Medio Ambiente

Medidas internacionales con respecto al cambio climático pueden beneficiar a Uruguay

Luis Santos, director de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, quien asiste a una cumbre sobre el tema en Alemania, dijo a En Perspectiva que según lo acordado en el Protocolo de Kyoto los países desarrollados tienen hasta 2009 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, indicó que la Unión Europea es quien lidera las iniciativas en cuanto a energías renovables y eficiencia energética. En este sentido, afirmó que Uruguay puede beneficiarse con la generación de electricidad a partir de energía eólica, biomasa y residuos de forestación ya que por cada tonelada de dióxido de carbono que se evita tirar a la atmósfera se pueden recibir entre 10 y 15 euros.


(emitido a las 7.36 hs.)


JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
En Bonn, Alemania, termina una cumbre mundial de países que preparan el nuevo acuerdo global sobre cambio climático que se aprobaría en diciembre.

EMILIANO COTELO:
La reunión está terminando hoy.

JAE – Empezó el 1º de junio y termina en el día de hoy, fueron 12 días. Es una reunión preparatoria de la cumbre de Copenhague que tendrá lugar en el mes de diciembre. El secretario ejecutivo de la convención marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Ivo de Boer, lamentó que entre los puntos pendientes esté todavía el acuerdo global para reducción de emisiones luego de que hubo ofertas de países industrializados para esta meta exigida por el panel internacional sobre cambio climático pero que deben ser más ambiciosos.

EC – Vaya si nos interesa este asunto del cambio climático. Durante un buen tiempo nos pareció algo lejano, una discusión que se daba allá arriba en el hemisferio norte, una puja en la que por ejemplo Estados Unidos no aflojaba y en la que se señalaba con el dedo a China. Ahora, desde hace un tiempo, diría que en el último año, hemos empezado a pensar más seriamente en el cambio climático por las repercusiones que aparentemente está teniendo acá entre nosotros mismos. Por ejemplo, por citar un caso, los inconvenientes serios que hemos estado padeciendo como consecuencia de las sequías.


***


JAE – Nos vamos a Alemania, estamos con el ingeniero Luis Santos, director de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), que está representando a Uruguay en esta cumbre de Bonn.

Ya hay una resolución, por lo menos una advertencia, del secretario ejecutivo de esta convención marco de Naciones Unidas. Formalmente, ¿qué deben esperar los países de la ONU con respecto a esta cumbre?

LUIS SANTOS:
Esta cumbre ha avanzado al ritmo que lo han hecho las negociaciones de cambio climático desde sus inicios. Evidentemente es cierto lo que señala el secretario ejecutivo de Boer sobre los tiempos, van acumulándose, y de aquí a la reunión de diciembre en Copenhague tenemos cuatro reuniones más. En esas cuatro reuniones van a tener que definirse algunos aspectos que aún no están definidos pero que era previsible que así fuera. Son los números finales a los cuales los países desarrollados en primer lugar deben comprometerse para reducir sus emisiones, y eso seguramente va a ser el resultado final de una serie de negociaciones donde ellos intentarán que los países en desarrollo, sobre todo los países de economías emergentes como Brasil, México, Sudáfrica, China, e India, también adopten, si no bien las mismas metas de reducción, compromisos voluntarios para reducir emisiones, porque este impacto del cambio climático ya exige que la comunidad internacional entera a diferentes niveles adopte medidas para mitigar las emisiones de estos gases que provocan el calentamiento global.

JAE – ¿Y cómo se hace para negociar esto que parece tan vasto?, ¿quiénes están participando en la cumbre?

LS – En la cumbre hay unos 1.750 participantes de los países oficiales pero en total son unos 3.600 con observadores, ONG y demás. Es un trabajo evidentemente bastante complejo pero en líneas generales lo podríamos dividir en dos grandes grupos: uno que trata las reducciones efectivas bajo el Protocolo de Kyoto que van a tener los países desarrollados desde Copenhague en adelante; y otro, en el marco de la convención, que estudia las medidas que deberán tomar todos los países de diferente forma para acompañar ese esfuerzo de los países desarrollados.

En el marco de esos dos grandes grupos es que Uruguay, como todos los países que son parte en este convenio de Naciones Unidas, está trabajando, culminando una tarea de dos semanas.

