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El español para extranjeros: una oportunidad latente

01.08.2011 | 21.47

La década de 2000 es el "boom" del español. Hay quienes se esmeran por aprender el idioma como segunda o tercera lengua. Otros, lo hacen para entender las telenovelas, viajar por Latinoamérica o simplemente para "estar a la moda".
El español para extranjeros: una oportunidad latente
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Por Tomer Urwicz de Espectador.com

El director general de Turespaña, Antonio Bernabé, dijo a comienzos de 2011 en un congreso internacional en la Universidad de Salamanca que “las industrias vinculadas con el idioma español generan un volumen económico de 150.000 millones de euros (un 15% del Producto Interior Bruto de España)”.

En Uruguay, la Universidad ORT es la primera y única institución que se afilió al Sistema Internacional de Certificación del Español como Lengua Extranjera (Sicele), una red de centros educativos que establece parámetros para el reconocimiento del dominio del español a estudiantes extranjeros.
 
La incorporación se concretó el 2 de junio de 2010 durante el convenio macro de rectores en Guadalajara, México. La reunión impulsó los objetivos del Sicele, que
“pretende incrementar la importancia del español en el mundo, fomentar el interés por su aprendizaje, establecer estándares de evaluación comunes y lograr la validez universal de los títulos”, detalla el acta firmada por los miembros y los representantes del Instituto Cervantes de España.

La información pasaba desapercibida. No salió en ningún medio de prensa, ni fue promocionado a nivel académico. Tan sólo figuraba en el sitio oficial de Sicele en internet. La incorporación de ORT Uruguay como miembro, no el sello, era a título de “institución individual” y no se detallaba el alcance de que la ORT comenzara a implementar ese sistema.

Es que, aunque se lo proponga, el programa de certificación de la lengua no ha logrado desde su nacimiento en 2004 captar la adhesión masiva de gobiernos e instituciones. Menos aún ha sabido explicitar las oportunidades que presenta un sello oficial que certifique cualitativamente el aprendizaje del español: desde el rédito del turismo idiomático hasta elevar las exigencias académicas.

“Todo estudiante cuando viene a estudiar a Uruguay o a cualquier otro país hispanohablante busca, entre otras cosas,  que lo certifiquen”, afirmó Mariana Piazze, licenciada en lingüística y representante de ORT en los congresos de Sicele. “Cuando uno va a una universidad estadounidense, por ejemplo, se exige determinado nivel de inglés acreditado mediante un examen determinado, acá [en Uruguay] si bien se exige un determinado nivel para poder ingresas a los cursos regulares, este requisito no va de la mano de la posesión de un examen determinado. Lo que muchas veces genera dificultades a los propios estudiantes a la hora de poder seguir los cursos regulares; no se pide nada”, explicó.

Los estudiantes de intercambio, en ascenso en la última década, no obtienen ninguna documentación estandarizada donde se especifique el dominio alcanzado del español; tampoco existen  estándares de medición y allí es donde el Sicele entra en competencia.

La coordinadora de Intercambio Estudiantil de Universidad ORT, Miriam Kemna, señaló que “quienes vienen a estudiar en la facultad tienen un buen dominio de la lengua como para adquirir cursos, aunque varios manifiestan sus deseos de mejorar el nivel”.

“La Universidad [ORT] no recibe estudiantes cuyo único cometido es el aprendizaje del español como segunda o tercera lengua”, dijo Kemna. Y agregó: “Vienen a completar su carrera”.

En cifras

La empresa Uaboard.org, dedicada al turismo académico en Uruguay, estimó que los estudiantes del exterior aportan a Uruguay más de tres millones de dólares anuales. La apreciación toma en cuenta los gastos de hospedaje, confort, alimentación, paseos, cuenta bancaria, telefonía móvil, seguro médico, entre otros factores, considerando al estudiante como un potencial consumidor de bienes y servicios.

El número de estudiantes que eligen Uruguay para realizar su intercambio académico crece a un ritmo acelerado. Solamente la Universidad ORT recibió 55 jóvenes en 2010, muy por encima de los cuatro que vinieron en 2005, cuando comenzó el régimen de intercambio. De ese total, 10 estudian español en una clase especial que les brinda la Universidad y otros tantos hacen cursos particulares.

Si se toma el conjunto de las universidades de Montevideo (no se encontraron datos del interior) en 2009 fueron 350 los estudiantes que seleccionaron alguna universidad uruguaya para continuar su carrera, según estimaciones de Uaboard.org.

En su mayoría los estudiantes emigran de Europa (un 50%, donde se destaca Alemania) y América del Norte (un 35%, con tendencia ascendente en el caso de Canadá). Todos pertenecen a convenios inter-universitarios. Uno de los sitios para alcanzar los acuerdos, el resto se hace de manera independiente, es la feria Nafsa de Asociación de Educadores Internacionales, con sede en Estados Unidos, que permitió a ORT acceder a 64 alianzas de intercambio estudiantil y 150 convenios académicos con universidades de cuatro continentes.

Diversos orígenes, intereses comunes

Los estudiantes llegan a Uruguay de los lugares más remotos, pero todos comparten una idea: el crecimiento personal. Este matiz se da tanto para los visitantes como para los estudiantes lugareños que ven en el extranjero una oportunidad para conocer nuevas experiencias.

Florencia Lucero, estudiante de la Licenciatura en Comunicación, entiende que su contacto con extranjeros “más allá de las fiestas y conocer gente nueva”, le significó momentos que le “marcaron la vida”. Entre otros aspectos destaca la posibilidad de comunicarse con otro “distinto” pero con una herramienta en común: “el español”.

Claudia Zwicklhuber, austríaca de 22 años, llegó a Montevideo con conocimientos en gramática del español y una vaga idea para conversar. “Un objetivo era mejorar mi español”, dijo convencida. Además, aseveró que “si bien trabajar me dio mucha confianza para soltarme a hablar, sería bueno que eso quedase documentado”. Y finalizó: “En Europa varias empresas que trabajan con Sudamérica o España exigen conocimientos del español”.

Es ante esa necesidad del extranjero, pero también de fomentar el idioma y el desarrollo de Hispanoamérica, que nació el Sicele, en correlación con los principales eventos de la lengua a nivel regional.

Viaje sin retorno

En el III Congreso de la Lengua Española celebrado en Rosario, Argentina, en 2004, nació la iniciativa de crear un proyecto mancomunado que permita una certificación universal para los estudiantes de español. Un año después se materializó la idea y se creó una Comisión Académica que pueda desarrollar los estándares.

En 2007, ya en el IV Congreso de la Lengua Española, en Cartagena de Indias, Colombia, 65 instituciones de 17 países firmaron la constitución del Sicele.
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