ELECCIONES DEPARTAMENTALES

Álvaro Garcé: "La elección en Montevideo será entre una coalición de partidos por el cambio y una coalición de partidos por la continuidad"

Álvaro Garcé: "La elección en Montevideo será entre una coalición de partidos por el cambio y una coalición de partidos por la continuidad"
Pablo Vignali/adhocfotos

El candidato nacionalista por el Partido de la Concertación para la Intendencia de Montevideo, Dr. Álvaro Garcé, dijo que “el concepto de la positiva, aunque se mantiene vigente como actitud, es difícil de aplicar” porque en la ciudad gobernada por el FA “hay poco ejemplos de buena gestión que puedan ser respaldados”. En entrevista con En Perspectiva, Garcé, que adelantó que la semana que viene la convención votará los lineamientos programáticos generales, afirmó que la ciudad “necesita un cambio radical, en las raíces”.

(emitido a las 8.34 hs.)

EMILIANO COTELO:

“La elección en Montevideo será entre una coalición de partidos por el cambio y una coalición de partidos por la continuidad.”

Así define Álvaro Garcé, ex comisionado parlamentario para el Sistema Carcelario, la competencia del mes de mayo por la Intendencia de la capital, que, según resolvió ayer el Partido Nacional (PN), lo tendrá a él como el candidato blanco dentro del flamante Partido de la Concertación (PdC) [ponelo como lo estén poniendo].

¿Cómo imagina ese “cambio” que él prepara para Montevideo? ¿Cuáles son sus credenciales para llevarlo a cabo? ¿Cómo será la estrategia de campaña?

Vamos a conversar de estos asuntos con el doctor Álvaro Garcé.

Hace un año era difícil pensar en Álvaro Garcé como una de las figuras más importantes del PN para este ciclo electoral. Sin embargo, usted tuvo un protagonismo fuerte desde principios de octubre, cuando se informó que se integraba al equipo de seguridad pública de Luis Lacalle Pou e incluso que su nombre sonaba como eventual ministro del Interior.

Hasta entonces no había tenido militancia político-partidaria, pero, de golpe, saltó a los primeros planos de la información. Ahora, una vez terminado el ciclo de las elecciones nacionales, su nombre sigue arriba la mesa, ya no como probable ministro, sino como candidato a la Intendencia de Montevideo.

¿Cómo hay que leer estos pasos? ¿Garcé llegó a la política para quedarse?

ÁLVARO GARCÉ:

Lo fundamental en esto es que no estamos solos, hay un equipo técnico importante que está trabajando con muchas ganas. Sentimos, además, este equipo siente el cariño y la cercanía de las distintas agrupaciones de Montevideo, que están realmente muy motivadas. Cuando les decimos que se aproxima una elección competitiva, en la que hay posibilidades ciertas de ganar, de gobernar y de transformar Montevideo, la respuesta es “cuente con nosotros, estamos”, “en enero, aunque haga calor, vamos a estar”.

EC - Pero no me está contestando la pregunta. La consulta en este momento era a propósito de su inserción en la vida política en responsabilidades muy diferentes, mucho más importantes, desde el punto de vista partidario, que las que le habíamos conocido hasta hace un tiempo en ese cargo, obviamente destacado, pero en el que había sido nombrado por todo el Parlamento.

AG - Tal vez no lo expresé claramente y me da la oportunidad de hacerlo. Mi sentimiento en este momento es de agradecimiento. Agradecimiento al doctor Lacalle Pou, al doctor Larrañaga, el doctor Lacalle Pou me invitó y Larrañaga inmediatamente dio su apoyo, su consentimiento para la integración de un equipo en materia de seguridad.

Lo que usted mencionaba de una eventual designación en un cargo es una cuestión que fue más manejo de la prensa que un tema que estuviera negociado y acordado. Cuando presenté la renuncia al cargo de comisionado fue simplemente para tener la absoluta libertad de trabajar en lo que sentía y siento que es la opción que quiero por el cambio. En ese sentido en este momento el agradecimiento es a muchos más, a los que en estos días han expresado y sumado su apoyo.

