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Política

El Ejército reactivará la Policía Militar con el objetivo de “cumplir una función de disuasión”

La integración de las Fuerzas Armadas a la sociedad civil es uno de los objetivos del gobierno de José Mujica, y quizás sea uno de los más difíciles. El comandante en jefe del Ejército, general Jorge Rosales, apoya esta iniciativa. Entrevistado por En Perspectiva, el jerarca manifestó que pretende “un ejército más atento a las demandas de la ciudadanía”. No obstante, consideró que no le corresponde realizar una condena a la actuación de los mandos castrenses durante la última dictadura. El militar indicó que la fuerza de tierra se encuentra en un proceso de “modernización” y explicó algunos de los proyectos en curso, que incluyen la reactivación de la Policía Militar. “Nuestro planteamiento no implica asumir ningún tipo de obligación que hoy tiene la Policía nacional. No sustituye para nada su función, sino que entendemos que la puede complementar”, aseguró.

El Ejército reactivará la Policía Militar con el objetivo de “cumplir una función de disuasión”


(emitido a las 8.56 Hs.)


JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
El comandante en jefe del Ejército, general Jorge Rosales, aceptó el desafío del presidente José Mujica de buscar un nuevo relacionamiento entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil.

Como punto de partida dijo que el Ejército no quiere alimentarse con razones del pasado, sino con razones del porvenir.

(Audio Jorge Rosales.)

“No menos importante e imprescindible para construir el futuro del Ejército es que quienes hoy ostentamos el mando superior de la institución asumamos la responsabilidad intransferible de asegurarles a nuestros subalternos que únicamente deberán cargar con el peso de las responsabilidades individuales, producto de sus acciones u omisiones. Su accionar deberá tener siempre como norte la construcción de un futuro mejor para la patria y para la fuerza. No queremos alimentarnos con razones del pasado sino con razones del porvenir”.

(Fin.)

JAE - Así hablaba Jorge Rosales el martes pasado en el acto de conmemoración de los 199 años del Ejército nacional, al que asistieron el presidente José Mujica y otras autoridades de gobierno. En el mismo discurso Rosales fue enfático en apoyar la postura que el presidente Mujica ha mantenido con respecto a un mejor vínculo, a un mejor relacionamiento entre sociedad y Fuerzas Armadas.

(Audio Jorge Rosales.)

“Señor presidente, hago propicia esta oportunidad para reiterarle, ahora públicamente, que ante sus expresiones y su intento de búsqueda de entendimientos y de unión nacional, los soldados de la patria dicen presente”.

(Fin.)

JAE - El comandante en jefe del Ejército habló también del orgullo de lucir el uniforme militar, de la necesidad de tener momentos de reflexión sobre hechos del pasado tanto de gloria como de dolores y horrores.

Hay varios puntos de este discurso y también del contexto en el que se mueve hoy el Ejército que vale la pena repasar.

***

JAE - Recibimos al comandante en jefe del Ejército, general Jorge Rosales. Nació en Treinta y Tres el 22 de noviembre de 1954, ingresó a la Escuela Militar el 1º de marzo de 1971 y egresó como alférez del arma de Infantería el 1º de marzo de 1974. Está casado, es padre de tres hijos, y ascendió a general del Ejército para ocupar el cargo de comandante en jefe del Ejército el 30 de octubre de 2006.

Lo que citaba en la introducción resume en parte lo que usted manejaba este 18 de mayo; ¿qué lo llevó a hacer un discurso de estas características, con este tono tan conciliador?

JORGE ROSALES:
En principio el agradecimiento por esta oportunidad, por esta nota, porque sirve para poner en conocimiento de la audiencia y aclarar algunos conceptos para que no lleve a ningún tipo de mala interpretación lo que a veces uno expresa en un discurso en una fecha tan importante como la que celebramos el otro día.

JAE - ¿Por qué esa aclaración? ¿Ha sido malinterpretado en algunos círculos?

