generosamente a sus oyentes para que aportemos
ideas, hay un tema que estoy seguro le interesará.
Usted vendrá a la ciudad donde nació la Revolución
Industrial en el Río de la Plata (Saladero Liebig´s
en 1862); fue algo así como instalar hoy una empresa de microchips
en el medio del monte, sin nada en varias decenas de kilómetros
a la redonda.
El riesgo lo asumieron capitales europeos, especialmente alemanes
e ingleses, para quienes el negocio era dar de comer al mundo. En
su momento fue el extracto de carne y el charque, luego el corned
beef, las medias reses y un sinnúmero de subproductos.
Los tipos no eran bobos.
Se dieron cuenta que Fray Bentos (entonces Villa Independencia)
estaba en un lugar privilegiado: a mitad de camino entre Montevideo
y Buenos Aires; con características inmejorables para instalar
un puerto ultramarino de aguas profundas (llegó a tener cuatro
puertos: el del Anglo, el muelle de pasajeros, el del Ferrocarril
Midland y el oficial de 1930); con una enorme riqueza en pasturas,
tierras y ganadería.
No es casualidad que en el Escudo de Río Negro se incluya
una espiga de trigo, un ancla y un bovino.
Lo que se instaló fue verdadera tecnología de punta
de la época. En este lugar se encendió por primera
vez una lamparilla eléctrica, cuatro años antes que
en Montevideo.
Algo más. El Escudo incluye con orgullo la leyenda "Somos
industria y riqueza".
Recibimos gente de los lugares más increíbles. Quien
se sumerja en los archivos del Anglo y revise las miles de fichas
de trabajadores y empleados del Anglo, encontrará ingleses,
alemanes, españoles, italianos, franceses, holandeses, belgas,
búlgaros, serbios, rusos, ucranianos, bielorusos, daneses,
polacos, chesoeslovacos, griegos, armenios, sirio-libaneses, suecos,
noruegos, hasta chinos y japoneses, así como gente de la
mayoría de los pueblos de las Américas, pero especialmente
argentinos.
La lista es más larga, especialmente en lo que respecta
a países europeos, pero no quiero aburrir. Están los
archivos para quien los quiera ver.
Esta gente que vino sin nada, tuvo su lugar de trabajo y ellos
mismos armaron lo que hoy llamaríamos una red solidaria y
que entonces eran las sociedades de ayuda mutua.
La solidaridad era algo más que una consigna. Se ponía
en práctica en forma efectiva y nadie quedaba de a pie. Y
era un hecho generado por los propios gringos que en su mayoría
llegaban con lo puesto.
Durante casi un siglo Fray Bentos vivió a la sombra del
saladero primero y del frigorífico después. Era una
sociedad feliz, una verdadera utopía donde el trabajo no
faltaba, donde cada obrero recibía 2 Kilos de carne diarios,
donde se integró a la mujer (hubo casos en que trabajada
la familia entera), donde las quincenas que se pagaban eran de las
más altas de la industria privada en este país, donde
las mayores urgencias de la gente estaban resueltas, donde los hijos
de los trabajadores podían acceder a estudios superiores
y en pocos años podían exhibir la placa al lado de
la puerta y concretaban el sueño de m´hijo el dotor.
Era una sociedad sin grandes divisiones sociales: sin miseria extrema
y sin una clase opulenta. En la escuela, en el liceo, en los bailes
y en el carnaval se mezclaban todos sin distinciones. Era una sociedad
igualitaria en serio.
Eramos hijos de obreros y empleados de la industria frigorífica
y lo decíamos con orgullo.
Digamos también que los patrones practicaban un maternalismo
que aquietaba las aguas de posibles reclamos sindicales. Ya desde
el período Liebig´s les daban casa (las viviendas del
Barrio Anglo se hicieron para trabajadores y técnicos, incluso
para los obreros solteros), recreación, atención médica
y hasta educación (la primera escuela se instaló dentro
de la misma fábrica), pero ... ¡nada de sindicatos!
Los intentos de sindicalización terminaban en el despido.
Además, la relación con la sociedad fraybentina era
distante, así fueron tanto los ingleses como con los alemanes.
Los cisnes no se mezclaban con los patos, decían los criollos.
Recién a mediados de la II Guerra Mundial (período
Anglo), cuando los ingleses eran los jefes y aquí se recolectaba
abrigo para Inglaterra que pasaba hambre y frío, se formó
la Unión Obrera Río Negro, el primer gremio de la
industria frigorífica del país, a instancias de trabajadores
blancos y colorados en su mayoría. Los gringos se la bancaron,
total ... hasta Stalin en esos días era un buen tipo, aunque
sentían repulsión por todo lo que significaba gremialismo.
