Declaraciones juradas no son suficientes

Declaraciones juradas no son suficientes

    No es mala idea que los legisladores hagan pública su declaración jurada, sin dudas contribuye a la necesaria transparencia del sistema. Pero es una acción absolutamente insuficiente. Primero porque no se explica como se adquirió el patrimonio y luego por las notorias incongruencias que presentan los documentos que han hecho público.

    Los senadores Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga (PN); Pedro Bordaberry (PC) y Pablo Mieres (PI) revelaron voluntariamente sus declaraciones patrimoniales ante la Junta de Transparencia. En tanto ya era pública la del senador y vicepresidente de la República, Raúl Sendic.

    De todos los documentos surge datos significativos. A pesar que todos ganan lo mismo, declaran como ingreso cifras diferentes. Mientras algunos incluyen el valor de mercado de sus propiedades, otros consignan el valor catastral. Bordaberry no incluye ni casas, ni vehículos y Sendic no lo hace con su casa de La Paloma ni su automóvil Audi, de tanta notoriedad.

    En el pasado se denunció penalmente a Rodolfo Nin Novoa por “olvidar” incluir un bien en Cerro Largo y la declaración de Enrique Antía como intendente de Maldonado entre los años 2000 y 2005 contiene errores tan burdos, que casi convierten en falso todo el documento.

    O sea, si lo que se busca es transparentar la acción política y la de sus actores, la declaración de bienes es importante pero absolutamente insuficiente. Si lo que efectivamente se busca es combatir – o impedir, según algunos – la existencia de corrupción son necesarias otras medidas, más radicales.

    La columna de Carlos Peláez