Cuando usted decía “llegó para quedarse”, yo realmente no hice ningún cálculo, hice lo que sentía, y con el diario del lunes, del lunes 27 de octubre y con el diario de hoy, volvería a tomar las mismas decisiones. Reitero, cuando tomé esas decisiones ni siquiera sospechaba lo que podía venir después. Ahora hay un desafío enorme, los desafíos son buenos…

EC - ¿Cuándo le propusieron ser candidato a intendente de Montevideo?

AG - Fue una conversación que tuvimos con el doctor Lacalle Pou en su casa hace una semana. Naturalmente, faltaba recorrer el camino institucional primero de la Convención del PN, lo que ayer quedó cumplido…

EC - Fue ahora, entonces, a mediados de diciembre.               

AG - Exacto. Y ahora falta una instancia muy importante que es la Convención de la Concertación, que se reunirá seguramente entre fines de enero y primeros días de febrero.

EC - Usted no ha desarrollado un perfil en el que se lo identifique ni con Montevideo ni con la gestión de la Intendencia. ¿Qué responde a propósito de que le falta experiencia?

AG - La experiencia de gestión que tengo es la realizada como director del Registro Civil, en la segunda mitad del gobierno del doctor Jorge Batlle. Luego, en los 10 años en el cargo de comisionado parlamentario, si bien la tarea no tenía que ver con la gestión directa –porque es una institución de control, no gestiona–, todas las recomendaciones apuntaban a la modificación de la gestión, la adopción de medidas concretas para resolver problemas de gestión.

Y una de las cosas más importantes, más valiosas aprendidas en ese período, que no fue fácil –ahora se habla de un desafío, meterse en las cárceles hace 10 años era también un desafío muy interesante–, fue la cuestión de la negociación. Trabajar en ese mundo, que es bastante difícil, el mundo carcelario, me permitió aprender la importancia de la negociación, vivir situaciones que a las tres de la tarde con rehenes y en medio de una situación de violencia parecía que no se podían resolver y luego, por la vía del diálogo y la negociación y la firmeza, fueron evolucionando.

EC - Usted dice: “Tengo experiencia en gestión y tengo experiencia en negociación”. Y en esto último, ¿está pensando en lo que pueden llegar a ser sus relaciones con el sindicato Adeom si es intendente?

AG - Entre otras cosas, sin duda. Porque contar con 16 votos en la Junta Departamental no asegura más que el trámite en algunas cuestiones, que no son menores, pero la mayoría atribuida al lema ganador por la Constitución no asegura un escenario absolutamente pacífico.

Lo que usted menciona de la relación con el sindicato de funcionarios puede ser un buen ejemplo [de situaciones en las que] la lógica de la autoridad y la negociación combinadas puede dar como resultado que se supere un problema histórico a esta altura, porque en el derecho colectivo de trabajo la eventualidad del conflicto es una posibilidad. El tema es cuando hay un mal relacionamiento que se prolonga durante años, eso es sintomático de la existencia de un problema. En ese sentido tenemos claro que es uno de los frentes a los que dar absoluta prioridad para resolver un problema que no puede trabar la gestión municipal.

EC - Usted ha dicho –lo dijo hace unos días en Twitter y ahora lo repitió– que tiene un equipo de asesores trabajando y apoyándolo. ¿Puede dar nombres? ¿Quiénes son?

AG - Voy a dar un nombre: Óscar Silveira, a quien conozco desde hace más de 20 años, quien será una figura muy importante como coordinador y jefe de campaña. Tenemos además el respaldo de ediles, que actualmente son ediles y que seguramente serán candidatos en el próximo período. Hay todo un equipo técnico y un equipo político que está trabajando. En pocos días la tarea de planificación ya ha tenido sus primeros resultados, tenemos 10 líneas estratégicas para la transformación de Montevideo. En ese sentido podría adelantarle algunas ideas generales, porque todo será a su tiempo.

EC - ¿Otros nombres que pueda mencionar?

AG - Los nombres son los dirigentes del PN en Montevideo. No tenga dudas de que figuras como Jorge Gandini, que ha tenido un trabajo muy significativo a nivel municipal, será alguien muy importante como referente, como todos los diputados electos y los diputados actuales por Montevideo.

