Matrimonio homosexual: salen al cruce de dichos de obispos

    En los últimos días, varios obispos manifestaron públicamente su rechazo al proyecto de ley de matrimonio homosexual que está a estudio del Parlamento.


    A comienzos de esta semana, el obispo de Canelones, monseñor Alberto Sanguinetti, sostuvo en su blog, Amicus Sponsi, que el texto que está en el Parlamento "destruye el matrimonio (y) la familia", y se preguntó por qué existe tan escasa movilización en rechazo de esa iniciativa.

    El martes, en un artículo publicado por El Observador, el obispo de Minas, Jaime Fuentes, también se refirió al tema. Fuentes escribió que, si se aprueba el proyecto, “se consumará una gravísima injusticia”. “Es así por varios motivos. El primero de ellos es que el matrimonio y las uniones homosexuales son cosas diferentes y, por tanto, deben ser tratadas de manera diferente”, agregó.

    En esta misma línea, ayer miércoles el obispo de Salto, Pablo Galimberti, sostuvo que el proyecto de ley de matrimonio igualitario es “un duro golpe hacia el matrimonio y la familia”.

    En una carta enviada a la comunidad católica, el obispo indicó que el nombre de la iniciativa contiene una cuota de engaño, ya que se equipara una unión homosexual con el matrimonio entre varón y mujer. Para Galimberti, el matrimonio es la “unión afectiva pero también corporal plena, con capacidad de engendrar nueva vida y de brindar a los hijos una complementación diferente y complementaria de las figuras de madre y padre”, lo que –según dijo- es “tan importante para un mejor desarrollo sicológico”.

    Galimberti    propuso darle a las uniones homosexuales un nombre distinto, como por ejemplo, “compañeros permanentes”.

    El Pleno del Senado debatirá el texto en su primera sesión, que se llevará a cabo el martes 2 de abril. Debido a que en la comisión de la Cámara alta hubo cambios en la redacción del proyecto, la Cámara de Representantes, que lo votó a fines de 2012, deberá volver a tratarlo para su sanción definitiva.

    Poco después de conocidas estas declaraciones, diputados del oficialismo y la oposición salieron al cruce de los dichos vertidos por los obispos.

    El diputado colorado Fernando Amado dijo a Montevideo Portal que "sería bueno que convoquen a una marcha para pedir perdón. La Iglesia Católica ha sido una máquina de violar los derechos humanos durante toda su vida", indicó.

    El legislador de Vamos Uruguay interpretó los últimos pronunciamientos de los obispos como "manotazos de ahogado" que provienen "de una forma de ver las cosas que implican mantener la violación a los derechos humanos de una parte de la población".

    "Vamos a saldar la deuda con los homosexuales de violarles sus derechos a ser iguales", expresó Amado.

    Por su parte, el diputado oficialista Aníbal Pereyra (MPP) sostuvo que a la nota que escribió en su blog el obispo Sanguinetti "le faltó un acápite que fuera una autocrítica por los abusos de menores que cometieron algunos colegas suyos".

    "No nos podemos enojar, pero hay expresiones que reflejan un gran desconocimiento de lo que pasa en la sociedad y en las familias", agregó.