JR - De ninguna manera, pero lo dicho ha generado mucha prensa y por lo tanto también ha dado lugar a diversas interpretaciones, que todo el mundo tiene libertad de hacer, pero es muy importante para mí, en este caso el comandante, tener esta oportunidad de eventualmente, ante alguna duda o mala interpretación, ajustar el sentido de los términos.

JAE - ¿Definiría que su discurso fue conciliador, fue de aproximación al poder civil?

JR - Usted entenderá que es una instancia muy importante para el comandante el dirigirse en ese discurso fundamentalmente a su personal, a todo su personal, a sus autoridades, y, ¿por qué no?, también a la ciudadanía. Ahí radica la importancia. Si es conciliador o no, no lo sé, eso es motivo de evaluación de los diversos actores; sí le puedo asegurar la intención de este comandante de trasmitir algunos conceptos, las alegrías de las que disfrutamos por los motivos expresados, y también la asunción plena de una serie de desafíos que la realidad y este cargo nos imponen.

JAE - Usted se había reunido unas horas antes con el presidente Mujica; ¿le había manifestado por dónde iba a ir su discurso?

JR - No, el señor presidente hizo aquel discurso en Durazno, hace pocos días yo tuve una reunión personal con él, en la que tratamos muchísimos temas, muchos de los cuales, sí, es cierto, formaron parte de mi discurso, pero no hablamos con el señor presidente del discurso en particular, yo no le manifesté a él nada del contenido del discurso. Pero es cierto que mi discurso fue guiado o en él contemplé muchísimo de esa extensa conversación mantenida con el señor presidente de la República días atrás.

JAE - ¿Y con los demás comandantes habló antes de este discurso?

JR - No, para nada.

JAE - Eso corre por carriles separados, paralelos, independientes.

JR - No totalmente; sí el discurso en sí mismo, pero es bueno saber que con los comandantes de las otras fuerzas estamos trabajando en una total armonía, en una sintonía muy grande. Sí es cierto que a raíz de la reunión que tuvimos en Durazno en un par de reuniones posteriores hemos conversado con los otros dos camaradas con respecto a los lineamientos estratégicos; lógicamente recibimos lineamientos políticos del señor presidente o del ministro de Defensa, y es parte de nuestra función instrumentar el cómo de ese qué político que se nos indica. En ese aspecto hemos tenido conversaciones con los comandantes de la Fuerza Aérea y de la Armada Nacional, pero para las grandes líneas estratégicas, no para los funcionamientos específicos, que, esos sí, corren por carriles diferentes.

JAE - Me detengo en algunos pasajes su discurso en un aspecto. Usted dijo: “El pasado nos nutre y nos señala aciertos y errores, el futuro nos brinda oportunidades y nos presenta desafíos”. ¿A qué apuntaba con esta expresión?

JR - Me refería a un proceso histórico, a toda la historia de nuestro Ejército nacional, que el próximo año cumple 200 años, lo que es un desafío enorme para nosotros, un motivo de tremenda alegría ser nosotros los que le damos forma y vida a esta institución. Como yo digo, la institución vive por la vida que le dan aquellos a quienes les toca integrarla, y hoy tenemos la dicha, la suerte de ser nosotros, por una cuestión del destino, los actores de esta institución fundamental y fundacional de nuestro país.

Y cuando hablo de la historia es toda la historia. Por diversos motivos hay todo un tema de referencia a una historia reciente, pero yo quiero –y fue el objetivo– que nuestra gente esté clara, nuestros soldados, de que cuando hablamos de la historia del Ejército es esa historia de 200 años que comenzó en aquella batalla de Las Piedras y del que hoy somos partícipes. Nuestro Ejército no comenzó en la década de los sesenta o los setenta, es muy anterior a esos tiempos. Concretamente a eso me refería: aprendamos de toda la historia, saquemos de la historia enseñanzas que nos sirvan para mejor accionar en el presente.

