Medio Ambiente

El mundo exige un esfuerzo

Uruguay trabaja en un Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, pero a nivel regional el conflicto por Botnia empaña las acciones conjuntas. Lea el informe de Espectador.com

Por Nicolás Aramendi, de Espectador.com

El cambio climático es un tema que muchos lo ven como algo lejano, pero omiten que ya está destrozando ecosistemas.

Lars Dahlager, periodista de Dinamarca especializado en cambio climático, fue uno de los disertantes en el seminario organizado por la Embajada Británica en Buenos Aires y destacó que los efectos del cambio climático podrían llegar a ser similares a los de una guerra mundial o una gran depresión económica.

Además, señaló que España corre el riesgo de tener un clima como el del norte de África y que para satisfacer la demanda actual de energías habría que encontrar cuatro veces la reserva de petróleo que tiene Arabia Saudita.

Por su parte, Miguel Molina, también periodista especializado en el rubro, de la BBC de Londres, explicó el por qué de la urgencia de este fenómeno en los últimos años: “Siempre hubo cambio climático. Pero hace 20, 30 ó 40 años, por primera vez los mecanismos del planeta para recuperarse del cambio climático y equilibrarlo ya no pueden regular el clima de la Tierra”.

El calentamiento global se explica por el efecto invernadero de los fluoro-carbonos, tales como óxidos de nitrógeno, azufres, metanos, dióxido de carbono.  Cuanto más emisión de estos gases, mayor es el calor que se concentra en la Tierra y por ende más altas son las temperaturas en el planeta.

Desde la Revolución Industrial, la temperatura de la Tierra aumentó un 0,8%, por lo que el efecto invernadero se viene incrementando, principalmente por la liberación de carbono a través de la deforestación (se estima que representa cerca del 20% de la producción global de ese gas) y por la quema de combustibles fósiles, como gas natural, carbón y petróleo.

Según datos de Naciones Unidas, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es un 36% superior a la que había antes de la Revolución Industrial.

“Al principio había gente que decía que se trataba de especulación. Ya estamos más allá de ver quién es el responsable o quién tiene que hacer algo; todos tenemos que hacer algo”, enfatizó Molina.

A menos de dos grados

La meta en la ruta a la Cumbre de Copenhague, que será en diciembre de este año, es limitar el calentamiento global en dos grados Celsius.

Para alcanzar este objetivo, los países desarrollados deberán reducir sus emisiones en 30% para 2020, y entre 60 y 80% para 2050, respecto a los niveles de 1990.

Aquí se presenta uno de los principales problemas en las negociaciones: Estados Unidos acuerda reducir las emisiones, pero teniendo como base los niveles de 2005; y entre 1990 y 2005 el país norteamericano aumentó sus emisiones en un 16,3%.
 
De todas maneras, con la asunción de Barack Obama a la Presidencia estadounidense se espera mejorar las negociaciones. De hecho, en la cumbre realizada en L´Aquila, Italia, el 8 de julio, Obama reconoció el límite de los dos grados y se comprometió a reducir, para 2050, en un 80% las emisiones de su país, aunque basado en los niveles de 2005.

Esta postura, Obama la viene manteniendo desde que era candidato a la Presidencia. En una entrevista concedida a la revista Rolling Stone (5/11/2008), el presidente de Estados Unidos señaló que uno de sus puntos clave para el cambio climático es invertir 15.000 millones de dólares al año en fuentes de energía alternativa.

La diferencia radica en que George W. Bush no ratificó el Protocolo de Kyoto en 2001 -Estados Unidos lo había firmado en 1997- y se retiró de las negociaciones. El ex mandatario entendió que el acuerdo también debía involucrar a los países que estaban en vías de desarrollo y que tienen grandes emisiones de gases; como por ejemplo China e India (en 1990 producían el 13% de las emisiones globales de dióxido de carbono y en 2005 alcanzaron un 23% por el uso de carbón en procesos productivos).

Protocolo de Kyoto

En Kyoto se acordó que entre 2008 y 2012 la reducción de gases de efecto invernadero debería llegar al 5% a nivel global, por lo que cada país se comprometió a cumplir diferentes porcentajes. Por ejemplo, Alemania reduciría un 8%; Gran Bretaña también un 8, Japón un 6, Canadá un 6, entre otros.

Según Edward Hogg, el asesor sobre Cambio Climático y Energía de la Embajada Británica en Argentina, la reducción de Gran Bretaña supera el margen establecido en Kyoto, ya que se encuentra en un 23%.

Además, Hogg afirmó que el cambio climático está dentro de las cuatro prioridades de la política exterior de Gran Bretaña.  

Luego de Kyoto se realizaron más reuniones para mantener las negociaciones y minimizar las emisiones de gases: Montreal, Canadá, en 2005; Bali, Indonesia, en 2007; Bonn I, Alemania, en marzo de 2009; Bonn II, en junio de 2009; L´Aquila, Italia, en julio de 2009. Y para antes de Copenhague también se realizarán las reuniones de Bonn III, en agosto; Bangkok, en octubre; y Barcelona, en noviembre, aunque no está confirmada aún.  

Riesgos

Según Molina, si la temperatura del planeta alcanza los dos grados, desaparecería la capa ártica, se alteraría el equilibrio de energía, se dañarían aún más los bancos de coral, se producirían sequías en regiones subtropicales y se multiplicarían los incendios forestales.

También se dispararían índices de riesgo como, por ejemplo, el de los casos de malaria.

