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Artículo del semanario Búsqueda del 11 de noviembre
de 2001
Aprueban reprivatización
y nace Banco Montevideo - Caja Obrera
La reprivatización del Banco Caja Obrera (BCO) quedará
cerrada en los próximos días con la aprobación,
por parte de sus accionistas principales, de la venta de esa entidad
al Banco de Montevideo (BM), en una operación de la que surgirá
una nueva institución fusionada: el Banco Montevideo-Caja
Obrera", dijeron a Búsqueda fuentes de las partes involucradas
en el negocio.
Un primer paso para cerrar la operación fue dado el martes
30. Ese día el Directorio del Banco República (BROU)
-que posee 19,83% del capital accionario del BCO- aprobó
el contrato de venta de esa entidad al Montevideo, con cuatro votos
favorables y el voto en contra de Pablo García Pintos. Consultado
por Búsqueda, el director nacionalista se excusó de
explicar los motivos de su oposición a la venta y dijo que
se trató de una decisión "personal".
Las autoridades de la Corporación Nacional para el Desarrollo
(CND) -que es propietaria del 80% del banco en venta- solicitaron
al Banco Central (BCU) que cambie la redacción de dos artículos
del contrato, de modo de aclarar los mecanismos por los cuales los
vendedores asumirán los costos de la refinanciación
de deudas agropecuarias mediante bono "cupón cero",
así como los resarcimientos que éstos deberán
hacer al comprador por ajustes contables, dijeron fuentes de ese
holding.
El presidente de la CND, Julio de Brum, aseguró que el BCU
comunicó su acuerdo con los cambios propuestos al texto del
contrato y que si se recibe a tiempo la versión final, la
aprobación de la venta se concretaría en la reunión
del Directorio de hoy jueves 12.
Fusión. El acuerdo de venta prevé que el comprador
pagará U$S 5,1 millones por las acciones que están
en manos del Estado y que se repartirán en aproximadamente
90,83% para el Montevideo y en el entorno de 9% para la Corporación
Financiera de Inversión, del Banco Mundial.
Fuentes del BM dijeron que la fusión con el Caja Obrera requerirá
una serie de pasos formales y operativos que se darán en
los próximos meses, y estimaron que la misma no se concretará
de inmediato. Agregaron que la nueva entidad operará bajo
el nombre "Banco Montevideo-Caja Obrera".
Según datos al cierre del 2000, la institución fusionada
es la tercera mayor del sistema considerando sus activos (con U$S
1.091 millones), la quinta de acuerdo al patrimonio (U$S 62,4 millones)
y la segunda por su red física (37 dependencias).
El comprador acordó vender ocho de las 31 sucursales del
Caja Obrera a Cofac con parte de su personal, y retendrá
a la mayoría de la plantilla de la entidad en venta. En tanto,
91 de los 450 funcionarios serán redistribuidos en bancos
del Estado, la mayoría en el Hipotecario.
El BCO -que fue fundado el 18 de julio de 1905- pasó a ser
controlado por el Estado en 1987 en el marco de una crisis de solvencia
que afectó a varias entidades.
Al 31 de mayo pasado tenía activos por U$S 421 millones y
depósitos por U$S 383 millones. En los últimos seis
ejercicios arrojó ganancias; ayer miércoles una asamblea
extraordinaria de accionistas aprobó formalmente el balance
del 2000, con un leve superávit de unos U$S 270 mil. Los
números del BCO y la cartera de clientes del banco están
siendo auditados por una consultora contratada por el BM.
Ese resultado superavitario de los últimos años se
debió en parte a los requisitos especiales bajo los cuales
actúa el Caja Obrera: por un lado, opera con un patrimonio
mínimo inferior al que se exige al resto de las entidades
de la plaza local; por otro, puede utilizar títulos públicos
para real izar encajes en moneda extranjera en el BCU, lo que le
genera rentabilidad (las demás instituciones deben efectuar
esos encajes en dólares, por lo que no obtienen rendimiento).
El nuevo banco cumplirá de inmediato con los requisitos patrimoniales
que se exige a toda la banca (por la capitalización de U$S
23 millones que harán los compradores) y se adecuará
al régimen general de encajes en forma gradual, en ocho trimestres,
según el contrato.
Proceso. El proceso de venta del BCO fue puesto en marcha
el 3 de julio del 2000, cuando se realizó un llamado a "expresiones
de interés" para la compra de esas acciones, que debían
presentarse hasta el 21 de julio. A esa convocatoria respondieron
siete bancos, pero solamente el Banco Unione di Credito y el BM
formalizaron ofertas de compra en marzo. Sin embargo, la autoridad
monetaria desestimó la presentada por la entidad extranjera
y el Montevideo quedó como único interesado.
En los últimos años hubo varios intentos formales
de devolver el BCO al sector privado, a lo que se sumaron negociaciones
ante ofertas directas de compra, que por distintos motivos no prosperaron.
El gobierno había incluido en su carta de intención
con el Fondo Monetario Internacional el compromiso de reprivatizar
el BCO y el Banco de Crédito, en el que el Estado participa
con 51% de las acciones.
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