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EL
EJÉRCITO EN EL MARCO ECONÓMICO DEL PAÍS
Cnel. Juan Luis Alvez. Uruguay
(Publicado
en El Soldado, setiembre 2003)
Introducción:
La situación económica actual de nuestro país
ha llevado a que no sólo la empresa privada sufra los embates
de la crisis, sino también los organismos dependientes de
la Administración Central y todos aquellos incisos, ministerios
y demás dependencias del Estado.
El ejército por tanto, ha visto recortadas las asignaturas
para funcionamiento, sus gastos, sus sueldos, las inversiones, etc.
Sus integrantes, abocados a sus tareas específicas, no siempre
tienen la posibilidad de informarse y conocer realmente la verdadera
situación económica del país y menos aún
las causas que nos llevaron a tal situación, y arriesgo suponer
que más difícil es todavía apreciar con objetividad
cuáles son las soluciones que nos ofrecen desde afuera.
Es entonces el propósito, tocar sucintamente, los tres puntos
arriba señalados.
Desarrollo
Es difícil dejar de lado los números - que abundan
- para presentar cuál es la verdadera situación económica
del país..
Para empezar, se hace necesario entender que hubo una "corrida"
bancaria que se tradujo en una feroz huida de capitales (a consecuencia
de la situación regional de total inestabilidad), y que por
ello se originó una pérdida de confianza en el sistema
por parte de los inversores locales y extranjeros, lo cual siempre
trae aparejado que los Organismos Internacionales de crédito
cesen en su apoyo y cierren sus créditos a la espera de la
reacción de los gobiernos afectados.
Para situarnos veamos algunos indicadores:
· La deuda externa sobrepasa los 11 mil millones de dólares,
o sea, el 84% de nuestro PBI.
· El déficit fiscal alcanzó el 5% del PBI.
(El PBI cayó un 13%, lo cual significa que el país
retrocedió 10 años).
· Las ventas al exterior bajaron un 12% en los últimos
doce meses.
· Las importaciones descendieron un 31%, al no haber necesidades
de materia prima debido al cierre de fábricas y empresas
importantes.
· El desempleo alcanzó guarismos nunca vistos. Un
20% de la población carece de ingresos y como consecuencia
crece la emigración y los índices de asaltos, hurtos
y rapiñas en todo el país.
· La inflación alcanzó el 28%
· El PBI - según fuentes del gobierno - caerá
un 2% más.
· El riesgo país sobrepasa los 750 puntos básicos.
Pero llegó a sobrepasar los 3.000 puntos.
· La baja real del ingreso familiar alcanza el 24%, promedio.
· El número de indigentes alcanza a un 35% de la
población; entendiéndose por indigente aquel que percibe
menos de $914 por mes en Montevideo y menos de $694 por mes en el
interior.
· Los pobres son 645 mil personas. Se consideran ingresos
de $2.700 aproximadamente para los que viven en la capital y $1.875
para los hogares del interior del país. En esta franja se
encuentra la familia de la mayoría de nuestro Personal Subalterno.
· En el ámbito escolar el 30% repite algún
año.
· La tasa de suicidios aumentó un 40% en los últimos
seis meses.
· Más de 28.000 uruguayos emigraron en los últimos
seis meses.
Estos indicadores, muy generales, nos dan la pauta de cuál
es la situación económica del país en este
momento.
La consecuencia psicológica interna se hace notar en las
familias uruguayas con un descreimiento peligroso sobre los actores
políticos. La consecuencia en lo internacional, es la desconfianza
en la conducción económica - financiera de los responsables
al más alto nivel, no solo por la falta de criterio y aptitud
en la toma de decisiones sino también en los constantes hechos
de CORRUPCIÓN que se constatan pero que, debido a implicancias
políticas nunca se resuelven con la inmediatez que exigen
las circunstancias.
En este contexto: ¿dónde encontramos al ejército?
¿cuál es la situación de la familia militar
que alcanza a más de 70 mil personas en todo el país
y que aparentemente, no preocupa mayormente al poder político?
Para ilustrar en forma general, nos basaremos en la comparación
del Índice de Precios al Consumo (IPC) de febrero de 2002
con la evolución del salario en las jerarquías del
Coronel, Capitán y Sargento, a título de ejemplos.
El salario de un Coronel está 1.13% por debajo del IPC.