EC - ¿Se tomará el resultado del trabajo y de la elaboración de propuestas que Jorge Gandini había encarado en ese período en el que estuvo preparando su eventual candidatura?

AG - Hemos tomado no solo la actitud, “Montevideo Se Puede”, que es muy importante, sino también las propuestas. Esto debe verse como un proceso de acumulación que tiene también otros elementos de referencia: el programa de Ana Lía Piñeyrúa, que se llamaba “Contigo”, que además tuvo una muy buena aceptación en el electorado en las elecciones anteriores; el programa “Despertá, Montevideo”, del economista Javier de Haedo. Allí hay aportes que ya estamos teniendo en cuenta en una lógica de acumulación de propuestas, adaptados a una realidad en la que los problemas de hace cinco años, los problemas que se percibían en el vigésimo año de la gestión del Frente Amplio (FA), son los mismos, en algunos casos acentuados, que se perciben ahora en la finalización del quinto período.

Por eso usted lo decía muy bien, en alguno de los escasos comentarios públicos que hemos hecho planteábamos que el eje de esta campaña –será una elección competitiva sin duda– es la polaridad entre la continuidad y el cambio. Entre otras cosas porque cuesta imaginar que en un sexto período se haga lo que por cinco veces no se ha podido resolver.

EC - Usted se largó a utilizar la red social Twitter, incluso admitiendo que era debutante, que era nuevo, que estaba explorando. Pero ha tenido una actividad muy intensa, ha publicado una gran cantidad de mensajes. El diario El Observador sacó la cuenta una semana después de su arranque y consignó que había publicado más de 300 tuits y retuits. ¿Por qué esa herramienta?

AG - Es una herramienta muy importante, que contribuye hoy a difundir, a formar opinión. Desde luego que no será el único recurso; esa experiencia de una semana ha sido muy positiva.

EC - Hablando de campaña, aprovecho para una consideración más general: usted termina siendo candidato a instancias de Luis Lacalle Pou. Entonces, la suya, la campaña por la Intendencia de Montevideo, ¿será también “por la positiva”?

AG - No olvidemos que, si bien la propuesta fue realizada por el doctor Lacalle Pou, tuvo el apoyo de todas las agrupaciones nacionalistas de Montevideo. Aquí han estado la lista 404, el Espacio 40, la lista 71, Alianza Nacional. Es un planteo que canalizó el doctor Lacalle Pou reuniendo el consentimiento de todas las agrupaciones.

Con respecto a la campaña, es muy claro que el escenario departamental constituye un lugar donde el concepto de “la positiva”, que se mantiene vigente como actitud general, parece difícil de aplicar. Es difícil encontrar ejemplos de buena gestión que puedan ser respaldados cuando el ciclo de un cuarto de siglo ha sido francamente pobre. Lo veíamos en estos días, bastó una hora de lluvia intensa para que colapsara una zona de Montevideo. Luego vinieron explicaciones, justificaciones, una teoría sobre el nivel de las aguas de la bahía.

La gente ya no quiere más la justificación permanente por lo que no se hace o lo que no se hace bien. Entonces nuestra campaña claramente va a ser una campaña de alternativa. “Alternativa” viene de “alter”, ‘otro’, nosotros somos el cambio, en la Concertación el ciudadano desconforme va a encontrar una posibilidad cierta, real de transformación. Y utilizo esos dos adjetivos, “cierta” y “real”, porque hasta ahora, dividida, la oposición en Montevideo tenía la expectativa de un buen desempeño, de posicionar algunos temas en la agenda, pero era difícil pensar en disputarle realmente el gobierno al FA. Con la Concertación eso cambia.

EC - ¿Y cómo cambia? En general, ¿el PdC va a tener un programa de gobierno para la Intendencia de Montevideo, o va a haber tres programas, uno por cada uno de los tres candidatos?

AG - Tendrá un programa común con ejes básicos a los que luego cada candidato le pondrá sus propuestas concretas y sus énfasis. Pero será un programa común, porque en definitiva lo que respalda a la Concertación, la idea básica de la Concertación, no es sumar en contra, sino generar una propuesta que motive a la gente a animarse y a cambiar.