“El riesgo de que se produzcan hambrunas se elevaría. El riesgo de que aumenten los casos de malaria se dispararía más allá de los 350 millones de personas. Y el riesgo de que se registre falta de agua potable pondría en peligro alrededor de 3.500 millones de personas”, explicó Molina.

“La idea es que dejemos al mundo mejor de lo que estaba cuando nosotros llegamos”, afirmó en su disertación Molina, quien resaltó la preocupación por la deforestación y dijo que existen organizaciones que tratan de evitar que se subsidie de manera indirecta a la tala del Amazonas para utilizar esas superficies para la cría de ganado.

“Uno de los pulmones del planeta se está volviendo café. Por ejemplo, en Reino Unido ya ha habido protestas que reprochan a las cadenas de supermercados que compran carne de reses criadas en la Amazonas”, indicó Molina.

Uruguay no está ajeno al tema

La directora de Medio Ambiente de Uruguay, Alicia Torres, dijo que los vientos huracanados de aquel agosto de 2005, los vientos fuertes que azotaron por estos días y la irregularidad de las lluvias, con inundaciones y secas, son indicios de los efectos que ya está padeciendo Uruguay debido al cambio climático.

Torres coincidió con Molina en que el tema pasa por adoptar una conciencia social y explicó las acciones que puede llevar adelante el ciudadano: “Por un lado, conocer el tema, informarse sobre cambio climático. Lo segundo, no creer que es un problema de los otros, sino entender que, pese a que el problema se genera por otros, estamos a condenamos a sufrir gran parte de las consecuencias. Elaboremos políticas preventivas, que en eso los ciudadanos pueden colaborar: pueden cambiar hábitos de consumo, en el tipo de energía que consumen, en el tiempo que la consumen, también a la hora de elegir un electrodoméstico”, explicó Torres y añadió que “los balnearios nuestros están pensados para ir casi hasta el límite de la costa. Hoy en día, pensando en los escenarios de aumento de nivel del mar, tenemos que repensar cómo vamos a construir nuestras ciudades y dónde vamos a poner las viviendas”.     

En Uruguay se creó el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, que trabaja en distintos grupos temáticos, como ser energía, recursos hídricos, agro e infraestructura, con el objetivo de que el tema sea una política de Estado.

“Lo integran Ministerio de Ganadería, de Vivienda y Medio Ambiente, de Turismo, de Relaciones Exteriores, de Defensa a través de la Dirección de Meteorología, la OPP, el Sistema Nacional de Emergencias. Tenemos una reunión semanal, que tiene por objetivo concretar un plan de acción para las autoridades que asuman en 2010”, indicó Torres.  

En este Sistema también hay un grupo técnico, que lo conforman la Universidad de la República y la sociedad de productores.

Consultada sobre qué presupuesto le tendría que asignar el próximo gobierno al cambio climático, Torres dijo que esa cuenta la tendrán en setiembre u octubre.

Sobre los resultados de este Sistema de trabajo, la directora de Medio Ambiente señaló que presentarán un borrador en setiembre y que el plan estaría terminado para noviembre.

“Se trabaja en tres líneas: definir cuáles son las vulnerabilidades del territorio; definir oportunidades y capacidades que tiene el país para adaptarse al cambio climático, que para nuestro país es prioritario; y dejar una hoja de ruta para que el próximo gobierno pueda, en 2010-2015, definir el presupuesto que requiere todo una tarea de prevención del país ante estos escenarios”, explicó la jerarca.      

Acciones regionales

En el seminario de la Embajada Británica en Buenos Aires también habló el director de la división Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente argentina, Nazareno Castillo, quien le restó importancia a la formulación de un documento que prevenga los efectos del cambio climático.

Castillo señaló que “todos queremos reducir emisiones, pero queremos saber qué se ofrece del otro lado”, aludiendo al financiamiento de fuentes alternativas de energía por parte de los países industrializados.

Esta posición es muy similar a la sostenida por Torres, en Uruguay: “Nosotros somos partidarios de que los principales emisores se hagan más responsables de la situación que generaron. Y además, los fondos que se pongan a disposición de generar proyectos que atiendan el cambio climático le lleguen a quienes sufren más el problema; porque este problema se genera en un determinado contexto, pero se sufre en otro”.

Sin embargo, las relaciones para implementar acciones conjuntas sobre medio ambiente en el bloque del Mercosur se ven afectadas por el conflicto con Botnia, “que tiñe todo el funcionamiento de los temas ambientales”, acotó Torres.

Proyectos sobre energías

En cuanto a las fuentes alternativas de energía, la directora de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) manifestó que Uruguay tiene una historia de fuentes hidroeléctricas que ha sido de una gran ventaja. Además, indicó algunas de las iniciativas que están en marcha: “Ya pasaron por Dinama más de un proyecto para el uso de biomasa para generar energía. A partir de residuos de cáscara de arroz, por ejemplo, ya tenemos un proyecto, que lo que antes era un problema ambiental, hoy se quema en condiciones controladas y genera energía”.
   
En tanto, la Comisión de Diputados tiene a estudio un proyecto de ley que declara de interés nacional la energía solar térmica. La iniciativa ya tuvo la media sanción del Senado.

Por otra parte, Ancap pondrá en marcha en 2011 una planta que se dedicará a sacar el azufre de los combustibles. El vicepresidente del ente estatal, German Riet, dijo que esta planta hará que las gasolinas pasen a tener 50 partes por millón de azufre (hoy tienen 500 partes por millón).

La construcción de la planta estará a cargo de la empresa argentina Astra Evangelista (AESA), que ganó la licitación. Según Riet, la inversión de la planta será de unos 300 millones de dólares y contará con 90% de mano de obra uruguaya.

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