Parque científico de Pando

La Organización para la Prohibición de Armas Químcas evalúa asentarse en Uruguay con el fin de "promover el desarrollo científico-tecnológico" de la región

La Organización para la Prohibición de Armas Químcas evalúa asentarse en Uruguay con el fin de "promover el desarrollo científico-tecnológico" de la región
Presidencia

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), galardonada con el Nobel de la Paz en 2013 por sus acciones en el conflicto sirio, estudia la posibilidad de instalar su sede latinoamericana en Uruguay. En caso de concretarse, dicho centro se ubicaría en el Parque Científico y Tecnológico de Pando, cuyo presidente, el licenciado Fernando Amestoy, conversó con En Perspectiva a propósito de esta novedad. Amestoy contó que lo que puso a Uruguay en la mira de esta organización es "su rol articulador". "En un país chico como el nuestro, con una comunidad científica reducida" es necesario promover, según el presidente del Parque Científico, que los investigadores "trabajen en red" para coordinar actividades de capacitación. También se planea trabajar en el impacto de algunas sustancias químicas en el medio ambiente para "además de ganar valor económico, generar un valor ambiental" señaló Amestoy.

(emitido 7.48 hs.)

EMILIANO COTELO:
El presidente de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Ahmet Uzumcu, estuvo ayer en Uruguay. Vino para explorar la posibilidad de instalar en nuestro país la sede para América Latina de esa institución. Desde esa base se centralizaría la formación y capacitación a nivel regional de todo lo relacionado con la prevención de accidentes con sustancias químicas y el entrenamiento en cuanto al manejo seguro de este tipo de material. 

Durante su estadía, Uzumcu mantuvo una serie de reuniones con funcionarios del gobierno y visitó el Parque Científico y Tecnológico de Pando, donde se localizaría ese centro.


Recordemos qué es la OPAQ. Persigue la eliminación total de las armas químicas en el mundo, vigila su no proliferación, brinda asistencia y protección a aquellos estados miembro que sean víctimas de ataques químicos y promueve el desarrollo de la química con fines pacíficos.

El año pasado se habló mucho de ella: Porque recibió el Premio Nobel de la Paz y por su papel en la guerra civil en Siria, donde, luego de los acuerdos logrados por la comunidad internacional, se ha venido ocupando de la localización y destrucción del arsenal de armas químicas del régimen de Bashar Al Assad, que había sido acusado de utilizar este tipo de armas en su lucha contra la oposición.

Es interesante que una institución que tiene semejante protagonismo en algunas situaciones críticas de la política internacional esté por estas horas en nuestro país.

¿Qué posibilidades se abren? Vamos a conversar con Fernando Amestoy, doctor en Ciencias Biológicas, licenciado en Oceanografía Biológica, presidente del Parque Científico y Tecnológico de Pando

 

Amestoy, ¿de dónde viene esta idea?

FERNANDO AMESTOY:
Como lo mencionó, hay un avance importante de este organismo internacional en la destrucción de arsenales de armas químicas y dentro de sus cometidos en el artículo 11 tiene como fin también promover el desarrollo científico-tecnológico en relación a temas de químicos de uso pacífico: conciencia verde y reconversión de residuos industriales que puedan tener cierto riesgo. Este organismo ha realizado entrenamientos para químicos y personal técnico de varios países. En Uruguay hay un antecedente muy fuerte de participación en este tipo de cursos, en la Facultad de Química y en su Polo Tecnológico hay una historia de varios investigadores que han asistido a este tipo de cursos de capacitación con muy buen desempeño.

EC – ¿De dónde y cómo apareció la posibilidad de que Uruguay albergue la sede latinoamericana de la OPAQ?

FA – Este es un trabajo que está realizando la Cancillería, el organismo a nivel nacional que está encargado de tener los vínculos y la representación en esta organización internacional. Las características que tiene el país -su rol de articulador- y la conveniencia de arraigar instituciones que tienen un vínculo muy fuerte con los países más desarrollados, donde hay capacidades de transferencia, el relacionamiento fuerte con nuestro Sistema Nacional de Investigación (particularmente desde Química) son características decisivas en las gestiones con este organismo para evaluar la posibilidad.

EC – Por lo que usted dijo hay masa crítica en Uruguay que permite plantearse este escenario, ¿cuáles serían las ventajas para nuestro país?

FA – El planteo que se está realizando, y por el cual tuvimos el gusto de contar con esta visita destacada del presidente de esta organización, es tener una oficina regional que promueva la coordinación de actividades de capacitación. En base a este artículo 11 también está la perspectiva a mediano plazo de promover una agenda de investigación en temas de uso pacífico de la química. En esa perspectiva nosotros tenemos ventaja porque trabajamos en red y en forma articulada y promovemos los sistemas regionales de innovación, integrándonos a ellos. En un país chico como el nuestro, con una comunidad científica y con capacidades científico-tecnológicas reducidas, no podemos trabajar con autonomía sino que estamos promoviendo que nuestros investigadores trabajen en red con los vínculos que establezcamos. Este tipo de instrumentos buscan eso, tejer redes, intercambiar a nivel científico con el mundo.

EC – ¿Cuántos profesionales uruguayos se dedican a estos asuntos en la actualidad?

