página 1 de 5
(emitido a las 8.47 Hs.)
EMILIANO COTELO:
Algunos lo comparan con el Premio Nobel, lo llaman “el Premio Nobel uruguayo”.
Es el Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual. Lo entrega cada tres años el
Ministerio de Educación y Cultura (MEC), y reconoce “a aquella persona que se haya destacado en actividades culturales que hayan significado honor para la República, por la obra realizada a lo largo de su vida”.
En la edición anterior, en 2009, el galardón había recaído en el historiador José Pedro Barrán. En este año 2012, la selección tuvo sus particularidades. Primero, porque los laureados fueron dos. Y segundo, porque la designación jerarquizó al mismo tiempo a las humanidades y a las ciencias, algo que para muchos no fue casualidad. Lo cierto es que los laureados fueron el poeta y docente Washington Benavides y el doctor en física Rodolfo Gambini.
En En Perspectiva nos interesa conversar con ambos. Hoy el diálogo será con el profesor Gambini. Vale la pena conocer, por ejemplo, que un investigador uruguayo es referencia a nivel mundial en el desarrollo de la llamada “gravedad cuántica de lazos”, que hoy ocupa a centenares de científicos a lo largo del planeta. Pero además, nos interesa bucear en todo lo que Gambini ha hecho para promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Uruguay, por ejemplo cuando fue director del
Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) de 2001 a 2008; cuando luego estuvo entre los impulsores de la
Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), o ahora mismo cuando es el presidente de una institución nueva, la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay (ANCU).
Rodolfo Gambini tiene 66 años, es licenciado en física por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, doctor en física teórica por la Universidad de París XI y el Instituto Henry Poincaré, en Francia.
Hoy es profesor titular grado 5 con dedicación total en la
Facultad de Ciencias de la
Udelar. Además integra el directorio de la ANII y es miembro de la Comisión Honoraria del
Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
En primer lugar, felicitaciones.
RODOLFO GAMBINI:
Muchas gracias.
EC - ¿Cómo observa el hecho de que el Gran Premio a la Labor Intelectual 2012 se haya entregado simultáneamente a un doctor en física y a un poeta?
RG - Pienso que es bueno, porque el país está reconociendo simultáneamente el rol de las humanidades, que tienen una gran tradición en el país, pero aparece ahora la actividad científica que se incorpora y lo hace gradualmente, cosa que tiene cierta lógica.
EC - Esta no es la primera distinción que usted recibe. En el fin de semana estuve repasando
una entrevista que hicimos aquí en En Perspectiva hace nueve años, en diciembre de 2003, cuando usted había recibido el Premio Presidencia de la República Reconocimiento a la Labor Científica, y unos meses antes le había tocado un premio de afuera, el Premio Anual en Física de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo. En el ínterin estuvo el 2010, cuando usted recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de la República (Udelar). Usted es un hombre muy discreto y modesto. ¿Cómo se siente cuando lo convocan para entregarle una de estas distinciones?
RG - No cabe la menor duda de que es un gran honor. Yo me siento muy agradecido con el Uruguay, porque para mí las formas de reconocimiento centrales en mi actividad son de otra índole.
EC - ¿Cómo es eso?
RG - Claro, quizás la máxima aspiración que puede tener un científico no es la producción de trabajo científico sino la posibilidad de participar en los círculos de discusión y análisis y debate de los trabajos, donde realmente se elabora la ciencia. La ciencia es una actividad que no es individual, es una actividad de conjuntos de personas.
EC - Los liderazgos individuales también importan.
RG - Sin duda, importan y mucho, y uno no tiene acceso a esos círculos si no ha hecho contribuciones relevantes. Pero es muy grande la satisfacción de poder participar en un trabajo que es eminentemente creativo. De alguna manera la física es una actividad de carácter internacional, la física produce conocimiento universal, las leyes de la física se aplican en todo lugar y en todo instante de tiempo.
EC - Sí, no tiene sentido pensar en una física uruguaya.
RG - Claro, cosa que no ocurre con otras ciencias. Entonces hay que sentirse doblemente agradecido cuando en el Uruguay se reconoce un trabajo que trasciende mucho más afuera que hacia el interior.
EC - ¿Lo pone un poco incómodo eso de subir a un escenario, recibir aplausos, una estatuilla?
RG - Sí, sin duda no es algo de lo que yo más disfrute.

EC - ¿Cuál es la ventaja del premio?
RG - Creo que la ventaja fundamental del premio es llamar la atención sobre las capacidades que el país ha ido desarrollando en materia científica en los últimos 20 años. En ese sentido he venido trabajando mucho e insistiendo mucho sobre los progresos que se han venido realizando, y en fin, si toca que se personifique en uno, así sea, para el bien del desarrollo de la comunidad, lo cual pienso que va a ser de enorme utilidad para el futuro del país.
EC - En Uruguay tenemos pocos científicos si consideramos la proporción con respecto a la población. ¿En qué tasa andamos?
RG - Andamos alrededor del 1% de la población económicamente activa.
EC - ¿Y cuál es la proporción en los países desarrollados?
RG - Anda entre el 7% y el 1%. Hay que comparar el ritmo de crecimiento, cuando yo regresé al país en el año 87 el número de científicos pasaba levemente el centenar y hoy tenemos 1.500 científicos que pertenecen al SNI.
EC - Hemos mejorado en estos 30 años.
RG - No nos comparamos todavía con los países de la región, tanto Argentina como Brasil tienen porcentajes mayores. Y el ritmo de crecimiento es del orden de un 7, 8% anual, quiere decir que necesitaremos unos 10 años para duplicar el número de investigadores en el Uruguay.