Columna de Alfonso Lessa

El presidente baja a la cancha y juega duro

El presidente baja a la cancha y juega duro
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Resulta claro que en este fin de año político, el presidente Tabaré Vázquez resolvió bajar a la cancha, ajustarse los zapatos con los tapones largos, asumir personalmente la defensa su gobierno y jugar duro.

Vázquez ha aprovechado los últimos consejos de ministros y sus apariciones en los medios, para criticar a la oposición, la que a su vez no le ido en zaga y le ha respondido con fuerza.

¿Ataque o contraataque? A veces Vazquez ha elegido el momento para buscar la ofensiva. En otras ocasiones respondió a las críticas.

Y sobrevolando estos enfrentamientos, ha estado el caso Sendic, en el que Vázquez pasó de una actitud áspera hacia el vicepresidente, a llamativas expresiones de defensa, en un cambio que incluso azuzó el asunto cuando estaba desinflándose. 

 

LA LUCHA POR LA AGENDA

Hoy el tema de fondo es la agenda política: quien tiene la iniciativa y cuál es su contenido. Es decir, quien impone los temas en un año clave, en la medida de que se acercan los tiempos preelectorales. De acuerdo a la oposición e incluso de dirigentes del PIT CNT como su presidente Fernando Pereira, el gobierno se ha quedado sin agenda. Según el presidente Vázquez, es la oposición la que no tiene  agenda.

Vázquez respondió a las críticas de la oposición, ubicándola curiosamente como un todo: ”Creo que lo hace por una razón: o bien no tiene agenda y trata de tapar eso diciendo que el gobierno no la tiene, o tiene una agenda que no quiere mostrar porque seguramente es una agenda que no favorece a la mayoría de la población”, dijo.

Desde la oposición hubo todo tipo de reacciones. Para el senador blanco Jorge Larrañaga, a Vázquez “le saltó la térmica”, mientras su colega nacionalista Alvaro Delgado lo acusó de haber bajado a “una cancha casi electoral que no lo ayuda”. El senador Pablo Mieres expresó “tristeza” y dijo que el presidente "está muy perdido y tiene muy poco poder”. Y el senador José Amorin Batlle calificó la actitud de Vázquez como “lamentable”. Luis Lacalle Pou ya había cuestionado la falta de ideas del gobierno.

 

UPM MUY CERCA

En este marco, se aceleraron las negociaciones entre el gobierno y UPM para la construcción de la segunda planta de la empresa en Uruguay. A lo largo del proceso de negociaciones, quedó en claro la existencia de diferencias dentro del propio gobierno, las que determinaron entre otros hechos, la renuncia de Andrés Masoller.

Poco después de ocurrida esa renuncia, muy recientemente, el ministro Danilo Astori dijo que aún se estaba lejos de un acuerdo. 

El presidente Vázquez, sin embargo, anunció el jueves pasado en una entrevista con radio Sarandi, que el acuerdo está casi culminado y que se firmaría la semana próxima. 

Parece evidente que hubo negociadores del lado uruguayo, que cumplieron con el pedido de apurar el paso que les realizó el primer mandatario, para quien esta firma antes de fin de año constituye un imperativo político. 

La segunda pastera de UPM es uno de los temas más relevantes de la agenda presidencial, la principal bandera de su gobierno y la herencia más importante que dejará para el futuro. Lo que está en discusión, es el costo que tendrá para el país desde las perspectivas más diversas, pero no habrá información hasta que se firme el acuerdo. 

 

EL AÑO DE SENDIC 

El presidente desearía que se recuerde 2017 como el año de la firma de UPM. Y si se concreta el acuerdo, se tratará de un hecho de gran relevancia.

La agenda, sin embargo, se ha destacado hasta ahora por otros hechos, que en términos generales no han sido impuestos por el gobierno ni por la oposición; y en los que periodistas y medios jugaron un papel clave. Este ha sido un año en el     que ha predominado, por lejos, el debate sobre la administración de los bienes públicos, la ética, la corrupción y la honestidad.

Empezó con el caso Sanabria, que conmovió al Partido Colorado. Hoy, se discute sobre el intendente de Soriano Agustin Bascou.

Están pendientes investigaciones sobre ANCAP, la regasificadora y ASSE, entre otros asuntos críticos. Pero por sobre todas las cosas -al menos con lo ocurrido hasta el momento- 2017 será recordado como el año de Sendic. Un año cuyas consecuencias, además, prometen extenderse en el tiempo.

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