Hay historias maravillosas de ese sindicato. No recuerdo el año,
pero fue a fines de los 40), se armó una alianza blanqui-colorada-anarca
para dejar afuera de a Directiva a los comunistas, pero eso es otra
historia que algún día se escribirá.
En los inicios, para ser dirigente de este sindicato, el tipo no
podía tener actividad político-partidaria. Si alguien
tiene dudas, que hable con alguno de ellos que todavía vive.
¡Eramos tan felices! Tan felices, autosuficientes, orgullosos
(nos cansábamos de salir Campeones del Litoral), tan seguros
de que el trabajo no se terminaría nunca, que no dejábamos
surgir otra iniciativa.
¿Para qué? Si estaba el Anglo que nos solucionaba
todo.
Algunos proyectos de comerciantes fraybentinos o pequeños
empresarios, quedaban huérfanos de apoyo porque la pereza
nos adormecía.
Seamos justos: fueron muchas las inciativas que la sociedad fraybentina
emprendió y concretó. También había
fuerza y ganas. Pero siempre llegábamos tarde a todo
Mientras tanto, el mundo cambiaba y Europa que renacía de
las cenizas de la guerra, dejó de comprarnos carne y nuestras
vacas descendieron a la "B".
Como el descalabro fue lento, no la vimos venir.
Aún a principios de los años 60 se daban episodios
como el de aquel trabajador del Anglo que compró una heladera,
pero como no tenía electricidad en la casa, la usaba para
guardar los zapatos en el congelador.
Nos sobraba todo, pero lo que pasó después, no lo
vimos y no lo quisimos ver.
Después llegó el tiempo de la rebeldía.
El problema era de soberanía. Queríamos que se nacionalizara
el frigorífico. Era más una cuestión de orgullo
y así se lo hacíamos saber: "¡!Que se vayan
los gringos!" era el grito de guerra de los fraybentinos, mientras
los ingleses hacía rato que estaban preparando las valijas
porque la veían venir.
Ni se molestaron mucho en modernizar la fábrica (funcionaba
con la tecnología de principios de siglo), la gente era baqueana
y laburadora y hacía marchar máquinas que parecían
salidas de "Tiempos modernos" de Chaplin.
Los trabajadores hicieron innumerables marchas de pie a Montevideo
con reclamos (muchos de ellos justos) e insistiendo con la nacionalización
de la fábrica.
La nacionalización se produjo a fines de los 60 y luego
de un siglo en estos pagos, los gringos se fueron.
Lo celebramos, lo festejamos y la bandera uruguaya ondeó
orgullosa sin tener que flamear junto a la británica. Hasta
la cambiamos el nombre y dejamos de tener el Anglo para contar con
el muy uruguayo Frigorífico Fray Bentos.
De todos modos la gente siguió diciéndole "el
Anglo".
Pasó una década de directorios uruguayos y finalmente,
tras una larga agonía, en 1980 la fábrica cerró.
Hubo miles de explicaciones para entender la decadencia, casi todos
absurdas.
"¡La culpa la tiene el gobierno que está metido
con la rosca de los frigoríficos!"
"¡No, la culpa la tuvieron los comunistas, las huelgas
y por eso los gringos se fueron!"
"¡Mentira, la culpa la tiene el imperialismo!"
"¡No es verdad, los obreros robaban carne y por eso
el Anglo se fundió!"
En realidad eran excusas ridículas para ocultar algo que
saltaba a la vista: al Anglo lo mató el progreso, lo mismo
que lo hizo nacer.
Hubo algunos intentos frustrados, como el famoso de SAUDICO y los
fraybentinos comenzaron a mirar con desconfianza a todo lo que tuviera
aspecto de empresa privada.
Con el renacimiento democrático se intentó, desde
la Intendencia de Carminatti y desde las fuerzas vivas, interesar
al Estado para su reactivación.
No es posible, se dijo desde el Estado, a lo sumo podremos intervenirlo
y liquidarlo. Así se hizo, como otras soluciones típicas
de este país: intervenir y liquidar. Pero Carminatti que
tenía sentido práctico, mentalidad empresarial pero
también visión de futuro, propuso que la fábrica
pasara a manos de la Intendencia y se convirtiera en un Parque Industrial
para radicación de pequeñas y medianas empresas y
también en un Museo de la Revolución Industrial. Así
se hizo en 1989, mientras buena parte de los fraybentinos exigía
que la Intendencia o el Estado hicieran renacer al Anglo o se instalara
una industria igual que ocupara a tres mil, pagara excelentes sueldos
personas y nos hiciera felices a todos.
Nos volvimos más desconfiados que nunca, más dependientes
que nunca, más hipercríticos que nunca. De todos modos,
hubo proyectos que se concretaron, otros que se frustraron, pero
los fraybentinos siempre vieron esos éxitos y fracasos como
una especie de conspiración para perjudicarnos quien sabe
con que motivos pérfidos.