EC - ¿Cuándo va a estar pronto y cómo se elaborará ese programa común?

AG - En el mes de enero, que es un buen mes para trabajar, más allá del calor y de todo es un muy buen mes para avanzar en la definición de estos temas, se va a definir. Ya asoman algunas líneas, si usted ve algunos de los puntos que ha planteado el doctor Castillo y que ha planteado quien habla, hay coincidencias muy marcadas, y sobre todo hay cuestiones que no es necesario explicar. A la gente no hay que explicarle que la ciudad está sucia, que es necesario un cambio, todo eso está instalado en el clamor de la gente. No olvidemos que en la elección pasada más de un 10% del electorado de Montevideo expresó su disconformidad mediante el voto anulado o en blanco, y ahora se trata de ofrecerle esa propuesta.

Ese programa, esos ejes comunes van a estar definidos seguramente para la Convención de la Concertación, que tendrá lugar dentro de una semana. Y desde luego, cada candidato –seremos dos o tres, ese es un aspecto que deberá resolver la Concertación y en el cual no debo hacer ningún vaticinio–, a partir de allí, tendrá libertad para marcar los énfasis que entienda oportuno.

***

EC - Álvaro Garcé tiene 47 años, es abogado, fue comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario desde julio de 2005 hasta octubre de 2014. Es profesor de las asignaturas Filosofía del Derecho y Evolución de las Instituciones Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y en la Universidad Católica del Uruguay. Fue director general del Registro de Estado Civil y defensor de oficio en lo penal.

Hoy va tomando forma como candidato a la Intendencia de Montevideo en representación del Partido Nacional, en el nuevo lema Partido de la Concertación.

***

EC - A modo de resumen, ¿cómo define el cambio que entiende que necesita la capital? ¿Dónde están sus inquietudes principales?

AG - Un cambio radical, un cambio en las raíces, un cambio que tiene que ver con la gestión. Es necesario devolverle al contribuyente en obras y en servicios el esfuerzo que realiza. Montevideo tiene un atraso de 25 años en la realización de obras, algunas se han realizado, pero los ejemplos no son precisamente exitosos. Es el caso del corredor Garzón o de la obra de Gral. Flores, que está interrumpida y no solo por cuestiones de disponibilidad, básicamente la obra ha estado paralizada un tiempo por errores de concepción y de diseño.

Lo primero que queremos es eliminar la lógica de ensayo y error en la realización de las obras, que genera luego perjuicios enormes. Se han enterrado decenas de millones de dólares de los contribuyentes en las fallidas obras del Plan de Movilidad urbana. Se necesitan obras ambiciosas.

Un cuarto de siglo es mucho tiempo. Comparemos la ausencia de obras o su escasez con períodos como la década del 20, del 30 o del 40, cuando se realizaron la rambla de Ciudad Vieja primero, la rambla Sur después, la pavimentación de una gran cantidad de barrios. En un cuarto de siglo se pueden y se deben hacer muchas obras.

Nosotros queremos proyectar el Montevideo de los próximos 20, 25 años. Conociendo las dificultades presupuestales, porque hoy existe un déficit acumulado que según lo establecido por el Tribunal de Cuentas con respecto a la Rendición de Cuentas del año 2013 asciende a 140 millones de dólares –y esa cifra no incluye otros compromisos de la Intendencia–, a de un presupuesto en el que hoy los gastos superan a las inversiones, es necesario trascender esa dificultad, reperfilar el presupuesto gradualmente, pero sobre todo explorar alternativas para la realización de las obras que se necesitan.

EC - ¿Puede mencionar algún ejemplo de esas grandes obras en las que piensa?

AG - En asociación con el sector privado, en el cual hay que confiar para el desarrollo de esas obras, debemos pensar en obras de infraestructura. Hablábamos de la zona de la Aguada, eso es evidente, a los automovilistas que sufrieron el perjuicio no alcanza con decirles lo que dice Bomberos –que no es correcto–, que el nivel de las aguas de la bahía estaba muy alto. Hay que dar soluciones.