JAE - Pero ese pasado que nutre y que comprende también los últimos 30 años de la historia del Ejército y del país ¿puede implicar alguna señal de parte del Ejército hoy, tomando en cuenta el lineamiento que el presidente de la República ha dado públicamente en los últimos tiempos?

JR - Sin ninguna duda. Lo que el presidente ha marcado en forma muy clara, reitero, es para nosotros, para mí como comandante, una guía política de la estrategia a ser empleada. A nuestro nivel hay contenidos muy claros marcados por el presidente, que en mi caso tengo que buscar la forma de brindar, de acuerdo con nuestro accionar, con nuestros medios, con los ajustes que sean necesarios, todo lo que esté al alcance en forma de propuesta, porque la decisión final pasa por el poder político. El señor presidente ha hablado de la búsqueda de una unidad nacional, y esa unidad nacional también se apoya, además de en directivas políticas del señor presidente, en quien le habla, en una convicción personal de la necesidad de esa unión.

JAE - ¿Qué implica en los hechos ir a una unión nacional? ¿Qué implica en los hechos que “militares y civiles puedan mirarse a los ojos con franqueza y lealtad”? ¿Qué implica eso para el conjunto de la sociedad? En términos prácticos, ¿qué debemos imaginarnos con respecto al funcionamiento del Ejército?

JR - Yo le diría que más que lo que implica, cuando hablo de mirarnos a los ojos, es una necesidad, es un curso de acción necesario para arribar a otros temas. Ahí tenemos una enorme cantidad de elementos, lo hemos hablado con el señor presidente, le hemos hecho una serie de propuestas que van atadas con un proceso de modernización de nuestra fuerza. Estamos trabajando, no desde ahora, ya llevamos un año, en un proyecto que anuncié el 18 de mayo pasado, la creación de unas comisiones de estudio que llamamos Proyecto 2020, que no es ni más ni menos que pensar en términos de 10 años, en términos de un ejército del futuro que está muy vinculado a las posibilidades reales, a las posibilidades presupuestales, y, de hecho, al hablar de 2020 estamos hablando de dos presupuestos quinquenales. Le manifestamos al señor presidente una disposición y un compromiso del mando a sumarnos activamente a ese proceso de unidad nacional al cual él nos llamaba.

Usted me pide términos concretos. Tenemos una serie de planes de acción, le hemos propuesto al señor presidente algunas participaciones que nos involucren más con nuestra sociedad, de acuerdo con una serie de preocupaciones que claramente están en más de un discurso del señor presidente, relacionadas por ejemplo con la seguridad, con la capacitación, con la juventud, con la incidencia del flagelo de la droga en la juventud. Esto es producto de ese trabajo que ya veníamos haciendo, y ahora, más enfocados en temas concretos mencionados por el señor presidente, hemos hecho propuestas. Puedo mencionarle algunas.

JAE - Antes de ir a ese tema, para cerrar esta introducción, queda claro que para usted el documento que está circulando dentro del Ejército y en vinculación con el gobierno tiene que ver con mirar hacia delante.

JR - Sin ninguna duda, mirar hacia delante es pensar en el futuro. Una pequeña aclaración: ese documento no es público, está en una fase de trabajo, acaba de terminar la fase de asesoramiento a mi persona, he tomado sobre él determinadas decisiones –eso obedece a una mecánica de trabajo nuestra– y en este momento se encuentra exclusivamente en manos de los señores oficiales generales del Ejército. Vamos a tener una reunión, que también está prevista en el proceso del que le hablo, en la que va a haber una etapa de asesoramiento por parte de los generales para que una vez más, ya con ese asesoramiento, yo tome decisiones con respecto a ese documento al que hoy llamamos Propuestas iniciales. Como parte de ese documento, hoy estamos en propuestas iniciales.

