Columna de Alfonso Lessa

Desafiado en la interna, Larrañaga apuró la definición

Desafiado en la interna, Larrañaga apuró la definición
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¿Los tiempos electorales se adelantaron? Esa es la pregunta que queda flotando habitualmente cuando se producen hechos políticos que pueden interpretarse como un intento por ir sumando voluntades con bastante o mucha antelación.

Es también un latiguillo en los gobiernos de cualquier signo, que procuran descalificar acciones de la oposición, considerando que están motivadas por cálculos electorales.

O de la propia oposición, cuando estima que el gobierno toma determinadas medidas, en función de sus intereses electorales.

Lo cierto es que los dirigentes políticos (así como los sindicales o empresariales o aún los responsables de una institución deportiva) en general no dejan de considerar las consecuencias personales que pueden tener sus acciones. Y cuando se trata de aspirantes a cargos electivos saben que, paso a paso, construyen un destino, aún cuando no se propongan anteponer ese destino en cada oportunidad.

Y teniendo en cuenta las reglas de juego que impuso la última reforma constitucional, que establece un ciclo electoral que comienza con las internas en 2019, parece razonable que los partidos tengan bastante claras las cosas antes de finalizar el primer semestre del año próximo.

El tema volvió a cobrar vigencia en las últimos días por el anuncio del senador Jorge Larrañaga de que peleará por la candidatura blanca en las próximas internas.

Pero no fue el único caso: también hubo acusaciones hacia el intendente Daniel Martínez a raíz de la baja en el precios del boleto; mientras los colorados no ocultan la preocupación por el tema, dada la compleja situación que atraviesan.

SIN MÁS TIEMPO

El anuncio de Larrañaga, no por esperable, dejó de constituirse en un hecho político relevante. En realidad el líder de Alianza Nacional se había quedado sin espacio ni tiempo para seguir dilatando una definición que le exigían sus partidarios.

Los movimientos de la senadora Verónica Alonso y de algunos intendentes, los anuncios de dirigentes como el diputado Pablo Iturralde respecto a la creación de un nuevo polo wilsonista y la inquietud creciente de sus más fieles respecto al futuro, obligaron a Larrañaga a confirmar que será candidato. 

Las dudas sobre su futuro las había generado el propio Larrañaga en la noche de las últimas internas, luego de haber sido derrotado por Luis Lacalle Pou, cuando anunció que no volvería a subir las escaleras del Directorio nacionalista.

En aquel momento su afirmación fue tomada como una irrevocable decisión de no volver a postularse a la Presidencia: ya había vencido en una oportunidad a Luis Alberto Lacalle Herrera para luego ser sucesivamente derrotado por este y por Lacalle Pou.

Después del último ciclo electoral se abrió un impasse en el que cierta quietud de Larrañaga, contrastaba con los movimientos de otros actores de su propio elenco. En el verano pasado lanzó la idea de generar un grupo más amplio que Alianza Nacional, “Juntos”, pero después no hubo mayores novedades, lo que hacía crecer la inquietud entre los suyos, ante los movimientos que daban otros dirigentes blancos.

Alguna semanas atrás había dicho en La Mañana de El Espectador que tenía su decisión tomada, pero demoraría en comunicarla.

Y mientras esto ocurría, Lacalle Pou afirmaba su liderazgo y su sólida imagen de precandidato, en el otro sector nacionalista. Entre sus dirigentes no había ni hay dudas sobre el futuro. Lacalle Pou ha seguido trabajando en Montevideo y el interior, dosificando notoriamente su aparición en los medios.

OREJEANDO LAS CARTAS

El anuncio de Larrañaga reacomodó las fichas en el Partido Nacional y de algún modo trasladó la pelota a quienes pretenden competir con él dentro del wilsonismo.

Son ellos quienes tienen que mover y recién después de eso, empezará a verse con mas claridad el peso de cada uno. Comienza así una pugna por los apoyos de dirigentes a todo nivel y de la mano de estos, de la estructuras que en el caso de Alianza Nacional han sido muy fuertes en el interior.

Falta un buen tiempo y cada quien tiene mucho terreno para recorrer y trabajar. Pero algo resulta claro: habrá competencia entre los blancos y entre sectores y dirigentes que se nucleaban en Alianza Nacional. 
Esta división, por una parte, puede favorecer a Lacalle Pou, pero no hay nada dicho.

En todo caso, la competencia interna ha sido útil a los blancos en todas las últimas elecciones, dinamizando a su partido y generando una buena concurrencia a las urnas.

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