El tema del tránsito en el ingreso a la capital y en la salida por el este. El proyecto de avenida Italia está planteado por lo menos desde el comienzo de la década de los 90, no se puede seguir aplazando.

EC - ¿Cuál sería la solución para avenida Italia? Se ha discutido mucho eso.

AG - Se ha discutido, pero existen proyectos. La solución consiste en la construcción de un tren de velocidad, un tren urbano que permita un acceso rápido a la ciudad. Hay que hacer más atractivo el uso del medio colectivo de transporte, no solo en avenida Italia, en toda la ciudad. Entre otras cosas, porque la gente se vuelca a comprar automóviles porque entiende que el transporte es lento e ineficiente. Hay ciudades del mundo donde el nivel de ingreso de los habitantes les permite tener uno o dos autos por hogar, y sin embargo eligen el transporte colectivo porque es más eficiente, más barato. En definitiva Montevideo tiene que evolucionar en ese sentido como lo han hecho ciudades no solo del mundo desarrollado, sino de la propia región.

EC - ¿Otros ejemplos de grandes obras?

AG - Otra gran obra es tener las calles sanas, las veredas en buenas condiciones y la ciudad limpia.

EC - La limpieza es uno de los temas críticos, uno de los temas de debate permanente, lo fue en la campaña pasada, de cara a la Intendencia, y promete volver a estar en la agenda en esta elección departamental.

Sin embargo la Intendencia ha hecho cosas, aunque después viene la evaluación de si eso es suficiente. Hace pocos días estuvo aquí en En Perspectiva la intendenta Ana Olivera, y a efectos de esa entrevista repasamos y yo estuve anotando: se puso en funcionamiento un nuevo sistema de recolección con contenedores herméticos y antivandálicos en los barrios céntricos de la ciudad; se inauguraron cinco plantas de clasificado en las que se integró a trabajar a trabajadores informales; se redujo el número de clasificadores informales que circulan en la calle; se inauguró una planta de captura de biogás en la usina Felipe Cardozo, donde se realiza la disposición final de los residuos, que permite reducir la emisión de gases con efecto invernadero que perjudicaban el medioambiente; se agregaron zonas de barrido; se cambió el Plan Director de Limpieza, en lo que se invirtieron 30 millones de dólares para renovar el equipamiento, extender el sistema de contenedores a barrios a los que no había llegado, reformular el sistema de trabajo para dejar de depender de las horas extra para que la limpieza se concretara…

¿Cómo evalúa estas acciones concretas en limpieza? ¿Tiene su propio balance?

AG - Frente a esa enumeración, la pregunta es: ¿resulta suficiente todo esto? ¿La ciudad está limpia? Basta recorrerla, especialmente los fines de semana. La ciudad no está limpia y la gente no está conforme. Entonces, el tema de la limpieza, que estuvo presente en la campaña pasada, es un tropiezo histórico para esta administración. Una de las promesas de la campaña de 1989, además de bajar el precio del boleto, era eliminar los basurales en Montevideo. Hasta se cuantificaba, creo que se hablaba de 90 días. Esos 90 días se transformaron en 180 en la campaña de 2010 y el tema está pendiente.

No digo que no se hayan realizado obras, sería una necedad negar la realización de obras. La gran pregunta es: ¿es esto suficiente?, ¿es lo que necesita Montevideo? Claramente no.

EC - Entonces, ¿qué medidas tiene en la cabeza?

AG - Dentro de una reestructura general de la gestión que apunte a ser más eficiente, hay que pensar en intensificar el barrido, mejorar la recolección, solucionar definitivamente el problema de los clasificadores, y el trabajo informal que está relacionado con eso, el trabajo infantil y los problemas que genera en la seguridad en el tránsito.

EC - Deduzco que los instrumentos a esos efectos todavía no están prontos, que van a ser objeto de estudio ahora en el verano.

AG - Tenemos una propuesta para lograr un Montevideo limpio. Usted comprenderá que en el primer día luego de ser propuesto por la Convención estoy en condiciones de adelantar líneas, objetivos y mencionar algunos de los medios. Esto va a ser desarrollado durante la campaña. Puedo asegurarle que esta es una prioridad absoluta y volvemos a un ejemplo.