JAE - La aclaración es pertinente porque hoy el semanario Búsqueda recoge algunos extractos, algunas partes de ese documento que tiene que ver con el plan Uruguay 2020.

Pero para cerrar el capítulo de señales, acercamiento, unión nacional, vale una pregunta que tiene que ver con el pasado, que es ineludible: ¿no cree que una condena enérgica de los militares que están hoy en actividad ayudaría a mejorar la imagen que tienen hoy las Fuerzas Armadas ante la sociedad? ¿Ese no sería un paso?

JR - Una de las cosas que quiero dejar tremendamente claras es que yo puedo comprender determinados dolores, estamos avanzando en un proceso de mejora de la convivencia entre el Ejército y la sociedad, como planteara el presidente, pero yo soy un comandante en jefe del Ejército de hoy, no soy juez. Para eso están los jueces, para eso está la Justicia, y, en última instancia, para eso también está la historia que con su pasaje es una jueza implacable.

JAE - Pero asumiendo que hoy es el comandante en jefe del Ejército, que tiene su historia y su proyección, ¿no cree que podría ser un paso para mejorar la imagen rápidamente?

JR - No, el mejor aporte a mi sociedad y a mi institución es ajustarme estrictamente a las potestades institucionales. No olvide que la institución en su momento recibió una orden del mando superior de las Fuerzas Armadas sobre el tema al que hace mención, se hizo un informe, se llegó a unas conclusiones que en su momento fueron entregadas, y en su momento también yo personalmente recibí del presidente la orden de que ahí nuestra tarea institucional estaba acabada, pasaba a ser un tema de índole política. La interpretación de esa orden que recibí es concentración absoluta en las funciones que me son inherentes.

JAE - Hace referencia a las investigaciones que cada una de las armas realizó con respecto a los hechos del pasado. En el caso del Ejército hubo sugerencias, resultados o conclusiones que después no se correspondieron con la realidad.

JR - Sí, hago referencia a ese documento.

JAE - ¿El hecho de tener como presidente a alguien que estuvo en la guerrilla ayuda a que estos temas se hablen con más apertura y permitan pensar en un fin, en una conclusión de los hechos del pasado, tal como está planteado?

JR - No me aventuraría a entrar en el campo de las suposiciones. Yo le puedo decir cuál es mi relacionamiento con el señor presidente hoy, y asegurarle que he encontrado una apertura total de parte del señor presidente a escuchar nuestros asesoramientos, a atender nuestros planteamientos; y lógicamente nos ha hecho una serie de preguntas, se ha interesado por una serie de temas a los cuales hemos dado respuesta. He encontrado un ámbito completamente cordial y me he sentido completamente atendido en cuanto a los planteamientos por el señor presidente. Si ayuda o no el pasado del señor presidente, es entrar en un campo de suposiciones en el que no quiero aventurarme, no lo sé.

JAE - Por ejemplo, tal vez se pueda interpretar como un acto de apertura el hecho de que en ocasión del aniversario del martes se haya invitado formalmente al PIT-CNT. El movimiento sindical rechazó la invitación, adujo que no están dadas las condiciones por la falta de esclarecimiento de casos de violación de Derechos Humanos en la dictadura, aunque el mismo Juan Castillo dijo que no tiene ningún problema en reunirse fuera de un acto protocolar. ¿Cómo interpretó esa respuesta formal del PIT-CNT y las declaraciones de Castillo?

JR - Primero vale hacer una aclaración en cuanto a esta idea que tenemos en cuanto a seguir esta invitación del señor presidente, esta directiva política del señor presidente. Pretendemos un ejército más abierto a la sociedad, más en contacto con nuestra sociedad, más atento a las demandas de nuestra ciudadanía, y entendimos que en una fecha tan importante como la celebración no solo del 199 aniversario, sino también ocasión del lanzamiento del año del bicentenario, era importante contemplar a todos los actores sociales.

