Política

Gobierno quiere a la AUF con "manos libres" para el futuro

El ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, dijo a En Perspectiva que el Gobierno está encolumnado tras la posición del Ejecutivo de la AUF. Y que de no prosperar la negociación con Tenfield y Full Play, podría intervenir para encaminar el asunto aunque sin invertir dinero.

Gobierno quiere a la AUF con "manos libres" para el futuro

Lescano respondió acerca de un aparente desencuentro entre su opinión y la del presidente Mujica respecto al papel del Gobierno en este tema de la negociación de los derechos de televisación de las eliminatorias. Mujica declaró este martes que “no es viable que el Gobierno uruguayo adquiera los derechos de transmisión de los partidos de la selección de fútbol en las eliminatorias”, mientras Lescano había dicho que “el Estado no renuncia, no deja de lado ninguna alternativa”.


Explicó que su posición al igual que la del presidente Mujica  “implica que el Gobierno puede ayudar a construir una alternativa a través de algún mecanismo de administración, que permita sí desde luego ayudar en lo inmediato para que estas cosas se concreten”. Y dejó en claro que dicha intervención no tiene porque significar una erogación de parte del Estado.

De concretarse el acuerdo ya signado con Full Play y Tenfield, la AUF se hará de 10.500.000 dólares que se desglosan, en primer, término por 3.500.000 que pagará Full Play para hacerse de los derechos de televisación de los ocho partidos que Uruguay juegue como local para transmitirlos al exterior. Y paralelamente cede a la AUF los derechos para que comercialice todos los partidos de eliminatorias (los de Uruguay y el resto de las selecciones) para ser emitidos dentro de Uruguay. Allí entraría Tenfield, que pagaría los 7.000.000 millones restantes y tendría, en rigor, todos los partidos de eliminatorias para transmitirlos en Uruguay.

Pero el contrato implica también dejar sin efecto una cláusula de prioridad para que en futuras negociaciones por derechos de televisión, Tenfield tenga el beneficio de que con igualar la oferta de su competencia adquiera sin más los partidos. Esto supone la imposibilidad para la AUF de ejercer un derecho tácito de la libre competencia de mercado, que es vender su producto a la mejor oferta.

Lescano interpuso que incluso algunas consultorías privadas han arrojado que el valor de este mismo paquete de eliminatorias que hoy se negocia, podría haberse vendido "en cifras de 18 o 20 millones de dólares” para la AUF.

En ese sentido, dejó sentado que lo fundamental aquí, fuera de los montos que se manejen para este caso, es que la AUF quede en condiciones de negociar libremente a futuro. “Nosotros quisiéramos que marche adelante el ‘plan A’, desde luego, respaldando la posición del doctor Bauzá y el Ejecutivo. Esto es el gran objetivo por encima de cualquier otro elemento que está en el tema: que la AUF para el futuro tenga las manos libres para poder actuar de acuerdo a las mejores condiciones del fútbol uruguayo y dentro de cuatro años o cinco años. Donde incluso el avance tecnológico puede ser tan impresionante que es imposible hoy poder predeterminar exactamente cuánto valdrán estas cosas, cómo se podrán ver los partidos de televisión”.

Entiende que este podría ser un primer paso para “ir a cambios en profundidad que le ayuden a dar sustentabilidad económica financiera al proyecto deportivo uruguayo, que hoy en ese aspecto al menos está tan complicado”.

Lescano mantiene un proceso legal con el directivo de Tenfield, Nelson Gutiérrez, pero descartó que su pensamiento se vea afectado por ello. “El tema no es Tenfield. Uno naturalmente puede tener su opinión sobre estilos empresariales o personales. Pero nunca he tenido nada, incluso como dirigente de fútbol. Ya hace algunos años he tenido contactos y relaciones a través de transferencia de jugadores con el grupo Tenfield. No tengo en este sentido absolutamente ninguna predisposición”.

Dijo que este tema ha cobrado una relevancia popular donde “el sentido común está indicando que la posibilidad de una empresa de igualar la oferta es una limitación muy seria a la libre competencia, es un desestímulo, es quedar con las manos atadas para dentro de cuatro años”.

“A uno le gustaría, desde el punto de vista de los principios por los que siempre hemos trabajado, una mayor distribución, un mayor pluralismo”, concluyó Lescano.

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