Hablábamos de la necesidad de un diálogo con respecto a las relaciones laborales, creo que el diálogo también tiene que ser la herramienta para solucionar el problema de los clasificadores. Estoy pensando en Ucrus (Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos), en tener una instancia real de diálogo con todos ellos y ofrecerles una alternativa de modo tal que se vean estimulados realmente a una capacitación, a una reconversión laboral y a una inserción en el mercado formal de trabajo.

EC - En los mensajes que ha difundido a través de su cuenta de Twitter no ha hablado solo de limpieza. También ha reivindicado un concepto que se podría considerar novedoso en la competencia departamental: seguridad. ¿De qué modo puede trabajar la Intendencia en seguridad pública? ¿En qué está pensando, en qué planes?

AG - Entendemos la seguridad en un sentido amplio, no solo como convivencia y seguridad ciudadana. Seguridad incluye todo lo que tiene que ver con desde el medioambiente a las cuestiones de prevención de la siniestralidad y algunas cuestiones relacionadas con la prevención del delito. En el capítulo de la Constitución referido a los gobiernos departamentales y municipales, el primer artículo (262) excluye la cuestión de la seguridad pública. Esto significa que, según la Constitución, y es obvio, los gobiernos departamentales no tienen competencias en la represión y sanción del delito.

Pero a su vez es evidente que el segundo y el tercer nivel de gobierno deben realizar una colaboración fundamental con el gobierno nacional en áreas como la prevención del delito y lo que tiene que ver con la iluminación, el transporte, la poda de árboles para que la iluminación sea correcta y en general la convivencia en los espacios públicos, que asoma como una de las demandas más fuertes de la ciudadanía, tener seguridad en las calles, en las plazas, en los parques. Sin duda la Intendencia debe trabajar muy intensamente en eso.

EC - La Intendencia de Montevideo ha encaminado acciones en esa dirección. El término “plazas de convivencia”, justamente, ha estado muy presente. No solo en Montevideo, también en Canelones y en otras ciudades, pero en particular en Montevideo ha habido una coordinación con el Ministerio del Interior a esos efectos. Pienso en el barrio Casavalle, en la propia plaza Líber Seregni, que viene quizás de un proceso anterior. ¿Cómo ve ese tipo de medidas?

AG - Está bien, la plaza Seregni está bien. La pregunta, nuevamente, es: ¿es esto suficiente? ¿No es poco? Queremos ir más allá, queremos que se instale la figura del cuidador de los espacios públicos. Recuerdo que Matilde Rodríguez hablaba del cuidaparques; queremos extender esa idea del cuidaparques en general a todo lo que son espacios públicos. Porque quienes tienen dinero para pagar los guardias privados de seguridad tienen un respaldo y una seguridad que los sectores más populares no tienen, carecen de ello.

Entonces pensamos en la posibilidad de que la Intendencia tenga una secretaría de seguridad pública dependiente del intendente con funciones de monitoreo, de asesoramiento, de coordinación con el Ministerio del Interior, con las fiscalías y con la justicia. La posibilidad de interactuar con el sector privado en materia de seguridad –sin que esto implique un solo peso más ni la designación de un solo funcionario, utilizando los recursos que actualmente se tienen, porque no se puede cargar más el presupuesto departamental– asoma como una alternativa para lograr un Montevideo más seguro.

EC - Otro tema en el que ha dicho que es necesario trabajar es el de los asentamientos irregulares. Luis Lacalle Pou, en su campaña como candidato a la Presidencia, tenía una propuesta de trabajo concreta, la llamaba el Plan Asentamiento Cero. ¿Hay una conexión entre una cosa y la otra? ¿Esa es la base que piensa utilizar?

AG - Sí, y no es la única conexión entre el programa que el PN impulsó en la última elección, no es la única conexión entre lo nacional y lo departamental. En materia de asentamientos, el gran desafío es lograr que para muchos montevideanos el acceso a la vivienda no implique una infracción a la ley. La construcción de viviendas en sí, la gestión directa de la construcción no es una tarea municipal según la Constitución, pero la Intendencia tiene muchísimo para hacer en la prevención de la construcción de nuevos asentamientos y en la regularización de aquellos que son viables, que están emplazados en zonas que no sean inundables, que no estén contaminadas. La provisión de servicios y la regularización de los asentamientos sin duda van a estar entre las prioridades.

