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Consenso
de Buenos Aires
Texto del
acuerdo firmado por los presidentes de Argentina, Nestor Kirchner,
y de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, en la visita del
mandatario norteño a Buenos Aires.
"1. Nosotros, los Presidentes de la República Argentina,
Néstor Kirchner, y de la República Federativa del
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, convencidos de que el
bienestar de los pueblos constituye el objetivo prioritario de ambos
gobiernos, reafirmamos nuestra voluntad de intensificar la cooperación
bilateral y regional para garantizar a todos los ciudadanos el pleno
goce de sus derechos y libertades fundamentales, incluido el derecho
al desarrollo, en un marco de libertad y justicia social acorde
con los valores, propósitos y objetivos establecidos en la
Cumbre del Milenio.
2. Destacamos la trascendencia que la consolidación de la
democracia política posee para nuestra región así
como nuestro común propósito de fortalecerla, asumiendo
la responsabilidad histórica que nos concierne en relación
con el combate a la pobreza y la desigualdad, el desempleo, el hambre,
el analfabetismo y la enfermedad, que configuran una pérdida
efectiva de autonomía y dignidad de las personas, obstaculizando
gravemente el ejercicio pleno de la ciudadanía.
3. Convenimos en impulsar decididamente en el proceso de integración
regional la participación activa de la sociedad civil, fortaleciendo
los órganos existentes, así como las iniciativas que
contribuyan a la complementación, la asociatividad y el diálogo
amplio y plural.
4. Manifestamos nuestra convicción de que, en un contexto
mundial signado por la aceleración de un proceso de globalización
que ha ampliado el horizonte de las posibilidades humanas pero que,
paralelamente, ha generado inéditas modalidades de concentración
económica, nuestras naciones deben definir su futuro en el
marco de una agenda que responda a las necesidades, posibilidades
y desafíos que singularizan a nuestros países en el
comienzo del siglo XXI.
5. Nos comprometemos a instrumentar políticas públicas
que apuntalen el crecimiento sostenido y la distribución
equitativa de sus beneficios, propiciando ordenamientos tributarios
y fiscales más justos.
6. Tenemos la certeza de que el flagelo de la pobreza no se resuelve
con planes asistenciales. Aún cuando éstos constituyan
un paliativo obligado hasta la efectiva solución del problema,
no deben tender a cristalizar una sociedad dividida entre quienes
tienen trabajo y quienes son asistidos. Por ello, nos proponemos
impulsar todas las acciones necesarias para disminuir las elevadas
tasas de desocupación que castigan a nuestras sociedades,
generando condiciones propicias para el desarrollo de los negocios
y la inversión productiva.
7. Somos conscientes del papel estratégico que nuestros Estados
deben desempeñar y redoblaremos los esfuerzos tendientes
a fortalecer sus instituciones, profesionalizar a la administración
pública, mejorar su capacidad de respuesta, incrementar su
eficacia y asegurar una mayor transparencia en los procesos de toma
de decisiones.
8. Reconocemos que nuestra común aspiración al desarrollo
implica otorgar una absoluta prioridad a la educación como
herramienta de inclusión social, en tanto su capacidad integradora
y equiparadora no ha sido superada por ninguna otra política
social. En tal sentido, a través de la política educativa,
nuestros gobiernos procurarán garantizar a todos los ciudadanos
la adquisición de capacidades de aprendizaje que les permitan
desarrollarse a lo largo de su vida, en una sociedad cambiante que
requiere la actualización constante de destrezas y habilidades.
9. Reafirmamos nuestro compromiso para construir una sociedad de
la información orientada por los objetivos de inclusión
social, de erradicación del hambre y de la pobreza, de la
mejora de la salud y la educación, así como de alcance
de un desarrollo económico y social equilibrado.
10. Sabemos que la revolución informática trae novedosas
oportunidades de participación y de acceso al conocimiento,
pero presenta inéditos peligros de exclusión, generando
una brecha tecnológica entre nuestras naciones y los países
altamente industrializados. En este marco, nuestros pueblos deben
incorporarse al mundo digital, por lo que nos proponemos desarrollar
la infraestructura necesaria, de manera tal que todos los ciudadanos
y las empresas, especialmente las pequeñas, estén
en condiciones de participar activamente de las ventajas que ofrece
la sociedad de la información.
11. Redoblaremos los esfuerzos para que nuestras universidades e
institutos de ciencia y tecnología multipliquen y potencien
sus vínculos, con el fin de generar un polo científico
tecnológico regional que profundice las investigaciones básica
y aplicada, con criterios de sostenibilidad y equidad social.
12. Consideramos que muchos de los problemas que hoy nos aquejan
reconocen una base en los fuertes desequilibrios y desigualdades
regionales existentes en el ámbito de nuestras naciones.
Por lo tanto, nos proponemos instrumentar políticas de desarrollo
regional que contemplen y respeten la diversidad del territorio.
13. Reafirmamos nuestra convicción de que el trabajo decente,
tal como es concebido por la OIT, es el instrumento más efectivo
de promoción de las condiciones de vida de nuestros pueblos
y de su participación en los frutos del progreso material
y humano. Auspiciamos la próxima Conferencia Regional de
Empleo del Mercosur en marzo de 2004 y deseamos que de sus resultados
surjan líneas de acción que nos permitan ir alcanzando
en nuestras comunidades niveles satisfactorios de cohesión
social y dignidad del trabajador y su familia.
