Fuerte polémica a 181 años de la matanza de Salsipuedes

Fuerte polémica a 181 años de la matanza de Salsipuedes

    Se conoce como la Matanza de Salsipuedes al ataque sufrido por indígenas charrúas en Uruguay por parte de tropas gubernamentales al mando de Bernabé Rivera a orillas del arroyo Salsipuedes Grande, afluente del Río Negro, el 11 de abril de 1831.


    Los números sobre las cifras de muertos son dispares. Sin embargo algunos llegan a hablar de genocidio de la nación charrúa.

    Este miércoles se realizará un acto de conmemoración de la fecha al pie del monumento a los últimos charrúas, en el Prado. Es un acto convocado por organizaciones indigenistas.

    Una voz discordante con el discurso recordatorio de los charrúas es la del expresidente Julio María Sanguinetti.

    Según su opinión, lo de Salsipuedes no se trató de un genocidio:

    “Esta claro en que un encuentro que termina con 25 indígenas muertos y algunos oficiales, hablar de genocidio, la sola cantidad marca que hablamos de un slogan. La verdad es que el pueblo charrúa era nómada, migro siempre entre las zonas de lo que hoy en día es Entre Ríos y Santa Fé, el norte de nuestro país y el sur de Brasil. El Río de los Charrúas esta ubicado en Entre Ríos, eso no es casual. A lo largo de 300 años se fue reduciendo. Las mayores batallas las sufrió en Argentina después hubo una batalla muy grande con los jesuitas a mediados del siglo XVIII”.

    Sanguinetti sostuvo que el proceso de desaparición de los charrúas fue un proceso largo, con varios episodios anteriores a Salsipuedes, sobre todo una gran matanza que protagonizaron los jesuitas:

    “Fue un largo período, los diversos pueblos indígenas se fueron adaptando e incorporando a la civilización y la tribu charrúa fue quedando cada vez mas pequeña. Este episodio de Salsipuedes ocurre con la República instalada, el presidente era Rivera y el Parlamento le impuso que reduzca este reducto indígena para liquidar la toldería que era incompatible, refugio de delincuentes, y fue un enfrentamiento entre la sociedad criolla con un grupo que desgraciadamente no se había ido incorporando a la civilización occidental en el país, esta es la realidad que cuentan los historiadores en serio, todo esto es una reivindicación nacionalista romántica”.

    Sanguinetti cuestionó también a los grupos indigenistas, a quienes definió como racistas:

    “Lo malo de estos movimientos indigenistas es que son racistas. Dicen que hay sangre charrúa, ahora, ¿la hemoglobina es charrúa o eslava, que es eso?, ese es un concepto racista, lo que importa es la cultura. No hay cultura indígena porque no podía haberla, los charrúas era un pueblo muy primitivo y no ha quedado nada, lo que importa es la cultura, somos un pueblo con un cierto mestizaje, en Perú o México, donde si hubo civilizaciones precolombinas muy importantes, es otra historia. Tribus como la guaraní que se incorporaron pacíficamente al país fueron, por ejemplo, la base del ejército porque la mayoría de los soldados eran guaraníes que oficiaban a los charrúas”.

    La tribu charrúa aportó muy poco a la cultura nacional y su importancia está sobredimensionada, dijo a El Espectador el expresidente.

    Sanguinetti señaló que el episodio de Salsipuedes, del cual se conmemoran 181 años, no fue ni remotamente un genocidio. Tan fue así, dijo Sanguinetti, que muchos de los sobrevivientes mataron después a Bernabé Rivera.

    En Salsipuedes, muchos de los integrantes del ejército eran indios garaníes, que odiaban a los charrúas, sostuvo Sanguinetti.

    Además estimó que el presidente Fructuoso Rivera cumplió con lo que le exigió el parlamento y la sociedad toda, que fue terminar con las tolderías.

    Por su parte el antropólogo Renzo Pi Ugarte sostuvo que “ambas calificaciones caben, a un hecho de esa naturaleza, capaz la mas pesada sea la de genocidio pero es verdad también porque la intención indica que lo que se quería era exterminar completamente a los miembros de la tribu charrúa. En aquella época no se usaba la palabra genocidio que es del Siglo XX, eso suponía una matanza”.

    Pi añadió que la convivencia entre charrúas y criollos era muy difícil:

    ”Era difícil en la medida que la capacitación agraria se modernizaba buscando la exportación de los productos agrarios, y la presencia de estos nómadas cazadores recolectores que no tenían mas remedio que abatir las reces para alimentarse era una gran dificultad y los estacioneros de la época comenzaron a quejarse”.

    Respecto al aporte de los charrúas a nuestra sociedad, el historiador y antropólogo tiene una visión polémica:

    “Alguna vez dije, y muchos se ofendieron, que más allá de las boleadoras, que se usan cada vez menos, no nos dejaron mas nada. El de aquella época, era otro Uruguay, era completamente distinto después vino el gran malón gringo y cambió la población y las costumbres. Aunque hay algunos que las reivindican y elementos morales que tenemos aun yo no estoy seguro de eso, porque además se transmitía todo de forma oral y nada mas. Al no escribir no dejaban ningún documento”, concluyó.

    Foto: Flickr.com/Paolita