El salario de un capitán está 25.07% por debajo del
IPC.
El salario de un Sargento está 43.65% por debajo del IPC.
Ampliando la información , detallamos a continuación
la evolución salarial en relación al Índice
Medio de Salarios (IMS).
El salario de un Coronel está un 20,12% por debajo del IMS.
El salario de un Capitán está un 41.59% por debajo
del IMS.
El salario de un Soldado está un 54.64% por debajo del IMS.
La pregunta surge de inmediato: ¿Cómo hacen para
vivir los integrantes del Ejército y sus familias?
Pero lo que realmente indigna, es que no se reconoce la dedicación
total a una actividad desgastante, que no tiene horario, que no
reconoce las horas extras, trabajo insalubre, riesgos de vida y
todos los demás conceptos que adornan los salarios de los
funcionarios públicos en general. A título de ejemplo,
porque estos datos tampoco se conocen, debemos resaltar algunos
sueldos que figuran en la página web de la Presidencia de
la República.
Un enfermero del Banco República percibe $11.644 más
que un Coronel.
Un jefe de biblioteca del Banco Hipotecario percibe $9.600 que
un Capitán.
Una encargada de lencería del Banco de Seguros percibe $15.919
más que un Sargento.
Sería una ofensa al sentido común del lector, entrar
a comparar responsabilidades, obligaciones, preparación y
horarios entre otras cosas...
Merecería otro comentario el hecho de los aumentos obtenidos
por los funcionarios de la Intendencia de Montevideo que sumaron
un 19% más a sus abultados sueldos, y el caso de los funcionarios
del Palacio Legislativo que lograron un 17% de aumento, lo cual
se bien llamó la atención a la población en
general, murió en eso, simplemente llamó la atención.
Ante estas sanciones tan injustas, el esfuerzo está en mantener
la MORAL y el profesionalismo que caracterizó siempre a la
Fuerza, dotando a sus integrantes de la paciencia y la tolerancia
que caracteriza a sus comandos últimamente.
Ahora bien, cuáles podemos considerar fueron las causas
que llevaron al país a desembocar en esta tremenda crisis.
Hubo una situación internacional, particularmente iniciada
con la devaluación en Brasil en el año 1998, luego
el cambio de política económica del Gobierno argentino.
También las dificultades originadas en el principal rubro
de exportación, que son las carnes. En el preciso momento
en que nuestro Presidente trataba de finalizar un negocio de exportación
trascendente en EE.UU se constata la fiebre aftosa en nuestro ganado
lo cual impide todo tipo de ventas a cualquier mercado en el mundo.
Pero lo más importante fue la falta de confianza de los
ahorristas e inversores uruguayos y extranjeros.
Es que, los argentinos particularmente, en medio de un escándalo
sin precedentes, retiraron millones de dólares de los Bancos
uruguayos, pensando que acá también se venía
el llamado "corralito". Las lógicas deudas se apoyaban
en el déficit fiscal altísimo, la recesión
de cuatro largos años sin solución y la caída
de la recaudación por parte del Estado entre otras causas.
El clima se fue agravando y en julio del año pasado se decretó
el feriado bancario como única forma de impedir que el Banco
Central se quedará sin reservas. Se constataron delitos gravísimos
allá y acá, fallas en los controles, posibles asistencias
financieras sin garantías, sin realizar los estudios de factibilidad
indispensables y otras situaciones que son de público conocimiento,
que se siguen discutiendo pero que no culminan como la lógica
sugiere.
Todo termina con devaluaciones, inflación, Bancos fundidos
y con una pérdida de confianza total.
Finalmente, valdría opinar sobre algunas soluciones que vienen
de afuera pero que son las que posibilitan la salvación de
la quiebra para el país.
Los Organismos Internacionales de Crédito tales como el
BID y el BM actúan siempre y cuando cuenten con el aval del
FMI. Y éste está integrado por representantes de los
países más importantes del mundo, conocidos como G7.
Quien define es en última instancia EE.UU. Es el FMI un organismo
creado en el año 1947 para ayudar a los países que
presentan dificultades económicas para su desarrollo. Larga
es su historia de aciertos pero también de desaciertos y
hay quiénes dicen que últimamente han errado en el
diagnóstico y lo que es peor, en "los consejos"
que condicionan "la carta intención" que deben
firmar los representantes de los países que reciben los préstamos
acordados.
