Columna de Alfonso Lessa

El presidente, Sendic y la autofagia

El presidente, Sendic y la autofagia
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Aunque sin proponérselo, la intervención del presidente Tabaré Vázquez en relación a la situación que vive Raúl Sendic, se constituyó en un elemento determinante para mantener vivo el debate sobre el vicepresidente durante la semana que pasó.

Cuando el presidente quiere permanecer fuera del debate público, lo hace, pero cuando quiere hablar, habla. Y es evidente, del modo que se dieron las cosas, que ahora quería hablar sobre Sendic. Había permanecido mucho tiempo en silencio y se conocían sus presuntas posturas a través de terceros.

En un acto público, se dirigió directamente hacia los periodistas diciéndoles que aprovecharan ese momento para hacerle las preguntas que quisieran. Y, tal como era previsible, aparecieron las interrogantes sobre el vicepresidente.

 

DEFENSA PERO NO RESPALDO

¿Defendió el presidente a Sendic? En cierto modo sí. Pero ¿lo respaldó? Claramente no. Y no es un juego de palabras. Vázquez salió al ruedo para pedir el cese de lo que consideró un “bullying” contra Sendic; un curioso paralelismo, teniendo en cuenta el uso habitual de esa palabra de origen inglés y que suele referirse a los actos de burla o agresión sobre niños y escolares.

Pero no hubo de parte de Vázquez un respaldo explícito a la gestión de Sendic en Ancap, ni a su tarea como vicepresidente, ni a su carrera política, ni a la polémica sobre el título universitario inexistente. Nada de eso. Más aún: cuando se le preguntó si apoyaba lo hecho por su vicepresidente, dijo que esperaría el pronunciamiento de la Justicia y las decisiones del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. Fue, al respecto, muy cauto. Una cautela que ha ido ganando a muy buena parte de la dirigencia frentista y que suele transformarse en crítica dura y pura, en corrillos políticos y conversaciones reservadas.

De todos modos el presidente evitó meterse en asuntos escabrosos que no tienen relación con el Poder Judicial y que refieren a la ética y claramente son cosa juzgada por la opinión pública, como el caso del título cuya falsedad terminó reconociendo con tirabuzón. O hechos tales como los gastos de la famosa fiesta, el uso de la tarjeta corporativa e incluso su gestión al frente de ANCAP que tanto le costó al país. Todo eso va mucho más allá de los tribunales, incluso de la propia orgánica frentista.

 

LA AUTOFAGIA

El presidente también utilizó otra palabra extraña para mucha gente, pero de uso en círculos médicos y científicos: la autofagia. En la búsqueda de su significado, se pueden encontrar varios, más o menos en la misma línea. Uno de ellos la define como “nutrición que determinados organismos vivos realizan a expensas de sus órganos menos útiles como medio de supervivencia ante un ayuno prolongado”.

Otra definición, de un diccionario del cáncer, establece que “la autofagia puede prevenir que las células normales se vuelvan cancerosas, pero también puede proteger a las células cancerosas al destruir los medicamentos anticancerosos o las sustancias que estos toman”. En fin, por una parte lo del presidente pareció una advertencia sobre los riegos que correría el sistema político en general, de dañarse a si mismo con el estilo de las polémicas como la que ocurre en torno a Sendic. La advertencia, por otra parte, pareció dirigida a la interna frentista. El presidente, sin embargo, insistió en que en términos generales está a favor de las denuncias y de la investigación de las mismas.

 

“ALARMA PÚBLICA”

El ex presidente José Mujica, también terció en el asunto, advirtiendo sobre los riesgos de la influencia que el debate y la “alarma pública” pueden tener sobre la Justicia.

Nada nuevo bajo el sol, podría decirse respecto a todas estas advertencias. Lo que pasa con Sendic no defiere demasiado de lo que ocurrió en el pasado con otros dirigentes frentistas procesados, ni con dirigentes colorados acusados y en algunos casos procesados ni mucho menos con la “embestida baguala” denunciada por Luis Alberto Lacalle Herrera, que terminó con varios procesamientos.

Más aún, la “alarma pública” fue uno de los argumentos para enviar a prisión al ex ministro de Economía Braga, quien debió cumplir con la pena, pese a que luego de su muerte fue sobreseido por la Justicia.

Por supuesto que debe tenerse cuidado con todo lo que refiere a las acusaciones contra las personas, naturalmente más expuestas por los cargos públicos. Resulta muy difícil el equilibrio entre la investigación, la denuncia, la actuación de la justicia y el debate público y político.

En el caso de Sendic, la sucesiva y reiterada aparición de nuevos elementos, hace las cosas mucho más difíciles. Al respecto, Búsqueda publicó un acta parlamentaria de 2002 -demoledora- en la que que dijo textualmente: “Estudié seis años de medicina, soy licenciado en Genética Humana” y argumentó sobre la interrupción voluntaria del embarazo, respaldado por ese título. La semana anterior, había reconocido en canal 10 -después de una larga polémica- que no tenía ese título, pero sostuvo que se lo habían colocado delante de su nombre, y afirmó que no había mentido y nunca lo había usado.

Cuando se leen y releen las advertencias del presidente Vázquez sobre la autofagia -algo así como comerse a uno mismo- es difícil no pensar en Sendic y sus propias actitudes que han ido atentando contra su carrera.

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