Entonces usted me habla del PIT-CNT, y yo le digo que entre las más de 300 invitaciones que hicimos, si no hubiéramos invitado al PIT-CNT habríamos hecho una exclusión, habríamos tomado parte en algo, habríamos discriminando en algo que no tenía razón de ser. Es innegable la importancia de ese actor social, y nosotros incluimos en nuestra lista a todos los actores sociales del país, invitamos a la Cámara de Comercio, a la Cámara de Industria. Por lo tanto el PIT-CNT era alguien más de los que tenían que ser invitados, al menos no tenía por qué ser dejado de lado.

JAE - No debe interpretarse como un acto de acercamiento puntual sino más bien como una estrategia de apertura, de invitación general a diferentes organizaciones.

JR - Sin ninguna duda. Lo de acercamiento está incluido, sí estamos buscando un acercamiento, sí estamos buscando llegar de mejor manera a nuestra ciudadanía. Tengo que confesarle que nosotros somos muy malos en la comunicación, somos espantosos comunicadores sociales, no es nuestra profesión, pero le puedo asegurar que entre los esfuerzos de este comando está mejorar nuestra comunicación.

Quizás por un tema profesional no estamos educados para hablar de lo que hacemos o mostrar lo que hacemos, y no tengo ningún tipo de duda, los hechos me lo han demostrado, de que no solo es un derecho de la ciudadanía saber lo que su Ejército hace, sino que además es una necesidad nuestra, por todo este encare, por todo esto que hemos empezado a desarrollar con usted, que nuestra gente conozca qué es lo que hace el Ejército, cuáles son los lineamientos políticos y los lineamientos estratégicos que se determinan para cumplir con esos lineamientos. Algunos pasos hemos dado con algunas notas en los medios de prensa, esta invitación suya también va por ese camino, pero reitero, necesitamos tener una comunicación, una cercanía mayor, porque tenemos la percepción –no tengo datos, no tenemos posibilidades de realizar encuestas– de que hay necesidad de la ciudadanía, o no tenemos un retorno de la ciudadanía, de nuestros conciudadanos, de la enorme cantidad de funciones que el Ejército desarrolla, más allá de las específicas de su preparación, la que por ley tiene establecida y es su razón principal de ser, que es todo aquello ligado con la defensa y con la ciudadanía.

JAE - Me animaría a poner arriba de la mesa que lo que sí ha tenido notoriedad, ha sido público, son los discursos de retirados militares que se han manifestado con una línea muy definida con respecto a los hechos del pasado, que tal vez no va muy en la línea de acercamiento entre todas las partes con respecto a lo que ocurrió. ¿Qué opina de estos discursos de retirados militares sobre lo que tiene que ver con la política de Derechos Humanos de este gobierno y el anterior?

JR - Hay múltiples instituciones, no exclusivamente de oficiales retirados, concretamente el Centro Militar, el Círculo Militar son instituciones que están compuestas por oficiales retirados y también por oficiales en actividad. Esas instituciones tienen total autonomía, yo puedo hacer referencia estrictamente a lo que corresponde al nivel institucional. Y también quiero que quede muy claro que las expresiones de esos centros sociales no son la expresión institucional. La expresión institucional se canaliza por quien habla y por los instrumentos de comunicación que tenemos formalmente dentro del Comando del Ejército, en todas las unidades del interior, y relacionado con el tema de comunicación que le mencionaba.

JAE - El semanario Búsqueda informa hoy que usted prohibió que personal activo del Ejército fuera al acto del Círculo Militar del 18 de mayo. ¿Fue así?

JR - Sí, es así. Este comandante entiende que tiene una absoluta y total responsabilidad de la postura institucional con respecto a esos actos, y en la evaluación que hace toma decisiones y trasmite órdenes a sus subordinados. Cuando hablo de subordinados, me dirijo a aquellos sobre los que legalmente tengo autoridad, que es el personal que está en actividad. Cuando alguno de esos actos pueda tener algún componente de tinte político, no digamos exclusivamente político-partidario, pero sí algún otro componente que no se ajuste estrictamente a los motivos de celebración, el comandante actúa en consecuencia.