FA – La Facultad de Química de la Universidad de la República es la institución que tiene misión y mandato en lo que es la formación de recursos humanos, la investigación y la extensión en todos los temas vinculados. En la Facultad hay un número importante de investigadores, unos 300, y en el Polo Tecnológico de Pando que es un instituto de la Facultad tenemos 50 investigadores.

EC – Entonces, ¿un proyecto como este implicaría aumentar esa cantidad de investigadores, para empezar?

FA – Un proyecto como este, de articulación, que va en etapas, lo primero que busca es que se genere fortalecimiento de los vínculos, después que en el marco de una organización de la agenda internacional estos temas sobre uso pacífico tomen más relevancia y que eso permita que se fortalezcan capacidades a nivel nacional. Por ejemplo, que evolucione de una oficina en el Parque Científico y Tecnológico de Pando, que no es la Facultad, que trabaja en derecho privado y en cuyo directorio están la Intendencia de Canelones, el Ministerio de Industria, la Universidad de la República y la Cámara de Industria. Esta oficina estaría en ese entorno y si evoluciona ojalá pueda terminar en un centro regional, que implica inversiones tecnológicas y de capacidades para promover el manejo de esta agenda en base a este artículo 11 que hay que dimensionarlo y acotarlo. Dentro de este artículo las prioridades son muy generales, en base a eso los pasos siguientes son identificar las líneas de investigación que se desarrollarían y obviamente las de capacitación.

EC – ¿Podemos desarrollar un poco más esa idea de la química verde, que es el telón de fondo de lo que estamos charlando?

FA – En algunos procesos químicos se sintetiza una sustancia que vienen también con otras sustancias -producto de esa reacción- que no son amigables con el medio ambiente y pueden generan un impacto negativo. Esto es buscar procesos diferentes, más eficientes, donde se produzca la sustancia que se busca y se eliminen las que tengan potenciales efectos negativos.

Hay algunos procesos industriales en los que se generan residuos químicos que terminan yendo de una forma u otra al medio ambiente y generan daños. Un proceso industrial basado en química verde es un rediseño de ese proceso industrial para que no se produzca ese residuo o que se tome esos residuos generados por una industria, reconvertirlos por procesos de transformación química y valorizarlo para volcarlo en otra cadena de producción diferente, que no termine en el medio ambiente. Esto es la base que busca, además de ganar valor económico, generar un valor ambiental, porque se evita un impacto reciclando un desecho.

EC – ¿Cuáles son las próximas etapas?

FA – El articulador y el vocero principal de esto es Cancillería. Nosotros en el Parque Científico y Tecnológico de Pando ya nos pusimos a disposición y nuestra Junta Directiva aprobó y votó la asignación del espacio que la OPAQ refiera para tener su oficina. A partir de ahora son gestiones que hace cancillería con este organismo y en su hoja de ruta están evaluando la visita del presidente para tomar insumos, charló con el ministro de Industria, con el canciller interino, con el decano de la Facultad de Química, nos visitó en el Parque, hizo un relevamiento de insumos necesarios para discutir y los lleva ahora a la convención de la OPAQ para tomar una decisión. Para nosotros es un trayecto que pasa primero por esta oficina y después aspiramos no quedarnos en eso sino apostar a tener más valor, ojalá que haya un centro tecnológico regional que apueste al desarrollo de estos temas.

EC – Para terminar, un mínimo marco general. Rosario ha informado más de una vez, hemos hecho entrevistas a propósito del Parque Científico y Tecnológico de Pando, pero hoy por hoy, ¿cómo situamos su evolución? ¿Cuánta gente trabaja allí? ¿Qué cantidad de proyectos están en curso?

FA – El Parque está cumpliendo poco más de un año, está a 30 kilómetros de Montevideo, tiene como uno de los socios principales al Polo Tecnológico de la Facultad de Química y hay empresas en el área de biotecnología, tenemos otra de química fina que trabaja en síntesis de moléculas químicas, también hay empresas de energías renovables. El Parque está en construcción, tenemos tres empresas constructoras trabajando, el mes que viene estamos inaugurando una incubadora de empresas de base tecnológica, un ala de cuatro pisos destinada a emprendedurismo. Estamos en crecimiento con muchísimos proyectos.

Con el tema del medio ambiente estamos trabajando en este momento en un proyecto con el Fondo de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de reciclado de mercurio, como producto de deficiencia energética en las lámparas nuevas que son fluorescentes y tienen mercurio, de alguna manera la sustitución de lamparitas incandescentes con fluorescentes viene con el tema que después que esas lámparas se agotan hay que reciclar y en los volúmenes que se manejan hay cantidades importantes de mercurio. Este es un proyecto para ver justamente cómo se hace una revalorización del mercurio para que no vaya al medio ambiente.

También se está trabajando con empresas locales importantes para mitigar o cambiar los procesos y evitar la contaminación o mejorar las condiciones del arroyo Pando, que en esta zona entre el aeropuerto y Pando hay una proliferación enorme de industrias y hay que prever los temas ambientales que vienen con el crecimiento.

También se trabaja con temas de biotecnología, tecnología de alimentos, nanotecnología, todo con vínculo con empresas.

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