Tribunal de Apelaciones establece que asesinato de Eduardo Mondello no prescribió

Tribunal de Apelaciones establece que asesinato de Eduardo Mondello no prescribió

    El Tribunal de Apelaciones de 1º Turno, integrado por los magistrados Graciela Gatti, Sergio Torres Collazo y Alberto Reyes, rechazó la apelación de las defensas de militares indagados por la muerte de Eduardo Mondello ocurrida el 7 de marzo de 1976 en el batallón de Ingenieros Nº 4 de Laguna del Sauce, Maldonado.

    En los hechos esto significa que la justicia considera que este crimen no ha prescripto y por lo tanto ahora el expediente pasaría a etapa de casación porque esa ha sido la estrategia usada por las abogadas defensoras Estela Arab, Rosanna Gavazzo y Graciela Figueredo.

    Sin embargo un integrante del Observatorio Luz Ibarburu, señaló que difícilmente esta sentencia sea rebatida, por lo que los imputados por este crimen serán procesados.

    Los acusados son: el teniente coronel Aquiles U. Moraes que fue jefe de la Unidad desde el 21/1/1975 al 29/5/1979; mayor Carlos Techera, capitán Víctor H. Stocco Anglet, capitán Eduardo J Giordano, teniente Dardo Barrios Hernández, capitán Nelson Silvera Argencio, alférez Hugo Aguilera, alférez Daniel Gordillo y el médico militar José Luis Braga.

    Al momento de ser detenido en la madrugada del 6 de marzo de 1976 por personas de civil, sin identificación, Eduardo Mondello tenía 30 años, estaba casado, tenía dos hijos, de profesión fotógrafo. Era militante del MLN-Tupamaros.

    Fue llevado junto a otros detenidos al Batallón de Ingenieros de Combate Nº 4 de Laguna del Sauce. Muere tres días después a causa de las torturas recibidas.
    El entonces médico policial Moisés Salgado fue obligado a realizar la autopsia del cadáver y en 1985 declaró voluntariamente ante la Comisión Departamental de DD.HH , integrada por el abogado Alejo Fernández Chaves; el artista plástico Manolo Lima; el escribano Gonzalo Alvarez y el médico Carlos Laborde.

    “Una madrugada fui llamado de parte del Juez de turno, para realizar una autopsia en el Hospital Marítimo. Me vinieron a buscar alrededor de las 3 de la mañana en un jeep del ejército. Al llegar al Hospital me condujeron a la morgue, en la misma se encontraba el doctor José Luis Braga y un teniente al mando de seis soldados armados con metralletas y fusiles. Una vez allí se me informó que el occiso había llegado con vida y muerto en el servicio de puerta, sin aclararme los síntomas ni el tratamiento. Recuerdo que el cadáver ya estaba quedando rígido y frío por lo que tenía de 4 a 6 horas de muerto…”, relató Salgado.

    Agregó que “el cadáver presenta más de 200 erosiones equimosis, así como heridas superficiales en cara tronco y cuatro miembros. Gran hematoma pectoral derecho debido a una contusión importante a ese nivel. Al abrir el cadáver del cuello al pubis y retirar la parrilla costal se comprobó que el hematoma pectoral llegaba a las costillas. En el abdomen había líquido cero hemático en la cavidad peritoneal y equimosis posiblemente por traumatismos con contusiones profundas. En el tórax existían a nivel de ambos pulmones funciones hemorrágicas subpleurales. El corazón presentaba una llamativa dilatación de sus Cavidades y agrandamiento del hígado (…) El edema de las leptomeninges podía haber sido debido a la asfixia por haber estado con la cabeza hacia abajo como en los casos de submarino seco o húmedo…”.

    “El teniente estuvo siempre presente. Cuando pedí instrumental para realizar la autopsia, el teniente quiso impedirlo, diciéndome, que sólo tenía que constatar la muerte y firmar el certificado. Yo le dije que tenía una orden del Juez de realizar autopsia y que eso debía hacer. El Dr. Braga habló con el teniente, y este accedió de mala gana, pero haciendo pasar los soldados hacia la parte de atrás de la mesa de autopsias, y tuve que realizarla en presencia del teniente, seis soldados armados y el Dr. Braga…” recordó el médico.

    Por su parte el padre de Mondello, que vio el cadáver, dijo que “tenía la cabeza machucada, con huellas de muchos golpes. Le faltaba un pedazo de oreja y tenía un golpe fuerte en la ceja”. Miriam Bragaña, quien también vio el cuerpo, añadió que “tenía las uñas de los pies arrancadas y señales de haber recibido un gran golpe en el corazón”.

    Los mismos torturadores también están acusados de haber participado en el asesinato y desaparición de Horacio Gelós Bonilla, dirigente del SUNCA y miembro del Partido Comunista, secuestrado en el centro de Maldonado y trasladado al mismo batallón el 2 de enero de 1986.