A ese respecto quiero dejar muy claro que los hechos históricos tienen su valor, no vamos a desconocer el pasaje de la historia, por lo tanto hay un aspecto sentimental muy fuerte en todos y cada uno de nosotros, que se interpretará en forma personal, pero también en forma institucional, y a ese respecto este comandante ha propuesto modificar un decreto ya existente para que el próximo 24 de mayo celebraremos el Día del Soldado Caído en Cumplimiento del Servicio. Esa fecha ya estaba establecida, es simplemente un cambio de nombre.

JAE - Es un cambio de fecha.

JR - No, el día 24 de mayo se mantiene. Es un problema semántico, se llamaba Día del Soldado Oriental, pero en la exposición de motivos del decreto estaba claro que era un día de recuerdo, no de festejo. Y para hacerlo más entendible hemos propuesto la modificación de ese nombre –el decreto ya está aprobado–. La institución tiene un día en el cual recuerda a todos sus soldados caídos en cumplimiento del acto de servicio.

JAE - ¿Y el 14 de abril?

JR - El 14 de abril es un dato de la historia, fue un hecho tremendamente lamentable, un hecho que sentimentalmente nos afecta, lo mantenemos en el recuerdo. Pero tal como fue organizado recientemente lo que usted me dice en el Centro Militar, es una organización de ese centro, no un acto organizado por la institución.

JAE - Luis del Centro pregunta: “¿Cómo se vincula todo esto que se está manejando a nivel Ejército con la entrega de la bandera tupamara por parte de la Fuerza Aérea?”.

JR - No me voy a expresar al respecto, nuestra institución no tuvo absolutamente nada que ver, es un tema del señor comandante en jefe de la Fuerza Aérea y no me corresponde hacer ninguna apreciación al respecto. Éticamente no corresponde y no es un tema nuestro.

***

JAE - ¿Por dónde viene el documento al que hacíamos mención, que dijo que es interno, que todavía está en etapa de revisión, y que de algún modo marca la hoja de ruta para los próximos años?

JR - Hay un concepto que me parece oportuno, de un líder militar que decía que modernizar o modernización es optimizar capacidades para cumplir en mejor forma las misiones dispuestas. Ya transformación implica otra serie de cosas. En ese concepto de modernización hay implícitos conceptos como profesionalidad, compromiso, equipamiento, hay toda una serie de elementos que son todas ventanas que podemos abrir, introducirnos en cada una de ellas y hablar largo rato. Pero para sintetizar, esto es un proceso, ya en el año 2004 el Ejército emitió un documento en el marco conceptual de un proceso de modernización. El comando al asumir esta responsabilidad emitió otro documento que llamamos la visión, la visión del comandante, ahí están los lineamientos estratégicos de la conducción de la fuerza. En el año 2006, cuando yo asumí, emití mi concepto de ejecución para el 2006 y el 2007, y los lineamientos de planificación para 2008-2010. Esto es un concepto sobre el cual se trabaja y los diferentes escalones realizan las planificaciones correspondientes. Tiene que quedar claro que esto es un proceso, forma parte de un proceso. Dentro de ese proceso, la experiencia, el tiempo en el cargo y la realidad tan dinámica y tan cambiante en la cual nuestra realidad social y profesional se encuentra inmersa nos van dando pautas de necesidades, de cambios, de cosas nuevas. Cuando hablo de modernización hablo no solo de nuevo sino de adecuación, buscar mejorar al máximo nuestros recursos, la utilización de nuestros recursos, sean humanos o materiales, para cumplir de mejor manera con la misión, con nuestra misión asignada.