JAE – Claro, porque el Protocolo de Kyoto, que entró en vigencia en el 2005 pese a que fue firmado en 1997, obliga a reducir emisiones en el período 2008-2012, es decir, ustedes están negociando la caída en las emisiones de CO2 a partir de 2013.

LS – Exactamente. De 2012 en adelante el propio Protocolo de Kyoto establece que a más tardar a fines de este año tendrán que estar las reglas para el nuevo período de compromiso. Los países desarrollados tendrán que cumplir con su reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Ese proceso es el que sí o sí en Copenhague deberá llevarse a cabo para cumplir precisamente con la letra del Protocolo de Kyoto.

JAE – Hubo una protesta de Greenpeace en rechazo al avance de esta conferencia preparatoria para la cumbre del clima de Copenhague. ¿Cómo está viendo la participación de los ecologistas en esta discusión?

LS – Las ONG por cierto ponen su presión. En la medida que la propia negociación es compleja y que los ritmos pueden llegar a ser preocupantes en cuanto a llegar con el mejor resultado a Copenhague, también juegan su partido. Ayer hubo aquí una manifestación de Greenpeace haciendo sonar una sirena bastante estridente que era un alerta a nivel global –así se denominaba–. Pero además no solamente con actos simbólicos sino también con participación en los plenarios. Las ONG, que hace mucho tiempo están trabajando en este tema, también ven esa preocupación, y es un elemento más que, pese a que podría decirse que no está sentado en la mesa de negociaciones en realidad sí lo está porque es quien de alguna forma manifiesta parte de lo que siente la comunidad internacional sobre este tema.

JAE – Se supo también que la ONU propone estimular la captura natural de carbono y además, para minimizar el impacto del CO2 a nivel global, incentivar el desarrollo de energías renovables –energías alternativas como se las conoció en algún momento– en forma más contundente. ¿Esto cómo podría impactar en el Uruguay??

LS – Esto es altamente positivo porque una herramienta que se tiene a nivel mundial para que haya reducciones mucho más efectivas es hacer más activo el mecanismo de desarrollo limpio que está contemplado en la primera parte, en el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto, que ha establecido un mercado de carbono mediante el cual países como el Uruguay se está beneficiando. Pero pueden beneficiarse aún más a través de la generación de proyectos que tienden a reducir emisiones como por ejemplo, en el caso de Uruguay, las energías renovables.

La energía eólica en Uruguay ya está, ya tiene sus primeros parques eólicos que están funcionando; recientemente fue inaugurado uno de ellos en la Sierra de Los Caracoles.

También la generación de energía eléctrica a partir de residuos de biomasa y acá hay dos sectores muy importantes: uno es la cáscara de arroz quemada, ya hay proyectos en Uruguay que están comenzando a través de una licitación que abrió UTE para generar energía eléctrica y que el MVOTMA, a través de su Unidad de Cambio Climático, ya ha aprobado proyectos al respecto. Se genera energía eléctrica y además estamos haciendo un muy buen favor al medio ambiente, no sólo global sino local, porque estamos evitando que ese residuo, esa cáscara de arroz, que perjudica la calidad del aire sea esparcida o no depositada adecuadamente.

También los residuos de forestación. Uruguay está entrando en una etapa de industrialización de su producto forestal y con esos residuos se puede generar energía eléctrica, ya hay proyectos que están generándose al respecto. Todo eso contribuye a este mecanismo mundial de reducción de emisiones, quienes ejecutan los proyectos se ven beneficiados porque se venden esos certificados de carbono a los países desarrollados, o sea que son recursos que permiten implementar estas nuevas tecnologías.

Todavía más macro, a nivel de Uruguay se mejora la matriz energética porque evidentemente la cáscara de arroz, los residuos de la forestación, el viento, son recursos nuestros genuinos y no debemos comprar petróleo ni divisas para generar energía.

O sea que este tipo de proyectos está en la línea “win-win”, ganadores desde todo punto de vista.

JAE – ¿Qué se está hablando con respecto a la venta de estos certificados? En términos prácticos, siguiendo el ejemplo del parque ubicado en Sierra de Los Caracoles, ¿podría significar que haya algún beneficio directo económico para UTE por haber instalado estos molinos en ese lugar para generar energía?

