Bajo la sombra de la renuncia

Bajo la sombra de la renuncia

    El golpe puede ser grande y de consecuencias difíciles de prever, tanto en lo político como en lo económico. Y no es una amenaza ni una advertencia política más buscando posicionarse mejor en una negociación. Es una decisión, porque si el proyecto sobre los cincuentones que envió el Poder Ejecutivo al Parlamento no es modificado, el ministro Danilo Astori acompañado al menos por el subsecretario Pablo Ferreri, dejará su cargo.

    Los mensajes directos e indirectos fueron claros y contundentes a lo largo de la semana, incluyendo la suspensión del Foro Económico de ACDE en el que tenían que disertar el propio Astori, el presidente del Banco Central, Mario Bergara, y director de la OPP, Alvaro García. Existía, precisamente, una gran expectativa en lo que pudieran decir los jerarcas en ese ámbito. “No sé si llegan a enero” dijo convencido una importante fuente consultada al respecto.

    Superado o relativizado el efecto Sendic, las diferencias en este tema abren en el Frente Amplio una brecha no sólo inesperada a esta altura, sino que además podría ser grave en vísperas del año preelectoral.

    Por eso, luego de una pulseada inicial en la que todo parecía destinado a dejar de lado las observaciones del Frente Líber Seregni, sobre el fin de la semana se redoblaron los esfuerzos por buscar un acuerdo.

     

    TERRORISMO E IMPACTO ELECTORAL

     

    Los miembros del equipo económico evitaron hablar sobre el tema y participar directamente de la polémica que fue azuzada por el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, quien lanzó una dura acusación: la de realizar terrorismo con el manejo de las cifras del déficit que podría provocar la reforma de los cincuentones. Los destinatarios de la acusación eran claramente el ministro Astori y su equipo, lo que generó malestar en su entorno e incomodidad en otros sectores del oficialismo.

    Pero aunque los responsables de la economía no hablaron, si lo hicieron algunas de las figuras políticas que los rodean, como el senador Rafael Michelini y el diputado Alfredo Asti. Y los avisos fueron inequívocos: el Frente Líber Seregni no votará el proyecto tal como está, un rechazo absoluto a la acusación de Murro sobre la existencia de terrorismo de parte de quienes manejan la economía y la advertencia de que cualquier intento de obligar al astorismo a votar esta norma, sólo agravaría la situación. Y más aún, la idea de que el Ministerio de Trabajo indujo a un error al suministrar cifras incorrectas sobre las consecuencias de la norma.

    La eventual renuncia de Astori fue ampliamente manejada en medios políticos y quedó implícitamente planteada de forma pública.

    “Nadie me trasmitió ese concepto” dijo Michelini en La Mañana de El Espectador, quien sin embargo agregó que no es "tonto y las circunstancias están ahí". Si Astori se va "sería un fisura muy grande que tendría impacto electoral”, sostuvo.

    Michelini añadió que votar el proyecto como está sería un acto de “irresponsabilidad”. ”A ver, mandamos un proyecto que cuesta el doble ¿y no se nos mueve un pelo y no hacemos nada? Eso no es responsable", enfatizó Michelini.

    Los sectores astoristas reclaman que la ley integre dos puntos: que la persona elija el sistema de jubilación al final de la vida laboral y que se establezca un tope. "Poniendo estos dos conceptos el tema se soluciona", dijo Michelini.

     

    ECONOMÍA Y POLÍTICA

     

    El debate tiene aspectos técnicos y económicos, pero también alcanzó claramente una dimensión política en la interna frentista, con una pugna que incluye al astorismo de un lado y a Murro, el Partido Comunista y otros sectores del otro. El debate es puntual, pero también potencia diferencias latentes en otros asunto. Por otra parte hay quienes recuerdan que Astori y Murro pueden tener aspiraciones electorales.

    Mientras tanto el presidente Tabaré Vázquez observa sin mayor presencia pública el debate, aunque quiere el proyecto aprobado antes de fin de año y no habrá una nueva iniciativa del Poder Ejecutivo. Hay quienes interpretaron esta afirmación como un laudo en favor de no hacer cambios, pero bien puede considerarse que lo que dijo es que ahora está en manos de la bancada, los sectores y el Parlamento.

    La historia hablará del poder sin precedentes de un ministro que manejó la economía durante tres administraciones. Y de su papel decisivo en tres gobiernos de izquierda. En el primer gobierno frentista, puso en juego su cargo y logró salir adelante. Hoy está convencido de que aprobar el proyecto como fue enviado al Parlamento, significará dejar una herencia muy pesada para el futuro. Y a esta altura, después de su larga trayectoria, seguramente considerará que en caso de permanecer en su cargo, condicionado de este modo, tiene mucho más para perder, que para ganar.