Inicialmente el FMI estaba extremadamente duro en acceder, dado
que no se veía cómo achicar el déficit fiscal
y menos aún, cómo se iba encarar la reestructura del
Estado para luego empezar con la etapa de crecimiento. No deseaban
ser los únicos acreedores y que los préstamos se fueran
en el pago de los intereses que ellos mismos establecen. No les
interesaba tampoco conducir al Uruguay a la quiebra, no sólo
porque sería una acentuación de la crisis actual,
sino también porque hay antecedentes cercanos de haber salvado
a otros países menos cumplidores que el nuestro. No obstante
ello, no accedían a los requerimientos de nuestras autoridades.
Ante el apoyo de la Tesorería de EE.UU., la situación
cambia. Hoy por hoy, más precisamente a mediados de mayo,
los tenedores de bonos y títulos públicos aceptaron
las condiciones presentadas para renegociar los plazos e intereses,
la situación inmediata aparece favorable, de lo contrario
el país se iba a la quiebra al no contar con los préstamos
solicitados.
Las recetas foráneas, que lamentablemente deben ser aceptadas
y que son supervisadas periódicamente cada vez que se llega
a un acuerdo son:
· disminuir el gasto público
· liberalizar las tasas de interés
· reducir el déficit fiscal
· aumentar la recaudación impositiva
· mantener estable el tipo de cambio
· otorgar más facilidades a los inversores externos
· realizar una rápida y enérgica política
de privatizaciones
· cumplir con el pago en tiempo y forma de los intereses
de deuda externa
¿Tendrá el poder político la capacidad y la
decisión de disponer las medidas que conduzcan al cumplimiento
de los aspectos señalados?
¿Serán conscientes los que están en la oposición,
que el juego de las elecciones es menos importante que el sufrimiento
de un pueblo que puede caer en la quiebra con todas las penurias
que ello seguramente nos acarreará?
Opino que estamos en la cancha donde se juega a la GLOBALIZACIÓN,
nos guste o no nos guste debemos aceptar esa situación y
manejarnos dentro de ella. Las reglas ya fueron impuestas y no depende
de nosotros el poder cambiarlas. Lo que se necesita es responsabilidad,
honestidad y dedicación total al esfuerzo, de aquellos que
voluntariamente se presentaron y fueron elegidos para conducir los
destinos de la Nación.
La conclusión final nos lleva a resaltar que las causas
de la actual crisis son de origen económico-financieras nacidas
en el exterior y con una rápida proyección en nuestro
país. La reacción tardía motivó que
los capitales fugaran rápidamente, motivando un desequilibrio
financiero en todos los niveles, aprovechando por algunos que delinquieron
y otros que especularon, profundizando aún más una
situación de recesión, endeudamiento, quiebras, caídas
en la recaudación, desempleo, etcétera.
La situación actual de los indicadores económicos
determina claramente que vivimos una crisis nunca vista, con un
riesgo país y una posibilidad de caer en "default"
tampoco nunca vista.
El Ejército, ha sido dejado de lado en sus elementales exigencias
para poder funcionar adecuadamente. La principal afectación
por lo sensible, han sido los sueldos de sus 16 mil integrantes,
que han caído en los últimos años como nunca
antes se puede recordar.
De las comparaciones con otros funcionarios de otros organismos
del Estado, surge una realidad que sólo se comprende, pensando
que el propósito es continuar este trabajo de desintegración
premeditado, con el objetivo final de terminar con la Fuerza.
En cuanto a las soluciones que vienen de afuera no hay, no hay
más remedio que adecuarse a lo que se plantea con la globalización
existente, y aceptar las reglas de juego que nos imponen los poderosos.
Las investigaciones a nivel parlamentario y los procesamientos
que condice la justicia, han puesto de manifiesto ante la opinión
pública irresponsabilidad, ineptitud y corrupción.
A pesar de que un análisis objetivo nos conduciría,
sin dudas, a no ser precisamente optimistas, conservamos, tal vez
en base al patriotismo que hemos cultivado durante tantos años
de servicio en el Ejército, la esperanza de que esta situación
económica evolucione positivamente. Pero nos esperan años
de sacrificio, tal vez no menos de diez, acorde a la opinión
de analistas económicos nacionales y extranjeros.
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