JAE - El documento, tal como lo recoge Búsqueda hoy, en sus últimos capítulos hace mención a la organización y el equipamiento del Ejército. Una de las primeras medidas que se proponen es la reactivación de la Policía Militar, la cual incluiría los equipos especializados en detección de artefactos terroristas. Esta Policía Militar actuaría en el ámbito de la reserva del Ejército, una serie de unidades que responden de manera directa al comandante en jefe de la fuerza.

¿Está efectivamente esto arriba de la mesa? ¿La Policía Militar se va a rearmar, a reactivar?

JR - Por supuesto. Esta es una de las propuestas concretas que le hicimos al señor presidente en virtud de que tampoco esto es nuevo. La Policía Militar está establecida en la Ley Orgánica del Ejército, es un tema con muchísimos años que luego fue sufriendo modificaciones o por distintas necesidades fue prácticamente desactivada. Desde hace ya más de un año estamos haciendo esfuerzos para contar con algunos servicios, había sido desactivada alrededor del año 2003, pero por nuestras obligaciones en las misiones de paz hemos logrado recompletar parte de nuestro equipo; me refiero particularmente a la planta rodante, camiones, vehículos mecanizados. Eso demanda un nivel de instrucción muy alto y mucha circulación en el país previo al despliegue, y todos esos vehículos de gran porte necesitan una seguridad de transporte en el sistema vial.

JAE - ¿La Policía Militar va a tener participación en la calle? ¿La ciudadanía la podrá ver actuando?

JR - De hecho la tiene. Hoy las columnas mecanizadas van generalmente con una moto adelante y otra atrás o algún vehículo liviano. Nuestra idea va un poco más allá, en la preocupación del señor presidente con el aspecto de seguridad, entendemos que también hay un rol para esa Policía en el control o en el cumplimiento de sus funciones específicas, como el control del tránsito militar, que históricamente ha cumplido, retomar esa función de control de nuestra flota vehicular o los controles que se hacen sobre las boletas de salida, los recorridos. Esos policías militares parados en distintos lugares de la ciudad –y los desplazamientos normalmente se hacen en barrios alejados del centro o con determinados problemas sociales– sin duda van a cumplir una función de disuasión que puede ser de gran ayuda. Van a contar con medios de comunicación, más allá de su presencia física; y obviamente estarían habilitados al arresto ciudadano como cualquiera de nosotros en un caso delictivo, y/o a hacer una comunicación inmediata al órgano competente, que es la Policía nacional.

JAE - Sería una especie de complemento, pero la Policía nacional, el Ministerio del Interior, es quien actúa en concreto. ¿Cómo sería eso?

JR - Sin duda, nuestro planteamiento no implica asumir ningún tipo de obligación que hoy tiene la Policía nacional. No sustituye para nada su función, sino que entendemos que la puede complementar. No olvidemos que nosotros como funciones accesorias también tenemos la previsión de una actuación ante el desborde de capacidad de algún ente del Estado. No estoy diciendo que esté desbordada la Policía…

JAE - ...Se ha hablado del tema cárceles como un asunto de preocupación del gobierno.

JR - Me estaba refiriendo al mismo tema para dejar claro este aspecto de la policía. Este esfuerzo de la Policía Militar tiene el objetivo concreto de atender una necesidad propia del Ejército, pero vemos un complemento que consideramos importante para la ciudadanía o para esta preocupación del señor presidente, por la forma en que le he descrito que puede actuar.

También hay un planteamiento al señor presidente de aumentar nuestro compromiso en otra misión que es histórica y tradicional y propia de las Fuerzas Armadas y en particular del Ejército, que nuestra presencia en las fronteras. Tampoco es un tema nuevo, también ha sufrido altibajos por diversas razones, pero estamos con unidades en todas las capitales del interior del país y hemos recibido una serie de propuestas y no sé si llamarles demandas sociales, eso que le digo que necesitamos estar más atentos a lo que la sociedad necesita de nosotros.