EC - La Intendencia encabezada por Ana Olivera ha hecho cosas en esta materia: regularización de asentamientos, entrega de viviendas; uno de los últimos casos fue el realojo de 136 familias que hasta entonces vivían en los asentamientos Las Duranas y Joanicó. Y revisando antecedentes, veo también que en el conjunto de programas desarrollados por la Intendencia de Montevideo en coordinación con el gobierno nacional se construirán y entregarán más de 1.600 nuevas viviendas al final de este período, a julio de 2015, así como se habrán regularizado decenas de asentamientos transformados en barrios con servicios públicos, espacios de recreación y condiciones de habitabilidad adecuadas.

AG - A los hechos, hace 10 años los asentamientos irregulares en Montevideo eran alrededor de 350 y hoy son más de 400, y la cantidad de personas que viven en asentamientos ha ido aumentando. Entonces, si bien se ha regularizado una parte, el problema, lejos de resolverse, está plenamente vigente. Y la cuestión de los asentamientos involucra transversalmente la vulneración de una serie de derechos, no solo el derecho a la vivienda. Dentro de una lógica de inclusión social, queremos trabajar en lo que le corresponde a la Intendencia para lograr una solución para esos miles de montevideanos que están viviendo en condiciones de vulneración de sus derechos. Esto no quiere decir que no se hayan realizado cosas, de nuevo, la pregunta es sobre la intensidad de la gestión, sobre la velocidad de los cambios, respecto de la calidad de la respuesta que se da frente a las necesidades que la gente tiene. Nosotros queremos mucho más.

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EC - Su candidatura es apoyada por los dos grandes bloques del PN, Todos Hacia Adelante y Alianza Nacional. Sin embargo, por lo que se ha visto, la herramienta nueva, el Partido de la Concertación, no tiene unanimidad en la interna. En los últimos días el debate se planteó públicamente otra vez. Encabezando la crítica apareció Gonzalo Baroni, presidente de la Juventud del PN. Pero no solo él, ayer en la Convención Departamental del PN el diputado Pablo Iturralde fue uno de los críticos, de quienes hablaron mostrando su escepticismo con respecto a esta herramienta.

¿Cómo observa esta parte del contexto en el que se produce el lanzamiento de esta etapa nueva?

AG - Somos respetuosos de esas opiniones que se plantearon en la Convención. Unanimidad es cierto que no existe, pero es claro que en la Convención quedó plasmada una amplia mayoría. Sin necedad de adjetivos, la relación fue prácticamente de nueve a uno a favor del instrumento de la Concertación. Y esa mayoría refleja un sentimiento que está en la gente. La Concertación no nació de los dirigentes, de arriba abajo, sino que ha sido el resultado de un proceso en el que crecientemente la gente ha ido reclamando un instrumento que permita no solo competir con éxito, sino, sobre todo, asomar como una alternativa real de gobierno para cambiar la gestión.

Somos respetuosos de esas opiniones, pero al mismo tiempo decimos que la Concertación, que tiene enormes posibilidades de futuro y nos toca a nosotros el desafío apasionante de ponerla en marcha en esta primera etapa, junto con el doctor Castillo y eventualmente un tercer candidato. La Concertación no borra las identidades, no suprime ni las fechas ni los afectos colectivos. La identidad está a salvo, simplemente se trata de trascender la individualidad, confluir en un propósito común y afirmar lo que nos une. Y lo que nos une no es la voluntad de desalojar al FA del gobierno, sino ganar, ganar bien y gobernar para transformar Montevideo. La Concertación no nace contra, nace a favor y a favor de la transformación. La gente está convencida de la necesidad de un cambio y nuestra responsabilidad es ofrecerle las propuestas que hagan atractiva esa posibilidad, de modo tal que, al cabo de una elección que aparece competitiva, se pueda lograr la finalización de un ciclo en Montevideo y el comienzo de otro que proyecte las obras y el Montevideo del futuro.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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