14. Reiteramos nuestra adhesión a los principios consagrados
en la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo
y a los programas de acción establecidos por la Agenda 21
adoptada por la Conferencia das Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
e Desarrollo y en el Plan de Implementación adoptado por
la Cumbre sobre Desarrollo Sustentable.
Expresamos nuestra firme intención de cooperar y coordinar
acciones con vistas a la promoción de los objetivos consagrados
en los acuerdos multilaterales ambientales, tales como la Convención
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y su Protocolo
de Kioto y la Convención sobre Diversidad Biológica,
entre otros.
Continuaremos aunando esfuerzos en la búsqueda de soluciones
sustentables para la gestión integrada de los recursos hídricos
compartidos, con la intención de propiciar el desarrollo
sustentable de nuestras poblaciones.
15. Ratificamos nuestra profunda convicción de que el Mercosur
no es sólo un bloque comercial sino que constituye un espacio
catalizador de valores, tradiciones y futuro compartido. De tal
modo, nuestros gobiernos se encuentran trabajando para fortalecerlo
a través del perfeccionamiento de sus instituciones en los
aspectos comerciales y políticos y de la incorporación
de nuevos países.
16. Entendemos que la integración regional constituye una
opción estratégica para fortalecer la inserción
de nuestros países en el mundo, aumentando su capacidad de
negociación. Una mayor autonomía de decisión
nos permitirá hacer frente más eficazmente a los movimientos
desestabilizadores del capital financiero especulativo y a los intereses
contrapuestos de los bloques más desarrollados, amplificando
nuestra voz en los diversos foros y organismos multilaterales. En
este sentido, destacamos que la integración sudamericana
debe ser promovida en el interés de todos, teniendo por objetivo
la conformación de un modelo de desarrollo en el cual se
asocien el crecimiento, la justicia social y la dignidad de los
ciudadanos.
17. Reafirmamos nuestro deseo de continuar con las negociaciones
de la Ronda de Doha en bases equilibradas y con reales perspectivas
de éxito, en particular en el capítulo agrícola,
superando la falta de resultados concretos en Cancún. Reafirmamos
nuestro firme compromiso con los objetivos de la Agenda de Doha
e instamos a los países desarrollados a cooperar de manera
efectiva para su realización, de modo de consolidar un sistema
multilateral de comercio abierto, sin distorsiones y no discriminatorio.
Declaramos, asimismo, nuestra intención de generar nuevas
alianzas y estrategias conjuntas con otros países con los
cuales compartimos intereses y preocupaciones semejantes.
18. Reiteramos nuestro compromiso con una continuada y estrecha
coordinación de posiciones en la búsqueda de acuerdos
equilibrados, que incrementen las relaciones del Mercosur con los
demás socios, en particular la Comunidad Andina, con el objetivo
de mayor prosperidad para todos.
Coincidimos en la disposición de continuar participando desde
el Mercosur en las negociaciones del Área de Libre Comercio
de las Américas (ALCA), con el objetivo de alcanzar un acuerdo
equilibrado que respete los intereses disímiles de los participantes
y dote al proceso de la flexibilidad necesaria para permitir que
la negociación se desarrolle conforme a la situación
de cada uno de los países y bloques involucrados. Para ello,
coincidimos en reafirmar la propuesta de formato metodológico
presentada por el Mercosur, por considerar que la misma constituye
una alternativa realista que permitirá alcanzar un acuerdo
satisfactorio en enero de 2005.
19. Expresamos que la administración de la deuda pública
debe tener como horizonte la creación de riqueza y de puestos
de trabajo, la protección al ahorro, la reducción
de la pobreza, el fomento de la educación y la salud y la
posibilidad de mantener políticas sostenibles de desarrollo
económico y social.
20. Enfatizamos nuestro compromiso histórico con el fortalecimiento
de un orden multilateral fundado en la igualdad soberana de todos
los Estados y rechazamos todo ejercicio de poder unilateral incompatible
con los principios y propósitos consagrados por la Organización
de las Naciones Unidas.
21. Entendemos que el multilateralismo y el respeto a las normas
y principios del derecho internacional deben permanecer en primer
plano en todos los esfuerzos relacionados con la seguridad internacional
y, particularmente, con relación a los objetivos de desarme
y no proliferación.
Reafirmamos el papel central de las Naciones Unidas y del Consejo
de Seguridad en las relaciones internacionales como el principal
instrumento universal para el mantenimiento de la paz y de la seguridad
internacionales, y la promoción del desarrollo económico
y social de forma sustentable. Subrayamos la necesidad de la estricta
observancia de la Carta de la ONU y de los principios y normas universalmente
reconocidos del derecho internacional por todos los miembros de
la comunidad internacional.
Reafirmamos la necesidad de combatir las amenazas a la paz y a la
seguridad internacional y el terrorismo, en conformidad con la Carta
de las Naciones Unidas y con los instrumentos jurídicos de
que son partes Argentina y Brasil.
22. Afirmamos nuestra voluntad de trabajar conjuntamente para la
concreción del presente consenso y hacemos extensiva nuestra
convocatoria a todos los países latinoamericanos para alcanzar
así una sociedad más justa, equitativa y solidaria,
que fortalezca la democracia en la región.
Néstor Kirchner
Luiz Inácio Lula da Silva"
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