JAE - ¿Qué implica eso? ¿Movilizar efectivos militares hacia las fronteras?

JR - No, implica tomar algunas medidas complementarias dentro del despliegue que tenemos hoy que lleven a una mayor presencia en la frontera.

JAE - ¿Qué implican esas medidas complementarias?

JR - En nuestro despliegue territorial tenemos previsto algún tipo de destacamento, como en Aceguá, Vichadero, San Miguel. Implica retomar una serie de actividades, que también están previstas por ley; no estamos hablando de cosas nuevas, de pronto precisamos algún ajuste, alguna adecuación para actuar. Particularmente la ley prevé la represión del contrabando, y aquí se impone el mismo concepto de disuasión; si el Ejército comienza a actuar en una función específica de este tipo, puede tener efectos secundarios que creo que son deseados.

JAE - Según Búsqueda, el documento dice que el Liceo Militar tiene bajos y cuestionables beneficios. Este asunto también ha estado arriba de la mesa, ha habido alguna propuesta de desmantelarlo. ¿Usted está en la línea de ir desmantelando el Liceo Militar por sus bajos y cuestionables beneficios?

JR - Para nada. Una vez más, le aclaro que no tengo ninguna responsabilidad de lo que aparece en el medio periodístico que usted informa, ya que el documento es reservado. En absoluto es eso. Se trata, sí, dentro del amplio concepto de modernización, adecuación de recursos, de buscar mayor eficiencia en nuestros recursos. Para que tenga una idea, de los alumnos egresados en los últimos años del Liceo Militar en el entorno del 50% ha ingresado a institutos militares, por lo tanto lo de cuestionables resultados si lo analizamos desde el punto de vista profesional es todo un tema. Sobre el Liceo Militar, una institución que tiene más de 50 años, se han hecho algunas expresiones públicas últimamente con carencia de muchísima información. Le hemos trasmitido al mando superior nuestra invitación a quien quiera, más allá de que el liceo está abierto y receptivo, de llegar e interesarse por la oferta educativa, que es la de secundaria estrictamente, cuarto, quinto y sexto año de secundaria; está supervisado por los inspectores de secundaria, pero funciona total y absolutamente dentro del presupuesto del Ejército nacional.

JAE - ¿Qué significa adecuación en este caso?

JR - Podría traer aparejado estudiar la posibilidad de una modificación locativa y la posibilidad del sexto año de preparatorio; en algunas etapas el liceo ha tenido dos años de secundaria y en otras ha tenido tres. Esas serían algunas de las cuestiones que queremos discutir. La parte de los profesores, hay alguna posibilidad de que secundaria tenga mayor injerencia, porque presupuestalmente se nos hace tremendamente difícil mantenerlo.

JAE - A nivel salarial el gobierno ha insistido mucho en que se van a atender los asalariados. Hay muchos efectivos militares que ganan en el entorno de los 6.000 pesos. ¿Ya está negociado de qué manera y en qué magnitud se van a incrementar los sueldos más sumergidos?

JR - No, no está negociado ni tampoco me corresponde negociar. Sí hemos asesorado en forma reiterada con respecto a las carencias presupuestales y particularmente al tema salarial, aunque no es el único; le puedo asegurar que nunca en toda la época del comando de esta institución he dejado de asesorar al mando.

Del total de nuestro presupuesto aproximadamente el 86% se vuelca a sueldos, el 13% a funcionamiento –suministros, comidas y todo lo demás; en términos reales nos da unos 60 y algo de pesos por día por soldado– y un 1% a inversiones. Esos números son bastante elocuentes. La retribución del personal es una preocupación, creo que el Ministerio de Defensa Nacional es la única institución del Estado que desde el año 2000 en adelante no ha tenido un solo aumento diferencial, ha tenido simplemente los aumentos legales, lo que hace que hoy tengamos al personal en una situación económica realmente comprometida.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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