La culpa siempre la han tenido los de afuera.
El sentimiento de pérdida se agudizó, pero las nuevas
generaciones no se quedaron en la nostalgia y en la queja. Y en
esto, como siempre, las mujeres llevaron la delantera. Ellas, las
amas de casa, las esposas de colonos, las artesanas, la gente simple,
sencilla e inteligente, se dio cuenta que no podíamos seguir
llorando sobre la leche derramada.
A Carminatti, que sabía bien que la Intendencia debía
ser el motor de la máquina, se le ocurrió otra buena
idea: crear un Departamento de Desarrollo para promocionar la pequeña
y mediana empresa, atraer capitales privados, capacitar a la gente,
traer tecnología y convertir a Río Negro en un lugar
para la inversión y en definitiva, generar empleo y demostrar
que Fray Bentos podía renacer con su propio esfuerzo.
¿Cómo estamos hoy? Con la forestación generando
mano de obra, incorporando tecnología, trayendo capitales
a nuestro Departamento, al punto que más de uno bromea diciendo
que el eucalipto debería estar en el Escudo de Río
Negro. La empresa EUFORES no solo planta árboles y los exporta
por nuestro puerto, también está construyendo un puerto
privado y se planea una planta procesadora de pulpa de papel.
Esto ha traído aparejado una fuerte polémica en la
sociedad fraybentina.
La mayoría mira las cosas con prudencia y confía
en los controles del Estado. Un proyecto similar denominado Transpapel,
presentado en el período anterior, quedó en el camino,
no por las protestas de los defensores del medio ambiente, sino
porque no pasó los exámenes de la Dirección
Nacional de Medio Ambiente.
Un grupo de gente con buenas intenciones que dice defender el aire
puro y combatir a los malvados del mundo a toda costa, le declaró
la guerra santa a todo lo que tenga que ver con la forestación.
Les sobran argumentos: la forestación da poco trabajo, el
eucalipto nos deja sin agua, ese tipo de industria convertirá
el río en una cloaca, respiraremos olor a repollo hervido,
Las Cañas se arruinará y como si esto fuera poco,
estos españoles son los nuevos conquistadores y hay que echarlos
del país.
En Europa a los ecologistas fundamentalistas se los llama con justicia
"ecofacistas". El despreciable Jean Marie Le Pen ha dicho
que no se explica como los grupos ecologistas son de izquierda,
ya que él es el primer conservador del medio ambiente y también
quiere dejar la naturaleza intacta y combatir el capital foráneo.
Volvamos a Fray Bentos. Las mujeres que mencionaba líneas
arriba, han creado y empujado con esfuerzo pequeñas y medianas
empresas; los servicios se han convertido en el motor de la economía
local y el turismo da laburo gracias a una maravilla natural como
es el Balneario Las Cañas.
La inversión privada y el esfuerzo de la propia sociedad
lo hacen posible.
Sin que se den cuenta, los fraybentinos han pasado de ser una sociedad
dependiente a una sociedad que con esfuerzo está cambiando.
Es tan lento el proceso que cuesta verlo. Salga a la calle Dr. Maggi
y más de uno le dirá que somos el último orejón
del tarro; sintonice las radios locales y oiga la opinión
de algunos conductores que se inspiran en la TV argentina (especialmente
Lanata y Mauro Viale) y escuchará los lamentos más
increíbles que se pueda imaginar y las predicciones más
apocalíticas.
Una última consideración sobre la gente que actualmente
está gobernando Río Negro.
El Intendente Arq. Francisco Centurión y el Secretario General
Dr. Ernesto Bonetti tienen 45 años, son tipos dedicados de
cuerpo y alma a la Intendencia, que saben el momento difícil
en que les tocó agarrar el timón, pero tienen a su
favor la seriedad, su ética de la responsabilidad, su conocimiento
del Municipio y el hecho de estar alejados de toda actitud demagógica
y facilista.
Han tomado medidas duras, han perdido algún edil de esos
que piden cargos a cambio de un voto en la Junta, afrontan unas
dificultades financieras que asustarían a cualquiera, tienen
el reclamo constante de quienes están más desprotegidos,
pero a pesar de los pesares, mantienen un clima de diálogo,
paz social y política en el Departamento que más de
un Intendente querría.
Es una experiencia interesante saber como la generación
de los "cuarenta y pico" logra plasmar sus sueños
en la crisis más profunda que ha vivido este País.
Bienvenido a Fray Bentos Dr. Maggi; que disfrute tanto Ud. como
los demás integrantes de La Tertulia cuyos comentarios tanto
valoramos y agradecemos.
Eduardo
En
Perspectiva
En
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