Hacinamiento Carcelario

Hijos de desaparecidos argentinos piden que represores no salgan de cárceles

Hijos de desaparecidos argentinos piden que represores no salgan de cárceles
EFE - Estela de Carlotto (d), el nieto recuperado Guillermo Pérez Roisinblit (c), y Rosa Tarlovsky de Roisinblit.

    Hijos de desaparecidos apropiados durante la última dictadura militar argentina y que recuperaron su verdadera identidad gracias a la labor de la Abuelas de Plaza de Mayo expresaron hoy su temor ante la posibilidad de que un centenar de represores salga de las cárceles. 

    Los nietos recuperados reclamaron protección para su "integridad física" luego de que en los últimos meses condenados por crímenes de lesa humanidad lograran que la Justicia les otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria por razones de salud o de edad avanzada y de que en los últimos días se difundiera una lista de 110 represores a quienes también se les daría ese beneficio.

    En este contexto, el pasado fin de semana Guillermo Pérez Roisinblit, hijo de desaparecidos y quien fuera apropiado ilegalmente durante la dictadura, reveló que su apropiador, Francisco Gómez, le amenazó en 2003 con matarle si algún día salía de la cárcel.

    "Yo viví con él y sé qué grado de violencia puede llegar a ejercer. Es una persona sumamente violenta. Yo vi en muchísimas oportunidades cómo golpeaba a mi apropiadora", dijo hoy Pérez Roisinblit en una rueda de prensa en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo.

    Francisco Gómez, un agente civil de la Fuerza Aérea, fue condenado en 2005 a siete años y medio de cárcel por la apropiación ilegal de Guillermo Rodolfo Pérez Roisinblit, hijo de Patricia Julia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo, ambos desaparecidos, y nieto de Rosa Tarlovsky de Roisinblit, vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

    Tras cumplir esa condena, Gómez fue condenado en 2016 a 12 años de cárcel por el secuestro de los padres de Guillermo, proceso en el que él mismo declaró en contra de su apropiador.

    "No estoy tranquilo, estoy durmiendo poco, estoy mal, bastante descompuesto, de mal humor. Y verdaderamente tengo miedo, miedo como hace un montón de tiempo que no sentía", dijo Guillermo, quien nació en cautiverio, en el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada.

    Gómez solicitó en febrero que se le conceda la prisión domiciliaria por razones de salud, petición que debe analizar el Tribunal Nº 5 de la localidad bonaerense de San Martín.

    Guillermo, de 38 años y que recuperó su verdadera identidad en 2000, relató que la última vez que lo vio, en 2003, Gómez amenazó con matarle a él, a su hermana Mariana y a sus abuelas cuando saliera de la cárcel.

    "No soy el único preocupado. No soy el único nieto que está en esta situación. No soy el único que está con miedo", subrayó.

    Según las Abuelas, la lista que el Servicio Penitenciario Federal "hizo circular con el pretexto de morigerar el hacinamiento carcelario asciende a 1.111 personas, entre las que se han colado unos 100 condenados por delitos de lesa humanidad", entre ellos, Francisco Gómez.

    "Son muy peligrosos. En los juicios no confiesan, no se arrepienten y dijeron que lo volverían hacer", advirtió la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien dijo sentir "gran indignación" y "preocupación".

    A juicio de las Abuelas, la lista "refleja los retrocesos en materia de memoria, verdad y justicia impartidos desde el Gobierno" de Mauricio Macri.

    "Aquel que cometió un delito tiene que cumplir su condena. No hay medias tintas para ninguno que haya hecho las barbaridades de lesa humanidad que hicieron esas personas", remarcó Rosa Tarlovsky de Roisinblit, abuela de Guillermo. EFE