LS – Los certificados se venden. Cada tonelada de dióxido de carbono que se evita tirar a la atmósfera en el mercado internacional se está vendiendo en este momento -que quizás no es el mejor momento por el bajo precio del petróleo pero cuando ha estado más alto ha sido mayor- en el orden de los 10 a 15 euros. Ese es un dato muy importante porque vuelca la balanza para implementar otros proyectos en el área de estas energías renovables, hasta el momento en el país no cerraba la ecuación financiera por la inversión, por la tecnología, que era cara. Esa venta de certificados permite con mayor grado que se puedan implementar este tipo de proyectos. Ese es uno de los balances positivos que Uruguay se lleva de esta reunión.

JAE – ¿Pero puede haber entonces algún cambio o algo que lo haga más positivo para el Uruguay?

LS – El cambio va a ser seguramente que respecto al MDL ese mercado va a ser mucho más amplio y va a haber posibilidades de que haya más compradores que estén interesados porque los países desarrollados tienen la necesidad de reducir sus emisiones; cuanto más necesidad de reducir emisiones más se fomenta la agilidad de este mercado.

JAE – Y con respecto a la forestación, que en el caso de Uruguay es “artificial”, ¿qué es lo que se ha dicho en la cumbre?

LS – En el tema de la forestación hay regiones como la Unión Europea que en esto –no olvidemos que Estados Unidos está fuera del Protocolo de Kyoto por lo tanto está fuera de este mercado de carbono- ha tenido una visión muy clara de no aceptar proyectos de forestación en lo que tiene que ver con emisión de certificados de carbono ya que le merece objeciones desde el punto de vista de la estabilidad en el tiempo de esas reducciones de emisiones. No olvidemos que no es lo mismo una empresa que cambia su energía a una energía renovable, y eso es permanente, a un bosque donde las reducciones de emisiones pueden fluctuar porque es un proceso biológico y además porque también tienen en cuenta otros aspectos en materia de otros impactos al medio ambiente. Pero ese es un tema que se sigue discutiendo, si bien en este momento no hay demasiados proyectos desarrollados es una captura de carbono que todavía está en un proceso de maduración y sobre todo de formalización de algunos aspectos que aseguren que haya una contribución efectiva al desarrollo sostenible que es el fin último del Protocolo de Kyoto.

JAE – ¿Pero puede haber algún cambio con respecto a esto? ¿Está planteado en estos términos o no?

LS – Por el momento esos cambios no se están viendo reflejados. Fundamentalmente los grandes cambios vienen en promoción de energías. Hay que hacer una lectura de la posición de la Unión Europea en cuanto a las reducciones de emisiones, ellos tienen metas fijadas más que nada para el año 2020, [planean] reducir un 20% sus emisiones e implementar dentro de sus matrices energéticas un 20% de energías renovables y también un 20% de eficiencia energética.

O sea, las energías renovables y la eficiencia energética son las dos grandes áreas adonde apuestan los países desarrollados que lideran un poco el proceso del Protocolo de Kyoto. Reitero que en el Protocolo de Kyoto no está Estados Unidos y por lo que ha manifestado en la reunión anterior de marzo el señor Tod Stern, que es el delegado representante para cambio climático del gobierno de Estados Unidos actual, se ve difícil que Estados Unidos firme un nuevo Protocolo de Kyoto. Estados Unidos seguramente entraría bajo la convención con medidas –no con metas pero sí con medidas– que tiendan a reducir las emisiones. Entonces la Unión Europea está liderando los que pueden ser los sectores más atractivos para la reducción de emisiones.


***


JAE – Hay un dato para complementar con respecto a qué pasó en el 2008 con la emisión mundial de CO2: de acuerdo a datos técnicos que se manejaron en esta cumbre, subió 1.6% por el aumento en el consumo de carbón en China. China tiene generación de energía eléctrica en base a carbón expandido y está creciendo en forma muy importante, lo que está impactando en el nivel de CO2 y ha sido destacado en esta cumbre. La cantidad de dióxido de carbono emitido al quemar petróleo se mantuvo casi intacta en comparación con 2007, ese es otro dato que podría estar indicando efectivamente que hay un proceso de sustitución de energía. Las emisiones por quema de carbón subieron 3.5% y las correspondientes al gas natural 2.4% de acuerdo a los datos presentados esta semana.

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